El ojo terrenal
- Procedencia
- Samuel Surazal
- Libros
- Beber de Sus ojos
El ojo terrenal
no puede contemplar a Dios.
Yo veo a Dios con el corazón.
En él, Él se contempla junto conmigo
y a través de mí.
En él se me ha entregado
y en esta entrega
se ha convertido en mi posesión.
Así lo quiere Él.
Esta es Su mayor bienaventuranza.
Y este es el pequeño misterio
del amor de Dios,
reservado a las almas
que se dejan transformar por completo
dentro del corazón de Dios
y hacia Su corazón.
* * *