Palabras del Padre

Samuel Surazal La gran mortandad y el gran despertar

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Samuel Surazal
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1.ª edición, julio de 2022
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alemán
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1.ª edición, julio de 2022 ▪ Samuel E. Surazal

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ISBN 978-3-946467-94-6

Queridos hermanos y hermanas, aunque a causa de mi tibieza y obstinación estoy espiritualmente retrasado, el Padre me utiliza como instrumento de Su amor. Evidente y realmente mi alma fue preparada para esta encarnación en este aspecto y, por mi constitución espiritual, soy capaz de ponerme a disposición de las palabras de Jesús; sin embargo, esto lo produce únicamente Su gracia y no constituye mérito alguno.

Mi esfera espiritual personal existe, por tanto, independientemente de mi encargo profético. Yo tengo que realizar aquello que Jesús nos comunica, como todo ser humano, en la lucha de superación y en el amor hacia Él.

Así recibo las palabras de nuestro Padre celestial:

O bien recibo un impulso insistente e inequívoco de sentarme y escribir, o bien pido al Padre una palabra, que no siempre concede, aunque sí la mayoría de las veces. En este estado despierto y expectante entra en mi alma el espíritu de las palabras, es decir, el sentido divino = palabras sin envoltura, que yo revisto de materia. O dicho de otro modo: el mensaje de nuestro Padre celestial está presente espiritualmente dentro de mí, y entonces lo revelo con mis palabras. En un diálogo con Jesús, Sus palabras llegan como pensamientos claros. Entonces hablamos entre nosotros como mejores amigos, como hermanos, como Padre e hijo.

¿Cómo sé que es Jesús y no mis propios pensamientos? Pues bien, Jesús está a mi lado, Lo miro, Él asiente amorosamente, y lo sé.

* * *

Junio de 2020

Querido Jesús, estoy ante Ti como pecador y casi no puedo comprender que me ames. Una y otra vez me penetran malos pensamientos. Y Tú dices que depende de nosotros no aferrarnos a ellos, sino dejarlos ir de nuevo cuando vienen, sin hacerlos nuestros…

El Padre toma la palabra:

…y eso es necesario para quedar libres. Tantas corrientes de pensamientos recorren esta Tierra, y muchos de Mis hijos quedan atrapados en ellas y piensan que por eso no pueden venir a Mí, que por eso no pueden amarme. Pero, hijos Míos, a menudo no son sus pensamientos, sino pensamientos enviados por los servidores cegados de Satanás.

Y si dejan pasar esos pensamientos, si en el instante de uno de ellos miran hacia Mí, entonces ese pensamiento desaparecerá inmediatamente y no tendrá poder sobre ustedes. Los pensamientos solo tienen poder cuando los toman, cuando se identifican con ellos, y eso no deben hacerlo.

Deben hacer suyos los pensamientos buenos y bellos para que se unan con la conciencia divina de sus corazones. Entonces esos pensamientos forman una unidad con su corazón, y el corazón, el interior del corazón, es un don divino. Y ese don divino recibe los buenos pensamientos de fuera —que en cierto modo pueden estar y a menudo están marcados por el mundo, pues se basan en opiniones y no en conocimiento divino— y transforma todo lo supuestamente bueno en bien divino.

Por tanto, está bien que, según su mejor saber y conciencia, aspiren a lo verdadero y bueno y al amor, aunque estos todavía no sean divinamente puros. Lleven esos pensamientos a su corazón, únanlos con Mi amor, y entonces esos pensamientos serán divinizados; estarán en Mi luz.

Y así surgirá cada vez más realidad divina dentro de ustedes, también mediante su pensamiento mundano-positivo, mediante su creciente anhelo de amor, luz y verdad de Dios, y todo esto junto soy Yo. Yo soy su vida y Yo soy su amor.

Esto es lo que deben ser: vida en el amor y amor por la vida. Para eso han venido a esta Tierra. Tomen, pues, estas palabras, hijos Míos, y sean felices en Mí. Dejen que el mundo sea mundo; ocúpense de su progreso espiritual, ocúpense del estado de su corazón.

Y cuando la opresión caiga sobre ustedes, cuando estén débiles y desanimados, cuando no puedan comprender su situación de vida, cuando sean explotados o engañados, entonces, hijos Míos, habrá llegado el momento de dejarme entrar en su corazón; habrá llegado el momento de comenzar una nueva vida y dejar atrás la antigua. Porque en este tiempo especial ya no vale lo que antes: vivir la vida sin más y decir «amo a Dios», sin que en realidad ocurra gran cosa. El tiempo apremia; es vital buscar y encontrar Mi presencia para que puedan atravesar indemnes el tiempo que viene.

Estas son Mis palabras para ustedes; estas son Mis palabras en todo momento.

Contémplenme en sus corazones.

Contémplenme en la cruz.

Contémplenme en la resurrección.

Contémplenme en la presencia.

Amén

* * *

18.05.2021

Sí, hijos Míos, Yo estoy con ustedes. En sus pensamientos saben que estoy con ustedes en todo momento. Pero ¿lo saben también en sus corazones? ¿Me sienten dentro de ustedes? El mundo a menudo no permite que el amor actúe en ustedes, que vivan en el amor. Los arrastra hacia sus regiones oscuras, hacia los abismos de los pensamientos, de los miedos y las preocupaciones, y eso es comprensible. Y solo en Mí les es posible salir de esos miedos y preocupaciones. Solo conmigo tienen la protección que necesitan para sobrevivir en este mundo caído.

Porque todo lo que los rodea está ahora sumergido en mentira y falsedad. Y ustedes deben ser la luz en la oscuridad. Yo soy la luz, dentro de ustedes. Y solo pueden ser la luz en la oscuridad si Me dejan resucitar en ustedes. Si en el amor hacia Mí encienden sus corazones para que la llama los ilumine, si se calientan en sus corazones con Mi amor paternal. Solo desde allí son capaces de tocar los corazones de otras personas. Solo el fuego puede encender fuego. ¿Cómo podría un fósforo que no arde despertar una llama? Y la llama es el amor.

Y el amor hacia Mí hace que el fósforo arda, y su vida consiste en encender los corazones de sus semejantes. Para eso los envié a este mundo: para hacerlo. Para salir al mundo en este tiempo de tribulación y aflicción, de falsedad y mentira, cuando Yo los llame a ello.

Cuando sientan en sus corazones el impulso: habla a esta o aquella persona acerca de Mí. Dile que la salvación se encuentra únicamente en Jesucristo. Digan a las personas que la tribulación solo puede terminar cuando se vuelvan hacia Mí, cuando reconozcan que necesitan a un Dios y que sin Dios no pueden vivir.

Hijos Míos, ustedes saben, se han convertido en quienes conocen; tienen luz dentro de ustedes. Y, sin embargo, luchan de nuevo cada día. El nuevo mundo está naciendo; los dolores de parto, los últimos dolores de parto, están en marcha; el dolor, el gemido y el lamento del mundo, pueden sentirlos. Nada es ya como era, nada volverá a ser como era. Un mundo nuevo, y ustedes deben llevarlo al nuevo tiempo, deben manifestarlo ya ahora: esa es su tarea.

Por eso vengan a Mí ya por la mañana para pedir Mi bendición. Recorran el día conmigo. Y si se entregan por completo a Mí, Me dan sus vidas y no prestan atención a la muerte del cuerpo, entonces puedo protegerlos; entonces su vida es Mi vida, y Mi vida es su vida.

Obedézcanme a Mí y no a los seres humanos. Y cuando se rían de ustedes, se burlen, cuando ya no quieran tener nada que ver con ustedes porque Me confiesan y dicen: «Mi Dios es Mi protector y mi salvación viene de Jesucristo; no necesito ninguna inyección». Entonces están en el camino correcto, entonces puedo protegerlos, entonces los tomo en Mis brazos y los conduzco a través de este tiempo.

Por eso estén consolados y libres en Mí. Solo un corazón libre puede llevar la llama del amor hacia el mundo. Un corazón lleno de miedo y preocupación, ¿cómo puede servirme?

Así pues, hijos Míos, tomen estas palabras y alégrense de que los haya llamado, a cada uno de ustedes. Y precisamente a quienes se creen indignos, precisamente a ellos los llamo, pues son humildes. No se ponen por encima de otras personas; ven sus pecados, ven su pecaminosidad, y esa es la señal de que hay luz en ellos, de que hay verdad en ellos. Se reconocen y admiten que sin Mí nada pueden. Y también ven que conmigo pueden todo.

Dejen que estas palabras desciendan profundamente en sus corazones. Permanezcan conmigo en todo momento. Lo digo: aférrense a Mí, abandonen el mundo, recíbanme en su vida, por completo en su vida, y todo estará bien.

* * *

20.06.2021

Hijos Míos, es el tiempo en que muchas personas salen a la calle y se manifiestan. Luchan por la democracia y por sus derechos, luchan por la justicia. Quieren volver a vivir, o más bien hacer lo que llaman vida. Son personas valientes; muchas de ellas ya no tienen nada que perder, pues ya lo han perdido todo.

Pero ustedes deben librar otra lucha. Les digo: manténganse alejados de estas cosas; no se manifiesten, no acusen públicamente, sino retírense del mundo, pues Mis hijos libran otra lucha, una lucha espiritual.

Ustedes comparten la responsabilidad por la esfera espiritual de este mundo. Todo ser humano lleva esta responsabilidad; pero ustedes, como viven en Mí, actúan sobre esta Tierra y sobre la humanidad con poder divino. Todo hijo que Me ama es portador y difusor de Mi luz y de Mi amor en la oscuridad espiritual de este mundo terrenal. Esto no lo hacen necesariamente con palabras, sino con el corazón, iluminando y penetrando el mal dentro de ustedes y, con ello, la esfera a su alrededor, cuyo alcance se configura conforme a su entrega a Mí.

Sobre esta red de amor descansa la bendición divina; en esta red late el pulso de Mi corazón; por esta red fluye Mi sangre divina de Redentor.

Por eso los envié a esta Tierra: para formar Mi cuerpo, para revelar Mi corazón. Pero todavía no han llegado; aún les faltan muchas cosas, y esto se lo muestro a cada uno de ustedes en el silencio de sus corazones. Y aunque todavía se les da tiempo a ustedes y al mundo, el tiempo apremia, pues fluye como una corriente impetuosa, y de repente y sin aviso llega el final.

Mis planes están por encima de todos los planes del mal. Yo lo veo todo, y todo tiene que servirme. Yo soy el verdadero gobernante del mundo, que ciertamente ha dado espacio libre a Sus criaturas —y esto se refiere tanto al bien como al mal—, pero no permito que se anule y extermine la libre voluntad destruyendo el puente hacia Mi corazón. Sabré impedir la esclavización de la libre voluntad.

Hasta ahora Mi adversario solo podía confundir indirectamente a la humanidad y llevarla a la oscuridad mediante mentiras, manipulación e influencia espiritual. Pero ahora interviene mediante la tecnología en la estructura del alma, con lo que ejerce una coerción directa que ya no permite una vida libre.

Como algunos de ustedes saben, hace eones una humanidad elegida por Mí ya destruyó su base planetaria de vida por su megalomanía satánica y se destruyó a sí misma*. Eso no volverá a suceder.

Estas son Mis palabras de hoy para ustedes, hijos Míos. Amén.

(*Libro: Mallona – Revelación por medio de Leopold Engel)

* * *

29.07.2021

Sí, hijos Míos, Yo estoy con ustedes. Me llaman en sus corazones, y cuando Me llaman estoy dispuesto. Siempre estoy dispuesto, pero no siempre Me llaman.

Tantos de Mis hijos se han perdido en el mundo y no encuentran el camino de regreso a Mí. Y Yo llamo y golpeo a las puertas de los corazones, pero ¿quién Me abre? Solo unos pocos, y esos pocos que abren también vuelven a cerrar las puertas con gusto, y Yo vuelvo a quedar ante la puerta.

Y a ustedes, hijos Míos, llamo ahora y en el futuro. Y nunca los abandonaré, pues Yo soy su pastor y ustedes son Mi rebaño. Por eso he llamado a cada uno por su nombre. Y los conduzco y guío a través de este tiempo que ahora viene. Un tiempo difícil, pero nadie debe tener un corazón lleno de miedo y preocupación; debe haber alegría en sus corazones porque Yo los llamo, porque Yo estoy con ustedes.

Hay tantas personas en esta Tierra llenas de miedo y preocupación. Temen la vida y la muerte, pero ustedes deben estar libres de esos miedos, pues solo entonces pueden recibir Mi espíritu. Solo un corazón libre y alegre puede vivir en Mí y Yo en él.

Porque este es un mensaje gozoso, y no importa lo que pueda venir, lo que pueda encontrarles: recuerden siempre que Yo mantengo Mi mano protectora sobre ustedes. Tomen estas palabras, hijos Míos, y alégrense, alégrense en Mí, su Jesús, su Padre celestial.

Amén

* * *

30.07.2021

Hijos Míos, una nueva vida debe comenzar ahora en ustedes, en sus corazones. Esa vida soy Yo. Sí, ya habito en sus corazones, pero deben abrirme la puerta; de lo contrario no puedo entrar en el espacio de sus almas y transformarlos en amor.

Un tiempo difícil está ante ustedes, en el que no podrán mantenerse sin Mí. Satanás les quitará el apoyo mundano; a cambio Yo les daré apoyo divino.

¿No es un buen intercambio?

Así, en la necesidad son preparados para Mis cielos, para vivir en eterna bienaventuranza a Mi lado. Pongan sus vidas en Mis manos, denme sus almas con confianza infantil, dénmelas en la humildad de sus corazones, dénmelas en amor entregado. Entonces se abre la puerta hacia Mí y puedo llenarlos con Mi espíritu para conducirlos y guiarlos por Mis caminos. Y entonces también oirán Mi voz en sus corazones y conversaremos como Padre e hijo, como hermano y hermano, como hermano y hermana, como novia y novio. Amén.

* * *

30.09.2021

Queridos hijos:

Hoy y mañana les hablo para prepararlos para el tiempo que viene.

Sepan esto: pronto la muerte hará una gran cosecha en esta Tierra. Se llevará tanto a los buenos como a los malos y también a los tibios. Y en el gran Más Allá los espíritus serán separados unos de otros: unos irán a la oscuridad que tanto aman, otros vagarán en una nebulosa inconsciencia, y algunos irán directamente a la luz.

Miren, también llamaré de regreso a los buenos, hijos Míos, y por tanto también a algunos de ustedes. Esto sucede para su protección y es una gracia que Yo les concedo.

Porque quienes Yo deje en este mundo de mentira tendrán que superar un tiempo difícil. No todos ustedes pueden hacerlo. Para ello hace falta una constitución anímica especial que solo Yo conozco. Por eso consuélense y alégrense de que Yo retire almas de la Tierra, cualquiera que sea su disposición, aunque se trate de familiares y amigos.

Yo soy quien permite y quien impide. Yo soy Dios todopoderoso y fuera de Mí no hay ninguno. Y ustedes son Mis hijos y Yo soy su Padre. Medítenlo bien. Y puesto que no saben a quién llamaré de regreso ni cuándo, prepárense todos para la lucha, para la lucha interior y exterior por el amor y en favor del amor. Miren Mi corazón… está abierto de par en par. Vengan a Mí todos los que están fatigados y cargados; Yo los aliviaré.

Amén, su Padre en el cielo, que habita en sus corazones, Amén, Dios desde la eternidad, Amén.

* * *

11.10.21

Hijos Míos,

de nuevo les hablo por medio de esta alma madura por la necesidad. Así como tampoco ustedes han alcanzado aún la madurez necesaria para recibirme por completo dentro de sí. Sin embargo, ya los utilizo como trabajadores en Mi obra llamada Tierra, según sus talentos y posibilidades. Yo ordeno su existencia y les regalo oportunidades para realizar obras de amor, a fin de quedar libres en el corazón para Mí.

¿Qué significa este tiempo para ustedes? Saben que llegará a suceder que, tarde o temprano, a una parte de las personas se le prohibirá comprar y vender. Precisamente Mis hijos no están exentos de ello. Yo lo permito para apartarlos así del mundo, lejos del disfrute y de los placeres terrenales que los separan de Mí e impiden que sus almas queden libres para Mi espíritu.

Así ven que es Mi voluntad la que ahora sucede por todas partes. En ella estarán provistos de lo indispensable. Haré llegar a ustedes lo que necesitan para conservar su existencia terrenal, aunque sea comparativamente poco frente al sustento actual; y, si es necesario, los alimentaré espiritualmente conforme a su confianza y entrega a Mí. Por tanto, no tendrán que padecer privaciones como los hijos del mundo, que no Me conocen ni quieren conocerme.

Todo lo que sucede ahora tiene, por tanto, dos lados: uno terrenal-mundano y otro espiritual-divino. Y ambos lados juntos constituyen Mi perfección. Pues todo lo que ocurre sirve para establecer un nuevo orden mundial. Sí, también Satanás quiere hacerlo y lo dice públicamente, pero Yo sé impedirlo y, con su ayuda, establezco Mi reino en la Tierra.

Mi nuevo orden es divino. Mi orden creador es hijo de Mi fuerza de voluntad; crea estructura divina tanto en el aparente caos como una medida justa en la composición de Mis atributos.

Con Mi nuevo descenso, pues, ordeno de nuevo todas las cosas. Para establecer orden, antes es necesario limpiar y poner en orden. Eso es lo que sucede ahora.

Ahora les digo: ¡Yo ya estoy aquí! Ya estoy ordenando Mis atributos en Mis hijos. Ya estoy estableciendo en ustedes un mundo nuevo. Y para ello existen dos instrumentos: el terrenal-mundano y el divino-espiritual.

Estas dos fuerzas luchan entre sí y también juntas, dentro de ustedes y fuera de ustedes. Esto lo saben bien. Con estos dos instrumentos limpio las almas de Mis hijos de la suciedad del mundo, hasta que ambas fuerzas se unan en Mí dentro de ustedes. Entonces viviré en ustedes y verán, comprenderán y harán lo que ahora todavía, a veces y con frecuencia, no les es posible.

Por tanto, hijos Míos, sepan que quiero habitar en sus corazones tan pronto como sea posible. Pero no vengo desde fuera, sino desde dentro. La puerta hacia Mí conduce hacia dentro; dentro de ustedes está la entrada hacia Mí, y el amor a Mí abre la puerta.

Esto es lo que hoy quiero darles. Dejen que estas palabras se hundan profundamente en el corazón de su alma, pues son vida y verdad, abono para el amor a Mí. Amén.

* * *

12.10.2021

Queridos hermanos y hermanas, el estado de frío y vacío del alma es una necesidad para poder recibir calor y luz. Es un requisito para que la luz de amor de Jesús pueda llenar nuestra alma. Del mismo modo que el invierno es requisito para que los rayos del sol puedan calentar el mundo, hagan florecer todas las cosas y regalen un verano bendecido.

En nosotros, sin embargo, se trata entonces de una primavera-verano permanente y eterna, pues el hijo de Dios que quiere seriamente recorre las estaciones del alma una sola vez, comenzando por el otoño cambiante (marchitamiento y transitoriedad del viejo ser humano, con algunos días también cálidos y hermosos), invierno (reconocimiento del propio frío anímico/de la propia nulidad y vivencia de horas tristes y oscuras), primavera (despertar de la chispa de Dios, florecimiento del corazón bajo los rayos cálidos del amor divino), verano (vida divina bajo la luz solar del amor eterno).

Ahora bien, la mayoría de nosotros todavía se encuentra en la transición otoño-invierno, o invierno-primavera con nuevas irrupciones de heladas; por eso vivimos estos altos y bajos del alma. Ahora se trata de no resistirse al invierno, sino de entregarse con confianza al Padre en esta necesidad de reconocimiento anímico, para que Él pueda conducirnos rápidamente a través del invierno y fuera de él. Sí, cuanto más humilde y verdadero sea el reconocimiento de la propia insuficiencia, el reconocimiento vivo de que solo Dios es bueno y de que sin Él no podemos revelar vida ni amor, tanto más breve será nuestro invierno del alma y tanto antes comenzará nuestra primavera.

Por eso recibamos de corazón el próximo invierno, es decir, aceptémoslo y vivámoslo en sentido divino, sin resistirnos ni caer en la (des)esperación durante las horas y los días fríos y oscuros. Porque, aunque el corazón calle, tenemos por la fe y el entendimiento la certeza de que nuestro Padre está con nosotros y nos guía por valles oscuros, matorrales de espinos y senderos estrechos. Esto lo regala el Padre celestial a Sus hijos en todo momento.

Queridos hermanos y hermanas, el Padre dice que no abandonará a ninguno de nosotros. Su corazón late por Sus hijos; allí solo hay amor, amor y otra vez amor. Permanezcan en la confianza y no dejen que nada ni nadie los aparte de este camino.

Entonces Él habla:

Hijos Míos, Yo estoy con ustedes, Yo estoy en ustedes, Yo soy su vida, Yo soy su amor, Yo soy todo en ustedes. Arrullo y acaricio sus corazones como una madre arrulla y acaricia a su hijo. Y a aquellos de Mis hijos que ya pueden caminar los llevo de la mano a través de la noche de este mundo. Y a quienes ya están en camino por encargo Mío los guío en todo momento con Mi espíritu.

A quienes Me ofrecen sus corazones en el altar del amor, Yo los transformo en amor, en Mí. Ustedes saben: el humo del holocausto del amor desinteresado asciende hasta Mí y toca Mi corazón; el humo del amor obstinado cae a la Tierra y sirve a la Tierra.

Así pues, ofrézcanme todo lo animal que hay en ustedes, al viejo ser humano, con la mirada puesta en el amor que sirve. Enciendan el altar de sus corazones con la fe firme y la certeza en un Dios amoroso que los espera con cada fibra de Su ser de Padre; entonces resucitaré en ustedes.

Oh, si pudieran ver su futuro eterno en Mí, dejarían de inmediato todas las cosas y vivirían solo para Mí. Pero Yo lo he dispuesto de modo que puedan crecer como una planta en Mi luz creciente, como un fruto en el árbol de la vida. Cada uno y cada una de ustedes es una creación infinita, un universo eterno lleno de maravillas, caído en la oscuridad, elevado a la luz por Mí, redimido por Mi amor y en Mi amor.

Amén, Jesucristo, Dios eterno y Padre celestial, Amén.

* * *

15.11.2021

Hijos Míos, veo una gran necesidad en sus corazones. Veo preocupación y miedo que los cargan y los separan de Mí. ¿Por qué no Me entregan su necesidad? Miren, Yo ya he cargado toda necesidad y todo dolor por ustedes; ya he conducido la cruz de todos ustedes hacia la redención.

Cuando se ocupan del mundo, el mundo se apodera de ustedes y aparta su conciencia de Mí, la arrastra hacia la oscuridad de los abismos de falsedad y mentira. Sí, Satanás brama con fuerza, pero Yo llamo suavemente; por eso apártense del ruido del mundo y escuchen en el silencio Mi palabra de amor en sus corazones. Ya por la mañana eleven sus corazones hacia Mí y únanlos con Mi corazón. Sin esfuerzo, sin coerción, como cuando saludan a un miembro muy querido de su familia, pues eso soy Yo, ¿o no?

Miren, Yo ya habito en las casas de sus almas y en sus viviendas terrenales como Padre junto a Mis hijos.

¿Quiénes son Mis hijos?

Son aquellos que Me han reconocido como Padre en Jesucristo y que en todo momento Me confiesan ante el mundo. Confesarme significa conocerme. Conocerme significa amarme en palabra y obra. Solo quien Me conoce puede amarme. Por eso es necesario que nuestros corazones se unan tan a menudo como sea posible. Incluso cuando se sientan «indispuestos para lo divino» o indignos, cuando quieran retirarse a causa de sus debilidades e imperfecciones, cuando se avergüencen porque no cumplieron con sus deberes como hijos de Dios: Yo estoy aquí y los espero. Sin reproche, sin acusación, sino como humilde y purísimo manantial primordial de amor.

Sí, eso soy Yo en lo más íntimo de Mi Ser, y solo Mis hijos que Me aman pueden y tienen derecho a reconocerme así y beber de esta fuente Mi propio Ser de amor.

Verdaderamente, Yo soy Dios todopoderoso, soberano sobre la infinitud y la infinitud misma; pero para ustedes soy el Padre más amoroso, que quiere y va a llenar a Sus hijos de vida divina por los siglos, por los siglos, por los siglos. Amén.

Samuel:

Cuando Jesús dice: «…como cuando saludan a un miembro muy querido de su familia, pues eso soy Yo, ¿o no?», tiene grandes ojos bondadosos, humildes y llenos de irradiación de amor. Su sonrisa suave y benévola da testimonio de la alegría de Su corazón, en la que se siente Su anhelo por Sus hijos. Extiende Sus brazos para encerrarnos lo antes posible y para siempre en Su corazón.

Oh, Jesús nuestro, sé Tú nuestra vida, que toda preocupación te sea entregada;

condúcenos dentro de Tu corazón, allí somos para siempre Tuyos.

* * *

09.12.21

Las pruebas nos son dadas precisamente para ponernos a prueba. Una y otra vez son necesarias para madurar y crecer en el amor. Si uno permanece en el amor ante los pequeños y grandes desafíos de la vida, ha dado un gran paso más cerca de Dios.

Jesús habla: Mi corazón los espera. Permanezcan en el amor, y entonces Yo permaneceré en ustedes. Regálenme tiempo, y Yo les regalaré eternidad. Regálenme su amor imperfecto, y Yo les regalaré Mi amor perfecto. Yo soy un verdadero pastor para Mis ovejitas y no las dejo huérfanas. He escrito Mi nombre en sus corazones: Jesucristo. En este nombre reposa la vida de todos ustedes. Esto significa que Me pertenecen por toda la eternidad y ningún ladrón los robará. Y así los conduciré juntos y, sin embargo, a cada uno individualmente, a Mi pequeña cabaña, en la que habita la infinitud. Amén, hijos Míos, Amén.

* * *

08.01.2022

Querido Padre celestial, de nuevo vengo a Ti para pedir Tu bendición, para sentir Tu amor. Y cuando un hijo siente anhelo de Ti, lo siente porque Tú lo llamas. Y entonces estás siempre dispuesto a hablar con Tu hijo, a tocar el corazón de Tu hijo, para regalarle amor y alegría, seguridad y confianza. Porque precisamente lo que sucede ahora en esta Tierra desafía al ser humano y le exige todo…

(Aquí toma la palabra el Padre)… y le regala fuerza anímica para volverse a Mí. Sí, hijos Míos, Yo los llamo. Llamo a cada uno de Mis hijos en todo momento. Mi llamada resuena sobre esta Tierra, y quien tiene abierto el oído del corazón percibe Mi llamada. ¿Y cuál es esta llamada Mía?

Es, como ya la han oído muchas veces: Vengan todos a Mí, los que están fatigados y cargados; ¡Yo les regalaré alegría! Y esto no es una frase dicha al pasar, no es una fórmula vacía, sino que hablo en serio. Estoy ante la puerta de sus corazones y llamo, en realidad a diario, cada hora, cada minuto, con cada latido de sus corazones. Incansablemente la vida llama a la puerta de sus almas, a la puerta de sus corazones. Por eso tengan presente que su corazón solo late porque Yo llamo, porque Yo les regalo vida.

Y poco a poco, cuando escuchen cada vez más hacia dentro, cuando entren cada vez más en el silencio, en la quietud interior de sus almas que Yo les regalo cuando Me la piden, nos encontraremos. Lejos de este mundo, lejos de todo ajetreo, lejos de gritos y ruido, lejos de preocupación y miedo, mentira y violencia. Y entonces oirán Mis palabras… no en voz alta, sino que les susurraré suavemente al oído: Los amo.

En este estar juntos, en esta comunión, despertarán. En estas palabras Mías está su futuro. Yo soy su futuro, Yo soy su presente, y si Me regalan su pasado, también soy su pasado. Y esta línea del tiempo, desde el nacimiento, pasando por el ser de ahora, hasta su paso al mundo espiritual, es una pequeña parte, un tramo de la eternidad que Yo soy. Y por eso su tiempo está en Mí, pues el tiempo reposa en la eternidad. Esto no es una construcción abstracta, sino realidad cotidiana: esta vida en Mí, esta entrega a Mí: `Querido Padre, mi vida está en Tus manos; por favor guíame, Te necesito; necesito Tu protección, necesito Tu compañía, ayúdame por favor a amar, pues no puedo hacerlo sin Ti.´

Y entonces Yo estoy aquí y Me alegro de que un hijo Me haya llamado con toda seriedad y sinceridad. Cuando ha reconocido su nulidad y su grandeza en Mí. Para eso estoy Yo, esto es lo que les regalo: Mi ser Dios, pues ustedes son dioses. Cada ser humano es un pensamiento salido de Mí. Yo mismo estoy contenido en ustedes, y al entrar sus almas en Mí, sus almas son divinizadas. Y entonces ustedes mismos son dioses, conmigo, en Mí, desde Mí y por medio de Mí.

Y ahora regálenme sus corazones; estén dispuestos a vivir y amar para Mí. Su disposición sincera abre la puerta para Mí. Y nada hago con mayor gusto que hablar con Mis hijos y junto a ellos, conversar con ellos sobre las cosas cotidianas y sobre las grandes cosas. Así conduzco a Mi hijo hacia este mundo espiritual, hacia este infinito mundo espiritual, que les regalará tanta alegría cuando estén preparados para abandonar esta Tierra, dejarla atrás, soltarla y quedar libres para Mí.

Por eso reciban estas palabras, tómenlas en serio y consuélense. Los amo, estoy con ustedes todos los días. Amén.

* * *

11.01.2022

Querido Jesús, de nuevo vengo a Ti en esta hora silenciosa en la que nos concedes una gracia de la que no somos dignos. Y, sin embargo, estás dispuesto a regalarnos Tu amor para atraernos hacia Ti, a fin de que reconozcamos nuestra condición de hijos en Ti y a Ti como Padre divino, que ama a Sus hijos sobre todas las cosas, que sacrificó Su vida por Sus hijos para prepararles el camino hacia Su corazón.

Y quien reconoce esto, quien tiene permitido reconocerlo, se encuentra bajo una gran gracia. Puede alegrarse de que Tú hayas preparado para él este camino que ciertamente conduce a la meta; pues Tú lo preparaste y, por tanto, solo puede conducir hacia Ti. Y así, querido Padre, pido una palabra para nosotros, palabras de amor de Tu corazón que nos fortalezcan y nos den fuerza y confianza para poder seguir recorriendo este camino a Tu lado, con la certeza de que estás con nosotros y proteges a cada uno de Tus hijos con Tu vida.

Sí, hijos Míos, ustedes Me llaman; Yo ya estaba aquí antes y esperaba su llamada. Saben que en todo momento estoy dispuesto a hablar con ustedes, a regalarles palabras de Mi corazón. Porque también Yo tengo sed de su amor y siento un gran anhelo de tener comunión con ustedes.

Ustedes, que fueron a esta Tierra, que aceptaron el riesgo de vivir su existencia terrenal en este tiempo especial, entraron en la oscuridad con la certeza, porque Yo se los prometí, de que los atraería hacia Mí. Y ahora, ustedes que oyen Mis palabras, ven que he cumplido Mi palabra. No lo recuerdan, pero lo perciben, lo sienten en sus corazones: la certeza de que pueden confiarme su vida porque vinieron a esta Tierra por Mí, para servirme, para servir al amor, y también por su decisión de libre voluntad de regresar a Mí y abrirme las puertas de sus corazones. Y ahora Yo estoy aquí, y ustedes también están aquí, y juntos somos un rebaño y un Pastor.

Pero ya no es como entonces, cuando nos veíamos, cuando Yo permanecía visiblemente entre los seres humanos. Ahora estoy con ustedes en la Palabra; pero Yo soy la Palabra y en ella la vida, pues la Palabra es Dios, soy Yo mismo. En la Palabra vengo a ustedes. Y esta Palabra tiene el poder y la fuerza de abrir sus corazones y divinizar sus almas, si están dispuestos a recibir dentro de sí esta Palabra, a Mí, y a confiar plenamente en esta Palabra con la certeza: `Padre mío, Tú estás conmigo. Me confío a Tu protección. Creo en el amor que nos regalas. Mi vida te la regalo para que puedas guiarme en cada etapa de mi existencia.´

Y cuando hablan así, hijos Míos, sucede algo maravilloso. ¿Qué cosa más grande puede realizar un ser humano que ennoblecer y divinizar su alma en la entrega a Mí? ¿Qué significan todos los tesoros, todo el dinero, todas las cosas materiales de este mundo? ¡¿Qué significan?! Son transitorios; el abismo del tiempo se los llevará consigo. Y entonces el alma llega al Más Allá; desnudo, frío y oscuro es su mundo cuando le falta la materia, pues no hay espíritu que le dé luz y calor.

Pero ustedes llevan este tesoro dentro de sí y para sí; y también pueden y deben regalarlo a las personas que Yo les conduzca. Porque en el tiempo venidero muchos tendrán hambre y sed de alimento espiritual. Sí, también de alimento material; pero, ante todo, es importante ofrecer alimento espiritual a las personas de buena voluntad. Esa será su tarea y esa es su vocación, hacia la cual Yo los conduzco; y también es una gran responsabilidad.

Sí, hijos Míos, ¿qué voy a decirles? Saben que todo gira siempre en torno al amor. El amor es el remedio universal. En realidad solo necesitan ocuparse, ante todo, del amor a Mí; todo lo demás Yo lo añadiré. Los bendigo, los amo, los estrecho contra Mi pecho divino, y hay gran alegría en Mí, y también debe haber gran alegría en ustedes.

Por eso suelten los pensamientos que los cargan, que pesan sobre sus corazones, y reciban Mi paz, que solo encuentran en la seguridad de Mi presencia. Y esta presencia Mía es para ustedes la señal de su condición de hijos de Dios, y también para aquellos que Yo les conduzca. Porque cuando deban hablar a las personas en Mi nombre, Yo dirigiré y guiaré sus pensamientos y palabras para que den de sí lo correcto. Y entonces también aquí sucederán milagros, y será una gran alegría para ustedes cuando vean que, conmigo, han producido algo: el Padre celestial ha conducido por medio de ustedes a un ser humano al camino correcto. Y de eso se trata, de que en este tiempo las personas encuentren el camino hacia Mí.

Yo soy el arca, Yo soy el arca en sus corazones. Solo Yo puedo ofrecer protección. Y cuando el diluvio del pecado se derrame ahora sobre esta Tierra y arrastre consigo todo lo que no Me pertenece, la nave de sus almas avanzará tranquila sobre estas olas tempestuosas, como sobre una superficie de agua en calma. Y alrededor de ustedes bramarán y rugirán tempestades, mientras ustedes podrán moverse en Mi presencia, en el silencio y la quietud de sus corazones.

Por eso consuélense. De nuevo les digo: Los amo, volveré y hablaré con ustedes. Sepan que soy Padre para ustedes, pero también hermano y mejor amigo, y soy el Esposo de sus almas. ¿Qué significa esto? ¿Qué une a la novia y al novio? ¿Qué sucede en la espera del encuentro? Es el anhelo gozoso de que pronto tenga lugar la reunión. Un encuentro cara a cara, un abrazo íntimo de los corazones. Este es Mi deseo, este es su deseo, y así será. Vengo pronto.

Amén.

* * *

20.01.2022

Hijos Míos, en cada uno de ustedes he establecido una medida para la bienaventuranza. Procuro colmar esta medida en todos Mis hijos. Pero solo con pocos lo consigo. La mayoría de Mis hijos no pueden abrirse lo suficiente en este mundo para que Yo pueda llenar sus almas tanto como sería posible.

Sin embargo, aquí en esta Tierra sería posible colmar esta medida en el tiempo más breve, mientras que en el mundo del Más Allá esto tarda más, y a menudo pasa una eternidad hasta que conduzco a Mi hijo hasta aquello para lo cual lo he destinado. Porque he creado a cada una de Mis criaturas, a cada uno de Mis hijos, de tal manera que pueda alcanzar una bienaventuranza inconmensurable por toda la eternidad. Yo miro dentro de cada alma y veo exactamente hasta qué punto esta medida está colmada y qué falta todavía. Y como un maestro artesano fabrica sus obras, así trato a cada uno de Mis hijos para que llegue a ser perfecto.

En este tiempo trabajo muy intensamente en Mis hijos y hago todo lo posible para acelerar su progreso, a fin de que pronto entren en este estado de eternidad, que naturalmente es infinito en sí mismo.

¿Qué quiero decir con esto? Cuando Mi hijo se ha convertido en un recipiente perfecto de Mi amor, entonces puedo verter en él Mi divinidad por toda la eternidad. Pero esto solo es posible cuando el recipiente está terminado. Mientras todavía se encuentra en desarrollo, mientras trabajo Mi recipiente en el torno del alfarero y su forma no corresponde a aquello para lo cual lo creé, y mientras esa forma no haya sido cocida en el horno del amor para adquirir firmeza y poder recibir divinidad, tendrán que tener paciencia y dejarse guiar por Mí.

Pero sepan: la arcilla sobre el torno del alfarero está siempre en las manos del alfarero. Él no puede retirar Sus manos, pues de lo contrario la arcilla pierde su forma y se dispersa con el movimiento. Miren, esto significa: quédense quietos en Mis manos y déjense formar por Mí, es decir, guiar.

Y cuando un alma queda terminada en Mis manos, entonces también lo sabe. Entonces la retiro del torno del alfarero, la saco de este desarrollo material, la arrebato de su devenir hacia Mi Ser y la pongo, para su acabado final, en el horno de Mi amor, que es Mi corazón. Y en Mi corazón el hijo alcanzará su terminación definitiva. Esta cocción de la arcilla en Mi amor, este arder del alma en Mi amor, este endurecimiento del alma es la propia vida del alma bajo los rayos cálidos de Mi corazón, y allí queda perfeccionada. Esto no significa que entonces la retire de la Tierra; su acabado final también puede suceder en este mundo, sí, incluso es la mejor parte. Porque entonces ya puedo utilizar este recipiente en esta Tierra y ofrecerlo a los seres humanos como alimento y bebida.

¿Qué quiero decir con esto? Libérense, sepárense de los pensamientos que los atan a la materia, oriéntense hacia Mí. Solo cuando suelten todo, toda rebeldía, toda obstinación, todo egoísmo, podré formarlos conforme a Mi voluntad para regalarles aquello para lo cual fueron creados.

Este es Mi regalo para ustedes hoy, hijos Míos. Amén.

* * *

27.01.2022

Hijo Mío, hay tantos caminos que recorrer en esta Tierra y, sin embargo, solo uno verdadero. Este camino de la verdad contiene una medida grande y fuerte de superación de sí mismo y humildad; por eso las personas no quieren recorrerlo. Eligen los caminos anchos y cómodos, hermosos a la vista, pero no conducen hacia Mí. Son caminos errados llenos de falsas promesas, engaños y mentiras, caminos de perdición y muerte espiritual.

Como dije una vez y digo ahora: Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por Mí. El Padre en Mí, ese es Mi amor. Y Yo soy para ustedes la forma visible y audible del amor; Yo soy el Padre en persona.

Sí, Yo soy el fundamento primordial personal de todo ser; Yo soy la luz innombrable e inaccesible que, para el ser humano, tomó forma como el amoroso Dios Padre en y como Jesucristo.

Y Yo les muestro el camino si escuchan Mi voz, Mi palabra que les hablo por medio de Mis servidores, pero también y sobre todo en sus corazones. Allí les hablo, por una parte, como su conciencia y, por otra, como el verdadero amor de sus corazones.

Por tanto, Yo existo tanto fuera de ustedes como estoy presente dentro de ustedes. Así como una vez, como Dios-hombre exterior, conduje a Mis discípulos y apóstoles hacia Mí dentro de sus corazones, así lo hago en todo tiempo y especialmente ahora, en este tiempo de transformación y liberación.

Dentro de ustedes está el camino que deben recorrer y que Yo les muestro; y si lo hacen, también su camino exterior adquirirá una forma verdadera. Aunque sea estrecho y a veces esté lleno de espinas, esa es para ustedes la señal de que Me siguen. Por tanto, no presten atención en primer lugar a cómo se mueven exteriormente en la vida terrenal y cómo la afrontan; presten atención sobre todo a los movimientos del corazón, pues estos son responsables de su progreso de Mi mano y determinan hasta qué punto puedo guiarlos de manera extraordinaria.

Observar y examinar siempre el corazón es muy importante para ustedes. Tómense tiempo para ello; entren en su corazón y pídanme antes la luz correcta, para que se reconozcan a sí mismos a la luz de la verdad, para que reconozcan los rincones ocultos de su egoísmo y de su incredulidad, que todavía está fuertemente presente en ustedes. Porque creer significa reconocerme y amarme más que al mundo.

Sientan en ello Mi presencia, sientan Mi amor, reconózcanse como hijos del Padre en el cielo, al margen del entendimiento y de toda representación. Abran sus almas y corazones para Mí, a fin de que Yo pueda entrar.

Deben experimentar la vida, y eso solo es posible en el presente, no en el recuerdo ni en la imaginación, es decir, no en el tiempo. Porque el tiempo es un río impetuoso y embravecido; la eternidad es un mar amplio y tranquilo. Sí, Mi presencia solo puede experimentarse en el ahora, en el instante presente.

Muchos momentos alineados unos tras otros en el mundo producen tiempo. Muchos momentos alineados unos tras otros en Mí producen eternidad. Porque cada uno de Mis instantes es eterno, y alineados unos con otros forman la eternidad. Así como las gotas individuales del mar forman la unidad del mar, los momentos infinitos en sí mismos dentro de Mí forman el Ser eterno en Mí, el mar del amor eterno.

Estas son hoy las palabras para ustedes por medio de Mi servidor; pero esfuércense por percibirme a Mí mismo: primero como pensamientos luminosos y verdaderos, después de forma audible en el pensamiento espiritual de su vitalidad en Mí. Pues sepan: Yo mismo soy la Palabra que les hablo. Si hablo en ustedes, vivo en ustedes. Amén.

* * *

19.02.2022

Hijos Míos,

las palabras son señales en el camino cuando las oyen de personas o las toman de libros. Las palabras son vida cuando Yo las hablo en sus almas, en sus corazones.

¿Qué es la vida? ¿Se puede describir? ¿Se puede describir el amor? No. Las descripciones y explicaciones son siempre imágenes, no son la realidad, el Ser divino, el Es permanente. Yo soy la vida y el amor mismos, y todo lo que está a Mi alrededor es un reflejo, una imagen visible de Mi interior.

Solo quien entra en Mí experimenta y vive la realidad divina, experimenta el Ser sin nombre y sin palabras del que toma forma la vida y en el que el amor reina eternamente. Sí, en Mí también hay comunicación y vivencia comprensiva, pero no es aquello que ustedes conocen en este mundo y de este mundo. Es una comprensión presente de la vida en sí misma, es un estado del Ser, en el que, dentro del espíritu creado, su elemento divino increado respira la vida en sí y desde sí desde la fuente eterna de la vida: Yo, Dios de eternidad en eternidad en el crear; Dios sin principio ni fin en el Ser primordial divino.

Yo soy en Mí la profundidad infinita; Yo soy desde Mí el Ser infinito; Yo soy el Uno, en todas partes y Todo. Y este estar en todas partes y este Todo es amor. Así configurado salgo de Mí mismo y lleno de Mí todo lo creado desde Mí, para hacerlo infinitamente feliz.

Ustedes, hijos Míos, son esta vida procedente de Mí, que entró en la oscuridad para regresar a Mí. Ese es su destino, esa es su vida eterna, esa es su bienaventuranza indescriptible. Pero es su libre voluntad la que decide entre vida y muerte. Es su libre voluntad la que decide abandonar ya en esta vida terrenal el mundo para entrar en Mí, o entrar en el mundo para abandonarme a Mí.

Hoy pongo estas palabras junto a sus corazones y dentro de ellos: comprendan la gracia en la que se encuentran; es un bien procedente de Mí como nunca antes lo hubo. Porque este tiempo es especial y verdaderamente decisivo.

Pero si quieren tenerme vivo dentro de ustedes y, con ello, vitalidad divina, deben violentarse a sí mismos. Eso significa: aparten sus ojos del ajetreo del mundo y diríjanlos hacia Mí. Utilicen sus pies para ir a lugares de pobreza; utilicen sus brazos y manos para hacer el bien a los necesitados. Cierren sus corazones al malvado mundo de la materia y ábranlos para Mí y para los Míos; esos son quienes Yo les conduzco: ciegos espirituales, engañados, enfermos de alma y cuerpo.

Mediten que Yo, Dios todopoderoso, Creador del cielo y de la Tierra, soy su Padre. Medítenlo en sus corazones para que el amor se encienda en ustedes.

Amén, su Jesús, lleno de amor y misericordia, Amén.

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08.03.2022

Hijos Míos, así como conduje al exilio a Mi apóstol Juan en la isla de Patmos, también ahora y pronto los conduciré a ustedes al destierro y al aislamiento. Los conduzco a la isla que se llama corazón de Dios. Alrededor de ella bramarán las olas del mar del mundo, y las tempestades levantarán las masas de agua, las harán girar salvajemente y ahogarán a los muertos espirituales, pues sus barcos están quebradizos, deteriorados y hacen agua. Todavía pueden mantenerse a flote, pero se hundirán y descenderán a los abismos de sus deseos extraviados, de su egoísmo, de su falta de amor y de su obstinación.

Preguntas: «¿Cómo sucederá esto?»

Yo respondo: hijos Míos, ustedes que perseveran con fidelidad y paciencia en el destierro del mundo, al que solo aparentemente los trasladarán los poderes malignos, pues en realidad soy Yo quien los saca del ajetreo terrenal y los conduce a la isla del amor, al arca de la salvación y la redención, ustedes se encuentran en el rayo de gracia de Mi corazón de Padre. Escuchen Mi llamada a dejar el mundo, a dejar todo atrás y venir hacia Mí, a Mi corazón de Padre.

Y además les digo: así como en otro tiempo los israelitas, también ustedes deben sacrificar un cordero y untar con su sangre los postes de sus puertas, para que sean preservados y permanezcan libres de plagas y muerte.

Vuelves a preguntar: «¿Qué significa esto? ¡Hoy en día no se puede hacer!»

Yo respondo: esto significa que deben poner su amor a Mis pies; deben marcar las puertas de sus corazones con la sangre de su amor humano, para que Yo ponga sobre ella la sangre de Mi corazón. Entonces el ángel de la plaga y de la muerte pasará de largo ante las casas de sus almas.

A veces su vida será ciertamente muy austera, pero siempre tendrán lo suficiente para sobrevivir, y su alimento principal será Mi amor y Mi presencia en sus corazones. Así configurada, Mi gracia los conducirá a la tierra de Mi promesa. Yo mismo encabezaré su huida. Dividiré ante sus ojos el mar = el mundo, y ustedes lo atravesarán sin sufrir daño; después cerraré de nuevo tras ustedes las olas del mundo, y estas ahogarán y sepultarán a quienes quieran perseguirlos y matarlos.

Después los conduciré por el desierto para ponerlos una vez más a prueba: su fidelidad, su fe en la austeridad de la renuncia y en la necesidad. Examinaré el estado de sus corazones para ver si el peso de la materia todavía los mantiene sujetos a la Tierra y dentro de ella, o si el espíritu ha vencido y los atrae hacia Mí.

Y finalmente alcanzarán la tierra que les he prometido a lo largo de los tiempos y que ahora les prometo, así como una vez prometí a Mi pueblo Israel la tierra de la redención. Los pocos que hayan permanecido fieles a Mí hasta el final entrarán para siempre en la ciudad eterna de Dios, donde no hay sufrimiento ni muerte, sino bienaventuranza eterna y vitalidad divina por siempre.

Por eso sigan adelante ahora, hijos Míos, valientes y animosos a Mi lado. Esta es su vida, esta es Mi vida; entiéndanlo correctamente. Amén, es Dios quien les habla.

Amén, Amén, Amén.

Yo iré delante de ti y allanaré las montañas. Romperé puertas de bronce y haré pedazos cerrojos de hierro. Te daré tesoros escondidos y reservas ocultas, para que reconozcas que Yo soy el Señor, quien te llama por tu nombre, el Dios de Israel.

Isaías 45,1-3

* * *

12.03.2022

Oro a Jesús para que proteja a Sus hijos y ayude a quienes están en necesidad, a quienes amenaza el despido o la pérdida de bienes terrenales, a quienes están enfermos o tienen enfermos a sus seres queridos.

Jesús habla: Pero también tienen que dejarse ayudar.

¿Acaso no quieren Tu ayuda?

No realmente. No creen de verdad que Yo esté dispuesto a ayudar.

¿A qué se debe?

No Me aman. Todavía no Me han reconocido. Porque quien Me reconoce, Me ama.

Oh, Jesús, ¡haz que Te reconozcan!

Con gusto. Estoy ante la puerta de sus corazones y llamo. A diario. Pero ¿qué veo? La puerta permanece cerrada y, dentro de la casa, oran para que Yo los ayude. No oyen Mi llamada entre el ruido de sus pensamientos y palabras. Algunos miran por la ventana e incluso Me ven.

¿No Te abren?

Me miran brevemente y sienten un soplo de Mi amor, para después volver a retirarse a su mundo habitual, en lugar de abrirme la puerta.

Eso es triste. Admito que yo también vuelvo con gusto a mis viejos hábitos en vez de permanecer contigo. A mí también me falta todavía amor.

Sí, es verdad. La única diferencia es que tú estás dentro de Mi rayo de gracia para transmitir a las personas la palabra de Mi corazón. Para anunciar Mi amor, para anunciar Mi segunda venida.

Sí, díselo a todos: ¡Yo ya estoy aquí! ¿Quién está dispuesto a recibirme? ¿A quién puedo revelarle Mi corazón? ¿Quién quiere un abrazo íntimo conmigo? Tú sabes, hijo Mío, que Me gusta abrazar a Mis hijos, que esa es Mi mayor alegría. Ya conoces esta unión, y tu alma florece y resplandece en la luz de amor de Mi corazón. Díselo, díselo a todos: qué hermoso es estar lleno de Mí, ser uno con el corazón de Dios. Ciertamente no hay palabras para este estado, pero sí puedes comunicar que conmigo y en Mí el alma está completamente libre de toda carga. En Mí no hay ni miedo ni muerte.

Eso ya me lo has regalado muchas veces y, sin embargo, vuelvo a abandonarte y a revolcarme en la suciedad del mundo.

Sí, y sin embargo permanezco contigo y cada vez te espero, con paciencia y confiando en que la chispa de amor de tu corazón vuelva a encenderse y vuelvas a abrirme tu corazón, una y otra vez. Hasta que un día ya no haya separación y permanezcamos juntos por toda la eternidad. Esto vale para todos Mis hijos; con todos quiero tener comunión como Padre celestial.

Seres humanos, escuchen Mi llamada que ahora resuena sobre esta Tierra: ¡ha llegado la mañana de la eternidad! ¡Ha llegado la hora de la verdad! Solo queda un breve tiempo; entonces todo estará consumado.

Amén, Jesucristo, Dios y Padre, Amén.

* * *

21.03.2022

Hijos Míos,

pregúntense alguna vez cómo Me contemplan: de cerca o de lejos. ¿Soy para ustedes un Dios cercano o lejano? ¿Les da temor creer y saber que estoy junto a ustedes? ¿Piensan que no son dignos de amarme? ¿Me ven como un Dios todopoderoso que tiene cosas mejores que hacer que ocuparse de ustedes?

Eso veo en sus corazones y es necesario cambiarlo, pues ahí están en un gran error. ¿No dije, y digo ahora, que habito tanto en lo más grande como en lo más pequeño? Que para Mí no existen diferencias de tamaño lo muestra también la diminuta vida del reino animal. Me ocupo de un ácaro igual que de un planeta. Me ocupo de cada habitante del cielo individualmente igual que de cada habitante de la Tierra individualmente. Pero entre los habitantes de la Tierra hay una diferencia enorme: a las personas entregadas a la materia las coloco bajo Mi ley; a los hijos que sirven a Mi espíritu de amor los coloco bajo Mi misericordia.

Sí, también en la ley actúa Mi amor misericordioso, pero allí suele estar oculto bajo la vestidura del sufrimiento. A Mis hijos, en cambio, Me acerco con el corazón abierto y les regalo guía paternal y protección divina.

¿Cuántas veces les he formulado ya esta pregunta por el bien de ustedes: quiénes son Mis hijos? Son aquellos que se acercan a Mí y Me encuentran en el silencioso amor del corazón. Son aquellos que no sienten temor de confesarse humildemente pecadores ante Mí, porque han reconocido Mi corazón. Porque han reconocido cuánto amo a cada uno de Mis hijos, sin condiciones ni reservas.

Por eso vengan a Mí, todos los que están fatigados y cargados; vengan a Mí todos los que ya no comprenden el mundo y están agobiados por este proceder satánico. Vengan, hijos Míos, porque Yo los espero. Y lo digo una y otra vez hasta que lo acepten: ¡Los amo!

Regálenme su vida, y entonces Yo les regalaré la Mía. Entonces serán llamados y serán verdaderamente hijos de Dios como amor viviente, y no solo dentro del rayo de gracia de Mi corazón.

Amén, su Padre celestial, Amén.

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01.04.2022

Hace poco sentí un anhelo tan grande de Jesús que mi alma ardía en llamas. Entonces Él dijo:

El anhelo que sientes en tu corazón es Mi anhelo en ti por ti. Así participas de Mi anhelo de amor y crees que es tu anhelo. Pero sin Mi presencia dentro de ti no podrías sentir anhelo de Mí.

Me regalo a Mí mismo en Mi deseo por ustedes y de esta manera Me doy a conocer en los corazones de Mis hijos. Por eso sepan: su anhelo de Mí ya es Mi presencia en ustedes, pues de otro modo no tendrían deseo de Mí. Cuando, por tanto, Me anhelan, Yo ya estoy aquí y los llamo.

La profundidad, el fundamento y la fuente de su anhelo soy, pues, siempre Yo; ya es amor. Porque el anhelo es el alma del amor, y si siguen el canto lleno de amor de sus corazones serán conducidos hacia Mí. Cuando los invada el anhelo de Mí, estén siempre atentos y sepan: Yo estoy aquí y dispuesto a recibirlos y abrazarlos, pues Mi corazón anhela a Mis hijos.

Miren, Yo soy un Padre todopoderoso que encuentra Su mayor alegría en la comunión con Sus hijos, y no en Su omnipotencia. Por eso sepan: también Yo tengo la necesidad de amar, pues de otro modo no los habría creado para formarlos como dioses y regalarles así una bienaventuranza eterna de amor y luz sin medida ni límite. Amén.

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26.04.2022

Ahora, hijo Mío, siéntate y escribe lo que voy a dictarte:

Yo soy un Dios de amor y no un Dios de condenación y venganza. La venganza es fruto de la condenación; la venganza sirve a la legislación humana, no a Mi legislación divina.

Mi legislación se basa en que la compensación de los actos que Yo he establecido contiene posibilidades de desarrollo que acercan las almas a Mí. Mi ley universal se funda, por tanto, sobre el amor.

Si maldicen y condenan a sus semejantes y les desean mal y castigo, les dan lo contrario: derriban a los cegados, golpean a los ciegos, fortalecen y refuerzan el mal.

Puesto que deben ser verdaderos hijos de Mi amor y Mis representantes en la Tierra, es necesario que permanezcan sobre el fundamento llamado amor. Desde esta posición, que lleva el nombre de humildad, viven este mundo de oscuridad con Mi corazón. Solo así son capaces de sostenerse en las situaciones cotidianas y de impartir bendición tanto a sus seres queridos, lo cual es fácil, como a quienes les hacen difícil la vida y traen mal a este mundo, ya sea por ceguera terrenal o con intención satánica.

Hijos Míos, solo así funciona, no de otra manera. Solo Yo en ustedes puedo formarlos a Mi imagen y convertirlos en verdaderos hijos de Mi amor, en hijos de Dios que sirven a su Padre celestial con humildad y fidelidad y que no temen ni la persecución ni la muerte. Que vencen a su viejo ser humano poniendo cada día de nuevo su vida dentro de Mi vida.

Miren, eso es lo que exijo. No porque tenga poder para hacerlo, sino por el bien de ustedes; pues al servirme los formo como verdaderos dioses que, conmigo y en Mí, han de producir y gobernar innumerables creaciones por toda la eternidad.

Esto les digo hoy y estrecho contra Mi corazón a quienes están dispuestos a ello, a quienes están llenos de anhelo de Mí, a quienes esperan Mi nuevo descenso en sus corazones y, más allá de ello, Me esperan como espíritu de la verdad y la justicia que pronto vendrá a este mundo. Perseveren, amados Míos; manténganse firmes, vengan a Mí cada día de nuevo en cualquier estado, pues Yo soy el Salvador del mundo. Amén.

* * *

07.05.2022

Hijo Mío, quieres saber cómo seguirán ahora las cosas en el mundo, puesto que todo está patas arriba por todas partes, puesto que por todas partes se miente y engaña.

Sí, en los cuartos traseros se están forjando nuevos planes, o se discute y planifica su ejecución. No mejorará, aunque temporalmente lo parezca. Porque, como en una guerra, como en una batalla en la que el general se reúne con sus generales, quienes después transmiten sus órdenes a los subordinados, en la que el ejército tiene que reagruparse parcialmente, así actúa también el Anticristo para después avanzar de nuevo, lanzar un ataque sorpresa y seguir impulsando su mal.

Pero no mires hacia allí; mírame a Mí, aférrate a Mí y diles esto también a tus hermanos y hermanas. Su aspiración debe ser acercarse más a Mí, regalarme sus pensamientos para que Yo los limpie de la suciedad del mundo. Sus corazones deben orientarse hacia Mí para que Yo pueda llenarlos de Mi amor.

También Yo soy un comandante, un Rey divino que ha salido a la batalla para, por una parte, defender Su reino y, por otra, ampliarlo; sí, para conquistar el mundo entero. Para ello he formado generales con distintos talentos y tareas que actúan para Mí. Transmiten Mi palabra a Mis soldados para que estos sepan de qué se trata para Mí y puedan y quieran ejecutar Mis instrucciones.

Las armas que he entregado a ustedes ya las llevan dentro de sí. Son las armas del amor y de la verdad, pero a algunos combatientes también los he equipado con las armas de la justicia. Mi ejército lucha, pues, con diferentes armas, según la necesidad y la situación. Deben comprenderlo para que no se juzguen unos a otros suponiendo que todos los hermanos y hermanas tienen que pensar y actuar de la misma manera.

No discutan sobre si uno u otro tiene razón; solo el amor debe unirlos, ya sea como conciencia divina ya presente, o en el recuerdo de que Yo soy su fundamento, de que están unidos en Mi corazón. Porque un ejército solo puede ser fuerte en la comunidad y en la obediencia voluntaria a su Rey.

En otro sentido, ustedes son Mi cuerpo, pues Yo soy su vida. Y además son las puertas por las que entraré en este mundo y por las que ya estoy entrando. Y también son los sarmientos y Yo soy la vid.

Examinen ahora el anhelo de sus corazones, hacia dónde los conduce. Y permanezcan fieles, pues en ello no soy solo Rey, sino también Padre, hermano y Esposo.

Amén, su Padre Jesús, Amén.

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09.05.2022

Escucha, hijo Mío: sí, es como lo ves. Tu alma no puede recibir Mi palabra directamente, sino solo tu espíritu. Este oye Mis palabras, las recibe dentro de sí y te las transmite a ti, al alma. Mi palabra es, por tanto, comprendida en el espíritu del alma, en la vida del alma, en su esencia divina, y en cierto modo es personificada divinamente en y con la identidad espiritual; es decir, procesada y transmitida conforme a la estructura espiritual del receptor. Aquí Mi palabra es canalizada para que pueda ser recibida por el alma receptora y, desde ella, por otros hijos de Dios. Esta recepción y tránsito dentro del alma produce una nueva coloración de Mi palabra o imagen, que en el fondo son una sola y misma cosa. De esta manera Me revelo al mundo.

Ahora debes comprender que distribuyo Mis palabras conforme al receptor adecuado. Existe, por tanto, cierta sincronía entre la palabra o imagen dada y la estructura espiritual-anímica del ser humano receptor. Ciertamente puedo dar una palabra determinada a todos Mis mensajeros, pero su manifestación solo alcanza la veracidad necesaria y, con ello, la fuerza penetrante en y por medio de las almas preparadas para ella. En cambio, distribuyo ampliamente Mis palabras generales de amor, que a ustedes suelen parecer superficiales y semejantes entre sí, para tocar suave e indefinidamente la naturaleza infantil que hay en ustedes.

De la naturaleza espiritual-anímica individual proceden también las distintas maneras de ver Mi aspecto. De ahí proceden también los diversos relatos sobre el Más Allá. De ahí procede la diversidad en la recepción de pensamientos espirituales. De ahí proceden los distintos caminos de desarrollo de este lado y del otro.

Sin embargo, existe para todos Mis hijos un fundamento común, y ese es el amor a Mí. En él, la diversidad que a menudo les resulta inexplicable, sí, la aparente oposición espiritual-anímica, no solo se vuelve comprensible, sino que ustedes reconocen en ella la unidad del espíritu.

Solo conmigo y en Mí les es posible llegar tanto a una fortaleza individual como a una fortaleza y fuerza espiritual común. Por eso es importante y necesario que entren en su identidad espiritual-divina, y eso solo es posible en el amor a Mí.

En Mí toda diversidad se convierte en unidad y es unidad. En Mí leen y oyen las palabras del espíritu ciertamente conforme a su individualidad anímico-espiritual, pero en cada palabra, en cada imagen y en cada acción se revela también el fundamento de todo ser, y ese soy Yo. Yo incluyo todo dentro de Mí y así lo libero. En Mí todas las llamitas discretas y vulnerables, así como todos los grandes fuegos, se convierten en una sola llama de amor. Esto para una mejor comprensión.

Amén, su Padre Jesús, Amén.

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