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Mis seguidores son como faros en los que arde Mi luz

Fuente: Hans Dienstknecht

Título original: Meine Nachfolger gleichen Leuchttürmen, in denen Mein Leuchtfeuer brennt

Fecha original: 4 de diciembre de 2021

Traducción al español latinoamericano.

Revelación divina

Amados hermanos y hermanas Míos, como Jesús de Nazaret entré en la materia y así Me convertí en Hermano de Mis hijos e hijas, todos nacidos de Mi amor. Me hice ser humano como ustedes. Es cierto que en el ser humano Jesús vivía Mi espíritu de amor, pero mediante Mi encarnación Me volví «tangible», asumí una forma y de ese modo facilité a las personas establecer una relación personal con su Dios.

En Jesús podían verme, escucharme, tocarme y vivir una experiencia Conmigo. Realicé los milagros, por una parte, por amor a las personas y, por otra, para mostrarles cuán grande es la fuerza del amor y lo que puede lograrse con ella. También quise crear conciencia de que el ser humano es mucho más que aquello visible que representa durante su vida. Debía reconocer su poderoso potencial espiritual, que es necesario desarrollar para volver a convertirse en lo que verdaderamente es: espíritu de Mi espíritu y amor de Mi amor.

En algún momento de este camino de desarrollo reconocerá —y con frecuencia ya pondrá en práctica este conocimiento de forma inconsciente— que su crecimiento interior es ciertamente necesario para acercarse paso a paso a su meta, pero que jamás aprende solo para sí mismo. Lo sepa o no, se convierte en una persona por quien otros se orientan, aunque sea únicamente en ciertos aspectos. Añade algo importante a su papel de alumno: las primeras pequeñas tareas de su papel como maestro.

Al principio no será consciente de ello, lo que también es bueno porque lo ayuda a permanecer humilde. Es alguien que aprende y, al mismo tiempo, se convierte en ayuda para quienes dan los primeros pasos en su camino y necesitan una mano que los sostenga o alguien que los acompañe.

Si observan, por ejemplo, la naturaleza, reconocerán este principio en todas partes y verán cómo funciona: quienes ya están más desarrollados sirven a aquellos que necesitan apoyo en su crecimiento.

El servicio desinteresado está presente en todo ser. ¿Por qué es así? ¡Porque Yo, el Creador del universo, soy al mismo tiempo el mayor Servidor de Mis criaturas! Y puesto que deposité en cada uno de ustedes gran parte de Mis posibilidades y capacidades, también llevan en sí esta cualidad desinteresada e incondicional. Espera ser desarrollada en una medida todavía mayor que hasta ahora.

Yo soy quien los anima y les da valor para que se reconozcan como lo que son: seres celestiales, hermanos y hermanas Míos, que en su interior son luz radiante, una luz que ha atravesado la envoltura de su ser humano muchas más veces de las que imaginan. Siempre que se hacen a un lado, recuerdan y practican Mi mandamiento de una conducta y convivencia amorosas, están dispuestos a reconciliarse, dan testimonio de Mi verdad o sustituyen pensamientos de preocupación, miedo o ira por pensamientos de confianza, paz y disposición a ayudar, entonces —y también en muchas otras ocasiones en las que reaccionan de forma semejante— se han convertido en mensajeros de Mi enseñanza del amor y, con ello, en discípulos y discípulas Míos.

No lo olviden, amados Míos. Recuerden una y otra vez que poseen una capacidad de amar mucho mayor de la que creen. Y recuerden también aquellos momentos liberadores y felices en los que ya pudieron realizar lo que se habían propuesto.

¡No soy un extraño para ninguno de ustedes! ¿Cómo podría serlo? Proceden de Mí, han descansado muchas veces entre Mis brazos y nos hemos sumergido innumerables veces en nuestro amor mutuo. Algunos sienten en su interior, o incluso saben, que estuvimos juntos hace dos mil años. Entonces encendí sus corazones y, después de que regresé a la eternidad, trabajaron en Mi viña. Junto Conmigo pusieron el fundamento sobre el que actúa y se construye Mi «orden divino del mundo».

Es un orden mundial diferente del que el lado satánico intenta imponerles. No solo es diferente; está por encima de todo porque se funda en Mi amor y, por ello, como una fortaleza, no puede ser atacado ni conquistado, algo que las fuerzas de la oscuridad todavía no pueden reconocer en su confusión. Pero ustedes saben que el poder del amor es invencible. Sin embargo, puesto que también es paciencia y misericordia, a los ojos de muchos parece que nada puede detener el avance del mal. ¡Quien piensa así se equivoca!


Hermanos y hermanas Míos, a muchos de ustedes les pregunté si estaban dispuestos a colocarse nuevamente a Mi lado en este tiempo especial y continuar su trabajo en Mi viña, o si querían asumir algún papel, pequeño o grande, en esta obra nada fácil. Las respuestas afirmativas llegaron desde todos los niveles espirituales y resonaron como un eco abrumador en la infinitud: «Sí, quiero contribuir a que vuelva a haber luz en la Tierra».

Y así como sucedió hace dos mil años, cuando las tinieblas gritaron al reconocer la jugada de la luz —Mi encarnación en el ser humano Jesús—, esta vez también se alarmó el lado contrario. Pero esto no lo llevó a reconsiderar las consecuencias ni mucho menos a abandonar sus planes. Por el contrario, comenzó a preparar con mayor astucia su proyecto destructor y finalmente a llevarlo a la práctica.

Repito lo que ya les dije varias veces: «Lo que están viviendo es la ejecución de un plan concebido en el infierno, llevado a la materia y realizado en su Tierra. La utilización del virus para imponer los objetivos buscados es solo una parte de ese plan» (1).

No es la primera vez que les digo que las fuerzas satánicas no materiales, que desde los niveles astrales más profundos intervienen directamente en su mundo, necesitan para sus acciones a personas que puedan utilizar como vasallos ejecutores. Y el hecho de que vivan en regiones que ustedes no pueden ver ni percibir las vuelve doblemente peligrosas para quienes nada saben; porque, si no están cerca de Mí o al menos se esfuerzan por vivir conforme a Mis mandamientos, tienen poco o nada que oponer a su realidad y a su intervención directa en su existencia.

Si contemplan su historia, encontrarán innumerables ejemplos del modo en que el mal pudo imponer sus intenciones. Piensen solamente en Mi condena y Mi crucifixión. Siempre fueron personas a quienes la oscuridad pudo convertir en sus instrumentos. A cambio les concedió una porción mayor o menor de poder sobre otros, que, por una parte, siempre estuvo limitado en el tiempo y, por otra, fue apenas un seudopoder y, en realidad, una cadena. Pero sus cómplices no pudieron ni pueden reconocerlo porque estaba y está disfrazada como una «correa larga» que, en realidad, se acorta cada vez más cuanto más se acerca la persona al final de su vida terrenal. Después se le presenta la cuenta…

Pero no seré Yo quien lo haga, porque no soy juez. Yo soy el Amor. No pronuncio sentencia ni impongo castigo. Una persona así reconocerá al juez como una imagen en un espejo que refleja de manera incorruptible lo que su alma registró durante la vida (2).


Ha llegado el tiempo en que la luz y las tinieblas se enfrentan con mayor intensidad. El escenario de esta confrontación es su Tierra. Y nuevamente los llamo, amados hermanos y hermanas Míos vestidos de seres humanos, a ustedes que estuvieron dispuestos a servir a la luz, y les pregunto: «¿Sigue vigente su sí para colaborar en Mi viña?».

Su tarea se describe rápidamente. Deben convertirse en faros durante el tiempo de oscuridad y tormenta. Deben orientar a quienes perdieron el rumbo en un mar agitado y necesitan ayuda en su aflicción, aunque quizá todavía no sospechen que sus almas ya buscan desesperadamente el camino correcto.

Mis discípulos y discípulas se asemejan a faros: cada uno a su manera, cada uno con la clase de luz que corresponde a su ser, sus posibilidades, su seriedad y su amor a Mí, al prójimo y a sí mismo. Si tienes buena voluntad y Me has dado o Me das tu sí de corazón, no importa cuán grande o pequeña sea tu luz. Entonces es Mi luz, que Yo alimento y que encontrarán quienes deban encontrarla, porque debido a su búsqueda sincera Yo los envío hacia ti.

Como faro no puedes indicar el camino a todos los barcos. Si esa fuera tu meta, estarías impulsado por una ambición completamente fuera de lugar en un trabajo que exige desinterés y empatía. La primera tarea de un faro consiste en crear en sí mismo las condiciones para que Yo pueda encender en él la luz de guía. Esto desagrada a algunos, sobre todo si consideran importante tener que alcanzar «éxitos» exteriores.

Sé que es más fácil actuar exteriormente. Es muy grande la tentación de querer convertirse así en colaborador de Mi viña. Pero por correcto que parezca el camino, a largo plazo no conduce a la meta deseada.

Que tu camino de Mi mano sea un camino de confianza. Esto se dice rápida y fácilmente, y lo han escuchado muchas veces. Pero sin la confianza necesaria en que soy Yo quien te guía —si interiormente Me has presentado tu disposición a convertirte en faro o trabajador de la viña—, avanzarás con dificultad y, sobre todo, te faltará alegría. Pero la alegría forma parte del camino; es, por decirlo así, el combustible de tu motor interior. Es el alimento de tu luz, que atrae a quienes buscan la claridad en medio de una situación llena de preguntas y preocupaciones, muchas veces de manera inconsciente, porque es su alma la que pide ayuda.

Yo, como el Director que sostiene todos los hilos en Su mano, quisiera enviarlos también hacia ti y cumplir así el deseo de tu alma, que se incorporó junto con innumerables otras a la inmensa multitud de quienes se han encarnado en este tiempo para colaborar en la victoria de la luz.

No cabe duda de que esto sucederá. Su situación es comparable a la de unos padres que esperan llenos de alegría al hijo que crece en el vientre materno. Los dolores de parto esperados tampoco pueden disminuir esa alegría. La madre los acepta con mayor disposición cuanto más deja que sus pensamientos se adelanten al momento posterior al nacimiento exitoso, cuando por medio del amor de los padres una vida nueva, sana y bendecida por Mí haya llegado al mundo terrenal.


Amados Míos, los faros verdaderos no viven peligrosamente. ¿Quién querría dañar o destruir un faro que sirve para mantener a los barcos en el rumbo correcto y, en determinadas circunstancias, salvar vidas humanas?

Ya saben lo que sigue: Mis faros, en cambio, sí están expuestos a algunos peligros. No deben cerrar los ojos ante ello. Es cierto que quieren servir de orientación a todas las personas, pero esto no agrada a todos. ¿Les resulta difícil imaginarlo? Entonces recuerden que, desde hace eones, las tinieblas procuran conservar su dominio y, si es posible, ampliarlo; esto significa atraer cada vez más almas, después de que abandonen su hogar terrenal, hacia los mundos del más allá que se encuentran bajo su control.

Quienes comenzaron a vivir conforme a Mi mandamiento del amor a Dios y al prójimo conocen las «reglas del juego». Su refrán «Quien se pone en peligro, en él perece» expresa con bastante precisión un aspecto importante de Mis leyes, aunque no debe entenderse de manera absoluta. Pero es solo uno entre varios. El más importante dice: «Quien se esfuerza con todas sus fuerzas por vivir Mis mandamientos no corre el peligro de ser arrastrado al torbellino de confusión que las tinieblas producen mediante una operación sin precedentes».

Todo aquel que entra en la Tierra al encarnarse se encuentra en el dominio de la oscuridad. Un alma que, antes de decidir entrar en la materia, aceptó las explicaciones y consejos de su ángel guardián sabe esto y también recibió una visión general de lo que aproximadamente la espera: que una vida terrenal no es necesariamente un camino fácil.

—Aunque no todos acepten siempre Mis palabras, todos estarán de acuerdo con este reconocimiento—.

Si la razón para encarnarse fue el deseo del alma de aprender, desarrollarse y madurar así hacia su meta, existen buenas condiciones para que también dé el paso que se propuso. Muchos ayudantes espirituales están a su lado, y Yo, como la fuerza del amor en cada alma, puedo fortalecerla y guiarla. Pero aun así esto no significa que no puedan ni vayan a existir situaciones difíciles, tiempos de necesidad y sufrimiento, experiencias dolorosas y horas de abatimiento, desánimo y quizá incluso miedo. Sin embargo, sea lo que sea y provoque lo que provoque, ¡jamás se encontrará en ello una injusticia de Mi parte! Son, más bien, pasos evolutivos necesarios que surgen del pasado del alma y representan, por tanto, aquello que todavía debe aprender.

En definitiva, todo sirve para que la persona reconozca el sentido de su vida y madure su decisión de querer recorrer hasta el final este camino cuya meta es una existencia eterna junto a Mí. En este sentido, cuando se han decidido, caminan de Mi mano. Y esto significa quedar envueltos en Mi manto de amor, en la luz más grande y radiante de la Creación.

Les recomiendo recordar una y otra vez que nada ni nadie puede afectar de ninguna manera Mi protección y Mi cuidado; a menos —y aquí debo añadir una nota amarga— que la persona dé a las fuerzas negativas la posibilidad de influir en ella mediante sus pensamientos, palabras y actos. Porque ese es el objetivo de ellas. No Me refiero a los «pecados pequeños», descuidos, imprecisiones, negligencias y otras cosas que les suceden repetidamente pero que no cambian su sí a Mí.

Distinto es cuando el adversario logra apartarlos del camino elegido por su corazón. Conseguirlo ha sido desde eternidades su tarea más importante. Solo así gana terreno, reúne la energía que necesita con tanta urgencia y ata a las personas y más tarde a sus almas.

Sé que muchos comentan interiormente Mis exhortaciones y explicaciones acerca de esta puerta de entrada en su conducta con las palabras: «Por favor, otra vez no…». Si perteneces a quienes tomaron en serio Mis indicaciones correspondientes en el pasado, no pensarás así, porque reconociste su valor para ti.

Si no es así y prefieres leer y escuchar únicamente acerca de luz, amor y armonía, puedes comprobar fácilmente si de verdad ya no necesitas Mi llamado a la atención, ni siquiera como un nuevo recordatorio amoroso de vigilar quizá mejor que antes los agujeros o brechas de tu manto protector energético:

Busca en tu interior el sentimiento llamado miedo… ¿De verdad ya estás libre de él?


Seguramente ya sabes que el instrumento del miedo es el arma más fuerte de las fuerzas contrarias. Es el medio con el que Mi adversario y el de ustedes alcanza una y otra vez sus objetivos. Lo cuida como a la niña de sus ojos, porque sin el instrumento del miedo estaría indefenso: ya no tendría con qué mantener a sus seguidores bajo su yugo ni convertir a quienes todavía pretende seducir en obedientes receptores de órdenes.

Aunque tengan la impresión de que el espacio que los rodea está vacío, ninguna suposición podría ser más equivocada. En Mi Creación no existe el «vacío». También su universo material está lleno de energía, solo que esta no posee la elevada vibración de los Cielos, sino que ha sido transformada a un nivel inferior. Es resultado de la Caída y contiene innumerables variantes cuyas formas, frecuencias, colores y calidades superan su imaginación. Son campos energéticos de dimensiones inimaginables que buscan sin cesar vibraciones semejantes, incluso las más pequeñas, o están en contacto con ellas.

El mayor de ellos, el que produce el efecto más devastador, se llama «miedo». ¿Dónde y cómo actúa? ¿Dónde encuentra sus objetivos, que con demasiada facilidad se convierten en víctimas? Los encuentra entre aquellos hermanos y hermanas Míos que todavía no son libres. Conforme a la ley de la atracción, estas fuerzas pueden influir en ustedes cuando no están suficientemente vigilantes y no oponen, de ser posible ya a los primeros impulsos, un «no» claro ni vienen a Mí, o si es necesario «huyen» hacia Mí. Si no tienen cuidado —algo que les sucede especialmente cuando, por medio de noticias u otra información, entran o son atraídos al campo energético del miedo—, su potencial de temor se intensifica.

Esto puede hacer que ocupe tanto espacio en ustedes que afecte su pensamiento claro. Entonces las reflexiones que antes, sin esta radiación acrecentada de miedo, podían realizarse sobre la base de la razón y la lógica del corazón ya no pueden efectuarse como corresponde a un hijo de Dios; las decisiones se aplazan indefinidamente o, bajo la impresión del miedo y del supuesto daño a la salud o perjuicio, finalmente se toman conforme a la voluntad de su adversario.

Amados Míos, existe un remedio contra el miedo. Solo existe un remedio contra este miedo. Y el mal también lo sabe: ¡es el acercamiento repetido a Mí, que idealmente desemboca finalmente en la entrega a Mí, el Amor!

Uno de sus refranes dice que el ser humano se preocupa por mil años, pero, con suerte, solo llega a vivir cien. Hermano Mío, hermana Mía, ¿cuántos años de tu vida has llenado ya de pensamientos de miedo?

Precisamente ahora ha llegado el momento de ocuparse de sus sentimientos y pensamientos. En muchas personas, aunque solo actúen en el interior, ocupan gran parte de su mundo interno. Depende de ustedes qué importancia les concedan. Muchas veces el problema no es que les falte buena voluntad para sentir y pensar de otro modo; ciertamente quisieran albergar únicamente pensamientos positivos, edificantes, alegres y luminosos. Pero han subestimado el poder de lo negativo que penetra una y otra vez en su conciencia.

Solo existe una solución. Además de su atención, requiere disciplina: siempre que adviertan que un estado de ánimo poco alegre y opresivo, provocado por muchos factores interiores y exteriores, comienza a extenderse en ustedes, vengan a Mí. ¡Yo, su Hermano y Amigo, los espero con los brazos abiertos!

Vengan de inmediato. No permitan que pensamientos negativos y temerosos se extiendan en ustedes. Sean conscientes de que precisamente esto pretenden las fuerzas de la Caída. Aunque el ser humano es muy complejo, hay algo que no puede hacer: albergar al mismo tiempo pensamientos buenos y malos, edificantes y destructivos. Aquello que los mueve y llena emocional y mentalmente determina su salud, su estado de ánimo y también la condición de su alma, si permiten que permanezca activo en ustedes durante suficiente tiempo. Y es decisivo para aquello que atraen y que finalmente influye en gran medida en su vida.

Vive en el presente tan bien como ya puedas. Sobre todo, vive en Mi presencia. Inténtalo y te asombrarán los «milagros» que entonces se manifestarán en tu vida cotidiana, en toda tu existencia, también y precisamente ahora y en el futuro cercano.

Amén

(1) Entre otras, el 9 de diciembre de 2020.

(2) Extracto de «Los discursos fúnebres ya fueron pronunciados»:

Después llega un gran silencio,
donde un miedo suave te invade:
si la voluntad de tu juez
te concederá un buen veredicto.

De pronto te escuchas hablando

y te contemplas sobresaltado:

esas fueron tus debilidades.

Ahora mira lo que tu amor puede.

Ábrete y deja que veamos

lo que guardas en tu corazón.

Solo sobre esto puedes construir

al considerar el sí y el no.

Buscas en tus mayores profundidades,

pero tus manos están casi vacías;

las voces que llamaban en tu corazón

hace mucho que ya no escuchabas.

Pero entonces te oyes preguntar:

¿Quién te enseñó a amar?

Y tendrás que decirte a ti mismo:

Nunca me preocupé por ello.

A la luz de tu propia visión

te reconoces, y ya no necesitas

el juicio ajeno de otra persona

ni la piedra que alguien arrojó.

Hasta aquí, todo bien. ¿Viene ahora el fuego

con el que Dios asusta a Sus hijos?

¿Será terriblemente costoso tu castigo

porque Él te descubre, porque tú te descubres?

¿Qué te parecería justo?

¿Qué debe suceder ahora contigo?

¿Pierde un Dios creador a los Suyos?

¿Puedes ver el amor en ello?

El Cielo solo puede dar amor.

Abre de par en par sus puertas

hasta que, tras nuevas vidas terrenales,

estés preparado para el Cielo.

De Verlasse dich auf deines Herzens leisen Klang,

Bürger-Verlag.