Las miles y miles de
- Procedencia
- Samuel Surazal
- Libros
- Beber de Sus ojos
Las miles y miles de
palabras de nuestras bocas
se pierden en la nada
y el sinsentido de su vida aparente,
y al final moriremos de sed
en los desiertos de nuestras almas.
Solo aquella única palabra,
con la que reconocemos a Dios como nuestro Amado
en nuestros corazones,
Lo saludamos y abrazamos,
nos reconforta y refresca
con el agua
de la vida eterna.
* * *