Emprendimos entonces el camino. Me acompañaron el coronel, su esposa sanada y dos de sus primeros subcomandantes. El coronel y su esposa llevaron a Jonael en medio de ellos, conversaron con él y le preguntaron acerca de diversos asuntos de la religión judía y de cuanto en ella se refería a Mí. El enfermo de gota sanado en la primera aldea pequeña participó con la máxima atención en esta conversación. Yo caminaba entre las siete hijas de Jonael y su esposa. Ellas me preguntaron también por varias cosas que pronto sobrevendrían al mundo, a Jerusalén y a Roma. Les di respuestas bondadosas y les mostré cómo dentro de poco sería juzgado el príncipe oculto del mundo y, poco después, todo lo que pertenece a sus seguidores. Al mismo tiempo les mostré el fin del mundo y un juicio general semejante al de los tiempos de Noé. Llenas de profundo asombro, me preguntaron cuándo y cómo sucedería esto.
Pero Yo les dije: «Queridas hijas Mías, como sucedió en tiempos de Noé, así sucederá entonces. El amor disminuirá y se enfriará por completo. La fe en una enseñanza pura de vida y en el conocimiento de Dios, revelados desde los Cielos a los seres humanos, se transformará en una superstición sumamente oscura y muerta, llena de mentira y engaño. Los poderosos volverán a servirse de las personas como si fueran animales y harán que las maten a sangre fría y sin el menor escrúpulo si no se someten sin protesta alguna a la voluntad del poder que se presenta con el mayor resplandor. Los poderosos oprimirán a los pobres de muchas maneras y perseguirán y reprimirán por todos los medios a todo espíritu más libre. Así vendrá sobre la humanidad una tribulación como jamás la hubo en la Tierra. Pero entonces los días serán acortados por causa de los muchos elegidos que se encontrarán entre los pobres, pues si esto no sucediera, incluso los elegidos podrían perecer.
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Pero hasta entonces transcurrirán desde ahora mil años, aunque no otros mil años más. Entonces enviaré entre los pobres a estos mismos ángeles que ahora ven aquí, provistos de grandes trompetas de convocatoria. Ellos despertarán de las tumbas de su noche, por así decirlo, a las personas de la Tierra muertas en el espíritu. Como una columna de fuego que avanza de un extremo del mundo al otro, estos muchos millones de despertados se precipitarán sobre todos los poderes mundiales, y ya nadie podrá oponerles resistencia.
Desde entonces la Tierra volverá a convertirse en un paraíso, y Yo guiaré para siempre a Mis hijos por el camino correcto.
Pero después de transcurridos mil años, el príncipe de la noche será dejado en libertad por causa de sí mismo durante un periodo muy breve de siete años y algunos meses y días, ya sea para su caída completa o para su posible retorno.
En el primer caso, la Tierra será transformada en su parte más interior en una prisión eterna, mientras que su superficie permanecerá como un paraíso. En el segundo caso, la Tierra sería transformada en Cielo y la muerte de la carne y del alma desaparecería para siempre. Pero cómo sucederá esto y si sucederá, ni siquiera el primer ángel de los Cielos debe saberlo de antemano; solo el Padre lo sabe. No digan a nadie lo que ahora les he revelado hasta que, después de algunos años terrestres, hayan oído que Yo fui elevado de la Tierra».
Entonces las hijas preguntaron en qué consistiría semejante elevación.
Pero Yo les dije: «Cuando oigan hablar de ello, sus corazones se entristecerán mucho. Sin embargo, consuélense entonces con el hecho de que después de tres días volveré a encontrarme en medio de ustedes y les traeré personalmente la gran confirmación del Nuevo Testamento y las llaves de Mi Reino eterno. Pero procuren que entonces las encuentre tan puras como lo son ahora; de lo contrario no podrán ser Mis novias para siempre». Ante esto, las hijas y su madre me prometieron observar con la mayor exactitud todo cuanto les había ordenado y aconsejado.