Prólogo

Samuel Surazal Un choque a máxima velocidad contra un muro de luz y amor

Título original
Vorwort
Sobre esta edición
Autor / Fuente
Samuel Surazal

Querida hermana, querido hermano:

Este no es un libro de entretenimiento espiritual ni tampoco un escrito de fe teórico y especulativo, como tantos que existen hoy. Tienes en tus manos un libro vivo, nacido de una fe experimentada y vivida. Leerlo solo tiene sentido si en ti hay disposición y anhelo de una existencia renovada en el amor a nuestro Padre celestial.

Pregúntate con sinceridad si de verdad te importa la verdad de la vida. ¿Estás dispuesto a recibir respuestas que te saquen del cautiverio de la locura del mundo y del trastorno mental colectivo? Y pregúntate si tu deseo de liberación y redención contiene la fuerza de voluntad necesaria para recorrer, al margen de todas las convenciones y confesiones religiosas, el sendero estrecho que te conduce a tu verdadero hogar. Si ya te encuentras de camino hacia la patria espiritual, este escrito te ayudará tanto en algunas incertidumbres como en situaciones difíciles y aparentemente desesperadas de la vida. Los obreros de la viña del Señor y los soldados del ejército de Dios encontrarán aquí alimento para fortalecerse en tiempos de prueba y en la preparación y el cumplimiento de su vocación para el fin de los tiempos.

Además de describir mis luchas del despertar como un hombre del mundo entregado a la materia, relato diversas experiencias en este mundo y en el más allá que te aportarán claridad sobre la vida antes y después de la muerte. Te esperan percepciones de las realidades espirituales para reconocer una fe recta y justa, advertencias sobre los peligros del sendero espiritual, una revelación fiel a la verdad del estado real de la población de la Tierra, así como del sentido y la finalidad de la vida terrenal y de toda la creación.

El corazón de este libro es una exposición comprensible de los acontecimientos venideros y de los profundos cambios que acompañarán la renovación de la Tierra. A continuación, siguen revelaciones sobre el estado del mundo después del apocalipsis, con perspectivas de la posterior evolución de la humanidad hasta muy adentrada la eternidad.

Tal vez un autor profesional habría enlazado los distintos escritos y les habría dado una forma narrativa uniforme. Pero no soy escritor en el sentido convencional, sino un médium que escribe, es decir, un cronista espiritual, y por eso solo hasta cierto punto soy capaz de componer una obra literaria. Los textos proceden de diarios y, por tanto, solo en parte están desarrollados de manera fluida. Sin embargo, su ordenamiento temático garantiza continuidad tanto en el conjunto como dentro de los capítulos. De vez en cuando hay repeticiones de contenido, pero siempre se contemplan desde una nueva perspectiva. Como en las visiones me encuentro al mismo tiempo en el presente y en el futuro, así como en los dos mundos, este mundo y el más allá, en ocasiones aparecen distintos tiempos verbales en la secuencia de las anotaciones reunidas.

Algunos dones espirituales solo se hacen comprensibles a medida que avanza la lectura. Lo que al principio quizá no se entiende o no puede aceptarse a causa de los condicionamientos terrenales se explica por sí mismo más adelante e ilumina lo que antes permanecía en la oscuridad; por eso es útil leer el libro hasta el final. Al final se cierra el círculo de la comprensión y uno sostiene una luz divina no solo en las manos, sino también en el corazón.

Me resulta incómodo exponer públicamente mi persona, pero no hay otra forma de transmitir este camino de gracia. En el fondo, el ser humano exterior carece de importancia; lo único que importa es el mensaje. Los relatos biográficos deben dar testimonio de que el Padre celestial también puede sacar del más profundo lodazal del mundo a un alma caída en multitud de pecados para conducirla por senderos maravillosos hacia la patria espiritual. En este sentido, es voluntad de Dios que mi trayectoria se haga pública.

Para simplificar, en la mayoría de las exposiciones de este libro el principio masculino representa a ambos sexos. Todo se aplica igualmente a la mujer. En el amor divino no hay diferencia de valor entre el hombre y la mujer. Solo la estructura fundamental de cada ser humano, así como la de cada pueblo, es específica de su alma y crea condiciones diferentes para el desarrollo y la unión con Dios.

He omitido las referencias a las fuentes, como también sucederá por lo general en el nuevo tiempo, pues las palabras tienen una sola fuente: la Palabra originaria, el Espíritu de Dios que vivifica todo y penetra la infinitud, y que, a través de innumerables canales, en el fondo siempre habla por sí mismo. Las citas, los textos bíblicos, las comunicaciones y respuestas de los espíritus, las palabras de Satanás y las manifestaciones de nuestro Padre en Jesucristo están impresas en cursiva.

Lo señalo expresamente: si se concede fe a las revelaciones divinas, se le debe rendir cuentas a la verdad. La verdad revelada siempre reclama lo que le pertenece, junto con la vida que se apodera de ella y de la cual ella se apodera. Lo mismo ocurre con el amor. Por eso, antes de entrar en este libro, pregúntale a tu corazón si está dispuesto a apartarse del mundo caído para volver a respirar la vida, la luz y el amor del Dios vivo.

Si deseas abrirte a este escrito, es aconsejable que antes de cada lectura eleves una oración a nuestro Padre celestial, a fin de recibir una comprensión recta de las explicaciones espirituales y protección, especialmente en las exposiciones acerca del más allá y de lo satánico.

En el amor de Jesucristo,

Samuel E. Surazal

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