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Se encuentran entre dos frentes

Fuente: Hans Dienstknecht

Título original: Ihr steht zwischen den Fronten

Fecha original: 9 de agosto de 2008

Traducción al español latinoamericano.

Encuentro del 9 de agosto de 2008 en Würzburg

Revelación divina

Dondequiera que Mis hijos estén reunidos en Mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos. No solo escucho cada oración pronunciada y cada oración silenciosa, sino que respondo a todas ellas, aun cuando en su interior todavía no Me perciban o no Me perciban constantemente.

Siempre hablo a Mis hijos, y lo hago desde la eternidad y por toda la eternidad. Nunca llegará un momento en que Mis hijos deban sentir miedo o creer que guardaré silencio porque ya he dicho todo lo que había que decir. Seguiré hablándoles cuando estén sentados a Mis pies en los Cielos o descansen sobre Mi pecho, porque Mi sabiduría es infinita y el fluir de Mi sabiduría y de Mi amor jamás terminará.

Por eso estoy siempre entre los Míos y les enseño, porque todavía hay tantas cosas que Mis hijos e hijas necesitan saber para no caer en las trampas que les tienden las tinieblas.

Saben que he dado la libertad a todas Mis criaturas como el regalo más grande y hermoso. Lo han escuchado y hablan de ello con frecuencia, pero todavía no han comprendido todo el alcance de su significado.

Por eso quiero conducirlos un poco más profundamente hacia la comprensión de lo que esta libertad trae consigo cuando la utilizan correctamente; pero también de cómo puede ser limitada, y de hecho lo es, por las fuerzas contrarias, en tal medida y de tal manera que ya no son conscientes de su falta de libertad o consideran que su vida y sus acciones actuales son libertad, cuando ni siquiera constituyen un reflejo de su verdadera libertad divina.

Cada uno de ustedes lleva consigo, en mayor o menor medida, imperfecciones humanas. Esto es completamente normal, pues se encuentran en la materia y aquí no puede existir nada perfecto. Trajeron estos errores y debilidades de vidas anteriores y quizá los reforzaron aquí, o los asumieron voluntariamente para poder entrar en la materia. Sus errores y debilidades, al igual que las fortalezas que también trajeron a esta vida o que ya desarrollaron aquí, forman parte de su naturaleza y de su carácter.

Yo conozco sus puntos débiles, y también los conocen las fuerzas que quieren atarlos. ¿También ustedes los conocen? Si no los conocen, o no en la medida necesaria, se convierten en juguetes de la oscuridad; y sin que lo adviertan, van siendo atados paso a paso y pierden su libertad en la misma medida.

Por consiguiente, existen dos bandos enfrentados, y entre ellos se encuentra el ser humano. Ambos tratan de influir en él, pues ambos quieren que decida y haga algo conforme a sus propósitos. Su carácter es el punto de encuentro donde se toman estas decisiones. Quienes quieren atarlos atacan deliberadamente sus debilidades. Para ello utilizan su ego con sus innumerables variantes y hacen que sus debilidades no les parezcan tales, sino que los confirman en aquello que desean o hacen. Les presentan una ilusión: éxito, prestigio, poder, muchas cosas valoradas en este mundo y una libertad únicamente aparente. No les interesa que superen sus debilidades; por el contrario, los sujetan precisamente por estos puntos y los aprisionan, a unos más y a otros menos.

Al otro lado se encuentra el bando de la Luz. La Luz también tiene una meta: llevarlos a su lado, pero no aprobando sus debilidades, jugando con ellas o restándoles importancia, sino haciéndolos conscientes de estos rasgos de su carácter para que, si así lo desean, los transformen con Mi fuerza.

Este es un camino completamente diferente, y resulta evidente que al ser humano no le gusta recorrerlo. Se encuentra entre estas dos fuerzas y se siente atraído de un lado hacia otro.

El bando contrario tiene que procurar quitarles o limitarles la libertad. Solo entonces puede manipularlos a su manera; porque cuando ya no reconocen que carecen de libertad, tampoco pueden decidirse contra quienes tienen intenciones deshonestas ni defenderse de ellos.

Su conciencia tiene que ser enturbiada, y Yo les digo: ha sido enturbiada. Cuando su conciencia ha perdido fuerza y claridad, ya no resulta difícil hacerles pasar una cosa por otra, porque han dejado de ser capaces de ver lo que verdaderamente hay detrás. Y cuando ya no pueden verlo, tampoco tienen posibilidad de rebelarse contra ello.

Así caen paso a paso en las garras oscuras; y muchas veces Mis hijos humanos consideran que lo que hacen entonces es libertad. O bien reconocen que algo les ha sucedido, pero al mismo tiempo se ha instalado en ellos un gran miedo mediante el enturbiamiento de la conciencia, y ya no saben que la angustia, el temor y las preocupaciones son indignos de un hijo o una hija de Dios; porque el miedo humano, con todas sus facetas, es incompatible con la fuerza y el poder de la filiación divina. Pero ustedes son Mis hijos e hijas, a quienes he concedido libertad y poder. ¡Recuerden y tomen posesión de su herencia divina!

Si su miedo a sufrir una pérdida, de cualquier naturaleza, es suficientemente grande, posiblemente reconocen y sienten su falta de libertad, pero ya no encuentran la manera de escapar de ella porque su miedo al futuro es mayor que su confianza en Mí.

¿Existe una solución? Yo no sería el Dios del amor infinito y de la omnipotencia si en toda Mi Creación existiera un solo problema que no pudiera resolverse con Mi amor y por medio de Mi amor. La solución es esta: quien se esfuerza por recorrer el camino del amor vivido comienza a ampliar su conciencia, su conciencia limitada, porque mediante su orientación hacia Mí y su entrega a Mí recibe un flujo mayor de energía de amor. Aquello que estaba cubierto por sombras se disuelve. El alma se vuelve más pura, recupera su capacidad de juicio y aquello que hasta ahora no habían captado ni percibido los ojos y oídos exteriores comienza a ser captado y percibido por los ojos y oídos interiores; entonces Mi hijo reconoce dónde y de qué manera permitió que lo ataran.

Al mismo tiempo que recibe el flujo de Mi amor, aumenta la fuerza dentro de Mi hijo para que pueda dar los pasos necesarios hacia la libertad y la Luz.

Recorrer el camino Conmigo significa que muchas cosas cambian en su vida. La angustia y el temor dejan de tener lugar; donde había agitación surgen tranquilidad y serenidad; el desorden es sustituido por el orden, y la envidia o incluso el odio se transforman en comprensión y amor. Todo esto es consecuencia del sí que Me han dado y de sus esfuerzos. Pero el aspecto decisivo, Mis amados, es que vuelven a aprender a ver y oír. Porque con ello toman conciencia al mismo tiempo de quiénes son en realidad y reconocen las trampas en las que cayeron. Su fuerza de amor se hace tan grande que pueden dar el paso hacia la libertad que habita dentro de ustedes, un paso que se da exclusivamente en el amor, que incluye la comprensión y el perdón y que les permite reconocer dónde dieron a otros la posibilidad de atarlos. El bando contrario puede soportar muchas cosas, pero con seguridad no puede soportar una: que quienes estaban atados se conviertan en seres capaces de ver porque recorren el camino del amor.

Mi amor fluye con sobreabundancia hacia todos Mis hijos: hacia quienes ya viven en libertad, hacia quienes buscan la libertad y la encontrarán si caminan a Mi lado, pero también hacia quienes todavía obtienen su fuerza manteniendo a otros privados de libertad. También ellos son hijos de Mi amor y también les pertenece todo lo que Me pertenece. Simplemente ya no lo saben.

Conduciré a todos de regreso al Hogar; y quienes hayan dado o vayan a dar el paso hacia la libertad no tendrán motivo alguno para mirar con desprecio a quienes los ataron. Al contrario, los ayudarán, con todas las posibilidades espirituales que posean, a alcanzar también la libertad.

Deseo hijos e hijas que se reconozcan como seres radiantes de los Cielos y que vivan su libertad. Amén.