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La manipulación de la conducta humana por las tinieblas

Fuente: Hans Dienstknecht

Título original: Die Manipulation des menschlichen Verhaltens durch die Finsternis

Fecha original: 15 de febrero de 2021

Traducción al español latinoamericano.

Revelación divina

Mis amados hijos e hijas, los padres responsables adaptan una y otra vez las ayudas que brindan a sus hijos durante su crecimiento. Esto significa que también hay repeticiones, exhortaciones y recordatorios, pero que una buena educación, al estar orientada hacia una meta, no se limita a ello. Al fin y al cabo, se trata de proporcionar a los hijos, durante el período de maduración física y anímica, fundamentos sobre los cuales puedan seguir construyendo y que sirvan de preparación para la vida que algún día tendrán que afrontar bajo su propia responsabilidad.

¿Creen que Yo actúo de otra manera?

Desde hace muchas décadas y siglos —si incluyen a los profetas de la Antigua Alianza, desde hace milenios— he explicado a Mis hijos humanos que existe un poder más elevado y mayor que su pequeño y pasajero dominio sobre el mundo: que soy Yo, su Dios y Creador, quien guía sus destinos, y que he creado leyes en las que todo está integrado, incluida su conducta carente de amor y dirigida únicamente hacia sus propios intereses.

Hijos e hijas que Me son fieles han transmitido mensajes de Mi corazón a Mis hijos ignorantes, siempre con la intención de ampliar su mirada y dirigirla hacia la vida verdadera que los espera después de su llamada muerte. Nunca había existido en su mundo tanta información y conocimiento acerca de la vida en el más allá como en este tiempo. Quien deseaba encontrar podía hacerlo; sí, tenía que encontrar, porque la ley de atracción lo conducía hacia las fuentes que necesitaba para sus siguientes pasos de desarrollo. Porque siempre ha sido válido, y lo será por todos los tiempos, que con toda seguridad Me dejo encontrar por quien Me busca y que, mediante Mi presencia en su vida cotidiana, le hago sentir: ¡Estoy aquí, estoy contigo!

Quien sigue Mi suave llamado en su corazón no puede ser retenido permanentemente por las potencias negativas presentes en su mundo, que dirigen y dominan a muchas personas sin que estas lo noten. Para no perder cada vez a más seres humanos y, con ellos, sus almas, tuvieron y tienen que hacer todo lo posible por atarlos e impedir así su desarrollo ascendente. Esa es su única oportunidad. Verdaderamente la aprovechan, y una gran parte de Mis hijos cae en las trampas que ellas prepararon con gran astucia.

Una y otra vez he acercado a los seres humanos, en todos sus detalles, Mi mandamiento del amor, que les di como Jesús de Nazaret, y he iluminado y explicado de manera comprensible muchos de sus aspectos. Ciertamente eran necesarias las repeticiones, porque el entendimiento olvida demasiado pronto y el ser humano vuelve a caer en la rutina cotidiana; pero al mismo tiempo Mis enseñanzas se hicieron cada vez más concretas y se adaptaron más a su tiempo y a su comprensión. Les proporcionaron y siguen proporcionándoles las herramientas para llevar a la práctica el conocimiento que la mayoría de ustedes posee en abundancia, es decir, para aplicarlo en su vida cotidiana.

Esta aplicación, comparable a hacer que el conocimiento pase de la cabeza al corazón y a las manos, es urgentemente necesaria. ¿Por qué? Porque sé lo que traerán los años y las décadas que tienen por delante. Porque quiero prepararlos y fortalecerlos, pues en el tiempo venidero las fuerzas contrarias harán todo lo posible por sumir al mundo cada vez más en el caos y el horror.

Mi ley lo permite, porque el recipiente llamado siembra y cosecha se desborda, y las causas establecidas, que desde hace mucho tiempo presionan con creciente frecuencia e intensidad para producir sus efectos, comienzan a derramarse. Las tinieblas no pretenden únicamente perjudicarlos o dañarlos físicamente; buscan influir en su vida después de la muerte. Porque si no logran permanecer interiormente junto a Mí o llegar a tiempo a Mis brazos y buscar refugio allí —con un corazón amoroso—, muchas almas irán a los ámbitos astrales después de dejar su cuerpo material y permanecerán allí durante algún tiempo. Esto dificultará su desarrollo posterior o lo impedirá por un largo período.

Mi palabra revelada, dada por medio de muchos de Mis hijos e hijas, ha tenido desde siempre el propósito de ahorrarles estas dificultades. Ama, y nada más, la forma abreviada de Mi mandamiento del amor, brota única y exclusivamente de Mi anhelo por cada uno de ustedes y de Mi deseo de ahorrarles dificultades y sufrimientos ya durante su vida, y también de dejar libre el camino que recorrerán como almas.

Quizá una imagen pueda hacerles comprender la situación en la que se encuentran su mundo y, con él, cada uno de ustedes:

Dos bandos se enfrentan en una confrontación preparada desde hace mucho tiempo. El estallido de la lucha se producirá en un futuro no demasiado lejano, aunque, si incluyen las escaramuzas iniciales —pues en este momento no son más que eso—, también pueden decir: «La lucha ya ha comenzado». Los grandes horrores todavía se hacen esperar. Sin embargo, ambas partes ya han colocado a sus combatientes. Desde «arriba» se han encarnado muchas almas muy desarrolladas, incluidas algunas que todavía no viven en la perfección absoluta, pero desean aportar su contribución para facilitar el tiempo venidero a todos los que tienen buena voluntad. Desde «abajo» han venido —también como resultado de una cuidadosa planificación— quienes tienen interés en consolidar y ampliar su posición de poder mediante la decadencia y la destrucción. Son vasallos de las tinieblas que, por su lejanía de Dios y su desconocimiento de Mis leyes, no saben —todavía no saben— que la montaña de las causas que ya han establecido se eleva cada vez más. Y la inmensa mayoría de Mis hijos e hijas se encuentra entre los frentes, ignorante, indecisa, temerosa y fácil de manipular.

Quien debe decidirse a favor o en contra de algo necesita información, especialmente mientras su sentir todavía no le muestre con seguridad el camino. Por eso es tan importante que practiquen la lógica del corazón que Yo les enseño, para que aprendan a descubrir las astutas maquinaciones del bando contrario. Porque este conoce muy bien el valor de las informaciones, con las cuales, si son hábilmente preparadas y presentadas, se puede extraviar y después dominar a muchísimas personas. Quien se apodera del monopolio de los instrumentos de difusión de noticias y opiniones tiene relativa facilidad para dirigir a las personas según sus propósitos, incluso mediante la amenaza de castigos cuando lo considera necesario.

La política de tergiversación y falsa presentación de Mi enseñanza del amor, practicada, por ejemplo, por los príncipes de las iglesias, sigue produciendo sus efectos devastadores después de siglos. Pero, por falta de otras fuentes —salvo las enseñanzas de unos pocos hombres y mujeres que vivían en Mi Espíritu y que en muchos casos fueron eliminados—, las personas dependían de aquello que no solo se les ofrecía supuestamente como Mi enseñanza, sino que casi siempre también se les imponía.

No ha cambiado mucho el modo de ejercer influencia. Sin embargo, sus posibilidades técnicas dan hoy también una voz a quienes sostienen otra opinión y pueden fundamentarla de manera creíble. Esto no representa un problema demasiado grande para las fuerzas del mal: difunden sus «verdades» entre el pueblo de múltiples maneras, y este acepta muchas veces sin comprobar lo que se le presenta. La parábola del hombre que sembró buena semilla y después tuvo que comprobar que su enemigo vino y sembró cizaña entre el trigo describe acertadamente este proceso.

Aunque hoy, en comparación con la Edad Media, tienen la posibilidad de escuchar y leer muchas cosas fuera de la oferta oficial, hay algo que no pueden evitar: buscar y encontrar el contenido verdadero dentro de la gran oferta de informaciones correctas y falsas, y finalmente decidir. Esto se aplica tanto a las muchas comunicaciones «procedentes del espíritu», gran parte de las cuales no procede de Mi Espíritu, como a la política informativa acerca de los acontecimientos actuales que determinan su vida cotidiana en todo el mundo.

Mucho contiene verdades a medias o falsedades que no se presentan de una manera burda, sino que, en la mayoría de los casos, están preparadas tan hábilmente que responden a los deseos y conceptos, a menudo inconscientes y ocultos, de muchas personas. Porque también las potencias satánicas conocen el valor incalculable —y amenazante para ellas— de la lógica del corazón, que libera a las personas y les permite decidir y vivir bajo su propia responsabilidad. Por eso emplean su antídoto:

Sin que la persona lo note, se apela a sus intereses, de modo que queda dispuesta a seguir la dirección indicada. Por eso no dije en vano en varias ocasiones*): que ustedes descubran una cuestión o situación y la valoren correctamente no depende tanto de su inteligencia como de sus intereses. La mayoría de los lectores u oyentes de Mis palabras pasó con demasiada rapidez por encima de esta verdad. Si hubieran reflexionado honestamente sobre ella, les habría revelado mucho acerca de su propia persona. Pero nunca es demasiado tarde…

Entre los intereses se encuentra también todo aquello que sirve para evitar los miedos: miedo por la salud, por la propia vida o la de familiares y seres queridos, por la pérdida del empleo o de los medios de subsistencia, por la pérdida de la libertad, del tiempo libre y de los placeres, y muchas cosas más. En el ámbito espiritual: miedo a un castigo de Dios, a una existencia eterna en el infierno después de la muerte, a golpes del destino por haber pecado, a que Dios ya no los ame, y así sucesivamente…

Trabajar con el miedo ha sido desde siempre un recurso probado de las fuerzas contrarias. Sin embargo, la mayoría de las personas negaría que también está afectada si se le preguntara. Es el instrumento que no solo promete el mayor éxito, sino que también lo produce. Y al mismo tiempo es lo contrario de lo que Yo les enseño y les ofrezco: seguridad y amparo para quien Me confía su vida, lleva Mi mandamiento del amor a la práctica cotidiana y, de este modo, Me sigue.

Si practicas el descubrir la causa de tus miedos y comienzas a trabajar Conmigo en sus raíces, sacas tus miedos de su escondite y, por decirlo así, los traes al presente. Entrégamelos entonces y, en la siguiente situación angustiosa que quiera atemorizarte, recuerda que estoy contigo. ¡Yo vivo en ti! De este modo, tus miedos se disolverán poco a poco en Mi luz.


En un tiempo como este, amados Míos, que nunca antes existió en la historia de la humanidad, ya no puede tratarse tan solo de proporcionarles más datos, por ejemplo, acerca de la vida después de la muerte, ni de alegrarlos describiéndoles futuros ámbitos hermosos y luminosos. Es verdad que para muchos este conocimiento también forma parte del proceso, pero —aunque Mi palabra les parezca muy seria, quizá demasiado seria para algunos— ahora se trata de algo más; al menos para aquellos de ustedes que sienten que «el tiempo de la leche y la miel» ha terminado, como lo expresé hace poco.

Desde hace mucho tiempo di y sigo dando mucho conocimiento al mundo para que las personas comprendan las relaciones, entiendan el sentido y la finalidad de su existencia terrenal y pierdan el miedo a morir. Continuaré haciéndolo; pero a quienes hasta ahora no solo han leído Mis palabras, sino que también las han interiorizado, entretanto les habrá quedado claro que hay mucho en juego. De todos modos, muchas personas en cuyos corazones pude despertar el anhelo no necesitan un conocimiento detallado. Han reconocido la verdad de que Yo soy el Amor y, mediante su esfuerzo cotidiano, han emprendido llenas de confianza el camino, aun sin saber cómo resolveré las cosas ni cómo estableceré el rumbo, tanto en su vida actual como en la del más allá.

La oración —expresada en este sentido con estas palabras u otras semejantes— «Hazte cargo Tú de mi vida; Tú sabes mejor qué es lo correcto para mí» crea un fundamento de confianza filial que garantiza que todo se desarrollará conforme a Mi amor y Mi cuidado. En quien lleva entonces en el corazón la certeza de que sucederá todo aquello que es bueno para él como ser humano y para su alma, el estrés que todavía existía disminuye claramente o se disuelve por completo en la conciencia de estar protegido junto a Mí. En consecuencia, también los efectos físicos serán positivos, pues sus científicos demostraron hace mucho tiempo que el estrés es una de las principales causas de muchas enfermedades.

Desarrollar semejante actitud interior es una meta elevada que no puede alcanzarse con facilidad, y mucho menos limitándose a consumir literatura espiritual. Presupone, amados Míos, llevar a la práctica lo leído o escuchado; debe existir al menos un esfuerzo serio, que Yo apoyo en gran medida. La necesidad de trabajar en ello se vuelve cada día más importante para todos aquellos que han reconocido la gravedad de este tiempo.

Bienaventurados quienes Me han incluido en su vida —de acuerdo con sus posibilidades— o pronto lo harán. Bienaventurados porque avanzan llenos de confianza hacia Mí y hacia Mis brazos extendidos. Así puedo guiarlos de la manera más segura. Sin embargo, cada uno debe tomar por sí mismo la decisión de dar semejante paso, debido a la libertad que le he regalado. Mi amor de Cristo espera ser invocado y aceptado.

Como el espíritu domina la materia y no al contrario, el sistema inmunitario del alma está también por encima del físico. La evolución no creó en vano en las plantas, los animales y los seres humanos un sistema inmunitario destinado a protegerlos de invasores que causan enfermedades. Solo el ser humano, que a diferencia de las plantas y los animales posee un alma plenamente desarrollada, dispone de una defensa espiritual que Yo llamo sistema inmunitario del alma.

Como «corona de Mi creación», el ser humano posee la capacidad de decidir en libertad alrededor de qué giran sus pensamientos y hacia dónde dirige sus ideas y deseos; con ello fortalece o debilita al mismo tiempo su sistema inmunitario. Si este se encuentra en gran medida intacto, puede rechazar los ataques invisibles procedentes del ámbito sutil. Su fuerza radiante se transmite al sistema inmunitario físico, porque el espíritu está por encima de la materia. Por eso, cuanto más elevada sea la «vibración» de una persona y más luminosa su irradiación espiritual, tanto más vigoroso será también su sistema inmunitario y tanto mejor podrá establecer una defensa eficaz frente a las múltiples influencias de agentes que provocan enfermedades.

Naturalmente, las tinieblas también saben esto. Por eso actúan en este punto, también en este punto:

Al seducirlos inadvertidamente de múltiples maneras, reducen la fuerza de su alma y consiguen, por una parte, que se carguen anímicamente y, por otra, que pongan en peligro su salud de manera aguda o permanente. Un daño a la salud favorece al bando contrario porque entonces la persona, debido al dolor y al sufrimiento, a menudo unidos a los efectos secundarios perjudiciales de los medicamentos, se vuelve insatisfecha e injusta. Busca entonces con mayor intensidad una compensación en lo mundano y corre el peligro de perder la fe en Mí. En su ignorancia discute y rompe muchas veces Conmigo, y no pocas veces Me responsabiliza por el destino que ella misma se creó.

Incluso cuando no llega tan lejos, muchas personas, debido a su falta de conocimiento y de práctica, no son capaces —y a menudo tampoco están dispuestas— de ejercitarse en el conocimiento de sí mismas para reconocer, con Mi apoyo, que las causas deben buscarse y encontrarse total o parcialmente en su propia conducta.


Quien se acerque a ustedes con intenciones deshonestas, ya sea visiblemente como ser humano o invisiblemente como ser espiritual, y trate de encubrir u ocultar sus verdaderos motivos, procederá siempre conforme al mismo esquema:

Primero intentará despertar su interés. Si lo consigue, dará el siguiente paso y hará que el asunto les resulte atractivo. Si también esto tiene éxito, ya no estarán lejos de ocuparse seriamente del tema, la idea, el proyecto, la persona, el placer esperado, la ventaja prometida o lo que sea. Los tendrá «enganchados»; el primer paso de la seducción habrá tenido éxito. Llamémoslo fascinación. Sirve de entrada para los pasos siguientes, de los cuales todavía no sospechan nada, y mucho menos tienen conocimiento. En esta fase deben permanecer en la oscuridad, porque de otro modo existe el peligro de que la seducción no alcance su objetivo.

Así proceden las tinieblas. Así comienza toda influencia que, en la siguiente fase, ya conduce a una dependencia mayor o menor, lo que facilita a su adversario comenzar inadvertidamente con su manipulación. En muchos casos lo consigue porque ustedes desconocen este modo de proceder o no están atentos. Y de ningún modo se trata únicamente de adicciones evidentes. También la inclinación a ejercer poder, acumular riquezas, buscar prestigio mundano y muchas otras cosas forman parte del repertorio de la seducción.

Y cuando se presenta un acontecimiento que los atemoriza, consciente o inconscientemente, porque temen perder parte o mucho de lo que todavía es tan importante para ustedes, ¿qué sucede entonces? Se ven obligados a tomar una decisión, de una u otra manera… Sus intereses influirán de manera determinante en su postura a favor o en contra.

Las fuerzas negativas tienen siempre ante sus ojos un resultado claro: atarlos a ideas y costumbres, a opiniones y modos de actuar que no representan en sí mismos algo malo, pero que sirven para privar de libertad a la persona. Esto significa, a su vez, que, por ejemplo, en situaciones difíciles o tiempos de crisis ya no puede decidir libremente a favor de lo bueno y correcto que habría elegido antes, es decir, sin la atadura establecida.

En la última fase, la atadura provocada deliberadamente —que apenas se percibe o no se percibe en absoluto como tal, pero conduce a una dependencia todavía mayor—, la persona ha perdido con frecuencia una gran parte de la libertad original que Yo le di. Visto de este modo, toda debilidad de carácter constituye una atadura, sobre todo cuando se la alimenta durante mucho tiempo. Pero entonces no solo el ser humano se ha dejado atar. Como durante toda su vida configura sin cesar el estado de su alma mediante su sentir, pensar, hablar y actuar, tampoco ella dispone ya de la libertad que originalmente corresponde a un hijo de Dios. Un proceso semejante puede prolongarse a lo largo de varias encarnaciones y fortalecerse o debilitarse según la persona persiga objetivos egoístas o desinteresados.

Conforme a la ley de que lo semejante atrae nuevamente a lo semejante, después de la muerte física el alma va a los ámbitos del más allá que corresponden a su naturaleza y a su vibración. En estos casos suelen ser los ámbitos astrales los que atraen a un alma atada.

Una atadura, cualquiera que sea, lleva siempre a la persona a intentar conservar aquello que fue importante para ella durante su vida o que le proporcionó cierta seguridad. Si esta conducta se practicó quizá durante muchas décadas, puede haberse convertido en un corsé rígido sin el cual la persona apenas puede vivir, o ya no puede vivir en absoluto, satisfecha, relajada y feliz. Se ha vuelto parte de su pensamiento y de sus actos; muchas veces constituye también el fundamento de su existencia económica, y siente miedo de tener que abandonarlo o ceder una parte. Dejar aquello a lo que se ha encariñado se vuelve entonces muy difícil o imposible. En el peor de los casos, considera una amenaza todo aquello que pretende quitarle su seguridad aparente. En su interior se extiende el miedo a perder.

El único camino para liberarse de defectos de carácter reconocidos, es decir, de ataduras, consiste en volverse hacia Mí y dar una nueva dirección al camino de la vida. Sin embargo, dejarse caer con confianza en Mis brazos puede significar, en determinadas circunstancias, un trabajo sumamente difícil para la persona, pues no sabe lo que la espera. «Hágase Tu voluntad», sobre todo cuando estas palabras salen del corazón y no se pronuncian solamente con los labios, ya no constituye para ella una alternativa en semejante fase de su vida.

El proceder satánico —la seducción gradual e inadvertida a través de las etapas de fascinación, dependencia, influencia, manipulación y atadura— ha producido frutos, aunque no para siempre.


Mis hijos e hijas, les he descrito en pocas frases el peligro que existe en todo momento para cada persona. Habría mucho más que decir al respecto. Pero basta para exhortar a la vigilancia a quienes se esfuerzan por llevar a la práctica Mi mandamiento del amor. En su tiempo es doblemente importante seguir los acontecimientos con los sentidos despiertos y no dejarse seducir hasta llegar a conclusiones falsas.

Recuerden que el bando contrario trata de manipularlos mediante el miedo. Examinen en qué medida Mi explicación acerca de las ataduras se aplica a ustedes y a su vida. Ninguna persona está libre de ataduras. Son el precio que su alma paga al encarnarse y entrar en la Tierra, el ámbito dominado por las tinieblas. Los riesgos son grandes, pero también lo son las oportunidades incomparables de abandonar nuevamente la Tierra purificados y enriquecidos por muchas experiencias. Se habrá alcanzado el siguiente peldaño de la «escalera de Jacob» que conduce al Cielo. Para ello no se necesita más que ama, y nada más.

Si desean reflexionar acerca de sus ataduras, por una parte no sean demasiado severos consigo mismos —¡Yo desato toda atadura que se Me entrega con un corazón sincero!—, pero, por otra, vayan tranquilamente un poco más a lo profundo. No todas las ataduras pueden encontrarse al primer intento. Si oran en su corazón, en este sentido, sin sentirse inseguros ni quizá incluso oprimidos o temerosos: «Hazte cargo Tú de mi vida; Tú sabes mejor qué es lo correcto para mí», se encuentran en el mejor camino para liberarse de aquello que el mundo les ofrece con una sonrisa seductora. Entonces podrán respirar aliviados y dejarse caer en Mis brazos con la certeza: ¡Todo está bien!

Entonces tampoco los asaltarán ya los miedos ante el pensamiento de tener que abandonar esto o aquello. Si es bueno para ustedes, permanecerá junto a ustedes. Si soltarlo ayuda a su alma, soy Yo quien les da la fuerza necesaria. Lo que entonces deposites en Mi luz ya no podrá atemorizarte ni cargarte. Y las tinieblas tendrán que dejarte marchar porque ya no tendrán poder sobre ti. Tus ataduras habrán sido desatadas por Mí a partir de tu decisión.

En este momento eres ciertamente un hijo de este mundo. Pero procura estar en este mundo sin ser de este mundo.

Cambia el mundo, aunque sea en fragmentos o pasos diminutos, permaneciendo positivo. ¡Pero cuidado! Con esto no se quiere decir el falso pensamiento positivo que niega la realidad conforme al lema: «Todo está bien». Eso no te ayuda a avanzar; al contrario, conduce a profundas decepciones. El tiempo es difícil y se volverá aún más difícil.

Permanecer positivo significa mirar los hechos de frente y reconocer lo que vendrá y tiene que venir como algo difícil, como una desgracia, pero sin dejarse abatir ni atemorizar por ello. Permanecer positivo significa ocupar tu lugar, cumplirlo lo mejor que puedas y transmitir con amor y de manera alentadora aquello que pongo en ti a quienes necesitan ayuda y consuelo, con el conocimiento de que todo lo tengo en Mis manos y de que no cometo errores.


Para concluir les dejo todavía un pensamiento en el que podrán profundizar si así lo desean:

Todos conocen la expresión «callejón sin salida», que describe una situación desesperada que no puede resolverse de una manera ni de otra sin enormes dificultades, pérdidas graves o destrucción. La humanidad en su conjunto se ha colocado por sí misma en semejante situación, que ya no ofrece ninguna posibilidad de salir sin sufrir daños.

Esto quizá suscite en algunos la pregunta de qué habría hecho Jesús, que conocía una solución para todo, en estas circunstancias. La respuesta es sencilla e invita a reflexionar:

«Él no habría llegado a semejante situación».

Amén

*) Entre otras, en la revelación del 23 de enero de 2021: «Divide y vencerás»: su modo de actuar y sus consecuencias.