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GEJ 1.62

Fuente: Jakob Lorber

Traducción al español latinoamericano.

Capítulo 62 de 161

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GEJ 1.62.1

El comerciante ya no dijo nada más, dio gracias al Padre junto conmigo y se sentó a una gran mesa situada en el centro del salón. Yo y todos Mis discípulos, Jonael con su esposa y sus hijas, Irhael con su esposo Joram y, entre ellos, María, la madre de Mi cuerpo, también nos sentamos a la misma mesa.

GEJ 1.62.2

Esto alegró muchísimo al comerciante, y dijo: «Señor, ya que me has considerado digno de que te sientes a esta mesa donde yo me he sentado, de ahora en adelante daré a los pobres la décima parte de todo lo que produzcan mis propiedades. Además, pagaré por anticipado durante diez años completos todos los impuestos que ellos deban entregar a los romanos. Después de este tiempo espero en Dios, Tu Padre y el nuestro, que por medio de Ti, oh Señor, nos liberará de esta plaga. Ya afuera me ofrecí fiel y sinceramente a Ti, con todo cuanto poseo, para prestar la ayuda más activa.

GEJ 1.62.3

¡Oh, Señor! Libéranos de esta plaga y haz que los judíos de Jerusalén vuelvan a entrar en comunidad con nosotros, pues se han alejado enormemente de la antigua verdad. Entre ellos no reinan más que el egoísmo, el afán de dominio y la ostentación; jamás se acuerdan de Dios y ya no existe ni rastro del amor al prójimo. Desprecian el Garizim, pero han convertido el Templo de Jehová en Jerusalén en un puesto de cambistas y comerciantes. Cuando se les dice que son profanadores del santuario de Dios, maldicen a quien se atreve a llamarlos por su verdadero nombre. ¡Señor, esto debe cambiar; no puede continuar así! Y si continúa, pronto habrá que temer un nuevo diluvio. En todo el mundo hay paganos por todas partes, mientras que en Jerusalén y Judea viven judíos, sacerdotes, levitas, escribas, fariseos, cambistas y comerciantes que, todos juntos, son diez veces peores que todos los paganos. En resumen, ahora el mundo es mucho peor que en tiempos de Noé. Si no llega el remedio y el Mesías no toma una espada ardiente, evidentemente volveremos a construir una nueva arca. Señor, haz todo cuanto esté en Tu poder. Yo te ayudaré siempre».

GEJ 1.62.4

Entonces Yo dije: «Querido Jairuth, mira a Mis jóvenes. Te digo que tengo tantos que no cabrían en mil veces mil tierras, y uno solo bastaría plenamente para destruir todo el Imperio romano en tres instantes. Pero aunque ustedes son mejores que los judíos en la fe, comparten con ellos una idea completamente falsa acerca del Mesías y de Su Reino.

GEJ 1.62.5

El Mesías ciertamente fundará un nuevo Reino en esta Tierra; pero fíjate bien: no será un reino material bajo una corona y un cetro, sino un Reino del espíritu, de la verdad y de la verdadera libertad procedente de la verdad, bajo el único dominio del amor.

GEJ 1.62.6

El mundo será llamado a entrar en este Reino. Si responde al llamado, la vida eterna será su recompensa; pero si no lo sigue, permanecerá ciertamente como está, aunque al final le sobrevendrá la muerte eterna.

GEJ 1.62.7

El Mesías, ahora como Hijo del Hombre, no vino a juzgar este mundo, sino únicamente a llamar al Reino del amor, de la luz y de la verdad a todos los que ahora caminan en la oscuridad de la muerte.

GEJ 1.62.8

Él no vino a este mundo para recuperar para ustedes lo que sus padres y reyes perdieron ante los paganos, sino solamente para devolverles aquello que Adán perdió para todos los seres humanos que alguna vez vivieron en esta Tierra y todavía vivirán en ella.

GEJ 1.62.9

Hasta ahora ninguna alma que dejó el cuerpo ha sido elevada lejos de la Tierra. Innumerables almas, desde Adán hasta esta hora, todavía languidecen en la noche de la Tierra. Pero solo a partir de ahora serán libres. Cuando Yo ascienda a lo alto, les abriré a todas el camino desde la Tierra hacia los Cielos, y todas entrarán por ese camino a la vida eterna.

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GEJ 1.62.10

Mira, esta es la obra que el Mesías debe realizar, y no alguna otra. No necesitas llamar a tus guerreros de la parte oriental de Asia Menor, pues jamás los necesitaré. Pero para Mi Reino requeriré muchos trabajadores espirituales, y Yo mismo los prepararé. Algunos ya están sentados aquí a esta mesa; otros muchos serán preparados para ello en todo amor y verdad.

GEJ 1.62.11

Mira, llevar esto a cabo es Mi tarea. Ahora juzga tú mismo y dime después qué te parece un Mesías semejante».

GEJ 1.62.12

El comerciante Jairuth dijo: «Señor, tendré que reflexionar mucho sobre esto, pues ningún ser humano había oído jamás acerca de un Mesías de esta clase. Sin embargo, pienso que así el Mesías será de poca utilidad para el mundo. Porque mientras se deje al mundo tal como está, siempre será el enemigo más hostil de todo cuanto pertenece al espíritu. Pero ahora continuaré reflexionando».

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