Preguntas y respuestas

Samuel Surazal Revelaciones del Espíritu de Dios

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Samuel Surazal
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1.ª edición, abril de 2023 ▪ Samuel E. Surazal
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alemán
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1.ª edición, abril de 2023 ▪ Samuel E. Surazal

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Email: info@samuel-surazal.com

Sitio web: www.samuel-surazal.de

ISBN 978-3-946467-98-4

Jesucristo:

«¡Dios es el amor eterno y la verdad misma!

Nada en el mundo puede hacerlos libres

sino únicamente la verdad.

Quien comete pecado, que siempre fue una mentira,

es también siervo del pecado

y esclavo de otros pecadores aún mayores,

que no tienen conciencia ni amor

sino únicamente por su despreciable yo.

Pero quien tiene la verdad en sí

es un poderoso enemigo de la mentira y es libre;

pues nadie puede demostrar que haya cometido un pecado.

Por eso, elijan la verdad y no teman a aquellos

que ciertamente pueden matar su cuerpo,

pero nada más pueden hacerle a su alma.»

Encuentros de hermanos, emails y cartas 2022-2023.

Ninguna respuesta pretende ser completa.

Teorías de conspiración y acontecimientos del tiempo final

Hola Samuel, una y otra vez aparecen informes que dicen que el alunizaje fue un fraude y que nunca hubo personas en la Luna. ¿Puedes decir algo al respecto?

Querido hermano: Jesús dice que fuera de nuestro campo magnético terrestre la existencia humana-corporal no es posible en el sentido de actividad intelectual y de los procesos de pensamiento necesarios.

Cada persona genera un campo magnético específico. Este complejo campo energético biomagnético interactúa, como cualquier otro magnetismo, con el campo magnético terrestre, que de ese modo ejerce influencia directa sobre la actividad cerebral. La ausencia del campo magnético terrestre produce, por tanto, una modificación drástica de nuestra conciencia. Nuestro pensamiento, que para su funcionamiento necesita impulsos electromagnéticos, queda entonces expuesto a condiciones extraordinarias, por lo cual no son posibles procesos estructurados de actividad intelectual. El cerebro queda en gran medida fuera de funcionamiento.

La llamada ciencia o investigación espacial lo sabe desde hace mucho. Todas las filmaciones del alunizaje fueron rodadas en estudios y regiones apartadas de Estados Unidos. En aquel tiempo, con todos los medios de la técnica cinematográfica moderna y, sin embargo, con errores. Los vuelos espaciales de los próximos años, debido a las posibilidades actuales de la técnica cinematográfica, serán escenificados con tal perfección que toda la humanidad creerá que realmente viajan personas a la Luna y a Marte. Pero todo es inventado y mentido. Eso lo saben quienes, en y con el amor a Dios, reciben la luz divina de la verdad, de una manera u otra.

Existen entrevistas con astronautas que estuvieron en el espacio y relatan una experiencia espiritual, una especie de expansión de la conciencia, incluso iluminación. Estas personas se encontraban en el borde del campo magnético; la influencia electromagnética era ya escasa y la actividad cerebral se había reducido en más de la mitad. En este estado, el torrente de pensamientos ya no cubre la conciencia del alma; el ser humano experimenta una liberación, se vuelve latentemente consciente de su inmortalidad anímica, ve y experimenta su entorno con su órgano del alma: su corazón. Entonces las personas de buen corazón entran en un estado de amor y se les permite contemplar el mundo con los ojos del amor. Los individuos viles y egoístas quedan expuestos a su infierno interior. No se han publicado entrevistas con tales astronautas.

Solo personas renacidas anímica y espiritualmente serían capaces de volar con naves espaciales a otros planetas, pues pueden pensar independientemente del cerebro, es decir, puramente desde el alma. Su conciencia ya está penetrada por el Espíritu divino, del cual viven ahora, como sucede también en el más allá con seres espiritualmente avanzados. Pero ¿necesitan aún estos hijos de Dios naves espaciales? No, ciertamente no, pues por un lado han descubierto y dejado atrás la locura de la mente terrenal y, por otro, todo lo que necesitan y deben saber está contenido en ellas como conciencia imperecedera. Conocen tanto la naturaleza como la habitabilidad no solo de los planetas cercanos a la Tierra, sino también de muchos astros; conocen la esencia de la creación, su origen y su meta.

Ahora bien, con respecto a los impulsos electromagnéticos se podría preguntar además: nuestro corazón, o el nodo sinusal como chispa eléctrica que vivifica nuestro corazón y produce nuestro latido, necesitaría entonces igualmente esta cooperación electromagnética. Si ahora, como está predicho, el campo magnético terrestre colapsa dentro de poco durante algunos días para después levantarse de nuevo purificado, ¿no tendrían que morir todas las personas, puesto que durante ese tiempo sus corazones se detendrían?

A esto digo: la chispa del corazón trabaja independientemente de necesidades exteriores, pues está vivificada por Dios. No necesita el campo magnético terrestre; su actividad continúa hasta que llega el tiempo para una persona de quitarse su vestido de materia. Esto no lo sé teóricamente, sino vivamente desde el Espíritu de Dios.

Sí, queridos hermanos y hermanas, el mundo está lleno de orgullo, mentira y engaño en todos los niveles de la existencia terrenal. Ya no se puede ni se debe creer nada de lo que las marionetas del anticristianismo cuentan en los medios. Ni en la ciencia, ni en la política, ni en la medicina, ni en la religión.

Por eso, abramos nuestros corazones a Jesucristo, que pronto volverá en el Espíritu de la verdad para juzgar al mundo según sus pensamientos, palabras y obras; y que ya ha venido como Padre celestial para Sus hijos, que Lo aman más que al mundo y más que a su propia vida.

Jesús con nosotros, Jesús en nosotros.

* * *

Dios te bendiga, querido Samuel. Permíteme por favor algunas preguntas que me pesan mucho: vivo aquí en Tenerife, y nosotros, emigrantes alemanes, nos reunimos cada martes para conversar sobre Dios y el mundo. Hoy mi mejor amigo trajo un libro sobre la Tierra Interior y quería comunicarme a mí —y a todo el grupo— su convicción sobre la vida en la Tierra Interior. Lleno de convicción contó también que Jesús estuvo casado con María Magdalena y engendró 3 hijos. Todo eso lo habría sacado del libro de Jasinski, cuyo marido fue varias veces huésped en la Tierra Interior y escribió algunos libros al respecto.

Me duele en el alma porque, en su convicción orgullosa, no deja que se le acerque nada contrario. Como no tuve posibilidad de convencerlo de mi sentir del corazón hacia nuestro Padre Jesucristo, quisiera pedirte una breve explicación acerca de la Tierra Interior y la unión con Dios.

Con muchísimo cariño.

Querido hermano: semejante absurdo, en el que lamentablemente ha caído tu amigo, se difunde con gusto, pues hay una cierta magia en la mentira espiritual que la mente acepta de buena gana. La Tierra tiene ciertamente cavidades, pero estas son depósitos de elementos como agua, fuego, petróleo, gases, etc.

No solo sobre la Tierra, sino también en el interior de la Tierra viven espíritus terrestres, así como almas fallecidas absolutamente materializadas y demonios. Los espíritus terrestres viven principalmente en el interior de las montañas, en cuevas profundas y también en las capas inferiores de la Tierra. Allí tienen tareas que ejecutan de manera más o menos instintiva, de modo semejante a como los animales cumplen su destino conforme al orden divino en el curso de las leyes mundanas, aunque con mayor conciencia de sí y autonomía. Por tanto, dentro de cierto marco pueden actuar ya más allá de la ordenanza que les ha sido dada. A su debido tiempo encarnarán como seres humanos para cruzar el puente hacia la condición de hijos de Dios. Las personas sensibles a lo espiritual pueden sentir e incluso ver espíritus de la tierra y de las montañas.

Una determinada especie de almas fallecidas arrastra su existencia en las profundidades de la Tierra. Allí están atrapadas en su pensamiento delirante. Su conciencia está prácticamente cementada en la materia terrestre. En sus mundos de delirio vegetan allí como en un sueño y eternamente. Esta es la «condenación eterna» a la materia, como dicen algunos profetas; pero eterno significa aquí una duración muy larga y la condenación es autoinfligida.

En su orgullo y odio persistentes, algunas de ellas se convierten en demonios, en servidores de Satanás. Satanás, por así decirlo, las recluta, y actúan en su espíritu como sus esclavos. Sirven entonces al mal absoluto y pueden ir hacia y sobre la superficie de la Tierra, donde realizan tareas anticristianas. Son sobre todo rituales y misas satánicas los que les abren la puerta al mundo de este lado.

Desde hace algún tiempo circula el rumor de que una élite reptiloide oculta detrás de la forma humana gobierna el mundo. Este tema se presenta con toda clase de ideas espirituales y se respalda con material gráfico falsificado. Con estos y otros cuentos mentirosos se han construido las más diversas prisiones espirituales, en las que muchos buscadores han quedado atrapados en un mundo alejado de toda realidad. El detonante son personas que, mediante la apertura del ojo espiritual, quizá debido al consumo de drogas o a un trauma, contemplan realmente la forma reptiliana demoníaca oculta bajo el cuerpo de una persona maliciosa. Pero esta aparición es solo una analogía espiritual, no una realidad.

Algo semejante o correspondiente ocurre con la Tierra Interior. Con libros de este tipo y similares se puede ganar mucho dinero, como se ve en algunos autores que alcanzan tiradas millonarias con sus informes inventados y fantásticos y sus teorías sobre dioses.

Por tanto, no existe una civilización semejante a nosotros en el interior de la Tierra. Al recoger y difundir esta patraña se busca concentrar la conciencia. Tales campos de conciencia construidos sobre la mentira pueden mantenerse, ampliarse e intensificarse mediáticamente a voluntad; el resultado no pocas veces es fanatismo. En el fondo son buscadores de la verdad quienes caen en tales sugestiones, pero con ello se apartan del camino correcto y ya no encuentran el regreso.

En general se necesitan tantas afirmaciones y contraafirmaciones indemostrables como sea posible, pues así se puede llevar mejor a la humanidad de las narices. Para mantener la confusión general es necesario configurar el tema de la teoría de la conspiración de la manera más variada posible, a fin de impedir en todos los niveles una distinción entre verdad y mentira. Conducir acontecimientos reales junto con falsificaciones y maquinaciones criminales, en la barca de lo ridículo y lo incoherente, por el colorido mar de las conspiraciones es un principio fundamental de la sugestión e indoctrinación masivas.

En cuanto a Jesús, sabemos que el mandamiento supremo de las fuerzas anticristianas es negarle la divinidad y presentarlo como un ser humano defectuoso, o mejor aún como un maestro religioso bisexual y casado que, además de su matrimonio con María Magdalena, también tuvo relaciones sexuales con Sus apóstoles. Sí, el espíritu de la época tiene el poder de la manipulación absoluta; convierte la locura en normalidad y entonces ya no puede reconocerse. En este tiempo vivimos.

Jesucristo es Dios personificado y no existe ningún otro. El Padre en Jesús es el amor, Jesús es la luz del mundo y el Espíritu Santo es el poder de Dios, la energía divina de la voluntad. En Jesucristo habita perfectamente la plenitud de la divinidad, es decir, Dios mismo. Padre e Hijo son inseparables, como el calor y la luz del fuego son inseparablemente uno.

* * *

Querido Samuel, hace algunas semanas te escribí por la Tierra Interior y tu respuesta me conmovió mucho. Ahora recibo un nuevo mensaje de Johannes Holey, el padre de Jan van Helsing, en quien he confiado casi sin límites. ¿Puedes ayudarme otra vez…? (Se trata del libro «Ufos und das Geheimnis der Inneren Erde», en el que se afirma que extraterrestres secuestran personas y que hay bases de ovnis en el interior de la Tierra, etc.)

Querido hermano, por favor no creas semejante absurdo. Es cierto que estos autores realizan mucha labor de esclarecimiento con respecto al «Nuevo Orden Mundial», pero al mismo tiempo difunden mensajes fantásticos que carecen de toda verdad. El problema es que, mediante ese esclarecimiento y la mención de Jesús de pasada, se convierten en personas de confianza, lo que permite conducir a muchas personas al error y canalizar su anhelo de verdad hacia lo demoníaco o hacia una falsa creencia. No necesariamente lo hacen de forma intencional; muchos de ellos están ellos mismos extraviados en la fe, pero también se trata de atender a los seguidores y vender tantos libros como sea posible. Sin embargo, mediante la mezcla de mentira y verdad los autores se convierten en servidores de fuerzas satánicas.

Aférrate a Jesucristo. Lee en los escritos de Lorber, Haushaltung Gottes y Großes Johannesevangelium.

* * *

Querido Samuel, hay algo que no entiendo: los llamados «grandes señores» que quieren reducir la población mundial también se envenenan ellos mismos con sus medidas. ¿Por qué lo hacen? ¿O creen que tienen arrendada para sí la vida eterna, o tienen algún lugar donde creen que nada de todo esto puede hacerles daño? El veneno también les cae sobre la cabeza y ellos también comerán los animales contaminados, ¿o tienen otros? No lo comprendo; ¿están tan cegados que ya no son conscientes de ello?

Querida hermana: los llamados señores del nuevo orden mundial no están vacunados en absoluto, reciben únicamente alimentos seleccionados y permanecen durante períodos prolongados principalmente en lugares donde no cabe esperar precipitación tóxica por geoingeniería. Además, se han creado enclaves secretos donde pueden entregarse al lujo elitista con seguridad independiente.

Su objetivo es la inmortalidad corporal para ellos mismos y sus familias. Se consideran una raza de élite y quieren mantener a la humanidad sometida a ellos como esclava para sus fines. Para ello se necesita una reducción radical de la población mundial (al menos 5 mil millones menos), de modo que pueda ejercerse un control absoluto. Esta masa obediente y dependiente en todos los ámbitos de la existencia terrenal debe mantenerse en sueño colectivo con pan y circo, quitándole por completo el pensamiento propio. Al mismo tiempo sirve a los poderosos como animal de trabajo voluntario.

El televisor es el dios de la masa ciega, que cree todo lo que se le comunica a través de los medios. El Dios verdadero debe ser expulsado completamente de su conciencia; la élite quiere ocupar Su lugar en los cerebros (manipulación mediática y digitalización mediante inyección informática – transhumanismo) y en los corazones (inversión del amor hacia lo satánico mediante hipocresía = falso amor = falso Cristo) de los pueblos. La nueva religión será puramente material: todo lo que no es visible no existe. En este proceso nos encontramos precisamente ahora.

Finalmente, las personas servirán a la autoproclamada élite como almacén de repuestos para órganos; así esperan los gobernantes dementes alcanzar inmortalidad corporal. Su insaciable delirio de poder encuentra satisfacción sobre todo en la dictadura absoluta y arbitraria sobre toda la humanidad y en gobernar sobre la vida y la muerte de esta. Este es el objetivo de la agenda anticristiana de este tiempo, iniciada hace más de 150 años.

Este delirio de poder es la manifestación concentrada de todas las pretensiones y fuerzas satánicas que, desde el comienzo de la creación de los primeros seres humanos hasta hoy, determinan en mayor o menor medida el destino de la humanidad, aunque nunca antes ejecutadas centralmente sobre todo el globo como ocurre ahora. El pulpo diabólico ha extendido sus brazos alrededor de todo el planeta y lo mantiene firmemente abrazado. Sus tentáculos conducen a los líderes-marionetas de Satanás, que con sus subdiablos representan ante la humanidad cegada un teatro placentero pero cruel.

Hasta aquí el plan de Satanás. Los hijos llamados por Jesucristo están iniciados en él. Lo que además saben es que existe un plan divino que está por encima de los planes de Satanás y actúa sobre ellos. Saben que todo mal debe hacerse visible primero, debe salir a la superficie, antes de que pueda ser agarrado y despojado de poder. Saben que todo mal, en última instancia, debe servir al bien y que el mal se destruye a sí mismo ante la verdad que pronto penetrará esta Tierra. Saben que de los acontecimientos actuales surgirá un reino de paz y amor con Jesucristo como Rey y Gobernante. Saben que su vida pertenece a Jesucristo, pues se la han confiado para la vida y la muerte.

Jesús con nosotros, Jesús en nosotros.

* * *

Hola Samuel, vi el video de la firma de Dios (en el código genético está cifrado el nombre Yahvé). Hace bastante tiempo escuché una nueva revelación en la que el Padre decía que ciertamente protegerá el código genético y que las tinieblas no tienen conocimiento de la grandeza de este código. Yo también lo creo. Si el Padre nos permite seguir creciendo a todos, nos lo revelará todavía con mayor precisión. Él utiliza las tinieblas para el proceso de despertar.

Todavía tenemos infinitamente mucho que aprender en el proceso del amor. A veces la distinción no me resulta fácil. En las comunicaciones, cada persona revela siempre también algo «propio». Ahora hay tantas revelaciones. A veces me cuesta volver a encontrar el hilo conductor.

Cariñosos saludos.

Querida hermana, sí, el Padre protegerá el código en sí, para que no sea modificado de manera general, es decir, en su fundamento, y quede así amenazada la continuidad de la humanidad. Pero debido a la manipulación genética mediante las vacunas ya se ha producido en muchas personas una intervención individual, es decir, una reescritura. El resultado es infertilidad en ambos sexos, muerte infantil en el vientre materno, mortinatos y malformaciones, y mucho más. También en la conciencia de las personas hay cambios graves, ante todo rechazo a todo lo divino, falta de acceso al espíritu del corazón procedente de Dios y, además, falta de conciencia moral mediante pensamiento manipulado en la interacción medios – intervención genética.

La modificación del código genético, es decir, de la estructura genética, forma parte de la agenda anticristiana. Pero los anticristos no saben que en este obrar diabólico son marionetas de Satanás, que persigue una meta cruel: la destrucción de la humanidad y de este mundo y, por tanto, la muerte de toda la creación.

¿Por qué hace eso? Con ello mataría su alma, es decir, cometería suicidio. Pues la creación material es el alma caída y petrificada de Lucifer, que mediante la vida surgida de los mundos es purificada y depurada y llevada de nuevo a Dios. Sin alma no existe permanencia, pues el alma es la luz del amor, es la Palabra de Dios, que es el Espíritu de la vida.

Sí, Satanás sabe que perderá esta lucha. Pero en su odio indomable y su ira ciega acepta su propia destrucción con tal de impedir que Dios pueda completar la obra de redención. Esto debe ser su venganza contra el poder de Dios, así piensa. Este es su último levantamiento en su impotencia.

(Esta Tierra es el centro vivificador de la creación, es la chispa polar de ignición de su corazón. En ningún lugar del espacio infinito existe un mundo como este, en el que no se hayan puesto límites a los opuestos bien y mal. Por eso Dios vino como ser humano a esta Tierra hace 2000 años, para despojar de poder a la supremacía satánica de entonces para toda la creación y colocar la piedra fundamental para Su segunda venida actual.)

* * *

Querido Samuel, una pregunta que llevo dentro desde hace bastante tiempo: la radiación solar se vuelve cada vez más fuerte debido al agujero de ozono y este año lo noto por primera vez en mi propia piel; nunca me había puesto crema y aun así no sufría quemaduras solares (tampoco me quedo nunca tumbada al sol, pero hago mucho ejercicio al aire libre), y este año tengo que ponerme crema una y otra vez porque de lo contrario me pongo completamente roja. Ya me lo han confirmado varias personas a quienes les ocurre lo mismo.

¿Y qué significa esto espiritualmente? En realidad, el sol es nuestro proveedor de luz y vida.

El sol simboliza la luz divina de la vida, tan importante para nosotros. Ahora sucede lo siguiente: así como la codicia humana de poder y dinero ha falseado y con ello envenenado la luz divina, la verdad divina, enfermando así muchas almas, también la atmósfera del mundo ha sido ensuciada y envenenada por el actuar contrario a Dios. Pues todo acontecer espiritual se manifiesta en la materia. Los rayos solares, en sí sanos y puros, son modificados en la envoltura de aire contaminada de la Tierra; reciben una influencia agresiva, pues las moléculas de luz entran en una vibración menos tolerable para nosotros. Esto se intensificará aún más en los próximos años.

Así como la envoltura de aire de la Tierra es el manto protector y, por así decirlo, el embalaje de las capas de aire que la rodean, la piel humana es el manto protector y el envoltorio del cuerpo. Aquí la lesión de la capa exterior de la atmósfera terrestre, como piel de la Tierra, y el consiguiente daño de las capas de aire situadas debajo se testimonian y manifiestan en el daño de nuestra piel y del tejido que se encuentra debajo.

¿Qué podemos hacer? Como hijos de Dios debemos experimentar y cargar con los acontecimientos del mundo. Pero conforme a nuestro amor a Jesús está en nuestras manos hasta qué punto el comportamiento anticristiano nos influye y nos perjudica.

Naturalmente también podemos protegernos con medios terrenales-materiales de influencias materiales peligrosas, pero la protección fundamental debe ser nuestra confianza en Dios, sobre la que construimos.

* * *

Incomprensión de un hermano respecto de dos predicciones

  1. Pero Jesús les dijo: «¡Mis queridas hijas! Como fue en los tiempos de Noé, así será también entonces; el amor disminuirá y se enfriará por completo, la fe en una pura doctrina de vida y conocimiento de Dios revelada desde los cielos a los seres humanos será transformada en la más oscura superstición muerta, llena de mentira y engaño, y los poderosos volverán a servirse de las personas como de animales y harán que sean masacradas con toda sangre fría y sin conciencia si no se someten sin contradicción alguna a la voluntad del poder resplandeciente. Los poderosos atormentarán a los pobres con toda clase de presión y perseguirán y reprimirán por todos los medios a todo espíritu más libre, y así vendrá sobre las personas una tribulación como nunca antes hubo en la Tierra. Pero entonces los días serán acortados por causa de los muchos elegidos que se encontrarán entre los pobres; pues si esto no sucediera, incluso los elegidos podrían perecer.
  2. Pero desde ahora hasta entonces pasarán aún mil y no otra vez otros mil años. Entonces enviaré entre las pobres personas a estos mismos ángeles, tal como ahora los ven aquí, con grandes trompetas de llamada. Estos despertarán a los seres humanos de la Tierra muertos en el espíritu, por así decirlo, de las tumbas de su noche; y como una columna de fuego que rueda de un extremo del mundo al otro, esos muchos millones de despertados se precipitarán sobre todos los poderes mundiales, y ya nadie podrá ofrecerles resistencia.»

Querido Samuel, esto me suena a dos escenarios diferentes. Por un lado, una tribulación insoportable. Y luego millones de despertados a quienes los poderes mundiales no son capaces de resistir. Entonces, ¿tribulación o millones de despertados? No entiendo nada. Te pido una explicación.

Querido hermano: la gran tribulación en la que ahora entramos y que para muchas personas siempre ha existido y existe debes contemplarla primero en el nivel anímico-material, y el despertar primero en el nivel espiritual. Los tres niveles forman juntos la unidad de un acontecimiento.

Las siete trompetas son el juicio del tiempo final de causa y efecto que irrumpe sobre la humanidad, sobre los muertos espirituales. Estos toques de trompeta se representan en la Revelación de Juan mediante imágenes anímico-espirituales, y en este nivel deben contemplarse. En el fondo sucede así: las personas crean la causa; los ángeles son ejecutores de la correspondiente ley divina = efecto, en la secuencia espíritu a alma a materia, y de nuevo de regreso.

La parte de los muertos espirituales cuyos nombres, sin embargo, están escritos en el Libro de la Vida será despertada en estos dolores de parto a la luz de la verdad (resurrección de las tumbas). Luego, junto con quienes llevan más tiempo despiertos, proclamarán la verdad (columna de fuego) por toda la Tierra. Ninguna mentira (poderes mundiales) podrá resistir esta voz de Dios. Sus palabras y actos son los pilares (columnas de fuego) del nuevo Reino de Paz, que pronto surgirá ante Dios. Ya ahora lo construyen y levantan en la esfera espiritual de este mundo, y pronto habrá una manifestación material del mismo.

La separación de los espíritus ya está, por tanto, en pleno curso y se intensificará aún más en los próximos años. También los grupos ya separados volverán a dividirse dentro de sí, una y otra vez. Es como una cuadrícula, en la que los distintos niveles, aunque distribuidos por todo el globo, continúan dentro de estructuras de destino semejantes, siempre con la posibilidad de incorporarse dentro de ellas a un agrupamiento espiritualmente superior y seguir avanzando en el «Más cerca, Dios mío, de Ti», para al final poder ser todavía huésped en el banquete de bodas del Cordero.

Por tanto, también serán salvadas aquellas personas perdidas y sin Dios que, durante esta separación válida ante Dios, se vuelvan en su necesidad a Jesucristo y Le confíen su vida. Se cuentan entre los últimos invitados al banquete de bodas. Allí sus nombres serán inscritos en el Libro de la Vida como reencontrados. Aunque el número de aquellos cuyos nombres ya están en este libro está fijado, no existe limitación para otros nombres. Al contrario, por estos rezagados habrá la mayor alegría, una alegría indescriptible. Por eso no debemos condenar a ninguna persona, por grande que sea su pecado y sus malas obras, pues podría ser que la viéramos en la mesa y el pecho de Jesús durante la gran fiesta celestial de bodas.

Unos pocos millones de despertados parecen pocos frente a los muchos miles de millones de personas que todavía viven ahora en esta Tierra —todavía, pues la cifra se reducirá mucho pronto—. Es cierto que el número de discípulos y apóstoles, de llamados y elegidos, sigue siendo siempre una pequeña minoría, pero luchan con la espada divina de la verdad y con el amor de Dios. Por eso ningún mal puede detenerlos; la luz divina expulsa toda oscuridad, ilumina toda falsedad, sumerge toda mentira en la verdad. Pero los elegidos cargan con el sufrimiento de los impíos. Si la crueldad y la injusticia llegan a imponerse de tal manera que la necesidad de los elegidos clame al cielo, el Padre intervendrá antes de tiempo y pondrá fin a su tribulación, de una manera u otra. Esto significa, por un lado, mediante su regreso al hogar y, por otro, que Él adelantará los últimos días.

Sería posible desarrollar más el tema del Apocalipsis o Revelación y penetrar un poco en la complejidad de estas palabras, pero un libro grueso sería insuficiente; sí, muchos libros no tendrían capacidad suficiente para ello. Mientras estamos en el mundo solo podemos contemplar pequeños fragmentos de la verdad divina, pero tampoco hace falta más, pues el Padre nos da de todos modos lo que realmente necesitamos saber. Solo cuando hayamos renacido espiritualmente veremos el gran conjunto en su complejidad y profundidad divina. Y como una y otra vez se abrirán nuevos campos de conocimiento y sabiduría, nuestro crecimiento divino nunca encontrará fin.

* * *

Hola Samuel, me pregunto por qué el sacerdote ucraniano del video habla tan bien alemán. Si el video es auténtico (se trata de un video en el que un sacerdote ortodoxo habla de la actual persecución masiva por parte del gobierno ucraniano), entonces esto muestra que el Padre por fin está disolviendo las instituciones. Si hablo en silencio con el Padre, nadie afuera lo sabe. Entonces, ¿cómo pueden perseguirme?

Querida hermana, lo de la persecución de los cristianos sí es cierto, pues ha sido predicho por el Padre. En el retiro estamos relativamente seguros, pero en comunidades organizadas habrá registros y persecuciones. Sin embargo, aún pasará algo de tiempo antes de que eso ocurra también entre nosotros.

Sí, el Anticristo rompe estructuras eclesiales perversas y que ejercen poder y las elimina, por lo que también tiene algo bueno. Pero también muestra hacia dónde pretende dirigirse el viaje anticristiano. La fe en Jesucristo como Dios y Salvador debe ser borrada de los corazones de las personas. También la esoteria es una espina en el ojo de la élite, pues aunque esta facción representa una peligrosa tienda espiritual de productos variados, aquí se encuentra, junto con pensamiento y actuación independientes y medicina alternativa, sobre todo anhelo de ideas espirituales. Estas almas son atrapadas en la red de la hipocresía/falso amor al prójimo mediante tolerancia pervertida, que lo permite todo, es decir, «libertad», información manipulada sobre la guerra, la mentira ambiental y mucho más. Así se pretende generar fanatismo y división en todos los ámbitos.

Debido a las posibilidades técnicas de los medios ya no se puede distinguir material falsificado de material real. Hoy todo es posible. Las personas pueden ser copiadas digitalmente y colocadas en situaciones inventadas. Se les pueden poner palabras en la boca y atribuirles cualquier cosa. La mezcla de mentira y verdad será cada vez mayor; ya no se puede ni se debe creer nada de lo que se nos sirve en la televisión y en los medios impresos.

En general ocurre que el mundo se ha alejado tanto de su destino divino que la locura domina todos los ámbitos y se ha convertido así en normalidad, por lo que ya no puede reconocerse. Cuando se contempla el mundo con la mente manipulada no se ve que todo lo que sucede ahora es de naturaleza satánica.

Solo en la luz divina se puede ver por completo que la humanidad se ha vuelto colectivamente loca. Todos los ámbitos de la existencia terrenal sirven para desdivinizarla y degradarla. Medicina, ciencia, política, finanzas, alimentación, sexualidad, arte, moda, cine, deporte, música, consumo masivo y turismo masivo, etc.: un único gran torbellino de locura en las cabezas y, por ello, en los actos de las masas humanas, que piensan que todo esto es norma y normalidad.

Por tanto, ya no queda mucho de lo terrenal en lo que podamos y debamos alegrarnos y aferrarnos. Y eso está bien. Debemos y tenemos que mantener todo el acontecer mundial lo más alejado posible de nosotros, distanciarnos cada vez más del mundo, físicamente si es posible, pero sobre todo en el nivel del alma, pues allí se encuentran las dependencias, allí están ancladas y atan nuestros pensamientos a la perversión de este mundo terrestre.

Aunque todavía no hemos llegado al punto de poder ocuparnos constantemente de cosas espirituales, debemos esforzarnos por desplazar cada vez más el peso hacia allí. En el interés por los bienes divinos crece la motivación para ello; el amor a Jesús nos llena cada vez más de Su Espíritu, y así recorremos el camino apartado de las amplias carreteras del mundo, el camino que Jesucristo preparó para nosotros y por el que puede guiarnos y conducirnos.

Lo que suceda en los próximos años nos afectará duramente si ahora no nos liberamos de los condicionamientos que nos atan al mundo. La corriente anticristiana arrastrará inevitablemente consigo a quienes hayan dejado pasar la oportunidad de dar ahora el paso «Más cerca, Dios mío, de Ti». No resistirán en la pesadilla de los últimos años.

Solo a los hijos de Dios que ahora se refugian en la gracia de Dios y se esfuerzan por ser fieles los sostendrá Su amor en la furiosa tormenta del tiempo final. Son las vírgenes con aceite en las lámparas. Sus almas son la tierra en la que la semilla divina brota y da fruto. Son quienes no vuelven a bajar del techo de su casa (abandonar de nuevo su verdadera fe en Jesús a causa de la tribulación terrenal). Son portadores y proclamadores del amor divino en el tiempo de la tribulación.

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Alimentación

Querido Samuel, ¿comes pescado o vives de manera vegetariana/vegana? Nosotros practicamos una alimentación vegetariana integral. Salvo un poco de queso y mantequilla de vez en cuando, en casa nos alimentamos de manera vegana, tampoco huevos. Pero cuando comemos fuera, a mi marido le gusta pedir pescado, y aunque a mí también me gusta mucho el pescado, me privo de él. Solo que a veces no estoy segura: ¿quiere el Señor eso o me mortifico innecesariamente? En el escrito «Die Kindheit und Jugend Jesu» de Jakob Lorber, el pequeño Jesús pidió explícitamente pescado, aunque no se puede comparar aquel tiempo con el nuestro.

Muchos hermanos y hermanas en el camino no lo ven tan estrictamente como yo. ¿Estoy equivocada? ¡Espero tu respuesta!

Querida hermana, nos gusta comer pescado de la piscifactoría local y ocasionalmente también carne y embutidos de la tienda ecológica. Jesús bendice nuestra comida, también la carne. Él dice: «Si ustedes Me son fieles en el amor, Yo les soy fiel en la bendición».

Hay obras más importantes en nosotros que necesitan trabajo que ocuparse demasiado de la alimentación o incluso convertirla en el contenido de la vida. La alimentación se vuelve así una trampa y el hijo de Dios se aparta del camino recto. Las discusiones y el fanatismo sobre la ingesta de alimentos muestran que el ser humano no ha comprendido lo que el Padre celestial quiere realmente de Sus hijos. Esto no significa que uno deba darse banquetes sin pensar, pero la ponderación debe ser correcta.

Con afectuosos saludos, Samuel

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Tengo una pregunta sobre el vino: cuando Jesús está con Sus discípulos en las posadas, siempre se bebe vino, y no poco, incluso en el desayuno. Hasta los niños reciben vino diluido. A menudo leo también la observación: «… cuando el vino les había soltado la lengua…», es decir: estaban algo ebrios.

¿Qué significado tiene el vino? Es alcohol y con ello hay que ser prudente para no volverse dependiente con un consumo regular. Dios confió a Noé la preparación del vino, tras lo cual este primero quedó tendido y se desarrolló una historia desagradable para su hijo.

¿Qué pretendía Dios, entonces, al dar el vino a los seres humanos y cómo lo utilizamos correctamente? Creo que es una pregunta importante a la vista del peligro de dependencia.

Querido hermano, esto está bien descrito en el «Großes Evangelium Johannes». Como en todo en la vida, aquí lo decisivo es la medida. El espíritu del vino actúa positivamente cuando se disfruta poco; si se bebe demasiado, uno se embriaga y por ello se expone a influencias negativas. Por tanto, uno o dos vasos de buen vino pueden tomarse tranquilamente; sí, el vino despierta el espíritu del corazón y regala al alma pensamientos divinos, si ella está en la vida de fe. En una persona carente de amor o sin Dios quizá se estimule la fantasía, pero aquí esta se expresa la mayoría de las veces contra Dios. Se entiende por sí mismo que un alcohólico no debe beber alcohol, ni tampoco un antiguo alcohólico, pues este disfrute lo conduciría de vuelta a la adicción.

En la correspondencia/simbología espiritual, el vino representa la sangre de Cristo, es decir, vida divina y misericordia. El pan representa simbólicamente la carne de Cristo. Jesús dice: «Quien come Mi carne y bebe Mi sangre permanece en Mí y Yo en él; tiene la vida eterna». Comer la carne de Jesús y beber Su sangre significa seguirlo en palabra y obra, para la vida y la muerte. Significa entrar en Jesucristo, renacer en Su Espíritu.

Como se ve, todo desemboca siempre en lo mismo: ama a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo. El amor es tan sencillo en toda su complejidad y complicación.

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Querido Samuel, tengo una pregunta sobre tu contribución acerca de animales vacunados. ¿La vacunación de los animales se aplica a toda la UE? ¿Las explotaciones ecológicas están realmente excluidas? Aquí en Austria también pueden vacunarse animales de agricultura ecológica y tratarse con medicamentos como antibióticos; solo hay que esperar un poco más antes de que la leche vuelva a poder utilizarse que en el caso de animales convencionales. Pero eso significaría que también los animales de agricultura ecológica pueden estar vacunados. Entonces realmente ya no se puede comer ningún producto animal.

Para mí personalmente esto no es tan grave ahora, pero pienso especialmente en los niños que están creciendo y «necesitan» su cacao cada día y beben relativamente mucha leche y también comen carne de vez en cuando. ¿Qué se les debe dar entonces a los niños? Además están fuera de casa, con amigos, etc. Me pregunto si debería hablar siquiera con otros sobre esto.

¿Tienes algún consejo? ¿O quizá Jesús tiene una respuesta? ¿Basta con pedir de antemano una bendición para los niños? Los propios niños todavía no han llegado tan lejos… ¡Gracias! Con muchísimo cariño.

Querida hermana, entretanto existen tantas influencias externas tóxicas, y habrá aún más, que uno debe plantearse la pregunta: ¿cómo trato con esto en general?

Comer poca carne y productos ecológicos seguramente no está mal, pero muchas personas no pueden permitírselo en este tiempo caro; apenas logran salir adelante y lamentablemente dependen de las tiendas de descuento.

A las personas que no tienen conocimiento de las maquinaciones anticristianas o que son muy temerosas no debemos confrontarlas con la locura real de un nuevo orden mundial, pues de lo contrario se apartan de nosotros, ya que debido a la manipulación masiva no pueden comprenderlo. Con ellas podemos señalar la cruel cría de animales y recomendar que, por ello, consumamos menos carne, embutidos y productos lácteos convencionales. La precipitación química procedente de la geoingeniería afecta lamentablemente también a la agricultura ecológica y, por supuesto, a nosotros mismos.

Por eso hoy es tan importante y necesario orar por protección. Confiar a nuestros seres queridos/prójimos al Padre celestial entra dentro del mandamiento del amor al prójimo; es nuestro deber y tarea cristianos. Precisamente el cuidado de los niños lo pone el Padre junto a y dentro de nuestro corazón, y nosotros se los devolvemos bendecidos en la oración, los depositamos en Su misericordia. Este poder lo tiene un verdadero cristiano.

Sí, la Tierra está ahora envuelta en una nube oscura en el nivel material, anímico y espiritual. Ahí entra en juego nuestra condición de hijos de Dios. ¿Qué dice el Padre al respecto?

«Mis hijos, no se vuelvan locos por lo que está sucediendo ahora en el mundo y por lo que se precipita y se derrumba sobre ustedes. No teman, pues Yo estoy con ustedes. Vivan y disfruten con moderación, pidan Mi bendición antes de comer y agradezcan en silencio por la comida y la bebida. Pídanme protección y acompañamiento cuando salgan al mundo, ya sea por trabajo o en privado.

Pongan sus vidas completamente en Mis manos, pues Yo soy Señor sobre la vida y la muerte y Yo conservo su salud. Solo con fines de prueba y purificación les doy a veces una cruz que cargar. Si la utilizan correctamente y reconocen Mi cuidado en ella, se convierte en salvación para su alma.

Y estén en todo tiempo preparados para dejar su cuerpo, pues el mundo espiritual es su patria. Por tanto, no se acobarden ni desesperen cuando Yo llame de regreso a sus prójimos o los saque a ustedes mismos del mundo material. Miren a la muerte con alegría, reconociendo la única vida verdadera en Mí y procedente de Mí. Así vivieron Mis apóstoles y discípulos: estimaban poco la vida terrenal y en mucho la vida espiritual, y en esta conciencia deben vivir también ustedes.

Si la muerte todavía los asusta y se aferran a este mundo de apariencia, es señal de que sus almas todavía están muy mezcladas con la carne, pues en ella sienten la transitoriedad y la muerte de la materia. Si, en cambio, están en gran medida libres de deseos carnales y sensuales y ven el mundo como campo de prueba en la libertad del amor a Mí y a sus prójimos, la muerte del cuerpo no solo no los perturbará, sino que la esperarán con alegría ante la perspectiva de entrar en la patria del más allá. Amen la vida conmigo y en Mí, pero huyan en lo posible del obrar del mundo; entonces habrán actuado correctamente.

Y aunque todavía no estén perfeccionados, sino que se les adhiera más de un mal, encontrarán rápidamente el camino hacia Mí en el rayo de Mi amor si se confían a Mí en sus pecados, pues conforme a su confianza, humildad y arrepentimiento los escribo en la arena suelta, y el agua de Mi misericordia los lavará y el viento de Mi aliento los dispersará hasta la nada.

Así que no teman a la muerte ni al diablo, pues son Míos, eternamente Míos. Tengo todo el poder en el cielo y en la Tierra. Yo sostengo el infinito universo, conduzco y ordeno todos los planetas y estrellas, y también la vida de un ácaro, pues estoy presente en todas partes como la vida misma. Así también soy la vida en cada uno de ustedes; conozco cada uno de sus pensamientos más secretos, conozco todas las preocupaciones y miedos de cada persona, y veo su desconfianza: «¿De verdad se ocupa el Padre de mí? ¿Me ama realmente aunque en mi obstinación una y otra vez diga y haga cosas malas?»

Sí, Mis hijos, lo hago. Con todo Mi corazón estoy ahí para cada uno de ustedes y los acompaño protegiéndolos y amándolos a través de sus días y noches. Miren en sus corazones: allí está Mi nombre, escrito con la sangre de la redención de la muerte para ustedes y para todos los que Me aman y aún Me amarán.

Amén, Jesucristo, Amén.»

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Enfermedad – salud

Hola Samuel, quisiera preguntar si también ofrece consultas. Debido a una enfermedad que padezco desde hace décadas, tengo una gran lucha interior con Dios Padre. Numerosas terapias no han mostrado hasta ahora ningún éxito. Hace varias semanas contacté a una llamada sanadora y pagué bastante dinero por ello. El resultado fue que desde entonces estoy aún peor. Como durante bastante tiempo me ocupé de mundos astrales, sospecho que desde allí tienen lugar ataques masivos contra mí. La sanadora antes mencionada me dijo que percibía tres «entidades» en la casa en la que vivimos.

En caso de que no ofrezca asesoramiento al respecto, ¿puede recomendarme a alguien? Hasta ahora las oraciones apenas han ayudado, o más bien yo misma ya no puedo orar porque, debido a mi enfermedad, siento que Dios Padre me trata desfavorablemente. Gracias por su respuesta.

Querida hermana, ante todo: si un llamado sanador o sanadora o un clarividente exige mucho dinero por una consulta o tratamiento, se puede suponer que ahí no hay amor divino ni poder de Dios, sino enriquecimiento y amor propio. Un sanador en la gracia de Dios pedirá siempre, en verdadera humildad, al Padre celestial alivio o curación para su prójimo y, como en ello solo actúa Dios, no reclamará recompensa, salvo quizá por algunos gastos; si el paciente quiere dar una donación, está bien.

Junto con Dios siento una profunda unión interior con las personas que sufren, pues Él es la compasión y el amor en nosotros. Sin Él no seríamos capaces de amar a nuestros semejantes. Él no se alegra de nuestro sufrimiento; siempre quiere ayudar y liberar. Solo puede hacerlo si nos confiamos a Él en nuestra necesidad.

Una enfermedad prolongada puede desgastar o endurecer a una persona y con ello apartarla de Dios, o puede conducirla a Dios. La persona misma decide esto mediante la orientación de su conciencia y su confianza en un Padre celestial amoroso. Has perdido este acceso, pues no puedes comprender por qué tienes que sufrir cuando Dios podría ayudarte. Este razonamiento es comprensible.

Hay una razón para tu sufrimiento y una razón por la que todavía no se ha producido la recuperación. Ambas están contenidas en ti como respuesta. Al mirar dentro de tu alma veo: como muchos hijos de las estrellas encarnados, eres un alma de voluntad fuerte. Esto contiene el peligro de actuar por cuenta propia, de lo cual pueden surgir orgullo, obstinación, justicia propia y terquedad. Pero solo en la humildad del alma puede el rayo sanador de Dios tocar tu corazón; solo en la humildad puede la luz divina iluminar tu oscuridad y mostrarte las dolencias de tu alma responsables de tu estado.

Ves: cuando una persona se endurece en una necesidad o en una situación aparentemente sin salida y comienza a acusar a Dios —a menudo esto sucede de manera inconsciente—, puede surgir un círculo vicioso del que ya no encuentra salida. Este es el gran peligro de esta vida terrenal; muchos hermanos y hermanas están atrapados en una trampa semejante y se preguntan por qué no avanzan, por qué están constantemente en preocupación y necesidad.

¿Qué puedes hacer? Las almas fuertes suelen llevar pesos pesados consigo. Esto significa que antes de esta encarnación estabas dispuesta a aceptar una proporción satánica del alma algo mayor (con una correspondiente porción de obstinación/orgullo) y llevar esta carga a la redención. Para que esto tenga éxito, no pocas veces hace falta una necesidad corporal humillante y prolongada o incluso una discapacidad.

Lo hiciste por amor a Dios. Por Él entraste en este mundo terrestre; por amor a Él estuviste dispuesta a tomar tu cruz y llevarla con Jesucristo hasta que Él te libere de ella, para conducirte después de regreso a casa, a Su casa del Padre. Satanás intenta impedir esto por todos los medios y, como ves, lo consigue. Pero ahora el Padre te ha hablado aquí y te ha esclarecido; te ha abierto una puerta por la que ahora puedes pasar.

Conviértete en la hija de Dios que quieres ser. Jesús está ante ti con los brazos abiertos y el corazón abierto y quiere acogerte en él para regalarte libertad. Ahora ha llegado el momento de hacerlo. Tu vida Le pertenece. Ponla en Sus manos, suceda lo que todavía pueda suceder.

Oro por ti. Yo me ocuparé de las entidades de tu casa. Te saludo como tu hermano en Jesucristo.

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Querido Samuel, he leído tu libro y ahora tengo una pregunta. Soy cristiana desde los 21 años y he atravesado más de un camino difícil. Lamentablemente me convertí en víctima de la industria farmacéutica porque tengo colesterol hereditariamente demasiado alto y los médicos me recetaron medicamentos para reducirlo, que no toleré y de los que finalmente desarrollé diabetes tipo 1 LADA. Por desgracia recibí demasiado tarde el libro «Die Cholesterinlüge», a raíz del cual dejé las tabletas. Desde hace 3 años tengo una cistitis que vuelve una y otra vez. Ningún médico pudo ayudarme porque los antibióticos solo funcionaban por poco tiempo. Solo un naturópata antroposófico pudo ayudarme a medias. Sin embargo, después tuve herpes zóster porque la situación mundial me afectó demasiado. Ahora he encontrado una nueva médica antroposófica que me ayuda, pero aun así la vejiga todavía me duele.

Comenzó hace 3 años, cuando estuvo aquí una amiga que en su momento me había acogido durante mi divorcio. Ella tenía un problema con los hombres, nunca podía decir que no… intenté conducirla a Jesús, pero ella también solo representaba a la cristiana y al final tenía tres hombres al mismo tiempo. Yo siempre pensaba que por lo demás era cariñosa, pero que en ese aspecto de algún modo estaba enferma, y esta vez había dormido con un hombre que tenía un germen hospitalario en la vejiga y en ese momento tenía una infección de vejiga, sin decirlo. Me lo contó una conocida suya que también estuvo conmigo durante Navidad y Año Nuevo. Pero esta también estaba psíquicamente enferma y aquí sufrió ataques de gritos porque su teléfono móvil no funcionaba bien; yo me asusté muchísimo y sentí inmediatamente un calambre en la vejiga. Después fui yo quien tuvo una infección de vejiga que hasta hoy no ha desaparecido del todo. Quizá también se deba a la diabetes. Entonces fui a Imst a un seminario de sanación para librarme de la diabetes, pero luego tenía muchísimo dolor en la parte baja del abdomen por la vejiga…

Evidentemente me llegan enfermedades que, por compasión, les quito inconscientemente a otros; ellos quedan sanos y yo enfermo. Así que no sé si algo se me ha adherido, si tengo que elaborar algo del pasado o si debo aprender más humildad… en cualquier caso es muy debilitante y poco a poco estoy harta de estar siempre enferma.

Quizá el Padre te regale una palabra para mí sobre por qué tengo esto y qué podría hacer para mi sanación. Entretanto Jesús me ha enviado a mi nuevo y querido marido, así que por fin debería poder sanar, sin importar lo que haya traído el pasado, ¿no? Quizá recibas alguna indicación para mí sobre lo que tendría y podría cambiar. A menudo uno no ve sus propios errores.

Cariñosos saludos.

Querida hermana, ten todavía un poco de paciencia; entonces el Padre te ayudará. Pero para ello es necesario vivir completamente en Su voluntad reconocida. Entonces no necesitaremos ningún medio auxiliar externo; Su amor nos hace sanar y permanecer sanos.

Ahora se plantea la pregunta: ¿eres una cristiana seria que quiere consagrar por completo su vida a Jesucristo? ¿O Lo arrastras a tu lado y, en términos generales, prefieres disfrutar del mundo? En tu corazón está la medida que te comunica lo que aún te falta, pero sobre todo lo que debes dejar y lo que tienes que hacer para dar este paso decisivo en el «Más cerca, Dios mío, de Ti».

Hay piedras de tropiezo visibles e invisibles, que uno podría ver pero no quiere ver, pues ha hundido su causa en el subconsciente. Son las cosas que lo excitan, alteran y enfadan cuando son mencionadas o realizadas por el entorno terrenal y espiritual. «¡Yo no soy así!», dice uno entonces. Y sin embargo así es, pues el espejo del alma no solo muestra los errores que uno comete frente a sus semejantes, sino sobre todo frente a Dios. Por tanto, si una persona te ofende de alguna manera, tú «ofendes» a Dios de esa misma manera en sentido espiritual. Esta perspectiva descubre los pecados ocultos y conduce al alma más profundamente hacia la humildad. Y la humildad ante Dios es la condición fundamental para el amor infantil libre hacia Dios y, dentro de él, para una salud integral.

Hermana mía, una necesidad prolongada desgasta el alma y la ablanda. Por ello mi corazón está lleno de compasión y empatía, pues conozco la necesidad prolongada que una y otra vez corta el corazón como un cuchillo y llama a la desesperación. Pero la necesidad es también un instrumento para perfeccionar el alma, pues la separa del mundo. Entrega cada día tu estado a Jesús como hija de Su corazón y ora con confianza:

«Querido Padre, como hija humana necesitada vengo a Ti, pues ya no sé cómo ayudarme; necesito Tu ayuda. Por favor coloca mi compasión en el poder de Tu orden divino de amor, para que mi alma sane y ya no sea yo quien quiera llevar y acabar con el sufrimiento de mis semejantes, sino que Tú aceptes y acojas en mí el sufrimiento del mundo. Pues Tú ya lo has llevado y con confianza acepto Tu obra de redención. Por favor abre Tu corazón en mi corazón, para que se me permita reconocer Tu amor cada vez más profundamente, a fin de convertirme y ser una verdadera hija de Tu corazón. Gracias, querido Padre».

Con afectuosos saludos, Samuel

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Querido Samuel, yo también quisiera preguntarte algo: hace algunos años tuve una intoxicación alimentaria, tras la cual, en la casa entonces recién construida, percibía todo de manera distinta. Ya no podía dormir en ningún lugar (la calle se llamaba «Himmelhalde»). Llamé a un radiestesista, que me dijo que en ese lugar había una gran carga de almas y que probablemente ahora mi tarea sería conducir esas almas hacia la luz.

Ya en aquel tiempo era creyente y oraba mucho. Pero la carga no disminuyó. Conseguí mapas antiguos del lugar, que incluían, entre otras cosas, un camino de enfermos. Unos 5 años después vendimos esa casa por motivos laborales de mi marido y nos mudamos a la casa actual, situada en una hermosa zona interior del lago de Constanza, lo que para nuestras circunstancias de entonces era óptimo. Solo que aquí también vuelve a percibirse una carga. Es un lugar muy pequeño, pero habitado desde hace 1000 años. Huéspedes que han pasado la noche con nosotros han tenido pesadillas aquí. En otro tiempo fue un lugar de peregrinación, aunque ese estatus le fue retirado después. No soy la única aquí que siente algo. Tampoco aquí se trata únicamente de nuestra casa.

Entretanto también me afecta físicamente. También me duele que a nuestros hijos no les guste venir, lo cual es comprensible. Llevo aquí 12 años orando y pidiendo ayuda a Jesús. Quizá esté completamente equivocada. Yo también pensaba que tenía que ver con mi vida anterior. Si pudieras darme algún consejo, te estaría infinitamente agradecida.

Con cariñosos saludos

Querida hermana, no sé muy bien si puedo ayudarte en esto. Tenemos que proceder cuidadosamente y paso a paso. Excluiría una vida anterior correspondiente como causa, así que no necesitamos buscar por ahí.

La opresión comenzó evidentemente con tu intoxicación alimentaria. Ingeriste sustancias tóxicas, mediante las cuales se produjo en tu alma una apertura hacia el mundo inferior del más allá. Esto es raro, pero posible; por regla general, un paso semejante vuelve a cerrarse con el tiempo, como también una herida material sana con el tiempo. El alimento material es al mismo tiempo alimento para el alma, pues el organismo anímico extrae de todo alimento las sustancias anímicas que necesita. Si el alimento es impuro, al absorberlo el alma recibe un daño que se manifiesta de distintas maneras, primero anímicamente y tarde o temprano corporalmente.

A partir de entonces percibiste algo que ya estaba allí antes: el camino de enfermos, y canalizas esta energía negativa de modo que otras personas en su casa también la sienten. Un camino de enfermos es el camino de un lento deterioro hasta la muerte; en él se encuentran y permanecen en el más allá muchas de aquellas personas que en otro tiempo sufrieron así y después murieron, y durante muchísimo tiempo, hasta que Jesús venga y purifique también estos caminos, es decir, hasta Su próxima segunda venida.

¿Fue «casualidad» que esta apertura se produjera en ti? La respuesta a esta pregunta depende del nivel desde el cual contemplemos el acontecimiento. Digamos simplemente que nuestro Padre celestial hace bien de todo mal aparente, que en toda necesidad siempre está contenido un núcleo divino que puede y debe descubrirse mediante el amor a Jesucristo.

A causa de tu fe llevas una luz divina en tu corazón. Esta brilla hacia el mundo oscuro del sufrimiento y la muerte. Por ello entra movimiento en la petrificación mortal de los seres del más allá; se produce una liberación gradual y, más adelante, redención, puesta en marcha por tu presencia abierta. Por tanto, el radiestesista no estaba equivocado cuando te comunicó que debías conducir almas fallecidas hacia la luz.

Cuando tu tarea allí estuvo cumplida, el Padre lo condujo de tal manera que tu marido tuvo que mudarse, y ustedes fueron guiados a un lugar donde existe una situación semejante: un antiguo lugar de peregrinación donde permanecen almas que, a causa de su fe, se han atado a este lugar de redención aparente e hipócrita, y continuamente se suman nuevos buscadores que vagan por el más allá y esperan una supuesta ayuda en la región del más allá correspondiente a su lugar de residencia, ayuda que también se les promete. Pero no la reciben, pues los dirigentes cegados de allí les mienten descaradamente diciendo que aquí debe esperarse la salvación, mientras ellos mismos quieren ser dioses de este lugar oscuro.

Por tanto, todo el pueblo es un foco de engaño y mentira, naturalmente en el ámbito del más allá. Muchas personas lo perciben, tú especialmente, pues por determinadas razones todavía llevas dentro de ti una apertura correspondiente, mediante la cual una corriente de verdad divina fluye hacia las tinieblas y así puedes volver a ser un instrumento del amor, mientras permanezcas firme en la fe. Fue y es importante y necesario que una y otra vez y constantemente te hayas mantenido junto a Jesús; así Él pudo y puede dirigir todo el acontecimiento, intervenir en caso necesario y, sobre todo, protegerlos de ataques malignos.

Tu fe impidió que tu alma fuera poseída. Hay muchos casos en los que, debido a la ingesta de sustancias tóxicas o llamadas expansoras de la conciencia, ya sea por inhalación, ingestión o inyección en el torrente sanguíneo, se produjo una apertura al más allá y las personas quedaron poseídas por fuerzas demoníacas. Estos espíritus de mentira confunden a sus huéspedes mediante susurros e imágenes de terror; en personas espirituales son a menudo predicciones extrañas que en su mayoría no se cumplen, así como comunicaciones sobre el más allá y Dios mezcladas con mentira y verdad.

Pero esta herida o esta tarea entretanto también repercute en tu estado corporal, cosa que no debe ser así, y también la convivencia familiar sufre bajo las circunstancias actuales.

¿Qué puedes hacer ahora? ¿Qué quiere Jesucristo de ti? ¿Qué puede hacer Él ahora por ti? Primero Él te ha esclarecido aquí, comunicándote lo que sucede y de qué se trata en realidad. Así recibes una perspectiva divina y una comprensión correspondiente de tu pasado y de tu situación actual, mediante lo cual ya se desatan muchos nudos. Ese es el primer paso. Luego quieres saber cuánto tiempo más seguirá así.

Quieres servir a Dios, pero no bajo esta carga. Él dice:

«Hija Mía, ten todavía paciencia. Siempre te he guiado y protegido a ti y a los tuyos. He utilizado una circunstancia especial para emplearte como instrumento de Mi amor en Mi obra de redención. Ya ha sucedido y todavía sucede algo muy grande por medio de ti. Para ello fue y es importante y necesario que te muevas muy cerca de Mi corazón de día y de noche. (Samuel: el día significa aquí las horas luminosas del alma; la noche significa las oscuras).

«Mira, Yo estoy con ustedes, Jesucristo el Redentor y Libertador; soy en ti poder divino, soy en todo momento tu fuerza. Soy tu confianza y tu amparo en la preocupación y el temor; soy tu vida cuando la muerte te acosa; soy tu luz cuando la oscuridad te cubre; soy tu amor cuando no encuentras sostén. Habito en tu corazón y te espero. ¡Ven!, te llamo cada día; actuemos juntos, para que en ti y por medio de ti pueda resonar el llamado a las almas caídas y cegadas: “¡Apártense de su mal, pues pronto vendrá el Señor de la gloria, para abrir los sepulcros de la falsedad y la mentira, para revelar la luz de la verdad, para fundar una nueva Tierra de este lado y del más allá!”»

Querida hermana, no habría pensado que llegaríamos tan lejos en nuestra búsqueda. Pero con la ayuda de Dios todo es posible. Permanezcamos en la confianza incondicional en Su protección, en Su amor; al final todo estará bien, eso es seguro.

Te saludo como tu hermano en Jesucristo

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Con el permiso de la hermana puedo publicar el siguiente intercambio de correos electrónicos. Lo he anonimizado y modificado.

Hola Samuel, quería preguntarte qué significado tienen para mí, desde el punto de vista espiritual, mis persistentes problemas de vértigo. ¿Pueden manifestarse estas molestias a causa de la envidia o de malos pensamientos?

Como también tienes contactos con fallecidos, quisiera preguntarte cómo está mi madre. Muchas gracias de antemano por tus respuestas.

Querida hermana, no busco contacto con los fallecidos. Los encuentros son guiados por Dios. Ora por tu madre en el sentido de presentarte ante Jesús, poner en Su corazón las palabras dirigidas a ella y pedirle que Él las ponga en el corazón de tu madre.

¿Ya tienes un diagnóstico médico respecto de tu vértigo? ¿Oído interno? Mi experiencia muestra que el vértigo tiene que ver con la sinceridad consigo mismo y, por tanto, con Dios (engañarse a uno mismo). ¿Das vueltas mental o anímicamente en círculo? ¿Te agitas demasiado en el mundo?

Trastorno del equilibrio: el equilibrio entre la existencia espiritual y la material. Necesario: llegar a la calma interior, integrar verdaderamente el conocimiento espiritual en la vida cotidiana.

Saludos cordiales, Samuel

Hola Samuel, hasta ahora todavía no tengo ningún diagnóstico médico. La neuróloga quería derivarme al hospital por las depresiones y observó varias veces que estoy muy delgada. Antes había llenado un cuestionario extenso y había mencionado las depresiones. Ya he tenido varias veces el llamado vértigo posicional (fue diagnosticado por primera vez en un hospital). Esta vez se trata de dos formas de vértigo: vértigo rotatorio y sensación de balanceo.

No entendí del todo lo de la sinceridad. Llevo casi décadas dando vueltas en círculo (mentalmente). No estoy satisfecha con mi vida y me comparo constantemente con otras mujeres, porque pienso que ellas lo tienen más fácil, están llenas de energía para hacer cosas y tienen hijos de los que luego pueden sentirse orgullosas. Y yo llevo décadas «castigada» por una enfermedad del alma. Por eso llevo mucho tiempo resentida con Dios. Tuve que dejar mi trabajo por un «burnout». Desde hace años no consigo terminar de elaborar todo esto y me siento inferior. A lo largo de los años ya he acudido a varios llamados médiums y, lamentablemente, he gastado bastante dinero en ello porque quería conocer la razón de mi vida difícil. Una dijo que en el antiguo Egipto yo había sido hija de un sacerdote del templo y otra dijo que entonces había practicado magia negra. Lamentablemente eso no me ayudó, porque solo son especulaciones. Las psicoterapias tampoco han ayudado. Gracias por tu respuesta.

Querida hermana, las depresiones pueden tener distintas causas. Como en una adicción, las personas depresivas también están atrapadas en un círculo vicioso del que solo con dificultad se encuentra una salida.

No poder ser como uno quisiera (por compararse constantemente, por envidia, etc.), es decir, no poder cumplir las propias ideas sobre la existencia terrenal, genera tristeza y desgano de vivir y finalmente desprecio por la vida, o bien desprecio por uno mismo, de manera latente. Entonces la persona ya no puede sentir alegría; se hace oscuro en el alma y, salvo unos pocos y breves destellos de luz, permanece oscuro. Este estado atrae energías correspondientes que se instalan en el alma, con lo cual el peso hacia abajo se intensifica aún más. Finalmente, los estados del alma repercuten en el cuerpo; uno enferma una y otra vez, a menudo también de manera permanente.

¿Qué se puede hacer? Primero hay que aceptarse sinceramente tal como uno es: con todo el paquete, con todos los errores, debilidades y cargas. Luego se comienza a orar, es decir, a hablar con Dios, para presentarle con humildad la propia impotencia y comunicarle que uno quiere ser Su hijo y pedirle que sane alma y cuerpo. Y que también muestre las actitudes erróneas del alma que uno no ve, que en realidad no quiere ver.

Luego es importante entrar en la confianza en Dios, confiarle la propia vida; si es necesario un tratamiento médico del cuerpo, confiarle también eso. Hay que recorrer consecuentemente el camino de la entrega a Jesucristo. Aunque al principio no se produzca ninguna mejoría visible, es necesario permanecer en la confianza y en la fidelidad. Y aceptar también los retrocesos, porque no faltarán; para luego levantarse una y otra vez y no rendirse, jamás.

¿Cómo se llega entonces a la alegría? Es tan importante para el alma como el agua para las plantas, pues sin agua se marchitan, y así también el alma. El anhelo de plenitud debe orientarse de nuevo, concretamente hacia el amor a Jesucristo y dentro de él. Este deseo de un Dios amoroso, de un Padre celestial, de un Hermano divino que desea tan profundamente poder guiarte y sanarte, lleva al corazón a la orientación correcta. Este único anhelo verdadero abre el corazón y hace posible que Dios pueda entrar. Entonces se hace luz en el alma y toda oscuridad debe ceder. Entonces el alma se llena del espíritu del amor y toda necesidad llega a su fin.

No puedo confirmar que ahora sufras a causa de vidas anteriores. Tu necesidad tiene otras razones. Allí veo más bien una posesión de tu alma; quién te acompaña y te carga no es importante. La causa eres tú misma por un extravío del alma que ya se fue formando y manifestando en tu juventud. Una educación equivocada puede desempeñar un papel. Pero sea como sea, lo importante ahora es la orientación permanente hacia Jesús, pues solo si le abres la puerta puede entrar el Salvador.

Saludos cordiales

Hola Samuel, que mi destino no se base en posibles errores de vidas anteriores sería injusto. Ese es precisamente el problema que tengo. Lo entendería si hubiera cometido errores en vidas anteriores y ahora tuviera que compensarlos. Mis padres seguramente cometieron muchos errores en mi educación. Por eso ya me he preguntado varias veces por qué no recibí otros padres más capaces. Mi progenitor actuó varias veces sin amor.

Si, por tanto, no hubiera cometido errores en vidas anteriores, según el principio de causa y efecto debería tener una vida feliz. También he leído que hay almas que voluntariamente cargan algo por otras personas. No creo que ese sea mi caso. Sería bueno que pudieras responderme sobre esto. Saludos afectuosos y muchas gracias por tu esfuerzo.

Querida hermana, las vidas terrenales anteriores son raras. Evidentemente crees en la doctrina de la reencarnación con muchos renacimientos. Pero no es así. Si todas las personas renacieran continuamente en esta Tierra, debido al aumento de la población mundial habría, ciertamente, un incremento gradual de seres encarnados, pero una obra evolutiva de redención con la encarnación final de los espíritus solidificados en sustancia material no sería posible de ese modo. El espacio de la Tierra se necesita para ellos. Hay almas que, por razones de vocación, encarnan más veces o incluso peregrinan por las épocas de este mundo, pero por regla general se vive una sola vez en un cuerpo terrenal.

Siempre es fácil atribuir un destino doloroso a vidas anteriores; entonces uno no tiene que mirarse críticamente ni admitir sus actuales actitudes equivocadas, entonces no hay motivo para reconocerse ante Dios como pecador, pecado en el sentido de extravío, y precisamente ahora, en esta vida. En esta trampa caen muchos cristianos que, al mezclar religiones, han integrado la doctrina de la reencarnación en su fe.

Cuando existe un destino difícil debido a una discapacidad del alma o del cuerpo, siempre hay razones especiales. En casos excepcionales puede tratarse ciertamente de una vida anterior, pero es más probable que una discapacidad exista a causa de una estructura anímica especial que necesita precisamente ese destino para encontrar redención; el desencadenante no es aquí tan importante.

No es posible cargar con el peso del pecado de otras personas. Sí se puede llevar con ellas en el sentido de acompañar, compadecer y sufrir con ellas, pero cada persona debe cargar por sí misma su cruz y llevarla a Jesucristo; eso no se le puede quitar a nadie, así lo ha dispuesto Dios. Los relatos de cristianos que supuestamente asumieron el sufrimiento de otras personas y por ello tuvieron que sufrir gravemente no corresponden a las circunstancias reales.

Cuando alguien afirma sufrir por otros, suele haber incomprensión o ceguera en juego, con lo cual encubre su propio extravío y atribuye el doloroso efecto que surge de él a la conducta pecaminosa de una o varias personas. Al mismo tiempo, al exponer este engaño, se presenta como mártir ante otros; la humildad exhibida de ese modo es, en verdad, orgullo espiritual.

Algunas almas, como por ejemplo el Padre Pío, antes de su encarnación se declararon dispuestas a conducir hacia la luz, mediante el sufrimiento soportado que les es infligido por demonios, a esos mismos seres, o bien a despertarlos. Pues las almas malignas a veces son conmovidas cuando alguien, en el espíritu de Jesús, soporta un sufrimiento largo e inocente y no quiere vengarse, sino que permanece en el amor paciente. Entonces, o bien la luz de la conciencia atraviesa el alma como un relámpago «desde el oriente hasta el occidente», o bien la semilla del amor paciente brota algún día en el alma demoníaca como árbol del conocimiento o incluso como árbol de la vida, pues las buenas obras permanecen para toda la eternidad. De este modo una persona puede liberar a un grupo de demonios. Pero una vocación así es sumamente rara.

También es posible que un espíritu angélico encarnado tenga la tarea de disolver, mediante la superación de una prisión anímico-satánica especial propia, un campo satánico colectivo en el que muchas personas están atadas, o bien que abra una salida para todas las almas cautivas en ese espacio del más allá. Estos espíritus cargan una cruz especial, pero al mismo tiempo se encuentran en una gran gracia y poder espiritual. En este sentido podría decirse que llevan en sí y junto consigo el sufrimiento y la liberación de muchos hermanos y hermanas. Es importante orar por estos llamados.

Pero siempre es el poder de Jesucristo el que actúa en las personas llamadas y elegidas. Solo Él carga con el sufrimiento del mundo, solo Él es la redención de toda necesidad. Por eso es necesario aceptar el propio destino, presentar a Jesús todas las cargas vinculadas con él y pedirle que ayude a llevar esa necesidad. Entonces uno carga su cruz junto con Él, y de pronto se da cuenta de que Él lleva la cruz y uno está libre de toda carga. Pues Él ya ha llevado nuestra cruz, válido para todo tiempo y toda eternidad.

Saludos cordiales, Samuel

* * *

Querido Samuel, hace algún tiempo me encontré con un viejo amigo al que no había visto durante años. Me contó el duro destino de su hija, que a los 15 años enfermó de Covid y desde hace ya casi 3 años necesita cuidados al 100 %. Los padres, ambos maestros, tuvieron que dejar su profesión para poder cuidarla las veinticuatro horas. La muchacha está tan débil que tiene que permanecer acostada en una habitación oscurecida, incapaz de moverse, en parte con protección auditiva (los ruidos ya la agotan demasiado). Desde hace un mes ni siquiera tiene fuerzas para hablar… los padres depositan toda su esperanza en una nueva forma de terapia de un médico de Flensburgo.

Este destino me ha conmovido mucho, porque conozco a la muchacha y a la familia. Oramos diariamente por ella. Mi sentir es que va a morir. A través de la asociación de cuidados paliativos he intentado ser de ayuda facilitando contactos. ¿Es posible que la niña tenga la tarea de colaborar mediante su sufrimiento en la redención de sus padres? En conversación con su padre le doy impulsos muy cautelosos en esta dirección y señalo la posibilidad de que podemos dirigirnos a Dios, aunque hasta ahora sin un efecto perceptible. Tu valoración del caso y, si corresponde, de mi «papel» en él me sería de gran ayuda. Por favor incluye a la familia en tu oración. Te estaría muy agradecido por ello.

Con afectuosa unión te saluda tu hermano en Jesucristo

Querido hermano, el destino de la muchacha también me conmueve profundamente, y el sufrimiento del alma de los padres es indescriptible. Una situación de vida así siempre tiene distintas razones y motivos. Tu suposición de que mediante su sufrimiento debe abrir las almas de sus padres a Dios es correcta. Por otra parte, también para la propia niña existen razones de peso para que ahora se encuentre así postrada. Supongo precisamente que existía un peligro apremiante para su alma que de este modo puede ser apartado, sea como fuere que continúe todo. Porque puede producirse una recuperación, puede aguardarle un período más largo de sufrimiento o pronto será llamada al mundo espiritual. Allí sería recibida, cuidada y estaría bien atendida.

Esto no significa que el buen Dios haya conducido a la muchacha a esta enfermedad, sino que los seres humanos son responsables de ello, pues causaron deliberadamente la pandemia de Covid y administraron la vacuna diabólica. Esto no significa que ya esté establecido cómo continuará todo; en este caso nada está predeterminado. Esto no significa que no debamos orar por los padres y por la niña, pues el hecho de que seamos partícipes compasivos de una situación así tiene razones especiales. El Padre celestial quiere que tomemos parte en la necesidad de nuestros prójimos y que, al abrir nuestros corazones, dejemos fluir Su misericordia y Su corriente sanadora hacia quienes sufren.

El Padre celestial te ha unido con esta familia y quiere que tú les acerques a Él, que seas portador de Sus palabras y de Su amor. Ahora depende mucho de si la conciencia de los padres puede abrirse, en esta necesidad indecible, a un Dios amoroso en Jesucristo. Este proceso de decisión determina el futuro cercano y lejano de todos los miembros de la familia involucrados.

Por tanto, puedes orar íntimamente a Jesucristo, pero también, junto con Jesús y aunque solo sea con delicadeza y cautela, llamar a la puerta de tus amigos para percibir si, en esta falta de salida, Dios es tomado como el último asidero; en el mejor de los casos, los padres pondrán por completo la vida de su hija en las manos de Dios, sin importar lo que entonces pueda suceder, sea vida o muerte, sea sufrimiento o recuperación. Debe existir el esfuerzo por aceptar el destino terrenal posterior, aunque en primer lugar no se trata de este, sino de la salvación de las almas de todos los involucrados con vistas a la vida eterna.

La diferencia entre fe e incredulidad está en que, debido a la entrega de los padres, el Padre celestial puede actuar de una manera completamente distinta, mientras que, si los corazones permanecen cerrados para Él, no encuentra acceso inmediato. Porque en caso de una apertura a la fe se colocan otros cambios de vía y se abren otros caminos, con una meta distinta y nueva: la redención de toda la familia y su regreso al hogar luminoso. Sin este destino, esto jamás habría sido posible en esta corriente antichristiana del espíritu de la época. Así, el aparente último asidero puede convertirse pronto en un sostén firme en el creciente proceso de fe de los padres.

La gracia que hay en un destino que trae semejante sufrimiento no puede captarse ni medirse con pensamientos humanos. Solo desde la perspectiva divina ese sufrimiento se convierte en un acto de misericordia de un Dios amoroso, que puede conducir toda necesidad a un final y una ganancia divinos cuando un hijo humano se confía a Él en todos los caminos del destino.

Querido hermano, tu responsabilidad reside únicamente en la buena voluntad, en la oración de intercesión y en la comprensión compasiva. Tu fuerza y tu paciencia son el amor de Jesucristo, que habita en tu corazón.

Saludos cordiales te envía tu hermano en Jesucristo

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Querido Samuel, ¿qué significa para nosotros si hemos sepultado a familiares mediante cremación? ¿Nos hemos hecho culpables ante ellos y/o ante Dios, o hemos contribuido con un entierro en urna a que nuestros queridos fallecidos continúen sufriendo? ¿Qué significa esto para la continuación de la vida de su alma en el mundo del más allá?

En realidad partía de la idea de que el cuerpo es solo una envoltura material que sirve de vehículo a nuestra alma espiritual y que, después de la muerte terrenal, ha cumplido su finalidad y por tanto ya no tiene importancia, y así también puede ser quemado. ¿Hasta qué punto hace diferencia que una persona ya esté muy espiritualizada cuando muere, o que haya sido ampliamente purificada espiritualmente por un período de intenso sufrimiento antes de morir? Todas estas preguntas me están inquietando ahora.

Querida hermana, si uno hace algo equivocado pero no sabe que lo es, no comete pecado y, por tanto, no carga culpa sobre sí. Además, aquí debería preguntarse si uno tiene miedo de un castigo de Dios, pues entonces todavía no lo ha reconocido. El Padre no conoce culpables, sino cegados y ciegos a quienes quiere sanar.

Una cremación en crematorio produce, por un lado, que los componentes negativos del alma del fallecido o de la fallecida, liberados de repente, se instalen sin purificar en las almas equivalentes más próximas. Esto no es otra cosa que una ocupación o posesión por componentes espirituales impuros que cargan a las personas ocupadas o refuerzan en ellas las correspondientes actitudes erróneas. Por otro lado, una incineración en cuestión de segundos produce dolores más o menos fuertes en el alma del fallecido, semejantes a arrancar partes del cuerpo de carne, aunque las almas se encuentran en cierto estado de aturdimiento y por ello perciben menos el dolor.

Si se conoce esta circunstancia, se debería advertir contra una cremación. Pero la decisión recae finalmente en la persona correspondiente, pues por regla general la toma antes de fallecer. Si no existe tal disposición, cuando se tiene la posibilidad se debería organizar siempre un entierro convencional en una tumba.

En una combustión «normal», como la que se realiza por ejemplo en India, o en una combustión por accidente, las sustancias del alma también se desprenden rápidamente del cuerpo, pero aquí al menos se produce una liberación homogénea de las mismas. Sin embargo, es mejor la descomposición natural. Una muerte por fuego en un accidente siempre tiene una circunstancia especial con el correspondiente trasfondo espiritual.

Si una persona ya ha entrado en el seguimiento de Cristo y tiene un corazón amoroso, las características negativas del alma ya han sido transformadas en gran medida durante la vida terrenal; entonces, en la muerte corporal, el alma está relativamente libre de energías ciegas y de vínculos endurecidos con el cuerpo. Esto significa que los peligros habituales no existen en una persona así redimida, o solo existen en una medida pequeña y no decisiva. En una persona renacida en el espíritu no importa en absoluto qué suceda con el cuerpo, pues este apenas necesita o no necesita ya descomposición, o, en el mejor de los casos, en el instante de la muerte corporal se disuelve, se espiritualiza y es incorporado al alma, como ocurrió con algunos profetas.

Después del paso al más allá: al dejar el cuerpo, el alma entra en el mundo que ha creado dentro de sí. Una persona divinamente espiritualizada entra, por consiguiente, en un mundo paradisíaco lleno de luz y amor; en el mejor de los casos está de inmediato con su Padre celestial.

En el caso de un alma purificada por una enfermedad grave, depende de hasta qué punto se hayan soltado los vínculos terrenales y de si la purificación pudo conducir al alma a la humildad ante Dios. Quizás todavía sea necesario un lecho de enfermo en el más allá, pero quizá también se produzca de inmediato la recepción por ángeles del cielo, que instruyen al alma o la acompañan hasta el hogar espiritual.

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Sexualidad y adicción

Hola Samuel, desde hace casi 40 años estudio y leo regularmente las palabras de Jesús dadas por medio de Jakob Lorber. Allí Jesús dice inequívocamente que Dios dio la sexualidad al ser humano exclusivamente para engendrar hijos y no para el placer. Ahora soy un hombre anciano y, gracias a Dios, me resulta más fácil renunciar a este placer. Pero ¿qué pasa con los jóvenes? Cuando era joven yo tampoco podía renunciar a ello.

Además, mi médica quiere convencerme una y otra vez de que la próstata tiene que vaciarse. Eso no significa otra cosa que tendría que masturbarme regularmente. Pero precisamente eso no lo quiero. Cuando le dije que nosotros, como pareja anciana, ya no tenemos relaciones sexuales, tampoco pudo entenderlo. Aunque respecto de esto ya recibí respuesta a muchas preguntas de Jesús por medio de Jakob Lorber, pido una palabra de Jesús.

Querido hermano, este es verdaderamente un tema delicado. No, la próstata no tiene que vaciarse manualmente ni mediante relaciones sexuales. Al comenzar la abstinencia, durante los primeros meses suele producirse una eyaculación durante el sueño: el cuerpo lo regula por sí mismo de esa manera. También es posible a una edad joven; yo lo practiqué a los 31 años, mientras orientaba toda mi conciencia hacia Jesús. Esta prueba de amor condicionó entonces mi entrada en mi vocación profética.

Pero este paso solo debería darse cuando el anhelo de castidad llene por completo el alma, cuando exista un deseo inequívoco de hacerlo. Si no es así, uno tropieza constantemente consigo mismo y cae rápidamente en la corriente de continuos sentimientos de culpa y autoacusación; así ya no pueden sentirse ni vivirse la alegría y el amor; entonces la castidad se convierte en instrumento de Satanás. Aquí hay que ser muy prudente y prestar atención a lo que realmente es necesario y a cómo debe llevarse a cabo. Pero, aun así, se debería tomar el tema en serio y no desplazarlo hacia la insignificancia por cobardía y temor.

Entrar en la abstinencia también puede ser un proceso de años; para ello se necesita paciencia y confianza en un Padre celestial paciente y solícito. Sí, precisamente en esto se le puede reconocer verdaderamente, pues Él no apremia a Su hijo, sino que lo anima amorosamente a no cejar en la lucha con la sensualidad. De ningún modo castiga a Su hijo cuando todavía no ha llegado hasta allí. Es muy importante saberlo. La misericordia de Dios está por encima de la ley, el amor a Sus hijos que luchan en la tormenta del mundo está por encima de todo. A Él solo le importa la redención de Sus hijos y no juzgarlos.

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Hola Samuel, soy miembro de la pequeña grey de Jesús. Espero que esté bien que te escriba en privado, ya que se trata de un tema desagradable para mí. Soy adicto a la pornografía y también me siento atraído por otras mujeres, aunque estoy casado. Antes de cometer tarde o temprano una tontería y destruir a mi familia, te pido consejo sobre cómo salir de este pantano. Lo intento una y otra vez, pero sencillamente no lo consigo. En tu historia de vida tú pasaste por adicciones semejantes. ¿Puedes recomendarme alguno de tus libros que pudiera ayudarme?

Saludos afectuosos

Querido hermano, gracias por tus palabras sinceras. En esto tenemos que cargar una cruz semejante, pues yo también fui adicto a la pornografía en la categoría S/M – bondage, como leíste en mi libro.

Esta adicción, unida a una impulsividad extrema, ata el alma y la convierte en marioneta de la satisfacción del deseo. Yo me masturbaba dos veces al día, incluso cuando estaba casado, pues en una adicción, como sabes, toda razón se desconecta y uno se convierte en un tonto ante sí mismo y ante Dios. También se sabe esto, pero no se logra salir de esta prisión, aunque uno se lo proponga una y otra vez. Aquí agrava las cosas el hecho de tener que tratar constantemente con computadoras y que, por tanto, el medio adictivo esté siempre presente. Es como si a un alcohólico que quiere dejar de beber se le pusiera cada día una botella de licor delante, o a un fumador una cajetilla de cigarrillos. Es un círculo vicioso y una tragedia.

Ante todo es necesario aceptar el propio estado y no negarse a uno mismo dentro de él. Es un hecho: uno ha caído en eso y así es. Así se presenta uno ante Dios; Él conoce todos tus pensamientos ocultos, todo tu autoengaño, todas tus mentiras ante ti mismo y ante tu familia. Él conoce tu miseria y tu necesidad y quiere ayudarte.

Pero sucede que uno siempre aparta y niega a Dios cuando la adicción lo llena. De ese modo Él no tiene acceso y uno cae inevitablemente otra vez en el deseo pornográfico. A veces al principio es un pensamiento tenue que se vuelve cada vez más fuerte si no se corta de raíz; otras veces es de inmediato una descarga completa en el alma y uno queda como electrizado e intenta provocar la satisfacción lo más rápido posible. Después uno se anestesia con indiferencia, autocompasión y/o agresividad oculta. Además, ya no puede sentir alegría de vivir; todo gira únicamente en torno al placer del cuerpo.

Como quizá hayas notado, tu esposa se comporta de otra manera cuando, durante una fase especialmente intensa, entras con frecuencia en ese mundo oscuro. El vínculo de sus corazones sufre daño, hay discusiones más frecuentes, y es posible que su relación esté en peligro.

Así pues, estás ante Jesucristo tal como eres, lleno de suciedad y obstinación, atormentado corporal y anímicamente, con el alma consumida y agotada; y también hay un gran anhelo de quedar libre de esta carga. Este anhelo procede de tu identidad divina, de tu verdadero yo. Estás, por así decirlo, dividido en dos: el ser humano exterior, sensual y adicto, y el interior, que quiere ser libre. Entonces hablas con Goethe: «Dos almas laten en mi pecho». También sientes una y otra vez amor a Jesús dentro de ti; ese es Su llamado en tu corazón. Él quiere que seas libre. Y esa es la prueba de que puede suceder y sucederá.

Él no te dejará hasta que llegues a una comprensión que te permita cada vez menos entrar en esas tinieblas. En ello habrá excesos repetidos de tu parte, pues tu carga es una porción atada del alma de Satanás que ahora debes redimir con la ayuda de Dios; y esta sustancia anímica caída, esta conciencia satánica, se resiste decididamente a ser conducida hacia la luz. Con todos los medios de tu propia actividad mental centrada en el yo intentará seguir atándote a la muerte.

Así pues, ahora comienza un proceso que te sacudirá bastante, que te desafía a admitir tu adicción y a no desanimarte tampoco cuando caigas; sino sé consciente de que eres un hijo de Dios y de que Su llamado ha llegado a ti a pesar de, o precisamente porque, te has convertido en portador de una energía contraria a Dios. ¿Por qué ahora? Porque me has escrito y yo oraré por ti. No te apartes nunca de Jesucristo, pronuncia a menudo Su nombre, ponte también en el pecado bajo Su cruz y contempla Su misericordia; precisamente por los pecadores realizó Él esta obra. Este es el regalo de Jesús para ti, querido hermano; nunca desesperes, jamás te rindas, por muchas veces que caigas, Jesús nunca volverá a abandonarte.

Puedes escribirme con gusto en cualquier momento, en la alegría y en la necesidad. Estoy aquí para ti.

Jesús añade: «Puedes escribirme con gusto en cualquier momento, en la alegría y en la necesidad. Estoy aquí para ti».

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En diversas revelaciones se dice que una persona gravemente pecadora ya no puede alcanzar el Cielo del Amor si ha vivido la sexualidad con demasiada intensidad, incluso si se arrepiente. Pregunta: Si Dios es el amor y una persona cambia, ¿queda aun así marcada para siempre? No puedo imaginarlo…

Querida hermana, la misericordia de Dios está por encima de toda justicia. Él mismo se ha sometido a la misericordia amorosa. Ciertamente, las almas pecadoras necesitan un tratamiento especial de purificación para poder entrar algún día en la casa del Padre. Pero si un hijo de Dios perdido, que se ha pecado gravemente contra el amor, se confía y entrega a Él con todo el corazón y con toda el alma, y con firme propósito se dispone a no cometer más las acciones equivocadas, Él escribe sus pecados en la arena. Pues Él salió a buscar, encontrar y llevar de regreso a los pecadores: esos somos nosotros.

Esa es la gran diferencia entre una persona sin Dios o alejada de Dios y un hijo de Dios llamado. La persona sin Dios tiene que expiar sus extravíos de manera ciega, determinada por el destino y dolorosa; para el hijo de Dios, Jesucristo ya ha borrado la culpa. Solo tiene que luchar por apartarse de su conducta falsa, amarlo por encima de todo y vivir Su amor en este mundo; entonces Él lo llenará algún día, o ya pronto, con Su Espíritu, lo llevará a Su Cielo del Amor y Padre e hijo serán uno por toda la eternidad.

Amén, esta es verdad divina eterna, amén.

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¿Cuál es posiblemente la causa de la homosexualidad desde el punto de vista espiritual? Debido a la temática actualmente muy intensa de la homosexualidad, el generismo, etc., surge la pregunta: ¿De dónde? ¿Por qué? ¿Hacia dónde?

La causa del amor entre personas del mismo sexo es la misma que la de todas las demás perversiones sexuales. Estas y la homosexualidad han existido desde siempre, pero nunca estuvieron tan extendidas como ahora. Los extravíos sexuales surgen principalmente a causa de la degeneración humana, como ocurrió también entonces en la ciudad de Hanoch o en Sodoma. Por la falta de Dios surgen orgullo e impureza; las identidades y estructuras anímicas individuales y colectivas dadas por Dios se desquician, se salen de control, desarrollan una vida propia contraria a Dios, con lo cual surgen desviaciones peculiares que se propagan como una epidemia en el plano anímico. Estas se manifiestan mediante el impulso corporal, el deseo carnal, pues sin este muchas veces sería simplemente un amor puro e íntimo entre amigos o entre amigas. Que luego desemboque en una relación de pareja o matrimonial se debe al paradigma social del espíritu de la época.

Puede decirse que la propagación y el predominio de la homosexualidad y de la perversión sexual se han producido por una distorsión o falsificación genética. Son, por consiguiente, mutaciones genéticas que parecen propagarse arbitrariamente. Parecen, porque debe existir una correspondencia o atracción, y esta es el amor originalmente puro hermano/hermano y hermana/hermana, que ahora se manifiesta en una materialización falsificada. También es posible la herencia de una predisposición hacia el mismo sexo, pudiendo saltarse generaciones.

El origen, es decir, la semilla de ello, fue depositada hace mucho tiempo en el colectivo anímico del mundo por un desenfreno y un exceso de deseo carnal, sin consideración del sexo ni de la edad, o por sodomía. Este árbol ha crecido y crecido y ahora da los correspondientes frutos venenosos. La locura de género es igualmente un fruto de este árbol de la insensatez humana, una criatura del orgullo del espíritu de la época, nacida de la falta de Dios.

Pero el Padre pronto talará este árbol y sus frutos se marchitarán y abonarán el suelo terrestre del amor verdadero; sobre él estará entonces el árbol de la vida y dará a los seres humanos frutos de la verdadera vida.

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Experiencia de fe de un hermano

Durante muchos años tuve que luchar mucho con la tentación sensual. Y cuanto más fuerte se hacía la voluntad de seguir a Jesús y de hacerme más semejante a Él en todos los ámbitos de mi vida, tanto peores y más frustrantes eran también las experiencias de sucumbir una y otra vez a la tentación. Hubo repetidas victorias hermosas, pero todavía más frecuentes derrotas en esta lucha.

Me ayudó mucho el consejo de Jesús que leí en el «Gran Evangelio de Juan»: prestar atención a los propios pensamientos. Ante el más leve pensamiento de tentación debemos apartarnos inmediatamente de él, sin la menor vacilación, e invocar a Jesús. También es necesario apartar de inmediato y consecuentemente los ojos de todo lo que quiera despertar el deseo sensual y clamar a Jesús por ayuda. Es un medio muy eficaz, pues los pensamientos son mucho más fáciles de controlar que los sentimientos. Pero de los pensamientos pronto nacen sentimientos, y de estos, a su vez, acciones.

Sobre todo durante los embarazos de mi querida esposa, como aconseja Jesús, nos abstuvimos de las relaciones sexuales para impedir que el deseo sensual fuera engendrado en la vida en formación. Con la ayuda de Jesús me resultó sorprendentemente fácil, también gracias al control de los pensamientos y de los ojos descrito arriba. Lo que además me lo facilitó fue el amor a nuestros hijos en el vientre materno, a quienes quería dejarles para el camino de la vida la menor carga posible.

Más tarde, cuando los niños ya habían nacido, eso volvió a resultarme mucho más difícil. Hace algunos años tuve entonces una experiencia que me marcó extraordinariamente. En el tiempo anterior había reconocido más profundamente que nunca que no podemos redimirnos por nosotros mismos, es decir, que mediante nuestro propio esfuerzo no podemos quitarnos el hombre viejo ni revestirnos del hombre nuevo de y en Jesucristo. Por elevados que sean los ideales y por fuerte que sea la voluntad, no lo consigo. Caigo una y otra vez en lo viejo. Solo Jesús en mí puede ganar esta lucha; eso se me volvió clarísimo. Así sucedió que una tarde volví a luchar desesperadamente contra el deseo sensual, no quería ceder, pero sabía que volvería a vencerme. Entonces clamé desesperadamente a Jesús: «¡Jesús mío, ya no puedo más, no lo consigo; LUCHA TÚ en mí!». ¿Qué sucedió entonces? Inmediatamente hubo calma y paz dentro de mí. ¡La lucha terminó en un instante! Pero no fui yo quien venció, no: ¡JESÚS en mí había vencido! ¡Qué alegría, qué júbilo!

Es tan sencillo. Durante tantos años había luchado desesperadamente, pero oculto en mí seguramente con el secreto orgullo de hacerlo por mí mismo, de poder por mí mismo, que sabe disfrazarse tan noblemente de elevado ideal. Con mucho gusto me veía como una persona noble. En realidad no soy más que un pobre ser humano débil que sin su Salvador y Redentor está perdido. Pero lo maravilloso es que Jesús, como el Amor Eterno mismo, quiere habitar en mí, purificarme y santificarme. Mediante la victoria de Jesús en mí que acabo de describir, esta verdad de fe se convirtió para mí en conocimiento y experiencia vivos. Desde entonces esta tentación se ha vuelto mucho más débil y apenas me atormenta. Jesús vive en mí; con Él la venzo.

Alabo y glorifico a nuestro maravilloso Dios y Padre en Jesús, porque Él es tan inconcebiblemente amoroso, porque quiere habitar en nosotros, pobres y perdidos hijos humanos, porque, si lo queremos y permitimos, nos transforma por completo, nos hace semejantes a Él y nos atrae hacia Sí, a Su cielo, que es Él mismo y Su amor.

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Hola Samuel, me avergüenzo mucho de mí mismo. Volví a jugar (adicción al juego), mi pequeña reserva se ha ido, vuelvo a vivir al día. Me lo hice yo mismo. Me siento realmente mal. Me duele ser tan débil, estoy triste, me siento indigno, decepcionado. Terrible. Y eso que se me permite saberlo mejor. Más de la mitad de mi vida me atormento con esto y me desprecio. Perdóname si te molesto con ello, a veces necesito un amigo y hermano.

Querido hermano, hace poco yo también volví a caer en viejos patrones obstinados. Hace apenas poco estaba en espíritu ante Jesús y me avergonzaba tanto por ello que no podía mirarlo a los ojos. Entonces Él dijo:

«Levántate, hazlo mejor ahora; cada día es un día nuevo. Hasta ahora no te he abandonado y tampoco lo haré ahora. La vergüenza tiene que convertirse en arrepentimiento; el arrepentimiento libera el alma para la penitencia; penitencia significa volver a entregarse a Mi amor. Sí, así deben hacer penitencia Mis hijos: resucitar en Mi amor a la vida eterna. Mi nombre también es Fidelidad y Verdad; así sean también ustedes, como Mis hijos, fieles y verdaderos en Mí».

Hermano mío, nuestro Padre celestial nos perdona cuando ocasionalmente recaemos en nuestras deformidades. Esto les sucede a muchos de nosotros, pues vivimos en una época extraordinaria en la que tantas corrientes negativas nos atacan, quieren hacernos caer y también lo consiguen. Por eso tenemos que aprender a perdonarnos a nosotros mismos, con la voluntad de hacerlo mejor la próxima vez. Caer es siempre una humillación, y en la humildad está la posibilidad del arrepentimiento, y el arrepentimiento tiene el poder de liberación por medio de Jesucristo.

Por tanto, es importante y necesario que volvamos a recobrarnos y, con el poder de un hijo de Dios, hagamos callar a nuestros demonios:

En el nombre de Jesucristo renunciamos a todo mal y nos colocamos bajo la cruz y la sangre de Jesús. Unimos nuestros corazones con el corazón de Jesucristo, somos atravesados por Su amor, que expulsa a los poderes malignos y nos sana en alma y cuerpo. Sentimos dentro de nosotros el poder amoroso de Dios, nos sentimos hijos de Su corazón, volvemos a mirar Sus ojos mansos y bondadosos, nos hacemos uno en el amor a Él. Toda carga cae ahora de nosotros, el amor rompe las cadenas que nos atan a nuestras adicciones y a nuestra obstinación, estamos libres ante nuestro Padre celestial y una profunda gratitud llena nuestros corazones. Nos presentamos en espíritu ante Jesús y un abrazo íntimo nos penetra de amor y misericordia divinos, de confianza infinita y amparo. Ahora nuestra vida vuelve a estar llena de paz y alegría.

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El más allá

Querido Samuel, un buen conocido se quitó la vida porque no podía soportar la soledad y desde el coronavirus tenía grandes problemas de salud. Ahora intenta atraer hacia sí, al más allá, a personas de su círculo de conocidos, lo cual causa mucho miedo de este lado. Era una persona querida y muy trabajadora, que siempre ayudaba a nuestro Hans del servicio privado de jardinería y que recientemente incluso había sido con alegría su testigo de boda. Pero cuando Hans se mudó un kilómetro y medio más lejos con su nueva esposa y su hijo se apartó de nuestro conocido, que se llama Hans-Jürgen, y además tenía a causa de diabetes tipo 2 un dedo del pie supurado que no quería sanar, Hans-Jürgen se quitó la vida con una sobredosis de pastillas y no fue encontrado hasta una semana después. Todos estamos conmocionados; apenas tenía poco más de 60 años.

El mejor amigo de mi hijo también se quitó la vida hace 12 años: bajo los efectos de drogas y pastillas entró al agua con una piedra muy pesada alrededor del cuello, es decir, fue intencional.

El primer marido de mi tía se disparó delante de sus ojos estando ebrio. Tenía un miedo extremo a los exámenes, trabajaba ilegalmente como guía de montaña y debía presentarse al examen; esa fue la causa.

Mi pregunta: hasta donde sé, las almas de quienes se suicidan no van al cielo, tienen que permanecer en la Tierra hasta que el cuerpo se descomponga y están en soledad y oscuridad. ¿Cómo podemos ayudar a tales almas a llegar a la luz? ¿Son siquiera alcanzables mediante las oraciones? Si es así, ¿con qué frecuencia e intensidad deben hacerse?

Sí, quienes se suicidan deben permanecer junto a sus cuerpos hasta el momento de su muerte natural. O, más bien, también depende del motivo del suicidio y de la profundidad del arrepentimiento cómo se desarrolla entonces el tratamiento en el más allá. Quienes se suicidan han despreciado la vida, y así también han matado sus almas.

Nuestras oraciones les hacen tanto bien; para ellos es como un bálsamo lejano, como una caricia imperceptible del alma, un soplo de luz en la corriente de gracia de Dios que reciben únicamente a causa de una amorosa oración de intercesión.

¿Por qué queremos orar por los perdidos y caídos? ¿De dónde viene esta necesidad? Porque el Padre nos toca para hacerlo. Es Su amor en nosotros el que nos «obliga». La misericordia es Su presencia en nuestros corazones; es Su misericordia con la que podemos acompañarlo hasta el corazón de nuestros prójimos.

Pero hay una diferencia en querer orar: ¿nos impulsa a ello el entendimiento o el corazón? El entendimiento sobrio piensa que es bueno y necesario orar; aquí el impulso viene de la memoria, del pensamiento racional, sin que haya un verdadero sentimiento de amor. Podría llamarse sentido del deber; quizá exista buena voluntad, pero aquí por lo general no se produce resultado.

En el corazón habita el espíritu del amor y de la misericordia. La oración del corazón atrae el poder amoroso divino y obra redención de la muerte. La luz del amor irradia hacia las tinieblas espirituales y toca los corazones de las almas heridas y perdidas. La oración verdadera del corazón ya es en realidad presencia y actividad de Dios, posibilitada por la entrega de un hijo de Dios al poder del amor.

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Querido Samuel, sigo tus manifestaciones con gran atención, alegría e interés. Muchas preguntas ya me han sido respondidas de este modo. Sin embargo, todavía podrías encenderme una pequeña luz, concretamente en relación con lo siguiente:

Hace 2 años murió un antiguo compañero de escuela con quien en la juventud había hecho muchas cosas juntos; poco antes nos habíamos vuelto a encontrar y habíamos intercambiado muchos recuerdos. Era médico en ejercicio y había tratado mucho con personas. Como afición se ocupaba de la investigación cerebral, pero estaba abierto al tema de la vida después de la muerte y escuchaba con gusto las descripciones y explicaciones que yo le presentaba, aunque no podía hacer demasiado con ellas.

Después de su muerte repentina tuve un sueño en el que de pronto estaba a mi lado (con un brillo azulado y algo transparente, pero completamente real). En ese momento yo todavía no sabía nada de su muerte y tampoco había hablado de ello con nadie. Le dije: «¡Martin, de dónde vienes!». Él me abrazó y entonces desperté. Solo cuando poco después me llamó su esposa y me comunicó entre lágrimas que había muerto, me quedó claro que aquello no podía haber sido solo un sueño.

Entonces me dirigí muy intensamente a Jesús en oración y pedí que Él me inspirara las palabras correctas de consuelo para su esposa en duelo; luego las escribí y se las envié. A partir de eso se produjo un contacto íntimo con varias cartas. Hablamos regularmente por teléfono y ella dice una y otra vez cuánto consuelo y ayuda le brindan mis cartas para sobrellevar su duelo.

Hace unos días volví a tener un sueño en el que mi compañero estaba ante mí de manera completamente real, joven, de buen aspecto y elegantemente vestido; me tomó de la mano y dijo: «Hola, amigo mío». Antes de eso me había sentado con un tomo del «Gran Evangelio de Juan» de Jakob Lorber en la galería superior de la iglesia de mi localidad.

Perdona la explicación tan larga. ¿Qué debo hacer con esto? Ya oro por él. ¿Puede oírme cuando solo estoy unido con Jesús en pensamientos y le pido a Jesús que lo ayude? ¿O cuando simplemente hablo con él en pensamientos y le aconsejo que se vuelva hacia Jesús? No tengo por qué formular las palabras. En general también debe ser así, que mi oración mental llegue. ¿Puedo suponer que estos sueños son realidad, que él realmente quería comunicarme algo? También sueño a menudo con mi hermano fallecido y con mis padres, aunque a veces de manera algo confusa.

Saludos afectuosos

Querido hermano, es una historia hermosa. Los contactos con el más allá siempre transmiten una sensación de hogar. En realidad es inequívoco lo que viviste: precisamente tal como lo relatas e interpretas. Por regla general, los fallecidos solo pueden ponerse en contacto con nosotros en el plano del alma, y eso ocurre casi siempre en nuestros sueños; salvo que uno tenga en sí una apertura de conciencia hacia el más allá, entonces también se producen contactos en estado de vigilia. Por tanto, tus sueños con tu amigo Martin son realidad. Él te quiere mucho y desea comunicarte personalmente, y también por este medio, que está bien. También lo hace feliz que cuides tan consoladoramente de su esposa.

Primero lo viste casi transparente, o en realidad como una figura de niebla, lo cual indica que acababa de morir y que su alma todavía se encontraba en la vibración de salida —debido a esta rápida vibración el alma aparece transparente—, pero ya había tenido lugar una consolidación hacia la forma humana pura, cosa que no es evidente por sí misma, pues según el estado de conciencia no es raro que después de la muerte aparezcan formas deformadas, así como rebelión, incluso desesperación y deseo de venganza. El color azul de su alma indica, por un lado, que Martin ya se encontraba en la fase de relajación, es decir, había encontrado cierta calma interior, y por otro, que en él existe un gran anhelo de libertad y verdad. Que apareciera ante ti inmediatamente después de morir también tiene una razón especial, pues primero debía mantenerse junto a ti, o bien permanecer en tu esfera. ¿Por qué? Primero, porque ustedes son hermanos de alma, como también lo sientes; segundo, porque contigo encuentra mayor conocimiento para luego poder continuar su camino en el gran más allá, pues tú estás en la luz de la verdad de Jesucristo.

Una explicación más sobre las esferas: cuando aquí se dice que Martin se encuentra en tu esfera, no significa que no se encuentre también en una esfera propia, es decir, en un espacio propio de conciencia del más allá. Pero en el caso de la hermandad anímica de ustedes sucede que la gracia divina los une durante un breve tiempo para el progreso espiritual mutuo, pues también tú te beneficias de lo que está ocurriendo ahora, como puedes reconocer fácilmente.

En cuanto a los sueños más bien confusos con tus padres y tu hermano, parece que durante el sueño surgen fragmentos de recuerdos que se mezclan con acontecimientos actuales, es decir, no tiene lugar un contacto inmediato. Y, sin embargo, incluso tales sueños establecen una conexión suelta con los fallecidos, pues un sueño es un proceso espiritual que deja huellas en el plano del alma. Aunque estas vuelven a desaparecer pronto, como la espuma se deshace sobre sí misma. (De ahí el dicho: los sueños son espuma).

¿Cómo es entonces lo de nuestros pensamientos y oraciones en el más allá? Allí son visibles en el plano del alma; por tanto, los seres del más allá perciben primero el sentido interior de nuestros pensamientos y palabras, y no la forma acústica o material-pensada. Así pues, cuando hablamos a los fallecidos en pensamientos o con palabras, llega a ellos la emoción como declaración, el contenido sin la envoltura material. Aunque la comunicación del alma también debe tener una forma para poder reconocerse, se trata de una forma de sentimiento, es decir, sutil.

Cuanto más marcado por la materia haya pasado una persona al más allá, tanto más ciega está allí, pues le falta la luz para contemplar las formas anímicas en su verdad. Si ve algo, ve imágenes fantásticas y deformadas conforme a su ceguera. Cuanto más espiritualizada y amorosa llega un alma al más allá, tanto más clara y luminosamente se ve a sí misma, su entorno y las palabras y pensamientos de este lado.

Este es el caso de Martin. Evidentemente ya se encuentra en regiones más luminosas; de ello dan testimonio su aspecto y su vestimenta. Se lo debe principalmente a las conversaciones contigo, pues allí se sembraron semillas que germinaron rápidamente. Por eso ahora te está tan agradecido. Pero todavía le falta bastante; por ello le gusta visitarte para recibir mayores conocimientos espirituales. Así, leyó contigo el Evangelio de Juan cuando te sentaste en la galería de la iglesia; leyó a través de ti, percibe tus pensamientos mientras lees. Su anhelo de Jesús crece mucho por ello y le prepara el camino hacia el Reino de los Cielos.

Aquí están ocurriendo, por tanto, gracia y misericordia divinas —por medio de ti. Además, sigue orando diligentemente por Martin, encomienda su alma al corazón de Jesús, y ama a Jesús, pues así se ilumina tu esfera, lo que también ilumina la esfera de tu hermano y lo une con el amor de Jesús. Ya ves cuánto podemos obrar mediante nuestro amor a Jesucristo.

Una pequeña observación al margen: los seres del más allá no pueden ver todos nuestros pensamientos; no es necesario y a veces sería algo vergonzoso e inapropiado, por decirlo con cuidado. Hay espíritus especiales con la tarea de cerrar puertas de conciencia y vías de pensamiento y de filtrar ciertos pensamientos. Solo el Padre celestial y aquellos de Sus hijos que viven plenamente en Su Espíritu conocen nuestros pensamientos, incluso los más secretos y peores; pero en sus corazones solo permanecen adheridos nuestros pensamientos, palabras y acciones llenos de amor. Esto lo obra la misericordia divina.

Te ofreciste a Jesús como servidor de Su amor. Lo hiciste y lo haces verdadera y sinceramente, con gran anhelo y, sobre todo, con humildad. Esta surgió en ti a causa de tu condición pecadora ante Dios (también fue y es así en mi caso). Ya ves: Jesús hace algo divino de la incapacidad. Pues el arrepentimiento conduce a la humildad, la humildad es el fundamento del amor, y este es la llave del Reino de los Cielos. Así el Padre celestial te ha abierto un camino para servirle, y es maravilloso.

En cuanto tu amigo haya alcanzado cierto estado espiritual, te dejará para seguir creciendo y finalmente cumplir sus tareas en su verdadero hogar. Él fue médico y allá será médico para las almas heridas y perdidas. Esta es su destino divino y su bienaventuranza. Y cuando tú mismo regreses algún día al hogar, él te recibirá y una gran alegría llenará sus corazones. Pero solo con Jesús será completa la felicidad de ustedes, y así entrarán algún día en Su casa, en Su corazón, para siempre.

Esto es verdadero y seguro, pues Jesús es mi palabra para ti y es mi visión de su futuro.

Mi querido hermano, tu respuesta me ha conmovido mucho. Compártela. Todos los hermanos y hermanas deben beneficiarse de ella.

Queridos hermanos y hermanas, en el espíritu de Jesús se ve que Él también nos utiliza en lo oculto como instrumentos de Su amor. A menudo preguntamos qué debemos y podemos hacer por Él, pues queremos servir al amor y crecer en el amor. Entonces muchos piensan y dicen: «A mí no me sucede nada, no tengo contactos en los que pueda actuar en el sentido y la voluntad de Dios».

Pero, por un lado, están los pequeños desafíos de la vida cotidiana, en los que podemos y debemos permanecer fieles al amor; y aquí el Padre dice:

«No me busquen en grandes acontecimientos ni en milagros; encuéntrenme en lo discreto, en las pequeñas pruebas que les gusta ignorar y que califican diciendo: “Eso no es tan importante”. Pues solo a quien es fiel en lo pequeño puedo poner sobre cosas grandes, y puedo utilizarlo como apóstol de Mi amor».

Y existen las condiciones y acontecimientos del más allá, invisibles para nosotros, en los que nuestra condición de hijos de Dios entra en acción automáticamente, es decir, sin nuestra intervención consciente, según nuestra fidelidad y veracidad. Así, un cristiano que se esfuerza y es verdadero se convierte en agente de la gracia y misericordia de Dios en distintos niveles.

Jesús dice: «Hijos Míos, repitan una y otra vez esta frase durante el día y en la vigilia nocturna:

Jesucristo es mi vida y mi amor.

Jesucristo, Tú eres mi vida y mi amor.

Trasladen cada vez más estas palabras suyas al corazón, siéntanlas con y en sus corazones, sientan en el corazón la vitalidad de estas palabras, de donde fluye amor hacia sus almas; entonces Yo los lleno con Mi Espíritu. Permanezcan después conscientemente en el silencio y la quietud, sientan cómo Mi Espíritu se mueve en sus corazones como amor divino; esa es Mi presencia en ustedes. Entonces reconocerán lo que significa actuar y vivir en la libertad de Mi voluntad de amor. Entonces experimentarán lo que significan las palabras: Ahora Jesucristo vive en mí. Amén, hijos Míos, amén».

* * *

Buenos días, Samuel. ¿Hubo esta noche, ya tarde, una reunión del círculo contigo en lo espiritual, o procesé y elaboré algo personalmente? Lo que recuerdo es: tu nombre Surazal/Surazel, como una «impresión». Con eso desperté hacia las 5 de la mañana.

Querido hermano, por la noche se reúne a las almas de los hermanos y hermanas. Muchos de nosotros nos encontramos en el reino del más allá y allí somos instruidos; por tanto, nos conocemos personalmente como almas. Hay abrazos íntimos y contactos de corazón. Todavía sucede durante el sueño; conforme a nuestro despertar espiritual, estos encuentros resonarán cada vez con mayor intensidad, se convertirán en recuerdo claro y finalmente en vivencia presente. Por esta razón sentimos entre nosotros una conexión y un amor tan íntimos de corazón, ¿no es maravilloso? Naturalmente Jesús también está presente, pues Él es la unión de nuestros corazones. Él guía a Su grey y da alimento a Sus ovejitas día y noche.

Esta unión de los corazones de los hermanos y hermanas tiene lugar con especial intensidad durante la meditación de las 20:00. No es que entonces tengamos que pensar conscientemente unos en otros, salvo en la oración de intercesión, sino que debemos sumergir nuestros corazones en el corazón de Jesús, mirar Sus suaves ojos azules, confiarle todas nuestras preocupaciones y necesidades, apretarnos contra Su pecho de Padre. Eso es lo que debemos y podemos hacer; de ese modo gracia sobre gracia fluye hacia nuestras almas. Gracias, Padre.

Queridos hermanos y hermanas, la gracia de Dios puede sentirse ahora con especial fuerza; Su amor se abre paso hacia nuestros corazones, quiere nacer en ellos en esta noche del mundo. Ahora podemos experimentar un amparo íntimo en Jesucristo que permanece si permitimos Su nacimiento en nosotros. Entonces esta Navidad se convierte para nosotros en una verdadera noche consagrada y, a partir de nosotros, para el mundo.

* * *

Demonismo

Hola Samuel, ¿existe sanación espiritual sin Jesucristo? ¿Pueden los demonios sanar, como se afirma ocasionalmente?

Los demonios son personas fallecidas que obran el mal en el más allá y desde el más allá. No tienen poderes sanadores, solo pueden enfermar. Pero pueden influir en personas o seducirlas para sanar de manera engañosa en este mundo. Entonces puede suceder que una persona, bajo su influencia, se presente como sanador y mediante fantásticas medidas psicológicas intervenga en la estructura del alma y la reoriente, pero no hacia Dios, sino hacia un método espiritual o hacia su inventor. Eso puede ir bien durante poco tiempo y producirse una mejoría, pero si no existe un fundamento correcto de fe, la supuesta curación generará incredulidad. Pues un tratamiento así suele llevar finalmente a pensar que no se necesita a Dios para sanar, sí, que todo lo divino es superfluo; el resultado no pocas veces es falta de fe, aunque sea inconsciente.

Otra forma de falsa sanación consiste en realizar supuestas operaciones corporales mediante trucos que engañan a los sentidos y manipulaciones sangrientas, como se practica con gusto en Asia y Sudamérica. Aquí se trata de enriquecimiento y admiración.

Luego está la sanación por posesión. Una persona ocultista es poseída temporalmente por un médico o charlatán fallecido que utiliza a su huésped para realizar operaciones reales con herramientas sencillas. A menudo esto ocurre en las circunstancias más extrañas. Como aquí actúan fuerzas demoníacas, el resultado aparentemente bueno termina a veces, en el curso posterior, en sufrimiento y muerte del alma y del cuerpo.

También puede suceder que un alma que ya ha desarrollado poderes sanadores sea derribada o seducida por un demonio para sanar de manera antichristiana. Eso significa que el sanador utiliza arbitrariamente sus fuerzas para su propio beneficio lucrativo. El resultado es triste, pues una persona que ya vivía en un buen espíritu vuelve a caer en la muerte espiritual. Pero este descarrío no dura mucho, porque en este estado los poderes divinos disminuyen y desaparecen rápidamente. Entonces el «sanador» se convierte en charlatán, mentiroso y estafador. Es muy triste.

Todos estos tipos de accesos y acciones demoníacas están entrelazados, de modo que en algunas personas varios de ellos pueden ser causa al mismo tiempo.

Solo existe una fuerza vital en el universo y esa es Jesucristo. Solo esta vida de Dios crea sanación para el alma y el cuerpo. Todas las demás supuestas fuerzas vitales y sanadoras se basan en falsedad y mentira.

* * *

Samuel, escribes que en la esfera del más allá también ruge una lucha de los poderes demoníacos, análoga a la de la Tierra. Ahora sé que ambas esferas existen en paralelo o se superponen. En realidad siempre había supuesto que el más allá estaba «en otro lugar», pero no es así. Ambas cosas están mezcladas entre sí.

¿Qué fuerzas demoníacas del mundo del más allá se levantan allí? ¿Y qué relación tienen las fuerzas malignas terrenales con las del más allá? ¿Sucede porque los poderosos de este mundo adoran a Satanás y así despiertan también energías negativas en el más allá? ¿Cómo se correlacionan ambas esferas? Al fin y al cabo, todo lo que nos rodea es energía. Según lo que se impulse, resulta un campo energético negativo mayor, o también uno positivo. Así podría explicarlo «técnicamente».

Respuesta de Andreas en el chat: Querido hermano, no solo mediante la adoración consciente de Satanás se está bajo su influencia. Cuanto menos se atiene uno a la verdad y al amor y cuanto más busca posesiones terrenales, poder y satisfacción de los impulsos sensuales, tanto más fuerte está bajo la influencia de las tinieblas.

Complemento de Samuel: Así es. Actualmente tienen lugar fuertes movimientos en el más allá. También el infierno percibe, a causa de las intensas y diversas corrientes energéticas, que va a suceder algo grande. El torrente satánico de energía, furioso y desgarrador, tira de las entidades demoníacas y las llena más que antes de furia destructiva y odio ciego. Estas energías repercuten tanto en los espíritus naturales inmaduros, que ahora y pronto rugirán con más fuerza que antes, como, naturalmente, en las personas egoístas y malintencionadas, que ahora intentarán todavía más imponer sus malas intenciones. Por tanto, aumentará el egoísmo, igualmente la ceguera frente a la verdad y con ello el odio a todo lo verdadero y bueno.

Este campo energético negativo colectivo, como lo llamas, es la avalancha satánica que ahora arrastra consigo toda condición humana incapaz de vivir y dar verdadero amor y cordialidad. Así tiene lugar ahora la separación de los espíritus. Esforcémonos para que podamos participar en el banquete nupcial del Cordero, que es el arrebatamiento al corazón de Jesucristo, para vivir y amar en él por toda la eternidad.

* * *

¿Existen encarnaciones cuya base sea venir a este mundo exclusivamente para hacer el mal y que como meta de vida no sientan ninguna intención de aspirar, mediante la vida terrenal, a un regreso a DIOS PADRE, que por tanto estén presentes aquí solo por pura malicia?

¿Se trata, pues, de encarnaciones realizadas deliberadamente para ejercer el mal? ¿Demonios que toman carne para servir aquí a Satanás y ejercer su poder? ¿Existe eso?

Sí existen personas con una pronunciada predisposición al mal. A menudo se trata de espíritus naturales inmaduros que se han engendrado prematuramente en la carne en personas también impuras y dotadas de una inclinación a la falsedad y la mentira. Tales almas, después de una educación correspondientemente torcida, no pocas veces se entregan al mal, que poco a poco las penetra cada vez más. Pero aquí no existe una intención prenatal.

Luego existen clanes familiares que se han consagrado al mal durante generaciones. La mentira y la falsedad les han proporcionado gran poder, y con mentira y falsedad lo mantienen. Por regla general, los hijos de tales familias y organizaciones se convierten, mediante la educación y con ello la transmisión de la agenda satánica, en servidores del mal, siendo maestros del disimulo, la hipocresía y la falsedad piadosa. Algunos descendientes de tales familias son almas que han llevado principalmente el veneno de la Tierra a través de la evolución anímica mineral-planta-animal (minerales venenosos, plantas venenosas, animales venenosos) para llevarlo a la redención. El aura o la conciencia de estas almas es oscura desde su origen, y también su irradiación. «Desde su origen» significa asimismo que reciben de sus padres una educación correspondientemente diabólica, con lo cual se concede una poderosa manifestación al mal sin conciencia. Tampoco aquí existe una conspiración prenatal.

Además existe la posibilidad de que fallecidos que en otro tiempo llevaron una existencia terrenal violenta y mentirosa —son lo que llamamos demonios— posean a personas de este mundo que llevan en sí una fuerte inclinación a la falsedad y al ejercicio inescrupuloso del poder, y las seduzcan y estimulen a cometer acciones aún peores. Aquí el mal es dirigido principalmente desde el más allá. No pocas veces actúan satanistas que en sus misas abren la puerta al oscuro más allá, con lo cual demonios obtienen acceso a este lado y pueden ejercer aquí su mala influencia también sobre personas desprevenidas. Tampoco aquí existe una intención prenatal de las personas poseídas.

Pero sí puede suceder que entidades demoníacas del más allá, es decir, fallecidos malignos, vuelvan a encarnar en la Tierra para poder ejercer de nuevo aquí su falsedad y maldad. Sin embargo, desde el nacimiento su recuerdo queda primero borrado; su maldad, no obstante, puede volver a salir a la luz tarde o temprano bajo circunstancias correspondientes. Su número es pequeño en proporción, pues incluso a los demonios no les gusta volver a entrar en la carne; prefieren actuar por medio de la posesión.

Por tanto, cuando se dice «el infierno ha abierto sus puertas y ha enviado a todos sus demonios a la Tierra», significa que las energías satánicas se manifiestan aquí en la Tierra sin restricciones mediante almas fallecidas que se sirven de personas extraviadas. Además, con ayuda del espíritu de la época, la energía satánica dispone de un poder tan ilimitado que este planeta se ha convertido en la manifestación real del infierno. Esta energía tiene estrangulada la conciencia colectiva de la humanidad y así puede conducirla y controlarla a voluntad y ejercer poderosamente su agenda.

De esto puede concluirse que, aparte de las pocas entidades demoníacas reencarnadas, no existen encarnaciones deliberadamente maliciosas, pues lo que procede de la evolución anímica de la Tierra, debido a su insuficiencia prenatal, no es capaz de una intención maligna. Las almas que encarnan aquí desde otros astros nunca son guiadas por una intención maligna, aunque bajo circunstancias correspondientes sí pueden desviarse hacia el mal.

Los actuales Anticristos no encarnaron con propósitos satánicos, sino que mediante una correspondiente reeducación y una indoctrinación diabólica, tanto por parte de sus familias como desde el más allá, se convirtieron en lo que ahora son, y esto con intención y deliberadamente. La complejidad y estructura de la alianza satánica surgió a lo largo de siglos, planificada y ejecutada por una inteligencia egoísta que está detrás de todo mal y es su causa: el propio Satanás.

Este espíritu caído, cuya alma constituye la creación material existente, quiere impedir por todos los medios la obra redentora de Dios: la espiritualización de toda materia. Pues entonces Satanás quedaría sin alma y, por tanto, incapaz de actuar, y para poder seguir existiendo activamente tendría que entregarse y confiarse con humildad a la verdad y al amor divinos. Esto le resulta aborrecible como espíritu de la falsedad y del odio; su orgullo no lo permite jamás.

Así, su plan consiste en robar a esta Tierra, que es la chispa vivificante (nodo sinusal) de la creación, su condición de hijos de Dios, para destruir con ello toda la creación, aunque eso tuviera como consecuencia su propia autodestrucción. Por tanto, el motivo de su acción es la venganza contra Dios. Más profundamente se encuentra sus celos de Dios, y en lo más profundo de sí ha enterrado su amor a Dios. Hacia allí debe ir; solo la humildad puede conducirlo hasta allí si quiere volver a ascender a su antigua grandeza, aunque no como el adorado, como desea, sino como luz del amor y la misericordia divinos.

(Él ha oído esto y de inmediato me maldijo. Pero lo que no quiere admitir es que, sabiendo su futuro, ya ha pensado en una conversión. Una parte de su alma ya ha sido devuelta mediante el regreso de las almas humanas a la vida celestial. Sí, pronto el espíritu de la falsedad será atado por largo tiempo y habrá paz en la Tierra. Solo falta un breve tiempo y habrá llegado el momento).

* * *

Querido Samuel, tengo una pregunta sobre la «encarnación del mal», concretamente donde escribes, entre otras cosas: «Aquí el mal es dirigido principalmente desde el más allá. No pocas veces actúan satanistas que en sus misas abren la puerta al oscuro más allá, con lo cual demonios obtienen acceso a este lado y luego pueden ejercer aquí su mala influencia también sobre personas desprevenidas».

Querido Samuel, siempre pensé que los demonios solo existen en el más allá y únicamente pueden actuar espiritualmente en nuestra Tierra a través de personas malvadas. ¿No lo veo correctamente?

Que el Padre te proteja a ti y a tu familia, que Él les dé fuerza para perseverar. Jesucristo sea con todos ustedes.

Querida hermana, pensaste correctamente. Pero existen distintas maneras de actuar. El mundo de los demonios se encuentra en el más allá de nuestra Tierra, aunque en el plano del alma ambos mundos, este lado y el más allá, constituyen un solo mundo en el que todas las fuerzas se encuentran en interacción unas con otras y unas contra otras.

Los demonios son almas fallecidas que tienen malas intenciones y, mediante la influencia sobre personas o por medio de su posesión, pueden vivir en mayor o menor medida su falta de conciencia y maldad. En ello actúan ciegamente, conforme a sus antiguos hábitos terrenales, adicciones e intenciones criminales.

En rituales ocultistas y misas sacrificiales satánicas se abre, en nombre de Satanás/Lucifer, la puerta al mundo oscuro. Esto hace posible que los demonios sean extraordinariamente eficaces, aunque bajo las órdenes de los satanistas. Ahora son utilizados y abusados para hacer el mal de manera dirigida, para perjudicar a determinadas personas y precipitarlas en la desgracia.

¿Cómo sucede esto? Las invocaciones en las misas negras avivan los deseos de venganza y asesinato de los demonios, los encienden con una impulsividad ardiente, los llenan de odio y crueldad. Tienen que descargar esta energía brutal; de lo contrario los desgarraría dolorosamente.

Si son satanistas inexpertos, los demonios se volverán contra ellos mismos y precipitarán a sus invocadores en la desgracia; a menudo se produce entonces automutilación o suicidio. Si son satanistas profesionales con una estructura jerárquica bajo un sumo sacerdote iniciado, las energías diabólicas pueden ser canalizadas y dirigidas por voluntad ajena. Por ello ya ha llegado mucho mal sobre las personas.

Esa es la diferencia entre la posesión demoníaca «normal» y el demonismo satánico ejercido de manera dirigida por personas cegadas y malintencionadas.

Es bueno estar informado sobre esta temática, pero no se debería seguir ocupándose de ella, pues las trampas de la serpiente son sutiles. Una apertura de conciencia hacia el mundo demoníaco es peligrosa, porque con ello se atrae la atención de estas energías sobre uno mismo.

A los cristianos que están bajo la protección y guía de Jesús, los poderes demoníacos solo pueden dañarlos si todavía existen adicciones no superadas y puntos débiles flagrantes o puertas de entrada en el alma. De lo contrario huyen del poder de Jesucristo que habita en ellos.

Te saluda tu hermano en Jesucristo

* * *

Mediumnidad

Llegó una pregunta de un hermano sobre el tema: ¿Cómo distingo entre mis proyecciones y las palabras de Jesús? ¿Es el sonido de la voz en mi cabeza? A menudo pregunto a Jesús sobre distintas cosas y también recibo una respuesta, pero no sé exactamente si la respuesta viene de Él o es una proyección mía. Solo una vez estuve completamente seguro de que la respuesta venía de Él. En la pregunta probablemente depende de mi estado. ¿Tengo entonces que preguntar con todo amor si quiero recibir Su respuesta?

Ahora me resulta difícil distinguir entre entendimiento y amor. ¿Cómo entro, entonces, en el amor al preguntar? Eso debe ser un paso de desarrollo. De algún modo todavía estoy muy apegado al entendimiento. Esto también significa: contemplado desde el entendimiento = mi visión de las cosas; contemplado desde el amor = la visión de Jesús sobre las cosas; entonces veo, por tanto, a través de Jesús. ¿Cómo le pregunto entonces correctamente a Jesús con amor?

Querido hermano, has dado en el clavo y formulado perfectamente la inquietud de muchos hermanos y hermanas. Distinguir lo bueno propio de la palabra de Dios les causa a muchos «quebraderos de cabeza», y precisamente ese es el problema: la cabeza. El entendimiento absorbe, por así decirlo, lo espiritual del alma, lo une con su propio criterio adquirido por lectura y se presenta de este modo como revelador de la palabra de Dios. Aquí ciertamente sale a la luz verdad, pero pasando por la estación intermedia del yo humano, por lo cual a veces se mezclan pensamientos e ideas propios.

Que en ello se utilice el Yo de Dios se debe a que todo lo espiritual es originalmente palabra de Dios, la que estaba al principio y es Dios mismo. Así, en el fondo, el Yo de Dios está contenido en toda palabra, y se manifiesta sobre todo en las comunicaciones espirituales como el propio Dios. En el fondo del fondo, por tanto, lo espiritual verdadero pero propio del alma es siempre palabra de Dios, aunque no de manera inmediata sino mediata. Tampoco existe aquí intención de hacerse pasar falsamente por médium del Padre; es un automatismo que se activa en el cristiano de buena fe en la palabra mediúmnica de Dios. Muchas palabras del Padre surgen así y tienen su buen lugar en las tinieblas de este mundo, aunque el transmisor a veces deforme una palabra dentro de sí.

La palabra inmediata de Dios es inequívoca. El profeta ha recibido del Padre un encargo, ya sea directamente como palabra claramente pronunciada en el corazón o mediante una retirada drástica del mundo. Quizá la persona ni siquiera quería esto, pero el talento dispuesto en el alma conduce inevitablemente al hijo de Dios a su encargo profético y, por tanto, a la palabra inmediata del Padre. Estas personas son formadas y guiadas por el propio Jesús y saben de su vocación. Tienen una gran responsabilidad, están expuestas a tentaciones extraordinarias de ambos mundos y están dispuestas a entregar en cualquier momento su vida por Dios.

La conversación personal del corazón con Jesús, en la que no existe responsabilidad pública, puede y debe practicarla y realizarla todo cristiano, pues en ella encuentra verdadera redención y bienaventuranza. Puede suceder que al principio uno no perciba palabras, sino impulsos de amor que con el tiempo pueden revestirse de palabras. Aquí se requiere paciencia, pero en el amor a Jesús crece la alegría por el encuentro diario y por la unión cada vez mayor en y con la Palabra, que es el propio Jesús. Solo a esto se debería aspirar y no querer convertirse uno mismo en profeta. Solo cuando el Padre exhorta a Su hijo a manifestar públicamente Su Palabra, debe este ponerla hacia afuera para distribuir los dones de Dios entre los hermanos y hermanas.

Sobre el tema del amor: ¿Cómo se ama a Jesús? ¿No es la humildad el fundamento del amor? ¿Y no es el orgullo el enemigo del amor? La humildad ama el amor desinteresado; el orgullo lo desprecia y se ama a sí mismo. Contempla la esencia de la humildad en tu corazón y reconocerás la belleza del amor. Este amor es Dios mismo. Él es el espíritu de la humildad, que dice:

«Mira en tu corazón la belleza del amor; ama el amor, solo entonces amarás la vida. Pues Yo soy la vida y sin Mí está la muerte. Sí, hijos Míos, sin Mí también ustedes están muertos, por eso deben despertarme en ustedes para la vida eterna. Pues Yo soy un Dios sumamente vivo, y así también ustedes, como hijos Míos, deben estar llenos de vitalidad divina y de un amor que nunca termina.

Amén, hijos Míos, amén».

* * *

Mi querido hermano Samuel, no sé cómo debo comportarme. No puedo cargarte con todo lo que viene de mí y pedirte que compruebes si estas palabras son auténticas y si pueden transmitirse a todos. Por favor decide tú qué puedes y quieres transmitir. Te agradecería que pudieras recomendarme cómo se puede y debe proceder. Lamentablemente no tengo ninguna experiencia con cosas así. Te doy las gracias. Saludos, R.

Aquí mi diálogo con Jesús:

«Mi querido Padre Jesús, te pido ahora Tu bendición para mi oración y también palabras de Tu amoroso corazón de Padre, si es Tu voluntad.

Ahora entro con mis pensamientos, con el sentir de mi corazón, con mi atención y muy conscientemente en la pequeña cámara de mi corazón; allí está el templo del amor dentro de mí, donde Tú habitas como el amor de Dios nuestro Padre en Jesucristo. Y primero vengo a Ti y te pido: limpia Tú junto conmigo mi corazón de lo que no es bueno, de todo lo falso, de toda hipocresía y de toda suciedad que se ha acumulado; limpia mi corazón conmigo para que haya más lugar para Ti y solo Tú puedas hacer morada en mí con todo Tu amor y Tu fuerza. Y así sigo pidiéndote: llena mi corazón de Tu amor, llena mi alma de Tu Espíritu, llena mi espíritu de Tu luz.

Así abro ahora ampliamente mi corazón para Ti y doy gracias, gracias por Tu amor, con el que inundas mi cuerpo con Tu amor desde la coronilla hasta las plantas de los pies y cada célula, cada átomo de mi cuerpo, y con el que atraviesas de luz mi alma y todas las capas del aura y las esferas cercanas a la Tierra a mi alrededor, para que yo mismo pueda convertirme cada vez más en amor y para que Tú puedas actuar en mí, como también por medio de mí y sobre mí.

En espíritu envío ahora Tu amor, Tu paz, Tu salvación, Tu misericordia y Tu bendición en forma de luz, por medio de mi espíritu, hacia mi alma y mi cuerpo. Y te pido: deja que Tu luz irradie dentro, sobre y alrededor de nuestro planeta Tierra y hacia todos Tus hijos. Sí, así envío ahora Tu luz hacia todo y hacia todos en mi entorno cercano, hacia todo y hacia todos en mi entorno lejano. Envío Tu luz también a las vastedades de los reinos del alma, a los mundos astrales y a todos los seres que están a mi alrededor. Envío Tu luz hacia las tinieblas y el frío de este mundo. Envío Tu luz dentro, sobre y alrededor de nuestro planeta Tierra, hacia todos los pueblos, hacia toda vida, hacia todo ser y hacia las profundidades más hondas de nuestra Madre Tierra.

Envío Tu luz a los corazones de todas las personas, ya se encuentren con el vestido del alma o aquí en la Tierra con el vestido humano. Envío Tu luz hacia esta región, envío Tu luz hacia este país, envío Tu luz hacia todos los países de Europa, envío Tu luz más adelante hacia Asia, Australia, África y América, y envío Tu luz mucho más allá de nuestro planeta, hacia todos los mundos, hacia todos los universos, hacia todos los niveles y esferas espirituales, sí, hacia toda la creación y hacia este proceso de caída y también hacia Tu obra de regreso al hogar. Luz: Tu luz penetra todo ser, todo lo que alguna vez fue, es y alguna vez será.

Jesús mío, ahora te pido Tu fuerza, que fluye por mi espíritu hacia mi alma y mi cuerpo. Tu fuerza, que fluye cada vez más por mi espíritu hacia mi alma y que ilumina y penetra el alma, con todas las sensaciones, con todas las cargas que todavía lleva, con todas las sensibilidades y con todo lo que además porta de vidas terrenales anteriores y de la actual. Tu fuerza fluye cada vez más desde Tu Espíritu hacia mi espíritu e ilumina y fortalece mi espíritu. De modo que ahora soy capaz —desde mí mismo— de asumir el dominio sobre el alma y el cuerpo y el dominio sobre las emociones. Y lo lograré. Sí, lo logro, pues soy espíritu de Tu Espíritu; soy espíritu de Tu Espíritu.

Jesús mío, siento Tu presencia en mí, siento Tu fuerza en mí, siento corrientes de energías que fluyen dentro de mí y a través de mí. Y te pido: bendice estas energías, bendice lo que siento dentro de mí para mi plena salvación. Y te pido: dirige también estas energías hacia donde sean empleadas para ayuda y salvación, donde signifiquen ayuda y salvación para personas, animales y la naturaleza.

Oh, qué maravilloso, Jesús mío. Así muchas cosas y muchas personas pueden ser alcanzadas ahora por Tu amor, por Tu luz, por Tu corriente sanadora, y sus corazones pueden ser tocados por Tu amor. Sí, así clamo ahora: Sean todos bendecidos por nuestro querido Padre en Jesucristo para su plena salvación; que Su Espíritu Divino los llene y sane a todos».

Diálogo y respuesta aproximadamente tres horas después de mi petición.

«Mi querido hijo, me alegra que después de Mi diálogo de ayer y de las palabras que ayer te regalé, hoy hayas vuelto inmediatamente a Mí. Veo en tu corazón que hablas en serio y que has tomado en serio Mis palabras, y que verdaderamente quieres recorrer conmigo el camino del amor.

La seriedad es importante para la constancia, que se reconoce en permanecer seriamente dedicado a una cosa. Ya has superado la primera pequeña prueba. Luego entraste en la pequeña cámara de tu corazón y me pediste que te regalara palabras de Mi amoroso corazón de Padre. Y cuando después no llegó nada —según tu sentir—, no seguiste sencillamente adelante ni buscaste tus propias palabras, como antes hacías de vez en cuando. Por tanto, no cediste a tu propia voluntad, sino que esperaste un poco más y luego hiciste una pausa de más de 2 horas.

Esta vez tuviste el sentir de que Yo estaba allí. Y empezaste a recibir de Mí tus pensamientos, tal como está sucediendo ahora mismo. Te esforzaste sinceramente, no abrigaste expectativas y simplemente confiaste en que era Yo. Sí, hijo Mío, así superaste la segunda pequeña prueba. Cuando se espera Mi Palabra, no se deben introducir expectativas determinadas, para que la Palabra no sea falsificada. Ni para que uno quede profundamente decepcionado si no sucede como esperaba.

Por hoy no tengo nada más para ti. Y con alegría veo que no estás decepcionado. Esta es una tarea de aprendizaje: reconocer que no tiene que llegar algo nuevo cada día, cualesquiera que sean las razones. Y como sabes desde hace mucho por Mí, precisamente en esos tiempos, cuando aparentemente nada funciona dentro de ti ni contigo, se trabaja y se preparan cosas que luego pueden suceder así o de manera semejante.

Así te doy las gracias por hoy, hijo Mío. Pero por favor permanece constante junto a Mí, incluso cuando no llegue nada. No te decepciones por ello, pues ya sabes que Yo siempre estoy aquí para ti. Así te bendigo, hijo Mío, y por hoy te digo buenas noches. Amén».

R: «Qué maravilloso, Jesús mío. Gracias por Tu amor, por Tu luz. Gracias por Tu ayuda para todas las personas de esta Tierra, y para los animales, la naturaleza, sí, para toda la creación. Amado Padre Jesús, gracias porque ahora puedo ser Tu amado hijo. Gracias porque siempre, siempre estás conmigo. Gracias porque me amas. Gracias por Tu amor. Sí, Jesús mío, Tú eres mi salvación, Tú eres mi amor. Te amo y Tú me amas. Te agradezco toda Tu fuerza, que me regalas cada vez más y una y otra vez: fuerza de Tu fuerza.

Jesús mío, Tú habitas en mí, en mi corazón. Y consciente de Tu Santa Omnipresencia, ahora avanzo lleno de alegría, lleno de gratitud, lleno de confianza y lleno de fe en Ti y en Tu protección, contigo hacia el resto del día y hacia todo lo que aún pueda venir en el futuro. Por favor guíame; sí, por favor guíanos por medio de Cristo, el Espíritu de Dios en nosotros. Amén».

Luego volví a orar: «Jesús mío, ahora vengo a Ti con todo mi amor y mi anhelo de Ti, y te pido diálogo contigo y palabras que me fortalezcan a mí y a mis hermanos y hermanas: palabras de Tu amoroso corazón de Padre. Gracias y amén».

Después esperé y esperé, pero ya no llegó nada. Silencio de radio.

Querido hermano, tu oración es muy conmovedora y ya es una revelación divina, pues procede del espíritu del corazón. Yo mismo no soy un «guía de oración» especialmente bueno; soy más bien silencioso. En los encuentros más grandes de hermanos y hermanas junto al lago de Constanza, nuestro hermano Johannes pronunciaba las oraciones que creaban un espacio para irradiaciones divinas y encuentros celestiales. Así están distribuidos los talentos entre los hermanos y hermanas, y es una alegría cuando podemos regalarnos mutuamente dones divinos. Ese es un principio fundamental de la creación.

Tu palabra del Padre da testimonio de sí misma como verdadera. Tu oración y la palabra de Jesús que siguió después son una lección de conducta infantil y confiada en el comienzo del contacto y del intercambio íntimos con nuestro Padre celestial, para todos los hermanos y hermanas. Saludos cordiales te envía tu hermano en Jesucristo.

* * *

Ser cristiano

Hola Samuel, hoy fue como si dentro de mí se hubiera acumulado un odio profundo y rechazo hacia Jesús. Es difícil describirlo. Entonces reaccioné en sentido contrario y clamé a Jesús: «¡Por favor ayúdame!». Me parecía como si estuviera metido en un agujero.

Completamente incomprensible este estado de ánimo. Luego recé varias veces el Padrenuestro hasta que cedió este sentimiento de rechazo hacia Jesús. En realidad nunca antes había sentido así este sentimiento.

Querido hermano, fuiste atacado. Lo que viviste, y quizá todavía vivas ocasionalmente, yo también lo viví, y es bueno. Tus componentes anímicos satánicos se rebelan al percibir que entrarán y tendrán que entrar en el amor de Dios. Esta experiencia significa que puedes tener certeza de tu próxima redención de la muerte.

La manera en que reaccionaste es correcta; así lo hice yo también. Mi clamor: «¡Querido Padre Jesús, ayúdame! ¡Jesucristo, ayúdame!». Lo grité una y otra vez; a menudo era un grito ahogado en el fango de las tinieblas, pero cada vez el Padre me liberó de esta prisión satánica. Hasta que los demonios que querían arrastrarme al infierno finalmente se rindieron ante Dios.

Así que todo está bien, hermano de mi corazón; no te preocupes, permanece en la confianza. Dios sabe todo lo que sucede contigo; Él está más cerca de ti de lo que crees. Su corazón en nosotros.

* * *

Hola Samuel, ya leí el último libro y también las palabras del canal. Escribes que uno solo debe amar a Jesús, que eso es lo más importante.

Te lo digo sinceramente: amo a Jesús por encima de todo, pero todavía no lo he visto en lo terrenal. Tengo tanto anhelo y ya no tengo interés en nada terrenal. Y, sin embargo, el cielo debe ser traído a la Tierra. Estoy en este mundo, pero me siento cada vez más fuera de lugar. ¿Cómo se supone que uno se alegre cuando espera la guerra mundial, los 3 días de tinieblas, la gran mortandad y la persecución de los cristianos?

No se puede decir nada a nadie. ¿No puede Jesús visitarme alguna vez y hablar conmigo? ¿Todavía soy demasiado inmadura? Ya ni siquiera quiero orar porque siempre es lo mismo. Por favor disculpa, pero siempre pienso que mi corazón todavía no puede recibir correctamente las palabras y que estoy continuamente buscando. No siento que pertenezca a ningún lugar; el mundo ya no me da nada, espiritualmente tampoco me siento conectada. La impaciencia aumenta. A menudo me pregunto qué más debo hacer.

Querida hermana, la alegría y el amparo están contenidos en el amor a Jesucristo. Su amor es Su presencia, pues Él es el amor. En él debemos primero encontrarlo y percibirlo. Su aparición visible es «solo» una manifestación de Su amor; esta manifestación visible para nosotros todavía no podemos soportarla en este momento, pues de lo contrario ya no seríamos capaces de vivir en la Tierra. Eso no tiene que ver con inmadurez. (Con los profetas llamados es diferente según la tarea correspondiente. Pero también ellos ven a Jesús únicamente por medio del amor de sus corazones).

Con el interés por lo terrenal me sucede exactamente igual que a ti y me cuesta existir aquí. Si es posible vivo retirado, pues el trato con personas mundanas me agota. Solo mi profesión me lleva al mundo, y no es fácil.

Pregunta a tu anhelo: ¿es anhelo de muerte porque ya no quieres pertenecer al mundo tal como es? Considera que precisamente ahora querías estar aquí para servir a tu Jesús. Así que ten paciencia, permanece en la humildad y en la confianza. No quieras demasiado, sino acepta con alegría lo que el Padre te da. La alegría es tan importante, la alegría de vivir; sin ella nos cerramos, surgen reproches y el Padre no puede entrar.

En cuanto al tiempo venidero: deja ir tu pasado y también el futuro en el que te sitúas, pues el poder divino que ahora despierta en ti hace realidad tu imaginación. Sea lo que sea que venga: Jesús te ha llamado y te llama ahora, por tanto estás bajo Su protección y amparo. Tu oración sea en todo momento: «Querido Padre, hágase Tu voluntad».

Querida hermana, este es verdaderamente un tiempo difícil; exige una fe profunda, valor y perseverancia. Si nos resignamos, entregamos el campo al enemigo. Por eso no permitas que pensamientos oscuros se apoderen de tu alma. Sigue orando, sigue amando. No sabes cuánto trabaja el Padre en tu alma para prepararte para la eternidad. Algún día lo reconocerás y darás gracias por todo lo que te ocurrió y te ocurre en esta vida.

* * *

Querido Samuel, en los últimos años me he retirado cada vez más de las personas. Me he ocupado de la palabra de Dios y cuanto más lo hacía, menos podía «hacer algo» con mis semejantes. Hablar de Dios no es ni era posible, porque casi siempre encontraba resistencia. Las personas no me entendían, pues veo muchas cosas desde otro punto de vista. Por eso casi siempre solo podía tener lugar una conversación superficial y, al final, la gente dejó de buscar contacto conmigo: una empresa solitaria en el camino hacia el Señor. He roto muchos contactos porque ya no me era posible seguir participando en este «juego»; ya habíamos hablado una vez de ello, Samuel. Pero el Padre dice que debemos actuar en el amor. ¿Qué debemos hacer entonces? Uno no puede ni debe entrometerse en la vida de otras personas; muchos no cuestionan nada y no quieren dificultades, quieren que los dejen en paz, la perspectiva espiritual no les interesa y les resulta incómoda. Lo mejor sería estar siempre alegre y entretener a la gente, verse bonito; muchos no quieren otra cosa.

Samuel, cuando el Padre habla del amor al prójimo y de que debemos poner el bienestar del otro por encima del nuestro, ya no sé qué debo hacer. Realmente no deseo nada malo a ningún semejante; tengo presente el bienestar del prójimo. Sin embargo, casi nunca me entienden. Entonces vuelvo a oír cómo se burlan y dicen: «… de su boca solo sale pura basura».

No puedo ir a la calle donde están las personas sin hogar y llevarles ropa. Tampoco me es posible vender mi casa y dar el dinero a los pobres. A veces pienso: ¿en quién puedo orientarme? ¿Qué debo hacer si debo amar al prójimo? Aceptar a la persona tal como es, cuidar lo que uno dice y a quién se lo dice. Ayudar solo cuando lo quiera. No hacer proselitismo y no juzgar. Luego vuelvo a retirarme y estoy sola. Así no puede verse el amor al prójimo.

Querida hermana, quiero dar la respuesta a todos los hermanos y hermanas, pues esto no solo te sucede a ti. No pocos cristianos se preguntan cómo deben transmitir la palabra de Dios conforme al amor al prójimo cuando apenas hay oportunidades, porque los semejantes no están dispuestos a escucharnos, sí, nos consideran extraños o incluso dementes. A menudo llega al punto de que hasta supuestos amigos y parientes ya no quieren tener contacto con nosotros.

Este aislamiento nos afecta y entristece, y no pocas veces nos encerramos entonces en nuestro caparazón. El peligro es que surja dentro de nosotros un resentimiento secreto hacia las personas y posiblemente también hacia Dios, que aparentemente nos deja tan sin sentido y sin posibilidad de actuar en el comienzo de la vida. Entonces uno pregunta: «Tú exiges amor al prójimo, ¡pero nadie lo quiere! ¿Cómo debo y puedo cumplir entonces Tus mandamientos? ¿Cómo debo avanzar?».

Cuando una persona se ha puesto sinceramente en camino para convertirse en hijo de Dios, está bajo guía divina, según el espacio anímico que pone a disposición del Padre, y determina así la medida de la irradiación de luz para el autoconocimiento. Si un hijo no comprende la guía divina, es señal de actitudes erróneas ocultas del alma. Pues se encuentra exactamente donde debe estar y tiene exactamente las posibilidades que debe tener para obtener autoconocimiento y conocimiento de Dios. O, más bien, sucede que da igual dónde se encuentre uno cuando entra en el amor de Dios. Pues entonces la perfección divina entra en toda imperfección y hace de cada vida un camino hacia el corazón divino. Oh, profunda verdad.

Por tanto, es urgentemente necesario admitir posibles desajustes ocultos del alma cuando uno siente necesidad de una u otra manera, aunque al principio no sepa de qué defecto se trata ni dónde se encuentra. Pues hasta ahora uno no quería verlo o no quería admitirlo en su perspectiva humana centrada en sí mismo.

Pero el Padre quiere descubrir en nosotros todo lo oculto, de lo contrario no podemos entrar en Su corazón. Y precisamente las situaciones de vida que menos nos gustan, las que deploramos y acusamos en otras personas, son las que abren los canales y campos oscuros dentro de nosotros. Eso duele. ¿Dónde y cómo podríamos reconocernos sino en las pruebas pequeñas y difíciles de la vida que derrumban nuestras fortalezas del ego, construidas con autoengaño y autojusticia, y así revelan las cargas ocultas que nos impiden entrar de manera permanente en el espíritu de Dios? Así, la necesidad de la vida causada por la falta de autoconocimiento nos conduce al autoconocimiento divino cuando la aceptamos con humildad ante Dios y permanecemos en la confianza en Dios.

Sobre el amor al prójimo: cuando el Padre celestial aparta a una persona en gran medida del mundo, tampoco le exige que practique un amor activo al prójimo, pues ¿cómo podría hacerlo sin contactos? Aquí el amor al prójimo debe obrar principalmente en el ámbito espiritual mediante una amorosa oración de intercesión. Pero, sobre todo, aquí se trata de interiorización, de hacerse silencioso ante Dios, para que el amor a Jesús se despliegue en el alma en el sentido de una intimidad nupcial entre dos, en la que se realiza la bienaventuranza divina. Esta es una gracia indecible y, por tanto, no necesita más palabras.

Pero también para las personas retiradas hay días en que se producen contactos con semejantes de una u otra manera. Allí siempre existen posibilidades de practicar el amor, aunque sea «solo» en la paciencia silenciosa de soportar sin quejarse. Y esta es una de las mayores virtudes del amor.

Por tanto, es importante permanecer en paciencia y confianza en Dios, aunque al principio uno no entienda por qué algo es como es, aunque sea desagradable o a veces también doloroso. Pueden surgir enojo y acusación; esa es nuestra reacción humana. Pero entonces uno se refugia en el Padre con la petición de que Él lo asista y le dé fuerza, valor y amor para seguir caminando por Sus caminos, perseverar y finalmente comprenderlos en Su luz. Desesperar no es una opción, y rendirse mucho menos.

Jesús es nuestro modelo. Su vida nos la revela en los escritos de Jakob Lorber. En ellos obtenemos profundo conocimiento del ser de Dios y, sobre todo, de Su amor. En este amor divino debemos penetrar y entrar con nuestro amor humano, mediante lo cual somos transformados en la vida divina. En ella y desde ella amamos a nuestros prójimos como lo hace Dios. Entonces actuamos siempre de manera correcta y perfecta en el sentido divino. Esto es lo que el Padre celestial quiere realizar en nosotros.

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Hola, querido Samuel, ¿para qué debemos saber como cristianos todo sobre Corona, microchips y compañía? ¡Y luego afirmaciones fantásticas sobre fragmentos de alma y su nueva recomposición! ¿Qué nos aporta esto en nuestro camino aquí en la Tierra? ¿En qué medida nos acerca a nuestro Creador? ¿Cómo lo experimentamos en la vida verdadera? ¿Cómo y cuándo lo despertamos en nosotros? ¿Cuándo lo invitamos a abrir Su corazón en el nuestro?

A veces nos llama un conocido, un amigo ocasional, y en ese momento nos aparta de una actividad supuestamente importante. En realidad no nos viene nada bien, pues estamos ocupados o pensamos que no nos incumbe o nos parece demasiado agotador. Pero ese es precisamente el punto: ¿dejo realmente entrar a Dios en mi corazón y lleno a mi interlocutor con la bendición de Dios? ¿Me tomo el tiempo, la paciencia, el amor y reconozco la unión fraterna? ¿No es precisamente esa nuestra tarea en ese momento?

Querida hermana, a veces también a mí me resulta agotador el intercambio teórico y mundano en círculos cristianos. Cada uno tiene su propia idea de lo que en ese momento, o en general, le parece importante en el camino espiritual y en la relación con Dios. Según las distintas estructuras del alma, procedencia, situación de vida actual y condicionamiento terrenal, existen distintas concepciones de lo que significa ser cristiano. Algunos hermanos y hermanas se inclinan más hacia la sabiduría, otros solo anhelan amor. Algunos desean con avidez conocimiento teórico sobre Dios y la creación; unos pocos han reconocido de qué se trata realmente y ven que el amor a Dios y al prójimo debe estar por encima y antes que todo.

Así hay a menudo un desorden espiritual; y, sin embargo, todo pensamiento y toda palabra que buscan a Dios tienen su legitimidad en este tiempo perdido. La misericordia de Dios incluye a todos los hijos a quienes Él ha llamado a seguirlo. Es comprensible que esto se manifieste de una u otra manera en el caos anímico terrenal y que no todos los hijos estén uniformados. Solo al entrar en el corazón de Jesús existe una consonancia anímica fundada en el amor verdadero: eso es el cielo.

Jesús espera de nosotros que practiquemos paciencia e indulgencia con nuestros hermanos y hermanas, tal como Él practica paciencia e indulgencia con cada uno de nosotros. Eso es seguimiento activo. Los cereales, las verduras y las frutas maduran en distintas estaciones; así también las almas, y a su tiempo son agradables y divinamente sabrosas. Naturalmente no tenemos que mantener necesariamente contacto permanente con hermanos y hermanas que todavía no han llegado a reconocer el amor de Jesús, sino que podemos determinar nosotros mismos nuestro trato.

Es importante poner en el corazón de Jesús nuestros pensamientos que nos cargan, de cualquier clase que sean. Él pone entonces Su luz en ellos para que aprendamos a comprender y ver divinamente.

Querida hermana, recibe un abrazo de corazón en el amor de Jesús.

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Querido Samuel, respecto del tema de la guerra, mi opinión es que no se puede impedir mediante la oración, pues Dios la permite para sacudir a la humanidad. Naturalmente se puede orar para que sea mitigada y para que, sobre todo, sean preservados los seguidores de Jesús. ¿Cómo lo ves?

Tu pregunta apunta a si debemos orar para que se impidan guerras, catástrofes naturales y crímenes antichristianos como, por ejemplo, la vacunación y el transhumanismo. Frente a esto está la necesidad de la purificación de la humanidad mediante el sufrimiento, para que la reflexión y la oración vuelvan a entrar en los corazones de las personas.

Querido hermano, sabemos que lo que debe venir vendrá, pero es necesaria la petición en oración para que sea mitigado. Aunque el «Querido Padre, ¡hágase siempre Tu voluntad!» debe concluir siempre las oraciones mientras uno no viva conscientemente en Su voluntad.

En cuanto a la próxima vacunación obligatoria de los niños pequeños, me recuerda al asesinato masivo de niños por Herodes después del nacimiento de Jesús. También entonces fue permitido para no intervenir en el libre albedrío de las personas y fue al mismo tiempo poder del destino que se manifestaba. Pues si las personas de entonces no hubieran estado tan cegadas y espiritualmente extraviadas, el Padre seguramente habría abierto caminos para que aquel acto cruel no ocurriera en esa magnitud.

Así es también hoy. Si las personas se desprendieran de su endurecimiento espiritual y de su materialismo ciego, seguramente no llegaría a ser tan grave como ahora parece y ya sucede. Esto concierne igualmente a todas las demás fechorías satánicas, como el intento de unir ser humano y computadora (transhumanismo); y los crímenes, actos de violencia y asesinatos en todo el mundo, así como los acontecimientos bélicos, tampoco existirían en la magnitud en que actualmente se dan.

¿Qué podemos y debemos hacer entonces? Queridos hermanos y hermanas, en primer lugar debemos preocuparnos y ocuparnos de nuestro desarrollo y renacimiento anímico-espiritual. Debemos difundir amor y paz en nuestro propio entorno y así hacer posible en lo pequeño la presencia y la acción de Jesús. De este modo surgen muchos campos espirituales que están unidos y conectados por la unión de amor con y en Jesucristo. Estos actúan con fuerzas divinas unidas e irradian luminosamente hacia las tinieblas del más allá, actuando así al mismo tiempo sobre el obrar material antichristiano. De este modo nos convertimos y somos reveladores del poder divino, no solo mediante palabras, sino sobre todo mediante nuestro hacer. Pues la acción es la vitalidad de la palabra.

He experimentado y experimento que, como individuo o también en la convivencia fraterna, se hace intercesión por turnos y se piensa que eso basta para servir a Dios, pero se colocan estas oraciones por encima del trabajo sobre uno mismo en el propio entorno, o se piensa, inconscientemente, que mediante el desinterés de la oración de intercesión se cumple el servicio necesario a Dios; sí, uno se siente bien con ello, incluso a veces santo, por pensar tanto en los muchos que sufren y ayudarlos mediante la oración. Aquí el amor al prójimo puede desplazarse hacia la comodidad espiritual para no tener que enfrentarse a los propios procesos del alma. En la luz de Jesús puede reconocerse muy bien este peligro sutil.

Solo en la presencia de Jesús tiene lugar una perspectiva unida del corazón acerca de la misericordia divina que interviene y de la necesidad que purifica. Solo entonces se separan los espíritus de la perspectiva humana y la divina, cosa absolutamente necesaria, pues contemplar humanamente y contemplar divinamente son dos perspectivas completamente distintas e incompatibles. Solo entonces se está en condiciones de enviar corrientes sanadoras y poder de intercesión en la voluntad divina. Así actúan todos los ángeles, así actúan los ángeles que ejecutan los efectos de la Revelación/Apocalipsis.

Pero casi siempre sucede que, por motivos supuestamente buenos, por móviles humanos, se quiere prestar ayuda, también y con frecuencia en comunidades espirituales/religiosas, sin considerar que únicamente los móviles divinos revelan y realizan potencial redentor.

Pero esto no significa decir: entonces ya no oraré por esta o aquella alma o almas, pues no sé si actúo en la voluntad de Dios. La buena voluntad de ayudar es un aspecto fundamental del amor al prójimo y abre la actividad del espíritu del corazón. Sin embargo, queridos hermanos y hermanas, prioritariamente es absolutamente importante y necesario encontrarse en el amor a Jesucristo mediante la entrega amorosa a Él y mediante la actividad amorosa en el entorno personal. Ambas cosas, el amor vivido y la intercesión, pueden ir de la mano, pero la prioridad la tiene el amor infantil del corazón a nuestro Padre celestial, el trabajo sobre uno mismo en los desafíos de la vida cotidiana, en la familia, profesión y tiempo libre, para que seamos llenados con el espíritu de Jesucristo y podamos ver y actuar con el corazón de Dios.

Pues podemos orar durante años con buena intención por personas o por una causa, pero nada cambiará mientras los motivos procedan de nuestro aspecto humano; con ello no hacemos nada malo, pero casi siempre no hay resultado. En cambio, cuando oramos en la voluntad de Dios, cuando mediante la entrega de nuestro corazón Dios puede y pone Su poder de amor en nuestras oraciones, pronto o inmediatamente aparecerá un resultado visible. ¿Cuál es entonces la voluntad de Dios? ¿Cómo la reconocemos? ¿Cómo podemos unir nuestra voluntad imperfecta con la voluntad de omnipotencia y misericordia de Jesús?

Muy sencillo: en el amor a Jesucristo nuestra voluntad humana entra paso a paso en la voluntad divina. Pero antes y paralelamente nuestra débil voluntad debe afirmarse en las pruebas de la existencia terrenal mediante fidelidad en el amor y entrega sin prejuicios; el alma debe aportar ante Dios la prueba viva de su constancia y veracidad dejando y soltando los deseos terrenales que el espíritu de Dios pone ante ella. Para ello se necesita claridad absoluta y honestidad ante Dios y consigo mismo.

Entonces el espíritu de Jesucristo tocará y llenará gradualmente el alma; cada vez con mayor frecuencia será tomada por el amor divino, sentirá cómo la muerte la abandona para siempre, toda preocupación y temor se apartarán de ella, sentirá un amparo indecible en Dios, y de improviso, uno de esos próximos días, quedará tan llena de la presencia de Jesús que dirá: Ya no vivo yo como el ser humano nacido aquí, sino que ahora vivo enteramente en el espíritu de Jesús, he nacido dentro de Dios, soy el que soy desde la eternidad.

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Intercambio de correos electrónicos con un hermano

Querido hermano Samuel, escribiste:

«Muy sencillo: en el amor a Jesucristo nuestra voluntad humana entra paso a paso en la voluntad divina. Pero antes y paralelamente nuestra débil voluntad debe afirmarse en las pruebas de la existencia terrenal mediante fidelidad en el amor y entrega sin prejuicios; el alma debe aportar ante Dios la prueba viva de su constancia y veracidad dejando y soltando los deseos terrenales que el espíritu de Dios pone ante ella. Para ello se necesita claridad absoluta y honestidad ante Dios y consigo mismo».

Intelectualmente lo he entendido desde hace mucho. Pero ¿cómo lo llevo a la práctica en este mundo caído en el que tengo que vivir, en el que llevo responsabilidad no solo por mí sino también por mis prójimos? Cada día oro afuera, bajo el hermoso cielo de Dios: «¡Hágase Tu voluntad!», y converso con Él y le lamento mi sufrimiento y el de otras personas, preguntando si no basta ya poco a poco. Por regla general luego me siento un poco mejor y me tranquilizo. Y entonces llega el siguiente golpe personal y la calma desaparece y corazón y alma están en agitación. Si estos golpes solo me afectaran a mí, serían fáciles de soportar, pues intelectualmente he terminado con este mundo y tampoco espero ya nada de él. Pero se trata de mis prójimos, de mi esposa, que tiene que cargarlo conmigo. ¡Tener que presenciarlo me desgarra por dentro!

Cada día doy gracias a Dios por algunas cosas que fueron buenas y le pido fuerza para soportar las tentaciones diarias del adversario y resistirlas. A veces tengo esa fuerza y otras estoy al borde de desesperar y desfallezco. Leo en el Libro de los libros, donde está Su palabra pronunciada con validez para la eternidad; he leído y leo metaliteratura, por ejemplo Gaiduk o ahora W. Gitt, quien como profesor de ingeniería reúne ciencia y fe y parece presentar la prueba de que fe y ciencia pueden fecundarse mutuamente y crecer una con otra.

Y, sin embargo, nuestra vida es actualmente tan dura que a veces sencillamente quisiera tirarla, porque entonces terminaría el tormento físico y, sobre todo, el anímico. No hay trabajo a la vista, ni siquiera mal pagado, porque siempre hay alguien «mejor calificado» para trabajos en los que casi no se necesita ninguna cualificación. O exigen cualificaciones imposibles, por lo que entonces ni siquiera presento solicitud. ¿Conoces el concepto Homo oeconomicus? Ya no se trata de cualidades humanas, sino puramente de la formación mecánica/técnico(tecnocrática) que debe ser utilizada y explotada económicamente. Nosotros fuimos independientes durante mucho tiempo, cosa que en el mercado laboral esclavo parece ser un no-go. Y a eso se suma la edad, etc…

Por eso mi pregunta: ¿Qué quiere Dios de mí? Ya le he entregado mi vida, mi corazón y mi alma, ciertamente en profundo sufrimiento, pero con corazón alegre. ¿Qué más puedo o debo hacer? ¡Lamentablemente Él no me habla!

Con un saludo cordial

Querido hermano, puedo sentir tan bien contigo en lo que respecta a tu sentido de responsabilidad por tu familia. A menudo no se trata tanto de la propia persona, sino de la familia. Aunque he comprobado: si uno mira bajo la superficie, pronto aparece el propio núcleo esencial que se encuentra en resistencia y que en realidad es el objeto de la preocupación.

En cuanto al trabajo: actualmente hay tantas ofertas porque faltan trabajadores. Por todas partes se ven carteles buscando empleados, aunque sea para vender en una panadería. Yo mismo solo soy un auxiliar sencillo de cuidados y hago todos los trabajos que se me piden, entre ellos también limpiar baños, etc. Quizá a menudo sea una cuestión de exigencia; no importa tanto qué se hace, sino cómo se hace.

Por lo demás, en esto yo también estoy sin respuesta. Dios tiene un plan con cada persona, sin excepción. Sobre todo este entra en vigor cuando una persona, movida por el anhelo de su corazón, se ha puesto en camino para encontrar al Padre celestial.

Es posible que la insatisfacción frecuente o el enojo atraigan energías negativas que bloquean el flujo de la vida. Eso puede convertirse en un círculo vicioso, pues enojo/preocupación = bloqueo = enojo/preocupación = bloqueo… En algún momento uno cae en una acusación latente/inconsciente contra Dios que no ve, porque la cubre con el alimento de pensar y leer mucho. Se lee mucho sobre Dios y se reflexiona sobre enseñanzas espirituales, pero casi siempre acompañado de una vibración negativa que impide que se abra el canal del corazón hacia Jesucristo. Como escribes que nada te funciona, debe existir un bloqueo de ese tipo. Encuentra dentro de ti la causa de ello.

También es posible que un antepasado u otro fallecido quiera perjudicarte. ¿Puedes percibir regocijo malicioso en tu esfera cuando recibes un rechazo? Si es así, no atribuyas tus miserias a ello, pues tú mismo tienes en la mano, o más bien en el corazón, quedar libre mediante confianza y entrega en la aceptación activa de lo que el Padre te ofrece. Así sales paso a paso de la espiral diabólica, así, al abrir tu corazón hacia Jesucristo, vuelves a encontrar alegría de vivir, tan importante para no hundirse en el pantano de este mundo.

Saludos cordiales, Samuel

Gracias, querido Samuel. Sí, Satanás y sus legiones, también las de naturaleza terrenal, rugen y destruyen. Yo, como ser humano débil y pecador, estoy casi desesperado. A veces también desfallezco. Pero una oración y poner mis preocupaciones en las manos de Jesús ayudan al menos por poco tiempo. Hasta el siguiente ataque. ¡Es difícil! Entonces vuelve a abrirse.

¿Que si existe un bloqueo? Interiormente, seguro, porque me parece terrible cometer errores. ¿Si el bloqueo viene de afuera? No puedo decirlo. Tantas heridas que las personas se infligen unas a otras. Tantas injusticias que todavía duelen y provocan ira. Energías negativas nos rodean a cada instante. Al parecer tengo una antena sensible para ellas. Probablemente no puedo ignorarlas. Y no siempre pienso en entregar el asunto a Jesús. ¡Soy humano! Pero después sí pienso en ello.

Tu argumento sobre la acusación inconsciente/latente me asustó, porque creo que hay algo de verdad en ello. La razón es que veo cómo personas inocentes son destruidas sistemáticamente mediante manipulación permanentemente encubierta y parcialmente abierta, que degenera en violencia anímica y de otras clases, o cómo muere lo bueno dentro de ellas. Eso causa sufrimiento y, en consecuencia, ira, enojo, tristeza, resignación…».

No siento regocijo malicioso cuando recibo un rechazo; entonces solo siento decepción, tristeza y falta de valor. Eso de todos modos cubriría cualquier percepción sutil.

Hablo mucho con Dios, también acerca de mi incomprensión de que Él deje suceder lo que sucede. En eso soy como Job, que también contendió. Al final él no abandonó el camino de Dios, como tampoco yo quiero ni voy a abandonarlo. Solo me pregunto, y es casi una pregunta existencial, si realmente debo estar unido con Él predominantemente en el dolor y el sufrimiento. Desearía que mi corazón fuera libre, ligero, alegre y gozoso; ¿no sería ese el camino más hermoso y mejor hacia Dios? (¡Sé que Dios no necesita consejeros!).

Pero no sé por qué no es así. Ya te había escrito que podría soportar mejor el sufrimiento si estuviera solo; entonces no arrastraría a nadie al sufrimiento. Me gustaría estar unido con Dios con un corazón alegre, pero este mundo caído en el que tengo que vivir, sin saber por qué, se interpone una y otra vez entre nosotros mediante el furor del mal. Pero, gracias a Dios, una y otra vez vuelvo a encontrar el camino de regreso. Dios ve mis esfuerzos, ¡de eso estoy seguro! Te agradezco mucho tus palabras. Al menos por un tiempo ayudan. Dios te bendiga.

Querido hermano, para ti el mundo es blanco o negro. «O esto o aquello» genera la elevada exigencia del perfeccionismo, pero esto no funciona bien en la conciencia terrenal, pues uno nunca está satisfecho, siempre está bajo presión porque quiere ser perfecto por sí mismo. ¿Ves adónde conduce esto? Quieres ser algo y con ello te interpones en el camino de Dios.

Pero este pensamiento y esta visión en blanco y negro son, en el fondo, una disposición divina y un gran don, pues contienen la entrega total y, por tanto, la unión con Dios. Así que es bueno ver el mundo de este modo, pero esta manera extrema de contemplar debe aplicarse en sentido divino y no humano, porque de lo contrario nunca entra satisfacción en el alma, sino que las injusticias terrenales sacan constantemente al alma de equilibrio. Pues en el «ser o esto o aquello» también se agita un marcado sentido de justicia, que a su vez apunta a un origen de lo alto.

¿Qué significa esto ahora para ti? Hermano mío, has venido a la Tierra con una tarea especial, como tantos de nuestros hermanos y hermanas. El eco de tu preexistencia no te facilita la existencia terrenal, pues ahora luchas contra tus propios molinos de viento. Por eso es necesario que salgas conscientemente de tu lucha sin sentido contigo mismo.

Ahora ha llegado el momento de que te desprendas del abrazo y de las ataduras terrenales al reconocer las trampas diabólicas en la luz de Jesucristo, pues en verdad son talentos divinos. Es decir, tus virtudes celestiales se convirtieron, en la encarnación terrenal, en lazos que impiden que puedas realizar tu encargo divino. Este es el caso de muchos discípulos y apóstoles de este tiempo.

«Ahora ha llegado el momento», así habla Dios, el Señor y Padre de Sus hijos, «de que vuelvan a entrar en su identidad divina y abandonen los senderos de las tinieblas y de la muerte. Para ello resuena Mi llamado a través de las almas y los corazones de Mis hijos, para despertar ahora en Mi Espíritu de la verdad y del amor. Pues se acerca el gran tiempo de los tiempos y ya está aquí, y ustedes son Mi cuerpo y Mi Palabra terrenal, Mi Palabra viva, que Yo mismo soy desde la eternidad.

Así entren en sus corazones, donde Yo habito. Suelten este mundo, que no es su hogar. Ustedes son Mis brazos y piernas, son Mi boca y Mi ojo, son Mi Palabra y Mi mirada, ustedes son Mi corazón. Salieron de Mí hacia tierras extrañas; ahora los he reunido de nuevo en Mí, para la unidad de Mi Espíritu.

Sepan que todo poder procede de Mí, pero por medio de ustedes llega a este mundo, pues ustedes son los mensajeros y apóstoles de este tiempo; ustedes son los parteros del nuevo mundo.

Hijos Míos, algo verdaderamente grande les he dado ahora. Vean la gracia, vean la responsabilidad, vean Mi corazón. Amén, hijos Míos, amén».

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Hola Samuel, me interesaría saber en qué consiste la diferencia entre un cristiano verdadero y una persona buena y amorosa que no tiene una relación consciente con Dios. ¿Existe realmente alguna diferencia? ¿Qué hace tan especial aceptar a Jesucristo como Salvador?

Al cielo del amor de nuestro Padre celestial solo se llega con Jesucristo y en Jesucristo. Él es el camino hacia allí, Él es el pan del cielo, la Palabra viva de la verdad, Él es la vida divina, Él es el corazón de Dios. Solo quien come la carne de Jesús y bebe Su sangre tiene la vida eterna y será despertado en el Día Final por Él y en Él.

Su carne es Su Palabra en el sentido exterior; es el aspecto de fe de la verdad, la aceptación verdadera de Su Palabra y el conocimiento vivo de Su divinidad contenido en ella (el espíritu de Pedro). Su sangre es el Espíritu vivificador de la Palabra; recibirla corresponde al seguimiento activo de Cristo y produce la entrada en Su Espíritu por la eternidad (el espíritu de Juan). El Día Final es el día de la liberación para el hijo de Dios; es el día de la impotencia para el hombre del mundo.

Una persona buena por naturaleza que no cree en Dios ni mantiene un contacto consciente con Él actúa inconscientemente con el amor de Dios y en él; vive y ama con las fuerzas de su alma, dentro de las cuales obra oculto el amor de Dios, pues la luz divina del amor solo puede abrirse en el amor a Jesucristo. Por eso el amor humano es relativo; por lo general se basa en la experiencia y la opinión y no sigue la sabiduría y la verdad divinas.

Una persona así suele extraviarse y naufragar con su amor; con frecuencia es aprovechada porque aplica su amor a ciegas. Como no ha abierto voluntariamente su vida a Dios, Él no puede intervenir activamente en los acontecimientos terrenales de esa persona como puede hacerlo con los cristianos que Le han confiado su vida y procuran cumplir Su voluntad.

La vida de una persona buena como esta, pero a menudo ciega para la verdad, suele estar muy cargada de destino, porque no conoce el orden divino de la vida conforme al cual solo puede actuar cuando Jesucristo entra en su vida.

Sin embargo, cuando llega para una persona así el momento de pasar al más allá, pronto sus acompañantes celestiales la conducen a la luz correcta y, al seguir despertando el amor de su corazón, puede acercarse a las regiones celestiales. A algunos, aunque no a todos estos espíritus, se les asigna luego un hogar en las distintas regiones del cielo como hijos de Su amor, conforme a su anhelo por el Dios Creador y Padre.

Un cristiano verdadero establece ya durante su existencia terrenal una apertura del corazón hacia su Padre celestial, por la cual la luz divina del amor penetra continuamente el alma. En esta luz, el hijo de Dios es introducido en el orden divino de la vida y en la sabiduría del amor. Un cristiano verdadero entrega por completo su vida en la mano y el corazón de Jesús; así puede afrontar cada situación de la vida con Jesús y en Su presencia, reconociendo por lo general la causa y el efecto de cada acontecimiento, y puede permanecer tranquilo y sereno, pues su vida es la vida de su Padre celestial. Un cristiano verdadero no es perfecto, pero puede vivir conscientemente en la perfección de Dios. Un cristiano verdadero vive ya en su cuerpo terrenal junto al corazón de Jesucristo y dentro de él. Al dejar el cuerpo, entra de inmediato en su elemento espiritual de vida, que es el oxígeno del cielo del amor, el aliento espiritual de Dios que vivifica la infinitud.

Al examinarlo con precisión, existe, pues, una gran diferencia entre una persona buena que no cree o cuya fe es limitada y un cristiano que ama a Dios sobre todas las cosas y, desde ese amor, a su prójimo como a sí mismo. Porque la decisión consciente y voluntaria de amor y de vida por Jesucristo ya durante la existencia terrenal implica la aceptación personal del acto divino de redención de Jesús; implica la entrega voluntaria del hombre viejo a la identidad divina que le es propia, la única que hace posible una entrada permanente e imperecedera en la voluntad divina.

La fe en el amor de Dios y el acto voluntario que nace de ella de seguir a Cristo conforme a los mandamientos de Su amor preparan para el hijo de Dios un lugar seguro en la casa de nuestro Padre celestial y, por tanto, la convivencia eterna con Él en una bienaventuranza eterna de amor.

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Había además una pregunta importante sobre el renacimiento espiritual, que respondo aquí con la ayuda de mis acompañantes espirituales y del Espíritu Santo.

No pocos cristianos piensan que, si han aceptado a Jesús como su Salvador con el entendimiento, ya han renacido y viven en la verdad divina. Entonces creen estar libres del pecado, que ya no pueden pecar y que irán automáticamente al cielo. Por eso, según ellos, ya no tendrían que trabajar en sí mismos, pues Jesús habría tomado sobre Sí todos sus pecados y los habría borrado. Pero esto es un grave error.

Sí, Dios es nuestro Salvador, pero solo para los hijos que Lo han aceptado en el corazón; y estos son quienes Lo siguen con sus obras. Son quienes, con humildad y arrepentimiento, se reconocen y se confiesan pecadores ante Dios, quienes se entregan al Padre con amor infantil sabiendo que solo Él es bueno y que únicamente con Él, en Él y desde Él pueden vivir por la eternidad.

Él escribe sus pecados en la arena, purifica sus corazones en Su sangre y los conduce al renacimiento espiritual. Es un proceso, un camino en parte pedregoso que lleva al Gólgota, donde el alma participa en la crucifixión de Jesucristo para luego levantarse en Su Espíritu por la eternidad.

¿Qué significa la crucifixión del alma? Es la superación, el desprendimiento a menudo doloroso de las ataduras materiales, que produce sufrimiento por un breve tiempo; pero en esta liberación esperan al alma la libertad divina y la resurrección de la muerte.

Pero ¿no nos ha redimido ya Jesús? ¿No cargó y soportó el sufrimiento de todos nosotros? ¡Se supone que debemos vivir en la resurrección y no en la crucifixión!?

Correcto; pero nuestras almas están clavadas a la cruz de la materia. No debemos negarlo: esa es la realidad. Una encarnación en la carne es una crucifixión del alma; sí, en el fondo, la caída de Lucifer en la impiedad es la crucifixión primordial de la creación a la materia. En el despertar espiritual podemos verlo. Y Jesucristo la redimió, la disolvió mediante Su muerte sacrificial; elevó la cruz hasta convertirla en instrumento de redención, puso la resurrección dentro de la cruz. Amén, oh verdad divina.

Por tanto, hay que avanzar junto con la redención de Dios. Y cuanto más íntimo sea el amor a Jesucristo, más ligera se vuelve la carga de la cruz; y en la unión de amor con Él, Él lleva toda la carga. Solo entonces Su acto sacrificial adquiere para nosotros toda su eficacia. Ese es el tesoro que hay en la cruz, tanto para cada ser humano como para toda la creación.

No basta con creer solamente en Jesús como Salvador; tiene que darse una entrega activa que vaya mucho más allá del entendimiento y entre en una certeza que solo el amor puede darnos. En ella renacemos espiritualmente, somos bautizados con el Espíritu Santo, como sucedió en otro tiempo con los apóstoles, por lo cual se convirtieron en portadores de ese Espíritu, que los capacitó para expulsar demonios, sanar enfermos por medio de la Palabra y despertar a la vida a muertos tanto corporales como espirituales. Ese Espíritu les abrió la esencia espiritual de la creación y, con ello, también la material. Les dio el poder de tocar y penetrar los corazones de las personas con la Palabra de Dios, de modo que pudieran entrar en el amor del Padre celestial.

Jesús con nosotros, Jesús en nosotros, amén.

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Hola Samuel, si recuerdo bien, dijiste que lees la revelación recibida por Jakob Lorber y que, aparte de eso, no lees tanto la Biblia.

De algún modo el tema me resulta difícil. No encuentro una conexión con la Biblia, y por lo general mi sentir acierta. Lo que me molesta es que hay tantas Biblias diferentes y cada uno dice que la suya es la correcta. Cuando leo y veo videos sobre su origen, resulta que la Biblia se formó por transmisiones a lo largo de un período de 1.500 a 2.000 años. Supuestamente ni siquiera está confirmado el evangelista Marcos. Pero eso no es tan importante, porque el Espíritu de Dios sigue estando en la Biblia.

Otra razón por la que el tema me ocupa es el contacto con cristianos fieles a la Biblia. Allí las nuevas revelaciones son presentadas como obra de demonios y de Satanás. Eso es bastante fuerte. ¿Cómo lo ves tú? Te pido ayuda.

Querido hermano, si tienes los escritos de Lorber, no necesitas necesariamente la Biblia. En las nuevas revelaciones, el Espíritu de Dios descifra aquello que en la Biblia suele resultarnos incomprensible y/o se interpreta erróneamente o se entiende mal.

Sí, cada cual tiene su propio camino en la fe y hacia la fe. Los cristianos fieles a la Biblia recorren el suyo; nosotros, que conocemos las nuevas revelaciones, recorremos el nuestro. Si en ambos el amor es el fundamento, cubrirá las diferencias de opinión y será el vínculo entre los corazones de todos. Pero quien solo reconoce la Biblia como Palabra de Dios y rechaza y demoniza las nuevas revelaciones tiene miedo: miedo de hacer algo incorrecto ante Dios. Estas personas han reconocido a Dios únicamente en la superficie de las palabras y dentro de ella (muerte), y no en su profundidad (vida); por eso no encuentran en ellas un sostén divino. Debido a su superficialidad, su fe se funda en un Dios justo pero inmisericorde que castiga todo lo que no encaja en su esquema condenatorio de fe. Así, la envoltura muerta de la palabra se convirtió en su paradigma de fe, y no el alma luminosa de la Palabra ni el Espíritu de amor que hay en ella. A menudo se aferran fanáticamente a esa envoltura y proyectan su propia muerte sobre quienes quisieran acercarles vida.

Al igual que el ser humano, la Palabra también consta de cuerpo, alma y Espíritu. El cuerpo visible y perecedero de la Palabra corresponde a su forma escrita o acústica de expresión; el alma de la Palabra es el sentido y propósito imperecederos de la Palabra, es la luz divina o la afirmación divina que hay en ella, que es el Hijo. El Espíritu de la Palabra es el poder del amor en la Palabra, es la vitalidad divina de la Palabra, que es el Padre.

Cuanto más humildemente, más libre de preconcepciones y más unido a Dios penetra uno en las palabras, tanto más claro y puro se vuelve su sentido, tanto más fuerte en amor su contenido y revelación, y con ello y en ello también la persona que las recibe.

Si uno se queda adherido con el entendimiento a la superficie de las palabras y atribuye verdad exclusivamente a esta, por lo general el error y la falsedad se convierten en el contenido de la vida. En cambio, si uno toma en la fe viva el alma de la Palabra —algo que no puede hacer el entendimiento, sino el pensamiento del alma—, se une con la luz eterna, con la sabiduría divina, con el Hijo. Porque nadie viene al Padre sino por el Hijo, que es la luz del mundo y es la Palabra misma.

Si uno se deja tomar por el Espíritu de la Palabra, pasa por el Hijo al Padre; entonces todo se convierte en amor. Él nos abre las palabras en nuestros corazones. Allí reconocemos en todas las palabras que Dios es un Dios de misericordia y no un Dios de castigo. Lo único importante es el amor a Jesucristo; en él está contenido todo.

* * *

Querido Samuel, aunque no nos conocemos personalmente, quisiera pedirte con confianza un consejo y tu oración, porque interiormente me siento animado a hacerlo.

Lo siguiente: desde hace aproximadamente un año estoy con frecuencia melancólico y abatido. También desde más o menos ese tiempo tengo la sensación de que se aproxima un gran cambio en mi vida, o que recibiré una nueva tarea que, sin embargo, no logro captar con precisión. En esta situación me encontré con la frase: Be the voice for the voiceless. (Sé la voz de los que no tienen voz). Poco después, la frase inglesa se vinculó con las palabras interiores `los niños no nacidos´, tras lo cual fui arrollado por un campo de sufrimiento y dolor. Prácticamente me derrumbé y tuve que llorar mucho. Cuando algunas semanas después le conté esto a una persona con experiencia espiritual, ocurrió lo mismo en el momento en que pronuncié las palabras `los niños no nacidos´. Solo que esta vez mi acompañante me animó a permanecer presente en ese campo de dolor. Para mi sorpresa, entonces surgió una vivencia completamente distinta. El sentimiento se volvió sereno, casi alegre. A partir de entonces estuve claramente mejor durante algunos meses.

Ayer todo volvió a repetirse por tercera vez. Estaba algo debilitado después de una pequeña operación. Aunque todo había salido bien, volví a sentir esa tristeza y abatimiento. Hablé con mi esposa al respecto y mencioné `los niños no nacidos´, tras lo cual volvieron a correr las lágrimas.

Si no te molesta, quisiera pedirte tu oración/tu consejo acerca de esta experiencia. Muchas gracias de corazón, sea cual sea tu decisión.

Con todo cariño

Querido hermano, has penetrado en el corazón de Dios y ahora participas de Su dolor. En él percibes las palabras del amor, que se hace notar fuera de ti y también dentro de ti te habla: «Sé la voz de los niños no nacidos de este mundo».

¿Quiénes son los niños no nacidos? Por una parte, son los embriones en el vientre materno que, según la agenda anticristiana, en el futuro deberán recibir allí mismo vacunas de ARNm; son los niños expuestos indefensos a las radiaciones tóxicas de este mundo digitalizado; son los niños martirizados por los pensamientos y las palabras de sus padres impíos.

Por otra parte, son las personas que no viven en el Espíritu de Dios. Son aquellos hijos de Dios cuyas almas claman por amor y verdad, pero la persona a la que pertenece el alma no oye sus propios gritos de auxilio en el ruido de este mundo. Son los hijos perdidos de Dios. A ellos se refiere; para ellos debes ser la voz.

¿Qué talento ha puesto el Padre en ti para que puedas desempeñar una tarea correspondiente? ¿Puedes emplear tu dolor de tal modo que te conduzca a la respuesta de esta pregunta, que se convierta en la llave del espacio en la profundidad de tu alma donde descansa tu destino? ¿Estás ya ante ese espacio de tu identidad divina y verdadera?

¿Quién es el guardián de los espacios de tu alma? Es Jesucristo. En el llamado a una misión divina, Él mismo se convierte y es el guardián de tu alma. Él es la Palabra que depositó en ti hace eones, y esa Palabra se llama amor.

La voz es la Palabra, y la Palabra es Dios, y Dios es amor. Pon ahora el dolor de tu alma y todo lo tuyo a los pies del guardián de ese espacio. Él te tomará de la mano y te conducirá dentro de la Palabra divina, de la cual deberás extraer las palabras de uno que clama en el desierto para despertar a la vida la muerte que hay en los corazones de las personas. Así eres quien da palabras y voz a los hijos perdidos de Dios. Esta misión incluye la guía completa de tu condición humana. Por tanto, no necesitas buscar, pues las almas serán conducidas hacia ti en el momento correcto y en el lugar correcto.

¿De qué otra manera debes usar tu voz? Mediante la oración de intercesión. Ora por los hermanos y hermanas que aún no han despertado, que deambulan sin sostén en la oscuridad de este mundo. Ponlos en la misericordia de Dios; así eres su voz ante Dios, eres intercesor del amor. No es que puedas mover a Dios a una misericordia mayor, pues Él mismo es la misericordia. Pero Él quiere llevar a cabo la obra de redención junto con Sus hijos, y nosotros podemos llevar Su amor, a Él en nosotros, hacia Él. Así Él se nos entrega y nosotros podemos transmitirlo a los hermanos y hermanas que aún no Lo han reconocido.

Te escribo esto en el Espíritu de Jesucristo y te envío un saludo de corazón.

* * *

Querido Samuel, siento una fuerte necesidad de contarte una aflicción interior. Percibo con mucha claridad la presencia de Jesús y estoy muy agradecida por nuestras circunstancias de vida. Siento cómo Él nos guía y nos sostiene. Y, sin embargo, estoy triste. Tengo la impresión de que, a través de los medios virtuales, la fuerza contraria ha encontrado un acceso hábil a nuestros dos hijos (19 y 21). Ambos son personas de corazón por completo, conocen a Jesús y saben de Su obrar.

Pero este mundo todavía parece sobrepasarlos y da la impresión de que se deslizan hacia estados letárgicos, ligeramente depresivos, y escapan a un mundo de sueños por medio de los mundos virtuales. Su tiempo libre consiste ya únicamente en la computadora y viven muy retirados con nosotros. N. está haciendo una formación como carpintero y, después de los exámenes finales, ya no quiere trabajar. Ya no soporta jornadas laborales de diez horas diarias con muchas sustancias tóxicas y nocivas; lo abruma el lenguaje de los hombres en la obra y simplemente quiere irse de allí. Y E. está terminando ahora el bachillerato y no sabe qué hacer después.

En el fondo sé que Jesús tiene un plan para los dos y para todos nosotros. Y, sin embargo, me entristece tanto verlos sin alegría y sin metas. Eran seres tan alegres, tan angelicales… .

Querido Samuel, perdóname que te contacte. Sentía una necesidad tan fuerte de compartir esto contigo. Gracias por tu corazón abierto; no espero nada de ti, sé que Jesús ordenará todo en el momento adecuado. Que tú y toda tu familia estén protegidos y bendecidos. Con cariño.

Querida hermana, es terrible lo que la locura del mundo hace con nuestros niños y con nuestros jóvenes. El corazón sangra y lloramos lágrimas de tristeza y de dolor del alma. Pero debes saberlo: nuestras lágrimas y las gotas de sangre de nuestros corazones desembocan en las lágrimas y en la sangre redentora de Jesucristo.

Es nuestro Padre celestial quien envió a Sus hijos a la Tierra para que, en este tiempo anticristiano, a pesar de toda locura y toda mentira, encuentren el camino hacia Él. Son Sus hijos los que Él les ha confiado; son almas de arriba, tal como ustedes ya lo habían pensado.

Ahora hay tantos niños y jóvenes en la Tierra destinados al nuevo tiempo, pero que no logran desenvolverse en la locura actual. Todos corren el peligro de sucumbir, de una manera u otra, al espíritu de la mentira, al menos durante cierto tiempo. El Padre tendrá que llamar de regreso a algunos de ellos, porque de otro modo se perderían durante mucho tiempo; la retirada del cuerpo es, por tanto, su rescate a tiempo. En el más allá serán bien atendidos y conducidos nuevamente a su hogar.

Ustedes hacen todo lo que les es posible para estar a la altura de esta responsabilidad. Pero la voluntad es y sigue siendo libre y, en último término, cada persona recorre su propio camino.

¿Qué más pueden hacer? ¿Qué hace posible tu impotencia en esta situación difícil? La humildad. No poder hacer nada implica siempre una entrega total y una cesión completa a Dios. Vivan conscientes de que son Sus hijos y de que Él lleva la responsabilidad de sus vidas. De lo contrario, la carga los aplastará. Véanse también ustedes mismos sometidos a una prueba. Entreguen el dolor de sus corazones a su Padre celestial.

Puede ocurrir que sus hijos se aparten durante un tiempo del camino correcto que Dios ha trazado para ellos; pero Él nunca los perderá de vista y, a su debido tiempo, volverá a conducirlos a Sus caminos y a Su corazón. Esto también puede estar ligado al sufrimiento, aunque no tiene por qué ser así si la actual desorientación y cerrazón terrenales desembocan en una apertura del corazón. Ustedes pueden contribuir a ello; de su parte se necesitan confianza y paciencia.

El Padre les habla: «Beban del amor de Mi corazón y transmitan esta bebida a sus hijos. Bendíganlos diariamente en Mi nombre, en el nombre de Jesucristo. Suelten los pensamientos de preocupación para que sus almas puedan respirar el aliento de Mi amor. Yo tengo el poder y dispondré todas las cosas en el momento adecuado. Todo es Mío; Yo soy perfección, por eso todo desembocará en la perfección. Yo soy verdad, por eso todo será sumergido en la verdad. Yo soy amor, por eso todo se consumará en el amor.

Amén, esto lo digo Yo, Dios desde la eternidad y Padre de Mis hijos. Amén».

Al día siguiente

Querido Samuel, ¡te doy las gracias! ¿Puedes imaginar lo que ha ocurrido en estas pocas horas? Ayer, a lo largo del día, toda tristeza se desprendió de mí y por la noche había una situación completamente nueva en nuestra familia. Nuestro hijo E. vino a buscarme y habló durante mucho tiempo conmigo sobre sus preocupaciones; después se podía sentir una paz tan grande. Y cuando nuestro hijo N. llegó a casa, trajo tanta alegría consigo que, por primera vez en mucho tiempo, los dos hermanos volvieron a reír juntos. Después se fue a la cama a tiempo, sin consumo nocturno de computadora.

Esta noche me desperté una y otra vez, y cada vez solo pude dar gracias a nuestro querido Padre Jesús. Y esta mañana, por primera vez en mucho tiempo, volví a sentirme fresca y libre. ¡Me atraviesan una gratitud tan grande, una alegría y una esperanza! Todo está bien: Él lo tiene todo en Su mano, nos ama y nos sostiene, también y sobre todo en tiempos difíciles. Todo lo que aprendemos a soportar con paciencia, al final solo nos hace más fuertes.

Querido Samuel, qué valioso es que nosotros, hermanos y hermanas, también podamos confiarnos unos a otros. De ese modo, los ángeles que nos cuidan en el nombre de Jesús pueden volver a hacer su trabajo cuando se desprenden de nosotros los pensamientos cargados de preocupación y peso.

Con gusto puedes incluir nuestro intercambio en tu libro. Me alegra si también otros hermanos y hermanas reciben así un impulso.

Querida hermana, si en cada situación difícil de la vida nos confiamos a Jesucristo, nos confiamos de verdad con nuestros corazones y en ellos, sin reservas, entonces ocurren milagros, entonces se abre la puerta para nuestro Salvador. A veces comienza un proceso de sanación; a veces nuestras oraciones producen un efecto inmediato. Qué alegría es también para nuestro Padre celestial cuando reconocemos Su amor.

* * *

Querido Samuel, ¿qué opinas de Bruno Gröning y del Bruno Gröning-Freundeskreis? ¿Hay alguna declaración de Jesús sobre este tema? Creo que después de la guerra hizo mucho bien e intentó llevar a las personas hacia Dios, aunque no hacia la persona de Jesucristo. A mi parecer, la actual sociedad Gröning practica un culto a la persona y anima a la gente a invocarlo en el más allá para pedir sanación. Sabemos que no hay otra salvación ni salud fuera de Jesús.

¿Sabes si Bruno Gröning realmente ejerce influencia desde el más allá sobre quienes lo invocan, o si son otros seres espirituales los que entonces hacen de las suyas o causan daño? Me alegraría que pudieras decir algo al respecto. ¡Muchas gracias de antemano!

Querido hermano, no quisiera extenderme sobre la persona de Bruno Gröning. Para muchas personas construyó un puente hacia el mundo espiritual, y esto sigue ocurriendo. Que su persona esté en primer plano naturalmente no es tan bueno, y él tampoco lo quiere.

Por lo demás, ya lo describes tal como es. Sí, el culto a la persona es todo un tema. Simplemente es más fácil aferrarse a una persona visible y tangible o a una figura mística y milagrosa que entrar uno mismo en el Espíritu para recibir allí liberación y curación. Y, sin embargo, es Jesús, como Dios personificado, quien podría y puede ayudarnos; a Él podemos acudir y aferrarnos, Él nos conduce a la curación y a la redención.

Si uno se abre ciegamente hacia el más allá en el nombre de una persona fallecida, cualquier ser puede entrar. Por lo general son poderes engañados y/o malignos, porque los buenos poderes se mantienen alejados de la arbitrariedad y la falsedad; no se imponen ni pretenden poder sanar por sí mismos, pues eso solo puede hacerlo Jesucristo. Por tanto, existe cierto peligro al establecer contacto con el más allá si no se incluye a Jesucristo, o si esto ocurre en medio de falta de claridad o desconocimiento.

Se puede pedir en cualquier momento al Padre celestial alivio y sanación. También aquí se produce una apertura hacia el mundo del más allá, pero hacia la esfera divina; de ese modo solo entran en acción las fuerzas espirituales correspondientes. Solo ellas deciden quién debe ser sanado y quién no. Porque no toda sanación es buena para toda alma; una sanación a destiempo también puede causar un gran daño al desarrollo de un alma humana.

Algunos apóstoles del Señor aquí en la Tierra, que ya actúan en secreto, y el número mayor que actualmente está siendo formado en lo oculto —en parte todavía oculto incluso para ellos mismos—, llevan la luz divina en el corazón, de donde fluye la corriente sanadora de Jesús, ya sea mediante la imposición de manos o solamente por la Palabra. Cuando alcanzan su plenitud, estos hijos de Dios saben exactamente dónde deben actuar y a quién pueden conceder curación. A ellos podemos y debemos pedirles sanación cuando el Padre nos conduce hacia ellos o los conduce hacia nosotros.

Todo lo que se hace con Jesucristo, por tanto, está bien hecho. Solo con Él se puede hacer lo bueno y verdadero; en Él, la luz y el amor están unidos como una llama que arde en nuestros corazones.

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Querido Samuel, como nos estamos preparando para el nacimiento de Cristo, y María concibió del Espíritu de Dios, pero ella misma también fue engendrada espiritualmente, y además originalmente —antes de la caída de Adán y Eva— también estaba prevista para el ser humano una procreación espiritual y no carnal, quisiera saber cómo estaba pensado que esto ocurriera.

Lo único que sé es que Joaquín, el padre de María, visitó a su esposa Ana cuando ella ya tenía 80 años, y se abrazaron, nada más; y de ahí surgió María. Entonces, desde el punto de vista de la creación, la concepción inmaculada habría sido la norma. También he leído que sería, al menos, lógico que los dolores de parto y la menstruación no hubieran sido necesarios si Adán y Eva hubieran permanecido obedientes. ¿Puedes aclararnos esto, por favor?

Con todo cariño

Querida hermana, la caída en el pecado se produjo porque Adán y Eva, en desobediencia, engendraron un fruto antes del permiso de Dios. Una concepción inmaculada general no estaba prevista en la presciencia de Dios; podía haber una concepción carnal, pero únicamente bajo la bendición divina. Por tanto, el nacimiento virginal no habría sido necesariamente la norma, aunque entonces era posible y tuvo lugar entre los hijos de Dios que vivían puros en obediencia de amor a Dios. La inocencia perdida por Eva no es, por tanto, la pérdida del nacimiento virginal, sino la pérdida del parto casi sin dolor y la causa del comienzo de la menstruación.

¿Seguirá siendo siempre así? ¿Cómo será el futuro en lo que respecta a los nacimientos? A continuación, un pasaje del libro `Ein Crash …´ sobre la procreación en el próximo Reino de Paz:

«En la mayoría de las parejas, la procreación vuelve a ocupar el primer plano del acto sexual. Se establece una conexión de corazón con el alma que quiere encarnar; se la invita a emprender ahora el camino de la existencia humana terrenal. Se pide al Padre celestial Su bendición para todos los participantes. El hombre y la mujer realizan un acto consagrado cuya vivencia y culminación se desplazan cada vez más al plano del alma; esto proporciona, sobre todo a la parte femenina, sensaciones de felicidad insospechadas. Más adelante en el tiempo veo la unión sexual realizada con humildad y devoción; su ejecución se vuelve cada vez más pura y etérea. El acto desenfrenado y sin freno que arrastraba la conciencia a la muerte de la materia se convierte así en culto a Dios.

La procreación casta concede a las almas de los niños fuerza vital, salud e incorruptibilidad. La abstinencia durante el embarazo preserva el equilibrio del alma tanto del niño como de los padres. Los partos son menos dolorosos y transcurren en gran medida sin complicaciones. Ya no hay abortos. En casos poco frecuentes se produce un nacimiento virginal. Quienes nacen así están dotados de talentos y capacidades especiales; obsequian a la humanidad con los dones más puros del cielo.

A los espíritus angélicos y a las almas estelares que desean revestirse con el ropaje terrestre se los encuentra antes de su nacimiento, si así se desea. Por tanto, los padres ya conocen a sus hijos antes de su concepción y saben de su procedencia e identidad. Esta circunstancia eleva las relaciones familiares a una nueva dimensión de comprensión mutua, paciencia compasiva y amor sin límites».

Queridos hermanos y hermanas, el Padre celestial no se complace en el sufrimiento de Sus hijos; por eso, en la cruz borró ante Su santidad y justicia toda culpa de Sus criaturas. Ahora nos corresponde aceptar humildemente este acto de redención, este regalo divino, y entrar mediante la entrega de nuestra vida a la vida divina en el Espíritu del amor y de la verdad eterna, hasta que finalmente alcancemos el estado paradisíaco en el que se encontraban Adán y Eva antes de su caída. Pero con la diferencia de que la humanidad tuvo que recorrer la larga marcha por el valle de la muerte y conocer un sufrimiento indescriptible. Esto no habría sido absolutamente necesario, pero el Padre obtiene de todo mal lo mejor en sentido divino; y así no nos dejó solos y preparó el camino hacia Su corazón.

Adán y Eva son nuestros primeros padres; toda la humanidad procede de ellos. Llevamos sus genes y su sangre en nosotros. Así como el Padre escribió su culpa en la arena, también nosotros debemos perdonar a nuestros primeros padres y no acusarlos. Que cada cual se pregunte si él o ella no caería también en la hora de la tentación. Nadie puede imaginar el dolor de su arrepentimiento, pero el Padre les quitó esta carga y les regaló vida divina. Ahora son libres en su amor por sus hijos, por nosotros, y actúan poderosamente en este tiempo como parteros del nuevo nacimiento de la Tierra a la luz del amor de Dios.

* * *

Querido Samuel, tengo una pregunta importante: puesto que nosotros y nuestros pensamientos somos seres infinitos, como describiste con bastante claridad en una Palabra, ¿hasta qué punto se extienden hacia el universo, o incluso más allá de nuestro globo envolvente, nuestras fuerzas del pensamiento y los seres que se han formado a partir de ellas? En sí mismo, el Espíritu no tiene límites. Por consiguiente, nuestro pensamiento tendría que alcanzar todo el universo, todo el gran ser humano de la creación, y actuar en todas partes de manera correspondiente, independientemente de que los pensamientos sean de naturaleza positiva o negativa. Eso supondría una carga de responsabilidad y un campo de efectos que sencillamente podrían aplastarnos.

¿Sabes si, para proteger otros planetas o sistemas planetarios, soles o sistemas solares, existe un límite para los pensamientos negativos, de modo que no puedan causar daños allí? Por otra parte, Jesús dice siempre que solo los pensamientos del corazón profundamente sentidos —oraciones— pueden llegar hasta Él, aunque Él vive dentro de nosotros en la chispa espiritual y, por tanto, tendría que percibir todos nuestros pensamientos y sentimientos. Sería importante saberlo, aunque el control de los pensamientos no siempre sea algo sencillo; pero ¿quién querría ser culpable de la desgracia de otros por formas de pensamiento producidas por él?

Saludos de bendición muy de corazón

Querida hermana, responder tu pregunta es, en efecto, muy importante. Sientes que nuestro pensamiento tiene grandes efectos más allá de nuestro pequeño horizonte, pero no logras concretar y aclarar correctamente esta temática en toda su complejidad. He pedido una respuesta a tu petición, y así llegó desde mi corazón:

Ningún pensamiento se pierde jamás, sino que permanece por la eternidad tanto como propiedad personal de su creador como propiedad colectiva de todos los seres en el espacio de la creación. Cada uno de nuestros pensamientos forma una figura significativa, es decir, es una creación tanto en el espacio infinito de nuestra alma como en el espacio exterior infinito de la creación, porque cada ser humano lleva espiritualmente dentro de sí todo el universo. Todo lo que se forma y se manifiesta en nosotros se forma y se manifiesta también fuera de nosotros, desde una forma sutil hasta una forma material densa, según la cercanía o lejanía de Dios. Como es adentro, así es afuera.

Estas creaciones de nuestros pensamientos tienen primero, pues, sustancia espiritual; sin embargo, debido a la impiedad de la humanidad, son sumamente imperfectas y necesitan una purificación fundamental. Esta purificación ocurre en y sobre astros correspondientes a lo pensado. Allí los pensamientos entran en un estado equivalente a ellos, pero más puro, donde se deposita en ellos, por así decirlo, una conversión. Una vez completada esta purificación previa, los pensamientos son liberados y vuelven a manifestarse como energías formales en el universo espiritual interior. En correspondencia con ello, debido a su bajo estado de desarrollo, se condensarán cada vez más en el exterior y finalmente llenarán nuestro universo como planeta o estrella.

Así nuestros pensamientos se convierten en astros en el espacio infinito, que algún día, como hijos de Dios perfeccionados, tendremos que cuidar y llevar a la perfección. De ellos nacerán a su vez plantas, animales y seres humanos que algún día se convertirán ellos mismos en hijos de Dios y producirán a su vez nuevas creaciones. Cada uno de nuestros pensamientos es, por tanto, un mundo futuro por el cual somos responsables. Creamos mundos como Dios lo hace y lo ha hecho: somos Sus hijos. Sí, también esto significa ser humano y vivir la condición de hijo de Dios.

Pero con la diferencia de que nuestras creaciones/pensamientos son preparados y purificados previamente. Y solo los veremos y los recibiremos en el corazón cuando, en nuestro desarrollo, estemos preparados para ello. Cuando nuestros pensamientos estén algún día perfeccionados, nos acompañarán y llenarán por la eternidad como mundos maravillosos. Para sus habitantes seremos dioses, naturalmente dentro de nuestra condición de hijos de nuestro Padre celestial.

Cuanto más positivo y/o divino sea un pensamiento, tanto más rápidamente se libera y entra en la perfección espiritual. En ese caso solo necesita una purificación pequeña o ninguna. Si una persona ha renacido en el Espíritu, sus pensamientos ya son perfectos, sus mundos son divinos, y también lo son los seres nacidos de esos mundos.

En cuanto a la pregunta del lugar adonde van los pensamientos o hasta dónde ejercen sus efectos: el lugar al que van nuestros pensamientos en el universo interior del alma es el lugar al que van nuestros pensamientos en el espacio exterior. Puesto que el gran ser humano de la creación, que recorre la infinitud aspirando a la perfección, también se encuentra dentro de nosotros y, por tanto, puede ser captado y tocado en su totalidad, nuestros pensamientos actúan en todo el universo y no solo en nuestra galaxia. Decisivo para ello es el hecho de que la Tierra constituye el centro vivificante del corazón de esta creación, por lo cual su estado repercute en toda vida del universo.

Pero ante todo estamos unidos con las estrellas y planetas de nuestro globo envolvente que corresponden a nuestro mundo, y dentro de este, primero con las estrellas y planetas de nuestra galaxia; y en ella, los planetas de nuestro sistema solar y el propio Sol son portadores y receptores de nuestras creaciones de pensamiento. Naturalmente, siempre en la gracia de nuestro Padre celestial.

Entonces surge además la pregunta: ¿cuándo encontrará su fin esta creación, puesto que no solo tiene que espiritualizarse en su estado material, sino que también todos nuestros pensamientos y los hijos de pensamiento que una y otra vez surgen de ellos deben y pueden llegar finalmente a la perfección? Bien, aquí uno recibe una pequeña idea de la eternidad. Para el entendimiento es inconmensurable la duración de un período divino de creación; solo el Espíritu de Dios en nuestros corazones puede hacer real la eternidad o, mejor dicho, elimina el tiempo en la presencia eterna y comprende una espacialidad prácticamente interminable en la omnipresencia.

* * *

Querido Samuel, debido a la intensidad de este tiempo, el tema del `arrebatamiento´ vuelve una y otra vez a la conversación. Conoces las muchas ideas distintas y ya te has expresado al respecto. ¿Podría, no obstante, pedirte una Palabra más?

Querida hermana, sí, existen opiniones diferentes acerca del arrebatamiento, tanto en cuanto al momento en que tendrá lugar como en cuanto a la forma en que sucederá. Yo solo puedo exponer mi comprensión, y eso es lo que hago aquí. Cada uno y cada una puede decidir luego por sí mismo qué considera creíble.

Un arrebatamiento puede producirse de distintas maneras. Una es como arrebatamiento del alma hacia el Espíritu divino permaneciendo en el cuerpo; en ese caso, la persona reposa en su entorno terrenal junto al corazón de Jesús, normalmente `solo´ de manera perceptible; en casos raros, Jesús es visible para el alma. Aquí nadie desaparece corporalmente, sino que el alma se retira al Espíritu o es atraída hacia lo espiritual y siente allí protección y amor.

La otra forma de arrebatamiento es anímico-corporal, es decir, un `volverse invisible´. Aquí el ser humano, en su triple unidad, es trasladado mediante una espiritualización temporal del cuerpo a un lugar seguro extraterrestre o del más allá hasta que el Padre lo devuelve a este mundo. Puede haber un recuerdo posterior de ello, aunque no necesariamente.

Ahora bien, algunos hermanos y hermanas dicen que en los próximos acontecimientos del fin de los tiempos habrá `únicamente´ un arrebatamiento del alma. Otros creen en uno anímico-corporal, porque piensan que la superficie de la Tierra será destruida por completo y creada de nuevo, y que solo los arrebatados de esa manera habitarán la nueva Tierra. Según mi comprensión, sin embargo, no será así. Porque no ahora, sino solo en un momento posterior de la historia humana, cuando Satanás tenga que superar su última prueba de fuego de la libertad, habrá una renovación completa de la superficie terrestre y, con ello, la necesidad de un arrebatamiento corporal general.

Por tanto, en los próximos últimos días habrá un arrebatamiento puramente del alma, mientras la persona permanece corporalmente en su lugar. No obstante, puede ocurrir y ocurrirá que los hijos de Dios que, al comenzar los tres días de oscuridad, se encuentren en lugares mortales sean protegidos por el Padre y, de ser necesario, trasladados/arrebatados corporalmente a un lugar terrenal seguro. Además, el Padre me muestra que Sus hijos verdaderos ya se encuentran ahora en el ámbito del arrebatamiento. Esto significa que ya están en una vibración supraterrenal en la que entran/han entrado tan suavemente que no lo notan/no lo han notado. Están en la luz de gracia de la misericordia.

El desarrollo del Apocalipsis y la manera exacta en que ocurre el arrebatamiento los describo en mis libros `Die Apokalypse und die Ewigkeit danach´ y `Ein Crash mit Höchstgeschwindigkeit gegen eine Wand aus Licht und Liebe´.

A continuación, un pasaje del libro `Die Jahre der Drangsal´:

¿Por qué también los hijos de Dios tienen que estar expuestos a estas represiones y actos de violencia? ¿No puede el Padre sacarlos de la Tierra, es decir, arrebatarlos corporalmente?

Sobre todo sufrirán los impíos, los materialistas, los egoístas; desesperarán ante la pérdida de sus bienes y de sus seres queridos; estarán indefensos ante la muerte, que extenderá su poder sobre esta Tierra y cobrará innumerables víctimas. Los discípulos de Jesús estarán protegidos en Su corazón, tanto en el sufrimiento como en la alegría, pues el mundo ya no significa nada para ellos. Por eso es tan importante para ustedes que entreguen ahora sus corazones, sus vidas, al Padre celestial; de lo contrario, también ustedes quedarán atrapados y aprisionados por el sufrimiento y la muerte. «Porque su adversario, el diablo, ronda como león rugiente buscando a quién devorar».

Quienes ahora despiertan en Jesucristo y quienes ya han despertado están encarnados en esta Tierra, en este tiempo de transformación, por una buena razón. Ustedes son los obreros en la viña del Señor; han sido preparados y formados. Han recibido talentos para desplegar vida divina dentro y fuera de ustedes. Forman el cuerpo de Cristo para que Él pueda volver en ustedes y por medio de ustedes.

La segunda venida de Cristo es espiritual en Sus hijos; ustedes manifiestan el Espíritu de Cristo. Por eso se encuentran bajo una gracia especial, para que esta manifestación de Dios pueda realizarse.

Pasaje del libro `Die innere Apokalypse´:

«Solo los pequeños que reciben con alegría y libertad en Mi amor los dones del renacimiento y creen en ellos pueden soportar el sonido de la quinta trompeta; pueden refugiarse en el arrebatamiento, es decir: en su interior, en la cámara de su corazón, y allí encontrar paz en todo momento. Y cuando tengan que salir nuevamente del silencio al humo del mundo, lo reconocerán como el humo que sube del abismo, y en todo momento estarán protegidos y a salvo por el verdadero conocimiento del amor en sus corazones, por la unión Conmigo y con Mi presencia. Pero también tendrán que vivir este acontecimiento. Reconocerán de nuevo cuándo y en qué momento el quinto ángel tocó la trompeta.

Amén. Su Padre Jesús, amén».

* * *

Querido Samuel, el tema del arrebatamiento me interesa mucho. El año pasado, varias veces durante la meditación/oración, noté que era sacado de mi cuerpo. Sin embargo, todavía me da miedo porque en el pasado había vivido algo así con drogas. Aunque ahora mi corazón arde de amor cuando sucede, al mismo tiempo despierta recuerdos. Entonces se sentía como si hubiera caído en un mar embravecido y no supiera nadar. Afortunadamente, ahora siempre regreso a mi cuerpo con mucha serenidad.

Esta sensación de éxtasis está fuera de mi control y agradezco a Jesús cada vez que ocurre. Lamentablemente, todavía no puedo entregarme por completo a Él porque es tan desagradable ceder el control. Quiero hacerlo, pero no sé cómo. Me gustaría recibir tu consejo al respecto.

Querido hermano, también conozco el dejar el cuerpo; pero tú eres atraído hacia tu cuerpo, hacia el universo que hay dentro de ti, no hacia afuera. El mundo exterior está contenido espiritualmente en ti. Dondequiera que permaneces en tu interior anímica y espiritualmente, estás al mismo tiempo espiritualmente afuera, en la materia; solo el cuerpo material te ata a un lugar determinado.

El mar embravecido es el mundo que se agita dentro de ti y amenaza con tragarte. Pero ahora no estás solo como antes, cuando todavía buscabas satisfacer tu anhelo indefinido en el mundo y con los medios del mundo, sino que Jesús está contigo, y también lo sientes en tu corazón. Pero todavía te falta confiar en que Jesús puede mandar calma a la tormenta que hay dentro de ti. Aún no te atreves a caminar sobre el agua.

Satanás intentó influir en tu alma mediante las drogas o incluso destruirla; te sedujo para que amaras al mundo más que a Dios, pues estás llamado a ser obrero en la viña del Señor, algo que él quiere impedir. Ahora ha llegado tu tiempo de desprenderte por completo del mundo; entonces caminarás de la mano con tu Jesús sobre el mar del mundo. Entonces serás un apóstol del amor y el poder de Dios se manifestará por medio de ti. Entonces vivirás en un arrebatamiento permanente en el corazón de Dios. Esto te lo dice tu Padre celestial en Jesucristo.

Querido hermano, antes de cada meditación y en general, coloca con confianza tu alma y tu corazón en el corazón de Jesús; tu vida debe pertenecerle, ese es tu destino. Ese es el destino de todos los hermanos y hermanas a quienes el Padre ha reunido y sigue reuniendo ahora en rebaños pequeños y grandes, que han percibido Su llamado en sus corazones y lo sienten como anhelo de amor, como necesidad de servirle en este tiempo de transformación y liberación.

Este anhelo se volverá cada vez más intenso en los hijos de Dios que no abandonen la lucha contra los poderes infernales, que permanezcan con creciente confianza en el amor del Padre en todas las situaciones de la vida. Aquí se separarán los espíritus; aquí la paja tendrá que separarse del trigo. Sí, también esto lo dice el Padre. No es que los inseguros y los infieles se pierdan, pero no estarán al servicio de Dios y, en el camino posterior, percibirán la carga de la cruz de manera distinta a quienes comen la carne de Jesús y beben Su sangre. (Seguir a Jesús y acogerse a Su obra de redención para uno mismo y para el mundo).

La separación de los espíritus se realiza, por tanto, en distintos niveles, y en el fondo siempre es el amor el que ha preparado toda clase de moradas en la gran casa universal del Padre, mientras que los hijos fieles de corazón vivirán en la propia casa de Jesús.

Pero tengan cuidado, queridos hermanos y hermanas: no es la preocupación del entendimiento acerca de si pertenecemos o no a las vírgenes de la boda lo que nos hace libres y nos sitúa en la verdadera condición de hijos de Dios. Solo el amor infantil y libre del corazón a Jesucristo es lo que nos concede fidelidad y una confianza que no puede perderse hacia Dios y en Dios. Solo este amor nos hace libres y nos eleva al estado de humildad en el que estamos siempre protegidos e invitados al banquete de bodas del Cordero.

Jesús con nosotros, Jesús en nosotros.

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Querido Samuel, ¿como qué fuimos creados originalmente nosotros, los seres humanos actuales? ¿Como seres espirituales con una chispa de Dios en el corazón, o ya recibimos entonces un alma? ¿Los ángeles que todavía no han estado en la Tierra, que permanecieron en el cielo, también tienen alma y forma humana? ¿Surgió el alma solo a partir de la caída, o existía ya antes? ¿Cómo logran los seres celestiales encarnados mantener pura su alma en la Tierra? ¿De dónde procede la forma humana, cuándo surgió?

Fuimos creados como pensamientos de amor ligados a la voluntad de Dios, es decir, como Espíritu puro de la Divinidad. Luces de amor en la infinitud del espacio de conciencia divina, que ya existían en Dios como vida indeterminada, como conciencia sin forma, a la que Él un día determinó como pensamientos claramente definidos en Sí mismo, fuera de Sí y por medio de Sí. Así nació la vida divina; así Dios Se reconoció a Sí mismo en las formas exteriorizadas.

La identidad de estos seres/ángeles es amor = Espíritu, y la luz que surge del amor = sabiduría = alma. Así también está constituido Dios mismo como Espíritu de amor, cuya luz = sabiduría = alma llena, sostiene y ordena la infinitud.

El alma es, por tanto, luz divina que hace visible el amor. Así, el Dios-hombre Jesucristo es el alma increada de Dios, que da visibilidad a Dios, Le da una forma. Este Dios-hombre se convirtió en Jesús y como Jesús en portador de la carga de los pecados del mundo, un alma cargada de debilidades e imperfecciones que Él tuvo que ofrecer a Su interior más profundo, al Cristo dentro de Él como el Dios-hombre perfecto. El hombre Jesús tuvo que entrar por completo en el Dios perfecto que había dentro de Él, en Cristo, que es el alma pura de Dios, que es la luz del amor de Dios, que es el Padre.

Cuando los ángeles encarnan, también cargan sus almas puras con pesos terrenales. Puede imaginarse concretamente como si a una forma se le colgaran pesos y/o se cubriera exteriormente de suciedad, mientras el interior permanece intacto. La tarea del ser celestial hecho humano consiste entonces en liberarse de los pesos y lavarse hasta quedar limpio en el amor de Dios. Los seres de otras estrellas y planetas, así como los seres humanos nacidos de la Tierra, traen ya consigo más o menos sus debilidades, porque en sus astros y aquí han sido tomados del alma caída de Satanás; ellos mismos son ya, por así decirlo, la carga. Satanás mismo, como Espíritu con entidad propia, está confinado en esta Tierra, razón por la cual su influencia es aquí más fuerte.

Por su caída, junto con sus seguidores, al apartarse del amor divino, su luz se fue apagando poco a poco; él y su grupo se endurecieron por su falta de amor hacia Dios. El universo entero, junto con sus habitantes, surgió, por tanto, del alma caída de Lucifer; por eso él no nos abandona y quiere ligarnos a sí mismo por todos los medios. Cada persona que regresa a Dios devuelve una parte caída del alma de Lucifer a la luz de amor de la Divinidad.

La forma humana corresponde a la forma divina perfecta. Dios en la luz inaccesible, en el sol que ilumina, penetra y ordena el cielo y toda la infinitud, que es el Alfa y el Omega y es todo y nada, tiene forma espiritual-humana y al mismo tiempo es un Ser infinito cuya sustancia es amor.

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Querido Samuel, en realidad el Big Bang fue el desgarro del alma de Lucifer y la materia que surgió de ello. El ser humano es, en cuerpo y alma, una parte del alma de Lucifer. Cuando haya redimido esta y también los seres y mundos creados por sus pensamientos, es decir, cuando todos hayan sido devueltos a la casa del Padre, se dice que, no obstante, seguiremos siendo individuos en el corazón de Dios, en el cielo del amor, para gobernar los mundos con Él. Pero ¿qué sucede entonces con Lucifer, que regresa a casa al final, cuya alma nosotros éramos (¿somos?) y hemos redimido? ¿No ocurre entonces que formaremos el cuerpo espiritual —el cuerpo espiritualizado— de Lucifer/Satanás y, por tanto, en realidad seremos él/ella, de modo que al final `solo´ Lucifer/Satanás y Dios/Jesús gobernarán los mundos?

Cuando todos los seres creados originalmente pasen por esta Tierra para alcanzar la condición de hijos de Dios, también redimirán grandes partes del alma de Lucifer; así también quedarán integrados en este sistema. ¿O devolvemos nuestras almas y cuerpos espiritualizados a Lucifer como regalo y regresamos como chispas puras de Dios al corazón de Dios? ¿Cómo está pensado y planeado todo esto con el hijo perdido que regresa a casa?

Soy consciente de que ningún ser humano puede responder esto, pero Jesús tendría que saberlo. Gracias de antemano por la respuesta.

Querida hermana, según el alma somos partes de Lucifer; según el Espíritu que el Padre ha puesto en nuestros corazones, no. Mediante su renacimiento espiritual, los hijos de esta creación devuelven todas las particularidades anímicas satánicas a su divinidad original. Si antes no se convierte, el Espíritu satánico estará finalmente por completo aislado e incapaz de moverse, mientras todos los demás seres habrán encontrado su lugar en la estructura divina de este período de creación y podrán realizar y vivir allí por la eternidad sus tareas y las necesidades libres de sus corazones en la bienaventuranza correspondiente a su posición.

Ahora planteas las preguntas: ¿qué sucede cuando Satanás finalmente regresa a su divinidad? ¿Vuelve a tener un alma? ¿La formamos nosotros entonces? ¿Seguimos siendo individuos independientes o, estando en la luz luciferina, somos ejecutores de su divinidad y, por tanto, dependientes de su voluntad? ¿Y qué ocurre con los espíritus que no cayeron con Lucifer, que también tendrán que revestirse alguna vez de materia satánica para convertirse en hijos libres de Dios y serlo?

A esto te planteo las siguientes preguntas:

  • ¿Quién ocupa una posición más alta o está más cerca de Dios: Sus hijos del corazón en el cielo del amor o los arcángeles? Leo la respuesta en tu corazón: «Los hijos de Dios, como dioses ellos mismos, están infinitamente por encima de todos los ángeles».
  • ¿Siguen los hijos del Padre celestial bajo alguna obligación o vínculo satánico, o son dioses completamente independientes en Jesucristo? Respondes: «Son completamente independientes como hijos del Padre celestial».
  • Cuando todos los arcángeles primordiales y arcángeles se conviertan finalmente en hijos de Dios, ¿seguirá existiendo su condición especial y la de Lucifer, o serán todos los hijos iguales ante Dios? Respondes: «Solo la intensidad del amor marca una diferencia. Al final solo habrá hermanos y hermanas en un solo Espíritu, naturalmente con muchos talentos y dones distintos y, por ello, con los más diversos campos de actividad».
  • ¿Qué es un alma? Dices: «El alma es la luz del amor de cada espíritu, su vestidura de sombra o de luz».

Así es. Cuando Satanás regrese a casa, se le pondrá una vestidura nueva en su vitalidad resucitada; su amor recuperado le dará una nueva luz, un alma divina pura. Entrará como el último hijo perdido en el cielo del amor y cerrará este período de creación. Y habrá gran júbilo en todos los ámbitos espirituales de la infinitud, pues entonces ya no existirá la creación material. Como luz resplandeciente del amor de Dios, Lucifer abrirá a los habitantes del cielo y a todos los mundos espirituales nuevos espacios de conciencia divina, aunque no como espíritu superior, sino como servidor del amor por la eternidad.

Pero entonces seguirá siendo de dos sexos, mientras los demás arcángeles primordiales ya se habrán dividido en individualidades masculinas y femeninas como parejas divinas por la eternidad. Solo Dios permanece contenido y cerrado en Sí mismo como amor indiviso. Por tanto, Lucifer tendrá todavía que recorrer el camino de la división espiritual de su ser en una parte masculina y una femenina para poder finalmente, como todos los hijos de Dios, vivir como dos personalidades —aquí Satanás y Satana— en una sola conciencia, tal como Dios lo ha predeterminado. Hasta ahora no sé cómo ni cuándo tendrá lugar esto.

La respuesta a tu importantísima pregunta es, por tanto: no solo el Lucifer recuperado, los arcángeles y Dios gobernarán la infinitud, sino la comunidad de los santos en Jesucristo, los habitantes de la ciudad celestial de Jerusalén, que en su totalidad es el corazón de Dios; la casa del Padre celestial es el nodo sinusal del corazón divino, es decir, la chispa vivificante de Dios y, con ello, de la infinitud (como lo es esta Tierra para la creación actual).

En esta casa solo viven hijos que recorren el camino por esta Tierra, y entre ellos principalmente quienes estuvieron y están encarnados durante el tiempo del dominio de Satanás, es decir, los 6.000 años desde Adán y Eva hasta ahora. Pero, entre estos, sobre todo aquellos que ya durante su vida terrenal se entregaron a Jesucristo —el amor desinteresado— y utilizaron su existencia terrenal para superar su deseo mundano de enriquecimiento y sus apetitos corporales, o al menos se esforzaron por hacerlo con buena voluntad y sinceridad.

Esto nos muestra la gracia en la que estamos. Esta aventura peligrosa y dolorosa de la encarnación en esta fase de la historia de la Tierra contiene una ganancia que ni siquiera en eternidades se podrá medir. Por eso uno puede asumir y soportar bastante aflicción y adversidad y, sabiendo de la amorosa providencia de nuestro Padre celestial, confiarle incondicionalmente su existencia terrenal.

Queridos hermanos y hermanas, abramos de par en par nuestros corazones al amor por Jesucristo; entonces Él puede penetrarnos con Su amor y Su luz, entonces puede conducirnos a Su corazón divino.

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