Natanael, quien ejercía de alguna manera la dirección entre los que habían permanecido allí, también escribía por iniciativa propia un Evangelio en griego, sin que Yo lo hubiera llamado expresamente para ello. Dominaba bien ese idioma y escribía de manera más extensa que todos los demás que se ocupaban de esa tarea. Profundamente asustado, se acercó a Mí y dijo: «Señor, ¡Tú, Todopoderoso! Yo también tuve la visión y vi cosas aterradoras, hasta el punto de que el miedo hizo que mi pluma dejara de responderme. Te ruego con toda la plenitud de mi amor por Ti, Tú que eres eternamente Santo: dime si algún día en el más allá sucederá realmente todo como yo y muchos acabamos de contemplarlo».
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Yo dije: «No tengas miedo, porque no tienes nada que temer. Quien vive y actúa como tú será despertado a la vida eterna en el más allá, así como puede serlo ya en este mundo. Ese será para cada persona su día final: el momento en que Yo la despierte a la vida eterna, ya sea aquí o en el más allá.
Pero que cada persona se esfuerce por ser despertada ya aquí. Pues quien sea despertado mientras todavía vive en la carne no verá, sentirá ni probará la muerte de la carne, y su alma no será angustiada.
Pero ¡ay de estos y de todos los futuros adversarios de Mi orden! En verdad, sentirán entonces mil veces Quién era Aquel a quien se opusieron y sobre quien, junto con Sus verdaderos confesores, cargaron toda clase de maldiciones.
Puedo decir y hacer esto con pleno derecho, pues te digo: el Padre Me ha entregado todas las cosas. Nadie conoce al Hijo, que soy Yo, sino el Padre; y del mismo modo nadie conoce al Padre sino únicamente el Hijo y, después de Él, aquel a quien el Hijo quiera revelárselo». (Mt 11:27)
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Natanael dijo: «Entonces, ni siquiera nosotros, Tus discípulos más fieles, estamos todavía cerca de conocerte; y sin embargo ya nos has revelado muchas cosas acerca de Ti y nos has mostrado Quién eres».
Yo dije: «Ustedes Me conocen en la medida en que Me he revelado y mostrado a ustedes. Pero aún les falta mucho. Cuando lleguen a conocer al Padre, también Me conocerán plenamente a Mí. Esto sucederá después de que Yo haya ascendido nuevamente desde esta Tierra a Mis cielos. A partir de entonces, el Padre los atraerá hacia Mí, así como ahora Yo los atraigo hacia el Padre. A quien el Padre no atraiga, no vendrá a Mí, el Hijo. En verdad te digo: en aquel tiempo cada persona tendrá que aprender de Dios Mismo Quién es el Hijo. Quien no sea enseñado por Dios no vendrá al Hijo ni tendrá en Él la vida eterna.
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Pero el Hijo no es más duro que el Padre. Pues lo que hace el amor del Padre, también lo hace el amor del Hijo; y así como el Hijo es el amor del Padre, el Padre es también el amor del Hijo.
(Mt 11:28–29) Pero el Hijo les dice a ustedes, como a todos los seres humanos: vengan a Mí todos los que están fatigados y cargados, y Yo les daré descanso.
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Tomen Mi yugo sobre ustedes, aprendan de Mí a llevarlo y compórtense como Yo, porque soy manso y humilde de corazón. Así tendrán descanso y todo temor se apartará de ustedes. (Mt 11:30)
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Pero Mi yugo es suave, y la carga que les doy para llevar es ligera, porque sé lo que son capaces de soportar».