Nunca he amado a Dios.
- Procedencia
- Samuel Surazal
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- Beber de Sus ojos
Nunca he amado a Dios.
Todo mi yo se aleja de Dios
hacia un amor propio sin freno
y una búsqueda mundana del placer.
Cada pensamiento de amor
a Dios en mí es Dios mismo.
Sin embargo, Él se me entrega
en cada uno de esos pensamientos
y me agradece de corazón
mi amor hacia Él.
* * *