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Modo de proceder de las tinieblas

Fuente: Hans Dienstknecht

Título original: Vorgehensweise der Finsternis

Fecha original: 14 de marzo de 2009

Traducción al español latinoamericano.

Revelación divina

El amor infinito que Yo Soy está en medio de ustedes. Extiendo este manto de Mi amor, de Mi misericordia y de Mi bondad sobre ustedes y a su alrededor. Siéntanlo y déjense conducir por él hacia adentro y hacia abajo, a su profundidad interior, al templo de la luz primigenia que cada uno de ustedes lleva en sí de eternidad en eternidad.

Esta, Mis amados hijos e hijas, es una hora consagrada, una hora santa. ¡Oh, si tan solo pudieran contemplar lo que sucede a su alrededor! Su ser humano se siente en este recinto cerrado, acompañado de unos pocos; pero Yo les digo: ¡En el espíritu, este recinto no tiene límites y no hay muros a su alrededor! Este recinto se extiende hasta el infinito que los rodea, colmado de innumerables seres que están con ustedes: seres de la luz, pero también aquellos procedentes de los reinos de las almas, que han venido para escuchar Mi palabra, recapacitar, apartarse del mundo y dirigir sus pasos hacia la patria.

Permanezcan en esta conciencia solemne y santa de la presencia de su Padre, así como Yo permanezco con ustedes, escucho sus conversaciones y, al mismo tiempo, las guío. El espíritu eterno que mora en su interior conoce a cada uno de ustedes, anhela a cada uno de ustedes, anhela cada paso que ustedes —si así lo desean— pueden dar hacia Mí, su Dios y Padre.

Así pues, esta hora está bendecida, y también lo está cada uno de ustedes. Sientan que soy Yo, el gran amor del infinito, quien los toca. Amén.

Revelación divina

Mis amados hijos e hijas, tomo las oraciones que irradiaron hacia Mí desde sus corazones abiertos y amorosos como motivo para permitirles contemplar más profundamente los acontecimientos de este tiempo, a fin de que también reconozcan el papel que desempeñan en ellos y sepan en qué consiste su contribución para transformar el mundo para bien; es decir, qué pueden hacer para que, como Mis mensajeros de la luz, se enfrenten eficazmente a la oscuridad.

Nunca antes en la historia de la humanidad se había librado con medios más crueles que ahora la lucha que las tinieblas mantienen contra la luz. Y les digo: Este aún no es el final.

Hay mucho conocimiento en el mundo, pero urge llevarlo también a la práctica en la vida cotidiana. Precisamente en el transcurso de los últimos años, les he dado a ustedes, Mis hijos humanos, información de fondo para que reconozcan y comprendan cada vez mejor las relaciones entre las cosas; porque, si esto no sucede y no comprenden qué figura representan en el juego, son como una hoja al viento. Por eso Mis palabras los conducen cada vez más profundamente.

Un ser espiritual que abandona los cielos sabe que entra en el ámbito de dominio de las tinieblas. Se le explica lo que le espera y, a pesar de todos los peligros, existe en él el deseo de ponerse del lado de la luz y colaborar para que la luz alcance la victoria: una victoria cuyo objetivo no es la destrucción de los caídos, sino su regreso a la patria en la luz.

Pero, pese a todos los preparativos en los mundos espirituales, la realidad que un alma encuentra en la materia es totalmente distinta. Ciertamente es y seguirá siendo un hijo de Mi amor, pero está envuelta en las cubiertas del alma —es decir, en errores y debilidades— y revestida de un cuerpo humano. Todo lo anterior está cubierto, aunque en ella arda la llama del amor y del anhelo.

La lucha que tiene lugar en la materia tiene como objetivo —desde la perspectiva de las fuerzas contrarias— atar a tantos de Mis hijos como sea posible, robarles energía, hacerlos tropezar y tambalear y, si es posible, hacerlos caer. La mayoría de Mis hijos humanos son ciegos y sordos, como si despertaran en un país extraño sin conocer el idioma, sin saber qué les ha sucedido y dependiendo durante los primeros años de la ayuda de personas desconocidas. La mayoría no sabe que en ellos arde una luz eterna, santa e imposible de extinguir. Viven en la materia, perciben su entorno mediante sus cinco sentidos y permiten que estos y aquello que captan los moldeen. Son sus sentidos los que los conectan con su mundo —con el mundo real, según creen—. El bando contrario se aprovecha de ello.

Todo lo que creen, todo lo que creen saber, todas las experiencias que han vivido y todo lo que se ha convertido en parte de su manera de pensar y de actuar: todo eso lo han recibido mediante sus sentidos, y se ha plasmado en su carácter, en su comportamiento y, finalmente, en su alma.

Las tinieblas creen tener ventaja sobre la luz porque se dirigen directamente a las personas desde afuera, es decir, mediante sus sentidos. La persona, por lo general, no conoce lo interior, su propio interior. Pero la ventaja verdadera e insuperable la tengo Yo: porque Yo Soy la fuerza en el ser humano y, al mismo tiempo, desde el mundo espiritual no solo actúan sobre él fuerzas oscuras, sino también fuerzas luminosas, e innumerables ángeles están al lado de Mis hijos.

Así pues, sus sentidos los engañan porque consideran que lo que ven es la realidad. La vida mucho más intensa e importante transcurre en lo invisible, a su alrededor. Como ya les dije antes: este recinto está colmado de seres luminosos y de almas que anhelan ser conducidas a la luz. Si pudieran contemplar por un instante esta realidad, tendrían una comparación y sabrían lo que sucede realmente a su alrededor. Porque lo decisivo ocurre, como ya se dijo, en ámbitos que ustedes no pueden percibir.

Este mundo invisible está incesantemente a su alrededor, y ustedes se mueven también incesantemente en él sin ser conscientes de ello. Precisamente eso es lo que lo hace peligroso. Desde el principio, cada lado —tanto el luminoso como el oscuro— procura atraer a un hijo humano hacia sí. ¿Cómo proceden quienes están contra Mí y contra ustedes? ¿Cómo se pueden reconocer sus intenciones, y cómo y qué se les puede oponer?

Les pido que, por un momento —no se asusten—, se pongan mentalmente en el lugar del bando contrario. Nada puede sucederles al hacerlo, porque están protegidos. ¿Cómo procederían —recuerden que son invisibles y, por tanto, no corren el peligro de ser reconocidos— para debilitar a una persona, seducirla o ganarla para sus propósitos? Muy concretamente: ¿Qué harían —qué tendrían que hacer— para actuar con éxito «contra ustedes mismos»? ¿No lo saben? Les digo: ¡Quienes pretenden hacerles daño sí lo saben muy bien!

Desde lo invisible, cada uno posee, al menos de manera limitada, la capacidad de ver y reconocer los errores y las debilidades, las inclinaciones y los intereses de aquellos a quienes quiere atacar. Por tanto, no tendrían que proceder a ciegas, sino que escogerían a sus víctimas y las atacarían precisamente en los puntos en los que ya están debilitadas o todavía no son lo suficientemente fuertes. Ningún estratega hábil procedería de otra manera. Y créanme: el modo de proceder de la oscuridad está concebido con mucho más refinamiento de lo que ustedes pueden imaginar.

La persona atacada no sospecha que a su alrededor actúan fuerzas que se sirven de sus debilidades; fuerzas que trabajan de manera muy específica, por ejemplo, para fomentar una inclinación al poder; que intensifican sus celos, su envidia y su avaricia; que alimentan sus pensamientos de venganza y les dejan claro por qué no son ustedes quienes deben perdonar, sino la otra persona, y muchas otras cosas más. Así pues, los seductores se sirven de los errores y las debilidades que ustedes aún llevan en su interior. Este es su método de ataque preferido. Al hacerlo, las tinieblas dirigen sus ataques de manera muy específica también contra Mis mensajeros de la luz; pues son precisamente ellos quienes pueden llegar a resultarles más peligrosos cuando se fortalecen en Mí.

Una vez más: el bando contrario conoce sus puntos débiles. Si quieren defenderse con éxito, ahora comprenderán por qué el conocimiento de sí mismos ocupa —y debe ocupar— el primer lugar cuando haya de iniciarse un cambio positivo por medio de ustedes y en ustedes. Las dificultades que afrontan por haber caído en trampas oscuras pueden incluso ayudarlos en su camino si, y porque, mediante ellas pueden reconocer en qué punto dejaron entrar al seductor en su casa.

El bando contrario hace todo lo posible para impedir que un hijo despierte y crezca en Mi espíritu. Pero, en la misma medida en que la oscuridad influye sobre Mis hijos, también lo hacen los innumerables ayudantes —sus ángeles de la guarda— y, por supuesto, Yo Soy la fuerza en el ser humano que llama una y otra vez a la puerta de su interior. Conforme a los intereses y las inclinaciones de una persona, a su amor y a sus deseos desinteresados, es decir, conforme a lo que lleva en su alma, Me es posible conducirla paso a paso para que pueda liberarse y desarrollarse hacia el bien. Sin embargo, en la misma medida también le es posible hacerlo al bando contrario, que apela específicamente a lo negativo que aún existe en ella.

No obstante, hay una diferencia: Yo respeto su libre voluntad y, por eso, los pasos que se dan hacia la luz y hacia el bien suelen ser muy pequeños. El bando contrario no respeta su libre voluntad. En todo lugar donde —hablando en sentido figurado— una puerta queda entreabierta, entra e intensifica, por ejemplo, sus temores; intensifica su desorden, su impuntualidad, su indolencia y su falta de constancia. Refuerza en ustedes la idea de que, como seres humanos, son alguien y deben gozar de consideración. Y la semilla que la oscuridad ha sembrado germina cuando ustedes ceden ante lo que aún está «sin ordenar» en su interior, de modo que lo semejante atrae a lo semejante y refuerza en consecuencia lo que ya existe.

Ahora han quedado libres de la ilusión de que están solos cuando no ven a ninguna otra persona y de que a su alrededor solo existe lo que perciben. Ahora reconocen el peligro de pasar las 24 horas del día orientados hacia la materia. Ya lo sabían antes, pero la realidad en la materia es, sin embargo, muy distinta.

Si se dejan cautivar por lo que las tinieblas les ofrecen, apenas les queda tiempo para entrar en su interior y escuchar y contemplar lo que Yo les ofrezco. ¿Comprenden lo que sucede? La oscuridad juega con sus temores, por ejemplo, con sus temores por la subsistencia, que los hacen correr movidos por el deseo de obtener en esta materia más de lo que en realidad necesitan. Entonces resulta muy difícil oír Mi voz en su interior, que les dice: «Hijo Mío, tú eres Mi hijo, Mi hija. Recapacita. Partiste para servir al amor. Libérate de aquello en lo que has permitido que te envuelvan. Cierra tus ojos y tus oídos, así como tus pensamientos, a todas las insinuaciones que la oscuridad te hace para impedir que sigas la voz de tu anhelo. He preparado para ti todo lo que necesitas». ¡Y a quien comienza a servir a la ley del amor, la ley le sirve!

Así están las cosas en la Tierra, Mis amados, y en este tiempo son especialmente graves. Por eso Mis palabras deben ser serias con frecuencia, y por eso hablo de estas cosas, para brindar ayuda a Mis hijos y dejarles claro que, si bien son atacados, mediante Mí, que vivo en cada uno, también poseen en su interior un potencial sumamente poderoso y, además, tienen a su lado innumerables amigos y ayudantes invisibles. Cuando este conocimiento comience a despuntar en una persona, encontrará el camino hacia Mí y lo recorrerá. Se convertirá en luz y será luz para su entorno; y muchas de las cosas por las que ustedes han orado y Me han pedido que Yo haga, las hará la persona. Irradiará amor mediante sus actos. Será consuelo, será ejemplo mediante su firme confianza. Y así los débiles y los vacilantes, los afligidos y los desesperados podrán encontrar lo que necesitan, si ustedes están dispuestos a convertirse en luz en este tiempo oscuro mediante el trabajo sobre sí mismos. Amén.

Revelación divina

Mis amados hijos e hijas, la hora que fue consagrada se acerca a su fin, y Yo, su Señor y Dios, quiero decirles: «Me complazco en ustedes. Me complazco en cada uno de Mis hijos que se esfuerza por dejarse conducir por Mí hacia el amor».

Les había dicho que no hay límite entre aquí y allá; el límite lo constituye únicamente su órgano humano de la visión. Solo existe un estar entretejido con todo lo que es, un no estar jamás separados de aquello que perciben y de aquello que no perciben. Todo, Mis hijos, es unidad, y aparte de la unidad en Mí, el fundamento primigenio, no existe nada, independientemente de si la conciencia de ser uno ha despertado o no en Mis hijos.

Muchos de sus hermanos y hermanas que estuvieron presentes entre ustedes pudieron reconocer cuál era el próximo paso que les correspondía dar. Pudieron experimentar en su interior que Yo, el amor misericordioso; que Yo, la sabiduría de los cielos; que Yo, la verdad eterna, les tiendo la mano. Y en verdad, ellos también Me tendieron la suya.

La fuerza que también emanó de ustedes, Mis fieles, y que fue fortalecida por Mí, los ayudó a reconocer y a apartarse, a dejar atrás todo lo que fue y a dirigirse hacia la luz que antes no habían sido capaces de reconocer.

Así pues, tengan ánimo, Mis amados; no carecen de poder. Reconozcan el gran poder que Yo Soy en ustedes y por medio de ustedes. La fuerza, la sabiduría, la verdad, la misericordia y la salvación fluyen a través de ustedes, y la luz de sus corazones atraviesa las tinieblas, sin importar dónde se hayan extendido.

Les digo: «Avancen con confianza; avancen hacia el tiempo venidero con la conciencia de la entrega a Mí y con el amor que Yo Soy en su corazón; sí, permanezcan firmemente arraigados en ello». Entonces podré y habré de mostrarles cómo afrontar con sabiduría y bondad aquello que se presente en su vida exterior.

Están bendecidos, y por medio de ustedes quiero bendecir todavía a muchos; sean conscientes de ello. Yo Soy su Padre, el amor que eternamente se entrega. Entreguen también ustedes aquello que reciben de Mí en cada instante de su vida.

Esta petición les doy para el camino. Amén.