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La vigilancia y la decisión son la exigencia del momento

Fuente: Hans Dienstknecht

Título original: Wachsamkeit und Entscheidung sind das Gebot der Stunde

Fecha original: 6 de julio de 2021

Traducción al español latinoamericano.

Revelación divina

Mis amados hijos e hijas, ¿puede una persona que conserva un pensamiento relativamente claro imaginar que algo con estructuras definidas surja «sencillamente de la nada», sin una mano que lo ordene? ¿Que además contenga procesos sumamente complejos, entrelazados y complementarios, que garantizan un desarrollo continuo y lleno de sentido?

La pregunta se responde por sí sola, porque algo semejante no puede existir. Si aplican este conocimiento a la Creación, de la cual su mundo visible y material constituye apenas una parte diminuta, no puede existir otra respuesta que esta: en el trasfondo, todavía sin ser reconocido por la mayoría, tiene que existir algo que, como la fuerza más poderosa que todo lo conserva y mueve, está por encima de todo. Sin embargo, la libertad que les fue regalada les permite rechazar semejante pensamiento y semejante fe.

No se les enseñó a desarrollar un pensamiento autónomo; en muchos casos incluso se impidió deliberadamente que lo hicieran. Detrás estaban y siguen estando fuerzas interesadas en mantener ignorantes a Mis hijos humanos. Y no solo esto: en tiempos anteriores se los mantenía sometidos con la vara del miedo cuando comenzaban a cuestionar muchas cosas. En su tiempo actual, cuando este instrumento ya no resulta eficaz, se emplea una estimulación excesiva de los sentidos, mediante la cual se bloquea la conciencia humana para las sutilezas y para las cosas que pueden percibirse «entre líneas». Son distracciones de las más diversas clases que les dificultan enormemente reflexionar acerca del sentido de su existencia. Y no solo reflexionar, sino emprender con el corazón abierto la búsqueda y encontrar las respuestas correctas, algo tan necesario precisamente en su tiempo.

Por eso no es exagerado que diga que la mayor parte de la humanidad se encuentra en un profundo sueño espiritual. Los somníferos que se les ofrecieron y que muchos aceptaron con agrado y continúan aceptando en una medida nunca antes conocida produjeron el efecto que pretendían los tentadores y seductores: ¡las personas duermen! Pero la rueda llamada causa y efecto, puesta en movimiento por ellas mismas, gira invisiblemente en el trasfondo sin que lo sepan. Y gira, gira y gira… cada vez con mayor rapidez.

Cuanto más rápida se vuelve su rotación, tanto mayor es el interés de las fuerzas contrarias por profundizar su sueño y permitirles que continúen durmiendo plácidamente y bien protegidos. Saben muy bien que intervendré mediante Mi ley porque el recipiente comenzó a desbordarse. Pero a ellas puede sucederles poco —y esto también lo saben exactamente— porque en su lejanía de Dios ya viven en los ámbitos astrales más profundos, desde los cuales actúan. Lo que necesitan para mejorar un poco su lamentable estado es energía. Y la obtienen de aquellos a quienes pudieron sumir, y todavía pueden sumir en gran medida, en un profundo sueño espiritual.

Pero no buscan únicamente robar energía en el momento. Después de dejar su cuerpo terrenal —algo que ustedes llaman erróneamente muerte—, muchas almas están muy debilitadas por su sumisión a las ofertas de distracción de las tinieblas. Entonces su fuerza no alcanza para comenzar el trabajo de ascender hacia zonas más luminosas. Permanecen en ámbitos sutiles cercanos a la Tierra, sobre los cuales las fuerzas satánicas todavía ejercen influencia, y aumentan así el ejército de Mis adversarios y de los suyos, muchas veces sin haber sido conscientes de ello ni haberlo deseado.

A nadie le agrada que lo arranquen del sueño, mucho menos cuando este fue profundo y aparentemente le proporcionó sueños hermosos. Pero como llevo en Mi corazón el bienestar de ustedes, ante todo el de su alma, desde que existen seres humanos procuro despertar a Mis hijos dormidos. Nunca fue Mi llamado a despertar más importante ni urgente que en el tiempo actual. Pero siempre estuvo y permanece fundado en Mi amor, aunque muchas veces no lo hayan percibido así y hayan perseguido y silenciado a muchos de quienes exhortaron y llamaron en Mi nombre.

Cuando y donde Mi palabra esclarecedora de Padre no fue ni es escuchada, Mi ley ocupó y ocupa el lugar de Mi palabra. Muchos no comprenden esto como una exhortación o advertencia; no creen las explicaciones que doy por medio de hombres y mujeres que Me son fieles. No escuchan Mi llamado o Me consideran injusto porque ahora se recoge la cosecha. Pero también esto sucede exclusivamente por amor, algo que un día reconocerá incluso el último demonio cuando llegue al conocimiento, doble sus rodillas, se arrepienta y emprenda entonces el viaje de regreso a su hogar celestial.


Uno de los conocimientos más importantes que pueden adquirir durante su vida es saber, con un convencimiento profundamente arraigado en su interior, que aquello que ven, oyen, viven y perciben con sus cinco sentidos es solo una realidad aparente. Esto no significa que no deban tomarla en serio y hayan de vivir despreocupadamente, porque de todos modos no permanecerá al ser pasajera.

Ya les he hablado muchas veces de que su vida se asemeja a una escuela en la que se les presentan las tareas necesarias para la maduración de su alma. Cuando al final de su vida terrenal cierren sus ojos para siempre, aquello que consideraron importante como realidad perderá por completo su significado. Se disolverá en la nada y, en el mismo instante, entrarán en un mundo que antes era invisible para ustedes —¡pero completamente real!—; un mundo que siempre estuvo allí, que los rodeó directamente «como una prenda de vestir» y, sobre todo, con el cual mantuvieron comunicación durante toda su vida sin saberlo.

Desde estos ámbitos imperceptibles, que precisamente por su invisibilidad representan para ustedes un gran peligro, fueron observados, tentados y atacados constantemente. Unos más y otros menos, según la intensidad del interés del lado oscuro por obstaculizar el desarrollo de su alma, perturbarlo seriamente o impedirlo.

Esto les quedará claro porque, después del proceso de separación del alma y el cuerpo, lo experimentarán personalmente, siempre que su conciencia no haya quedado muy fuertemente marcada y limitada por su incredulidad o por una educación religiosa estrictamente dogmática.

Permitan que penetre profundamente en ustedes el conocimiento de que, contemplado espiritualmente, no viven en un «espacio vacío». La lucha de las tinieblas contra la luz no es algo abstracto. Tiene lugar desde el comienzo de la caída. El ser humano pasó a ocupar el centro de esta confrontación cuando su Tierra se desarrolló lo suficiente para servir como lugar de encarnación para las primeras almas. Desde entonces, fuerzas destructivas de las clases más diversas se esfuerzan constantemente por influir sobre ustedes:

Las potencias buenas que coloqué a su lado actúan respetando su libre albedrío. Las menos buenas tienen únicamente la intención de atraerlos hacia su bando. Y, en lo posible, sin que lo noten, algo que consiguen con demasiada frecuencia. Los recursos que utilizan y los caminos que preparan para tentarlos una y otra vez, hacerlos tropezar, volverlos adictos, atarlos y muchísimas cosas más son muestra de una gran inventiva.

¿Y cuáles son los motivos de sus hermanos y hermanas que actualmente se consagraron a lo diabólico? Como se dijo antes: robar energía e incorporarlos al gran ejército de almas privadas de libertad sobre las cuales gobiernan.

Mi intención es sensibilizarlos frente a aquello que sucede en el trasfondo sutil sin que lo sepan; por una parte, para que lleguen a estar más vigilantes y, por otra, para que descubran cada vez mejor el juego dentro del cual están involucrados sin saberlo. Cuando su visión es deficiente o inexistente, se asemejan a jugadores en un campo que son empujados de un lado a otro como marionetas o incluso retirados alguna vez del terreno. De vez en cuando, quizá alguno se sorprenda por lo que le sucede. Pero no llega a la idea de que tiene en sus propias manos terminar con ese movimiento absurdo de un lado a otro. No fue instruido, recibió una instrucción falsa o rechazó todas las indicaciones y ayudas.

Ahora otros ejercen poder y control sobre él. En definitiva, amados Míos, ¡no se trata de otra cosa que de poder y control! A los ojos de todos aquellos que trabajan contra Mí en este mundo y en el más allá, la meta deseada es gobernar. Esto se opone a lo que enseñé y viví como Jesús de Nazaret. Fui y soy el mayor Servidor de Mi creación. Yo, la fuente de toda vida, Me regalo con Mi fuerza de manera desinteresada e incondicional desde la eternidad. Y lo continuaré haciendo por toda la eternidad.

Lo que sucede en su mundo es exactamente lo contrario de lo que expresa Mi mandamiento del amor. Contemplen la historia: ciertamente siempre se trató también de aumentar la riqueza personal, aunque solo fuera porque esta proporcionaba los recursos económicos para «poner a otras personas al servicio de los intereses propios»; pero la meta fue siempre el poder. Así, reyes y emperadores se convirtieron en soberanos; políticos, en jefes de Gobierno admirados; científicos, en pequeños dioses venerados; y empresarios, en jefes de corporaciones que actúan globalmente, dominan grandes partes del mercado mundial y establecen la dirección.

Desde hace mucho tiempo ya no se trata del dinero. Nadie puede comer más allá de quedar satisfecho, y ninguna persona verdaderamente rica pierde su dinero por conducir automóviles grandes, vivir en mansiones lujosas o vestirse con ropas de oro.

No, Mis hijos e hijas, la meta que los seres demoníacos y sus seguidores persiguen con intensidad creciente en el tiempo final en que viven no consiste en acumular riquezas todavía mayores, sino en ejercer poder y control sobre otras personas. Es la meta que ya tenía ante sus ojos Sadhana —quien más tarde se llamó Lucifer—, que finalmente provocó su caída y que nunca perdió de vista. Ya entonces encontró seguidores para su idea, y tampoco hoy necesita buscar ni hacer mucha propaganda. En verdad no es exagerado decir que los candidatos a participar en este juego maligno, cuyos comienzos están viviendo, hacen fila ante los príncipes de las tinieblas…

Para muchos de aquellos que no están dispuestos a seguirme y convertirse en servidores de su prójimo, el gran portal negro del poder se ha abierto de par en par. Los atraerá cada vez con mayor fuerza, como por arte de magia, y los recibirá con los brazos abiertos para finalmente devorarlos. Pero, limitados por su pensamiento y su conducta equivocados, ni lo saben ni lo creen cuando lo leen o escuchan.

Les recuerdo las palabras de Mi última revelación: toda acción que no corresponda a Mi ley del amor —sobre todo cuando se trata de una infracción grave que sirve al beneficio propio y desatiende el bienestar del prójimo— lleva ya dentro de sí la semilla de su destrucción.


A continuación les explicaré en qué circunstancias y de qué manera proceden las tinieblas para perjudicarlos y, en lo posible, mantener estancado su desarrollo; pero, sobre todo, cómo pueden protegerse y fortalecer al mismo tiempo las defensas de su alma. Será una ayuda valiosa para quienes reconocieron la gravedad del tiempo, cuyo amor por Mí crece y que sienten el deseo de continuar desarrollándose; y que, al mismo tiempo, desean ayudar también a sus hermanos de buena voluntad que necesitan ejemplos como apoyo.

La influencia sobre ustedes procede de los ámbitos no materiales, sutiles e invisibles y es de naturaleza energética. Esto la vuelve doblemente peligrosa, porque ustedes no pueden percibirla directamente o solo pueden hacerlo en casos extremadamente raros. Puede tratarse tanto de intentos deliberados de manipulación por parte de seres espirituales de baja condición como de la comunicación con campos energéticos negativos que atraviesan todo su cosmos como nubes gigantescas o formaciones de niebla. Que se produzca un contacto con las consecuencias correspondientes depende de si las energías que los alcanzan encuentran en su interior energías semejantes o de la misma vibración.

Aquí actúa la ley espiritual según la cual lo semejante atrae a lo semejante y lo diferente se rechaza.

Las fuerzas contrarias saben con toda exactitud qué existe en su interior. Quizá puedan fingir algo ante otras personas, pero no ante un ser espiritual relativamente «entrenado». Este puede leer, por ejemplo, en su aura los intereses y deseos que llevan dentro. Para muchos seres de los ámbitos astrales, ustedes son como un libro abierto. Saben mucho más de ustedes y acerca de ustedes que ustedes mismos. Reconocen sus puntos fuertes y estiman si vale la pena iniciar aquí un ataque. Pero sus puntos débiles son más importantes para ellos, y les resultan especialmente interesantes aquellos que ustedes no quieren conocer…

La lógica del corazón que les enseño tiene que decirles que no puede ser de otra manera. Toda persona relativamente inteligente procedería igual al intentar atacar a un adversario. Y créanme: en cuanto a refinamiento, inteligencia, malicia y astucia, los príncipes de las tinieblas son muy superiores a ustedes.

Todos los intentos por inducirlos a una conducta que sirve a sus intereses y fortalece debilidades de carácter existentes o puede servir como una especie de instrumento para abrir la puerta a una nueva conducta carente de amor se desarrollan primero, mediante sensaciones y pensamientos, en el plano energético. Solo cuando lograron fijarse allí se produce el siguiente paso: inducirlos a convertirlos en acciones. Entonces la semilla sutil se transforma, por medio del ser humano —voluntaria o involuntariamente—, en cosecha material.

Por tanto, la puerta de entrada para aquello que al comienzo puede presentarse como inofensivo, pero después adquirir una forma pecaminosa y contraria a Mi mandamiento del amor, son sus sentimientos. En el transcurso posterior se concretan como pensamientos para manifestarse después mediante la acción «a la luz» y, con ello, «en el mundo». Cuando esto sucede, el bando contrario logró colocar al menos una vez otro «pie en la puerta». Que esta pueda abrirse más depende de la persona: de si conoce estas relaciones, de si desea siquiera conocerlas y de si está dispuesta a cerrar nuevamente la abertura.

Por tanto, sus hermanos y hermanas que todavía viven en zonas con poca luz siempre los alcanzan únicamente de manera indirecta por medio de sus pensamientos. Por esta vía quieren inducirlos a una conducta que les proporciona energía, la cual extraen de ustedes, aunque por lo general solo lo notan más tarde; algunas veces demasiado tarde. En las profundidades de los mundos astrales existe una necesidad enorme de energía. Junto con la ampliación de su ámbito de dominio, esta constituye la fuerza impulsora de la lucha de los caídos contra Mí y contra ustedes.


Ninguno de Mis hijos humanos puede perfeccionarse en la Tierra hasta llevar ya dentro de sí la vibración de los Cielos. Todos llevan todavía en su alma cargas mayores o menores. Aquí actúan los seres oscuros. Las sombras de su alma son como imanes; sirven a las fuerzas negativas para dirigir, por medio de sus sensaciones y pensamientos, sus sentidos hacia la dirección que consideran prometedora para continuar influyendo sobre ustedes. Pero también encuentros, situaciones cotidianas, momentos inesperados y muchas cosas más son preparados «invisiblemente en el trasfondo». El ser humano ignorante considera todo esto casualidades. Si interpretara el concepto de «casualidad» como aquello que le llega exactamente porque está destinado para él, habría acertado.

Pero desde las esferas invisibles para ustedes no actúan únicamente energías satánicas sobre el ser humano. Si la persona no tuviera ninguna conexión Conmigo, el Amor, sería incapaz de resistir las influencias oscuras. Por una parte, vivo dentro del ser humano; por otra, cada uno tiene durante toda su vida a sus ángeles y ayudantes espirituales a su lado, que lo protegen y apoyan en la medida en que les es posible respetando su libre albedrío.

Sin embargo, la decisión de comportarse de una u otra manera queda en manos de la persona. Concretamente esto significa:

¿Está dispuesta la persona a oponer a las insinuaciones y tentaciones de las tinieblas su deseo y esfuerzo de comportarse como lo enseñé y viví mediante el mandamiento del amor a Dios y al prójimo? Con ello no se quiere decir expresar en términos generales su fe en Mí ni ingresar en una iglesia o comunidad religiosa. Significa ocuparse de la pregunta: ¿emprendo ahora, en esta situación concreta, la lucha contra el tentador?

¿Cómo puede suceder esto, amados Míos? El primer mandamiento sería mantenerse vigilantes ante los pensamientos que muchas veces los asaltan aparentemente surgidos de la nada. Después, reconocer que la confrontación tiene que comenzar en el plano mental aquí y ahora, de inmediato.

Opón a los pensamientos tentadores lo contrario de su contenido diabólico: pensamientos de fortaleza, de luz, de tu condición de hijo de Dios, de alegría, de superación y de victoria. ¡Y al hacerlo pídeme que te asista!

Así, en tu cabeza, en tus pensamientos, en tu alma y quizá incluso en el mundo invisible que te rodea, se enfrentan dos bandos cuyas intenciones no podrían ser más opuestas. ¿Cuál de ellos ganará la lucha? «En principio, el de la luz», dirás. Sí, pero solo cuando tú, que eres el objeto de esta lucha, aportes tu parte. Esto significa que debes estar dispuesto a participar activamente con perseverancia, paciencia y sin dudas, determinando así de manera fundamental el resultado positivo de la confrontación. No sucederá así si únicamente Me pides algunas veces Mi asistencia y después vuelves a tu rutina habitual.

Y aquí elimino un gran error que, desde hace casi dos mil años, atraviesa como un hilo rojo el pensamiento y la conducta de quienes se llaman cristianos:

Ciertamente redimí a las personas y almas que hasta Mi sacrificio en el Gólgota estaban atadas, pero con ello no las liberé automáticamente del trabajo que todavía tienen que realizar en el camino de regreso a la casa del Padre. Volví a abrir los Cielos para todos, pero cada uno debe tomar por sí mismo la decisión de querer verdaderamente regresar al hogar y asumir los esfuerzos vinculados con ello. Después tiene también que llevarla a la práctica. Para hacerlo, la fuerza de Mi amor está disponible para cada uno en una medida que supera su capacidad de imaginación.

Y en esta ocasión quiero corregir otra idea falsa: el camino de regreso a la casa de su Padre no es un paseo dominical «… en el que solo se encuentran personas agradables a quienes se saluda amablemente», como lo expresé una vez. Es verdad que, cuando están dispuestos a recorrerlo, trae mucho de positivo a su vida en forma de libertad, alegría y confianza y, sobre todo, prepara su alma para vivir en mundos luminosos y sin peso; pero es un camino en el cual, detrás de cada curva —con el rostro cubierto o descubierto—, acechan quienes quieren impedir su regreso al hogar.

Llamo trabajo interior al esfuerzo que realizan por recorrer el camino que señalé como Jesús. Es trabajo, Mis hijos e hijas, y quien les diga otra cosa desconoce la verdad o la oculta. Es un trabajo que todo ser tendrá que emprender algún día, porque en Mi ley está establecido que cada uno volverá a encontrar Mi corazón de Padre. Puede significar, y en algunas fases incluso significará, que tendrán que luchar verdaderamente, y hacerlo con ustedes mismos o contra ustedes mismos. Porque las tinieblas no dejarán marchar fácilmente a nadie, tanto si antes actuó activamente en sus filas como si solo avanzó como uno más de la multitud sin grandes aspiraciones de desarrollar su alma. Por eso atraen ahora con fuerza creciente a todos y todo cuanto pueden capturar.

El trabajo interior es, más que nunca, la exigencia del momento. Puede realizarse. Puede realizarse bien cuando se hace Conmigo. Conmigo significa: mediante una vida Conmigo; mediante una unión interior que llega a ser cada vez más estrecha y los enriquece y fortalece interiormente. No es una riqueza como la que conoce el mundo ni una fortaleza caracterizada por ejercer poder. Es Mi fortaleza, que se expresa en humildad y firmeza inconmovible. Es una fortaleza que las tinieblas temen.

Esta es la razón por la que gobiernan su mundo con tanta vehemencia. Si la humanidad hubiera aprendido a oponer a los pensamientos seductores y luciferinos sus propios pensamientos nacidos de Mi amor y una conducta resultante de ellos —una y otra vez, hasta que quedaran borrados los antiguos programas del miedo—, el poder del mal habría sido quebrantado. Pero sucedió de otra manera…

Sin embargo, nunca es demasiado tarde para el individuo. Nadie está expuesto a circunstancias imprevisibles ni a casualidades, aunque así parezca. Cada uno tiene en sus manos no dejarse arrastrar por la corriente de miedos y preocupaciones. De allí nacen Mis palabras paternales, destinadas a darles ánimo y recordarles una y otra vez quiénes son, qué fuerza permanece oculta en ustedes y cómo pueden atravesar Conmigo, a pesar de todo y con seguridad, las tormentas de su tiempo, que aumentarán.

Si deciden practicar y aplicar el ejercicio antes descrito de «opongo inmediatamente mis pensamientos» —que es apenas una pequeña pieza del trabajo interior—, percibirán cómo los ataques se debilitan y disminuyen cada vez más. Al mismo tiempo notarán el despertar y crecimiento de una nueva fortaleza, que en realidad no es tan nueva porque se encuentra en ustedes desde la eternidad. Es Mi fortaleza. Ahora queda activada por la decisión que tomaron por amor a Mí, a su prójimo y a ustedes mismos. Y produce al mismo tiempo el fortalecimiento y la armonización del sistema inmunitario de su alma, aunque poquísimas personas saben siquiera que poseen uno…

¿Saben qué sucederá entonces? Poco a poco surgirán el hijo fuerte y radiante y la hija igualmente radiante, con toda su belleza y gracia, y llevarán Mi luz al mundo. Si alguna vez algo negativo intenta surgir nuevamente, sabrás cómo tratarlo. Lo habrás aprendido. Habrás tomado Mi mano, vivido tus experiencias y construido una confianza profunda. Tampoco soltarás Mi mano cuando los vientos fuertes se conviertan en huracanes.

Las dudas y las preguntas dejarán de atormentarte. Sabrás que poseo el poder y no cometo errores. Reconocerás que todo está integrado en un gran plan, en Mi plan, y que todo está bajo Mi dominio. Pero, a diferencia de las fuerzas satánicas, Yo no ejerzo control, porque soy la Libertad y el Amor. Y porque deposité ambas cosas y mucho más en cada una de Mis criaturas.

Todo, hijo Mío, sirve para volver a reunir y llevar al hogar aquello que parecía perdido. ¡Así sucederá, porque es Mi voluntad!

Amén