Revelación divina
Mis hijos e hijas, el principio fundamental sobre el cual está construida Mi creación es el amor, ¡porque Yo mismo Soy el amor que todo lo abarca! Lo recalco una y otra vez porque a más de uno no le resulta fácil reconocer siempre en Mis palabras de revelación el amor que se imagina como amor divino, paternal, maternal o también fraternal. Esto sucede especialmente cuando es necesario hablarles con la debida seriedad.
No a todos les agrada que de vez en cuando se les advierta acerca de los peligros que acechan en gran número, y a menudo perfectamente ocultos, a lo largo del camino de su encarnación, esperando dificultarles la vida. Pero precisamente entonces y por ello existe una necesidad mayor de sensibilizarlos mediante explicaciones e indicaciones, porque continúa existiendo la intención de perjudicarlos a corto o también a largo plazo —por tanto, incluso a lo largo de varias encarnaciones—. Los esfuerzos que muestran sus malos frutos alcanzan en su tiempo su punto culminante provisional.
Mi amor es para ti desde el primer instante de tu existencia y por todos los tiempos, sin restricción ni interrupción, sin importar lo que hagas, dónde te encuentres en este momento ni si Me quieres o no. Mi anhelo, Mi voluntad y Mis posibilidades te llevarán de regreso hacia Mí, y no importa que tu viaje de regreso sea corto o largo. Tú mismo determinas su duración. Pero la meta está establecida de manera inmutable: es tu hogar eterno y verdadero junto a Mí. Es el «estado» de la dicha inconcebible e ilimitada; es tu herencia, que te espera y que recibirás cuando hayas regresado a casa.
Todo cuanto encuentras desde que abandonaste los cielos y viajas como alma fuera de tu hogar sirve única y exclusivamente para impulsarte a reflexionar y ayudarte a reconocer y tomar una decisión consciente. Así se crean las condiciones para alcanzar la maduración necesaria del alma, ya sea en otras esferas más sutiles o en la Tierra. Como tu vida no tiene fin, una vida terrenal no es más que un parpadeo en la eternidad, aunque te parezca diferente; y esto, no en último término, porque se te enseñó de otro modo y quizá aceptaste esa creencia sin examinarla.
Pasas un tiempo incomparablemente más prolongado en los mundos del más allá, en un estado inmaterial. Por reflexiones y decisiones de las que ya he hablado en varias ocasiones, un alma encarna. Esto significa que busca un cuerpo humano que le sirve durante cierto tiempo como «vehículo» para poder adquirir experiencias en la Tierra. Por regla general, las encarnaciones se preparan junto con su ángel guardián, quien los guía durante su vida terrenal conforme a sus propios propósitos positivos.
Por tanto, el alma abandona su hogar en el más allá porque desea aprender algo que le resulta más fácil en la Tierra. Va, por así decirlo, a recibir instrucción. Pero existen también muchas otras razones, en su mayoría egoístas, que ya fueron examinadas repetidas veces. Casi nunca tienen como meta el desarrollo del alma, sino experimentar y dar rienda suelta a deseos, pasiones e impulsos. El alma, o la persona en la que vive, encontrará también estas posibilidades. Aunque la persona no lo sepa ni mucho menos lo quiera, estas le sirven igualmente para aprender, pero entonces el aprendizaje se realiza a menudo en condiciones más difíciles.
Como ninguna alma encarna «fresca como una rosa», todas llevan consigo cargas mayores o menores, y en pocos casos también cargas asumidas voluntariamente (1). Pero estas no consisten únicamente en errores o debilidades que ahora deben superarse, sino —algo apenas conocido o muchas veces no considerado— también en opiniones, creencias y visiones del mundo. Forman parte de las ideas y convicciones adquiridas en vidas anteriores y aún duermen, sin que nadie las reconozca, en las profundidades del alma humana. También ellas tendrán que superarse tarde o temprano dentro del «aprendizaje» si no corresponden a Mi mandamiento del amor: «amen, y nada más».
A quien esto sorprenda o le resulte difícil creerlo, recuerde que un alma lleva consigo al más allá todo cuanto contiene en el momento de la muerte de su cuerpo. «Como cae el árbol, así queda tendido» es un hecho conocido entre quienes saben. Las posibilidades de cambio no son óptimas para un alma en los mundos sutiles, donde vive entre sus semejantes. Por eso, para poder desarrollarse con mayor rapidez, normalmente decide encarnar. Lleva a su nueva vida aquello que evidentemente debe abandonar o transformar mediante su conducta; lleva además sus actitudes fundamentales y partes de su carácter procedentes de vidas anteriores. Esto se expresa después, entre otras cosas, en sus actos, intereses, deseos, intenciones y metas.
Hasta aquí una breve síntesis de los pasos de desarrollo de un alma, acerca de los cuales ya los he esclarecido muchas veces. Lo dicho servirá como base para las reflexiones siguientes, en las que se requiere la lógica de su corazón.
Una de las jugadas más exitosas desde el punto de vista de las fuerzas oscuras fue, además de la presentación incorrecta de la ley de siembra y cosecha, el firme arraigo de la idea falsa acerca del infierno y el diablo. La caída o caída de los ángeles es el punto central para comprender los acontecimientos de su Tierra, que se vuelven cada vez más dramáticos.
Vuelvo una y otra vez a este punto porque Me importa que maduren hasta convertirse en hijos e hijas que piensan con independencia. Por eso construyo Mi palabra de revelación de hoy sobre la falta de conocimiento de las consecuencias de la separación de una parte de los ángeles, que en sus Escrituras solo se menciona en unos cuantos pasajes. Este fue el acontecimiento, un suceso de dimensiones inmensas, que condujo primero a la formación de ámbitos sutiles extracelestiales y finalmente —después de periodos imposibles de nombrar— al surgimiento de la materia. Su morada, la Tierra, no existiría sin la caída y, naturalmente, tampoco la vida que se desarrolló en lo terrenal bajo las formas más diversas, incluida la vida humana. Ustedes mismos tampoco estarían como personas donde están, porque jamás habrían abandonado los cielos.
Este es un aspecto; el otro es la enseñanza errónea de un ámbito surgido fuera de Mi creación, denominado «infierno», que supuestamente constituye por toda la eternidad el lugar de destierro de los caídos y de todos sus seguidores y esclavizados. Ciertamente, la mayoría de sus escribas y teólogos no niega la posibilidad de alguna forma de influencia de las tinieblas que conduzca a una conducta pecaminosa de las personas; pero desconoce la presencia constante e inmediata de las fuerzas contrarias.
O la niega, al igual que el hecho de que estas fuerzas necesitan personas y se sirven de ellas para poder actuar con éxito en su Tierra. Solo pueden lograr algo indirectamente. Esto significa que actúan por medio de personas a quienes inducen a poner en práctica las ideas e «inspiraciones» contrarias a Mi ley.
Como falta la disposición para cuestionar, el deterioro que entretanto ha abarcado todos los ámbitos se atribuye —si es que se considera— únicamente a la falta de consideración y al egoísmo de personas preocupadas por su propio beneficio. Esto vale para la destrucción de su espacio vital tanto como para la tergiversación de Mi enseñanza del amor; vale para todo cuanto está dirigido contra Mi mandamiento del amor.
Los verdaderos hombres y mujeres «entre bastidores», los auténticos manipuladores que dirigen desde lo invisible a sus vasallos terrenales, no pueden ser reconocidos como autores. Esa es su fortaleza, todavía.
Por eso, las personas no tienen claro que las fuerzas contrarias, que nunca abandonaron su lucha contra Mí, buscan conscientemente y con intensidad creciente la inseguridad, el miedo, el caos y la destrucción. Al hacerlo no solo aceptan la enfermedad, el sufrimiento, la necesidad y la muerte de las personas, sino que desde siempre forma parte de sus metas perjudicar de este modo a Mis hijos humanos en el cuerpo y en el alma y atarlos a ellas, para vivir después de su energía negativa; también cuando las almas, tras pasar al más allá, entran en los ámbitos astrales donde mandan las fuerzas satánicas.
Por muchas de Mis revelaciones saben que los seres negativos poseen fuerzas ante las cuales la voluntad y las acciones humanas no están a la altura (2). El hecho de que, pese a ello, no se sientan amenazados ni seducidos se relaciona con el refinamiento en forma de «táctica del salami» con que procede su adversario. Pero, a pesar de todo lo hermoso que encuentren en la Tierra, no olviden que con su encarnación entraron en el ámbito de dominio de las tinieblas.
Y no solo eso: hablando figuradamente, se encuentran en medio de una «jaula de leones», y su seductor hace todo lo posible para impedir que lo sientan. Muchas veces incluso le basta con conseguir que no avancen conforme a Mi mandamiento del amor. Entonces ya ha alcanzado su meta, en contraste con ustedes, que se habían propuesto dar un paso pequeño o grande de desarrollo durante su encarnación.
Puede servirles como comparación la siguiente imagen:
Reservaron una hora con un consejero, entrenador o maestro porque desean aprender o experimentar algo. La persona sentada frente a ustedes es tan fascinante, y las conversaciones que mantienen inmediatamente después del saludo son tan interesantes, que el tiempo pasa volando y demasiado tarde advierten que ya no llegarán al verdadero motivo de su visita. Pero entonces la hora ya terminó.
Como la inmensa mayoría de las personas atraviesa ciegamente su vida —tampoco quienes creen en Mí están a salvo de esta «enfermedad»—, se han convertido en juguetes que la oscuridad puede mover de un lado a otro, engañar, seducir y manipular a su antojo. El desconocimiento de las intenciones satánicas y de su proceder les facilita la tarea.
El esfuerzo por vivir el amor en la vida cotidiana no solo lleva a que se disuelvan las cargas del alma, surja una libertad interior y cambie el carácter: también la conciencia se vuelve distinta, se «amplía», y la persona comienza a cuestionar muchas cosas y a mirar y escuchar con mayor atención. Esto también es algo que las tinieblas desean impedir. Pero forma una parte importante del proceso de desarrollo de su alma, que quiere llegar a ser «adulta».
Como Jesús de Nazaret les di ayuda tras ayuda; también en los siglos siguientes por medio de profetas y, con mayor intensidad en las últimas décadas, por medio de personas que Me son fieles. Al hacerlo habrán observado que entro en detalles cuando se trata de comprender los pasos necesarios para el autoconocimiento y abordar después la solución, pero que jamás intervengo en su decisión mediante una respuesta directa. Esto se debe, por una parte, a que respeto su libre albedrío y, por otra, a que forma parte de sus tareas de aprendizaje elaborar por sí mismos las respuestas correctas para poder avanzar por la vida con independencia y responsabilidad propia.
Por eso, muchos de Mis mandamientos o explicaciones deben considerarse una especie de «encabezado», cuyo contenido subyacente se les revela al aplicar las medidas contenidas en Mi ley del amor. Por ejemplo, les ordené: «Ama a tus enemigos», pero no les dije concretamente quiénes pertenecen a sus enemigos ni mucho menos los señalé con el dedo. ¡Yo no traiciono a nadie!
Por tanto, les corresponde reconocer mediante Mis numerosas indicaciones —sin condenar— quién tiene buena voluntad hacia ustedes y quién no; es decir, quién desea ayudarlos y quién perjudicarlos. Esto no siempre es fácil, porque muchas veces los engaños están magníficamente escenificados y las máscaras que llevan los seductores humanos todavía encajan a la perfección.
Por Mis palabras pueden reconocer que tarde o temprano siempre tendrán que decidir a favor o en contra de algo. Cuando algún día miren hacia atrás y contemplen el camino que recorrieron para regresar a casa, comprobarán que tuvieron que decidir constantemente. Si hubieran evitado hacerlo, no habría habido regreso. ¿Hubo decisiones equivocadas? No, porque algún día aprendiste de ellas y emprendiste después otro camino, uno que sin tus reflexiones «equivocadas» no habrías tomado enseguida. Sin embargo, hubo decisiones que prolongaron tu regreso y te trajeron preocupaciones y sufrimiento. Fueron las consecuencias de tu voluntad propia, que, por desconocer las relaciones, a menudo Me atribuiste a Mí. Entonces, ¿por qué habría de sentir ira o incluso cólera por un dolor que no Me causaste a Mí, sino a ti mismo?
Intenta contemplar alguna vez la situación actual del mundo desde una perspectiva superior, desde la perspectiva del ángel que fuiste y volverás a ser. ¿Crees que no podrías reconocer y decidir qué es correcto y qué es equivocado? Para eso no se necesita omnisciencia. ¿Te encogerías de hombros y adoptarías una postura neutral, lo cual significa: todavía no he decidido si lo que veo es bueno o malo conforme al amor?
Aquí la lógica del corazón puede ser una ayuda valiosa. Procura que el discernimiento se vuelva cada vez más claro.
Cuanto antes logren comprender el juego que se desarrolla en su Tierra y formarse una opinión, mayor será la posibilidad de no ser arrastrados hacia el caos, las numerosas incongruencias y las mentiras. Pero significa al mismo tiempo que a menudo tendrán que aceptar molestias y desventajas o renunciar a privilegios de los que pueden beneficiarse quienes no se enfrentan a las incongruencias que encuentran.
Pero esto, Mis amados hijos e hijas, nunca fue diferente. Piensen simplemente en las persecuciones que, desde hace dos mil años, sufren en todas partes quienes decidieron seguir Mis huellas. Ciertamente fueron y son humillados y combatidos por personas, pero quienes mueven los hilos detrás son las fuerzas contrarias, que lograron inducir a personas con una disposición correspondiente de alma a poner su poder y sus posibilidades al servicio del lado contrario.
Y aunque todavía les resulte difícil verlo así, también los seducidos son sus hermanos y hermanas, con quienes algún día volverán a estar junto a Mí. Sin embargo, todavía no saben que están sujetos a la ley de siembra y cosecha en la que quedaron atrapados. No lo saben o creen tan poco en ella como creen en Mí y, con ello, en una instancia que les dio la vida, los sostiene y los espera. Pero también para ellos llegará, como conocen por la parábola del hijo perdido, el día del reconocimiento, el arrepentimiento y el cambio de rumbo.
Pero hasta que llegue ese momento son —sin sospecharlo— únicamente siervos y siervas ejecutores de un poder oscuro que dejará de interesarse en ellos cuando hayan puesto en marcha los cambios deseados y contribuido al deterioro.
Con su encarnación entraron en el planeta de aprendizaje Tierra. Por eso aprovecho la ocasión para ponerles una pequeña tarea y recordarles así una «técnica» que puede ayudarlos a comprender el proceder del lado contrario.
Esto ciertamente no siempre es fácil, porque la maquinaria de control para la cual acuñaron la palabra «propaganda» se ha perfeccionado cada vez más durante muchas décadas. Apenas existe un dirigente mundano que no se haya servido o no se sirva de esta poderosa herramienta para formar la opinión. De manera muy intencional se mezclan en un mismo recipiente noticias e informaciones falsas y verdaderas. Entonces resulta fácil, debido a la falta de transparencia, presentar todo como conspiración y colocar así en el rincón de los fantasiosos a quienes intuyen o reconocieron la verdad entre muchas falsedades. Y la oscuridad se siente vencedora, no por primera ni por última vez.
Quien aquí no adquirió o conservó la capacidad de mirar y escuchar más profundamente y no trabaja con la lógica del corazón puede convertirse con gran rapidez en víctima de estas campañas de encubrimiento y confusión.
«Que su palabra sea: sí, sí; no, no. Lo que excede de esto procede del mal…» (3).
Si creen en Mis palabras de que existe una fuerza destructiva muy real; de que esta fuerza dispone de medios y caminos insospechados; de que no está «en algún lugar del infierno», sino en medio de su vida cotidiana y, con ello, directamente entre las personas; y de que tiene como meta perjudicarlos y, de ser posible, destruirlos, pregúntense —¡al hacerlo están bajo Mi protección!— cómo podría ser el procedimiento para alcanzar esta meta.
¿Cómo abordarían ustedes semejante tarea? La época de seducir o manipular a individuos o incluso a grupos trajo también resultados, pero ahora está pendiente la «gran limpieza total». Si desean lograr algo a gran escala, deben actuar en todo el mundo. ¿Qué condiciones deben cumplirse? ¿Les serviría manipular a personas que no poseen influencia, poder ni recursos económicos? ¿Personas que, por tanto, no pueden difundir entre el pueblo las ideas que se les implantaron? ¿Tiene sentido incluir en el plan a la enfermera que atiende amorosamente a sus pacientes? ¿O a la madre que, en circunstancias difíciles, cría abnegadamente a sus hijos? ¿O al trabajador forestal cuyo amor está dirigido a la naturaleza y a su conservación? ¿O al trabajador del campo que apenas logra alimentar a su familia?
Hago una breve pausa para darles la oportunidad de reflexionar acerca de Mis preguntas. Naturalmente, son libres de no hacerlo. Esto no cambiaría Mi amor por ustedes. Pero quizá aprovechen este momento para practicar lo que les presento como lógica del corazón.
– – – un breve tiempo de silencio – – –
Si llegaron a la respuesta de que así no funcionaría, sino que un procedimiento prometedor debe tener dimensiones completamente distintas, se acercan mucho a la verdad. No les revelo demasiado: pero si no es el «hombre común», deben ser personas que, debido a su posición e influencia, puedan llevar a la práctica aquello que se les inspira, muchas veces sin que sean conscientes de ello.
¿O relegan tales reflexiones al terreno de la fantasía? Entonces les recuerdo a quienes, en todos los tiempos, provocaron guerras y fueron los autores exteriores de la necesidad, el sufrimiento y la muerte de millones. Lo que los impulsó fue y sigue siendo la misma fuerza que provocó la caída y no abandonó su lucha. En todos los tiempos envió a sus «representantes» al campo de juego Tierra; y aunque no siempre se tratara de sus «enviados» inmediatos, encontró una y otra vez hombres y mujeres con la correspondiente disposición de alma y de carácter a quienes podía utilizar para sus fines.
¿Qué creen que se ofreció a sus almas para que la persona —¡el alma y la persona forman una unidad!— se comportara conforme a sus deseos? ¿Riqueza? ¿Belleza? ¿Placeres de toda clase? Es el poder lo que se les prometió y se les dio durante unos pocos años o décadas. Y no es fácil resistir esta tentación, especialmente cuando ya se ha alcanzado mucho o todo lo que es posible en la Tierra.
Para muchas personas, el poder posee una cualidad fascinante y seductora. Se ejerce en todos los niveles, en pequeña y gran escala, y se encuentra incluso en la célula más pequeña: el matrimonio, la pareja y la familia. Se vuelve sumamente peligroso para la gran mayoría de la humanidad cuando se practica a gran escala, algo que siempre termina en abuso, sin importar cuán desinteresado se presente su ejercicio.
Ejercer poder sobre otros nunca corresponde a Mi ley del amor desinteresado, porque este deja a cada uno libertad absoluta. Trabajar con el poder para alcanzar metas propias constituye siempre lo contrario de aquello que enseñé como Jesús. Es la antítesis de la humildad servicial y deja siempre daño tanto en las almas de quienes ejercen el poder como en los oprimidos y manipulados.
Quien lleva Mi nombre en los labios debería recordar también lo que dije, entre otras cosas, acerca de los mansos, los misericordiosos y los pacificadores… (4).
Mi siguiente pregunta para ustedes y nuevamente una breve pausa: si el lado oscuro coloca a sus jugadores y el cielo, que posee la visión de conjunto, conoce esta intención y su ejecución, ¿cómo se comportará; cómo Me comportaré Yo?
¿Creen que Soy capaz de simplemente apartar la mirada y permanecer inactivo cuando sé lo que se prepara y pretende? Si no, la conclusión solo puede ser esta: el cielo también envió a sus mensajeros, y no únicamente en el pasado, en los últimos siglos. Ahora, en su tiempo difícil, han encarnado incontables hijos e hijas Míos para fortalecer el lado de la luz. Proceden tanto de los cielos puros como de los innumerables ámbitos extracelestiales en los que ya resplandece Mi luz divina. Si quieres, siente en tu interior si tú también perteneces a quienes vinieron para enfrentarse a la oscuridad, la perfidia y la mentira.
Pero también muchas almas de los ámbitos astrales decidieron aprovechar las oportunidades de esta encarnación para seguir desarrollándose. Observaron, examinaron y después decidieron. Ahora amplían, mediante su apertura y su esfuerzo, la gran multitud de quienes constituyen el polo opuesto a las tinieblas. Todos los que encarnaron con estas intenciones saben que se trata de vencer lo contrario mediante el amor y no mediante la astucia, la perfidia o la violencia. También ellos poseen todavía sus errores y debilidades, pero percibieron en su interior la llamada del amor. Y por eso decidieron ponerse a Mi lado.
Como el tiempo que tienen por delante no será sencillo para ustedes ni para sus descendientes, el trabajo interior es tan importante. Recuerden una y otra vez que en todos sus esfuerzos nunca están solos. Vengan a Mí, refúgiense en Mis brazos cuando perciban que son tentados a perder la serenidad interior. Y nunca olviden que, pese a toda la aflicción evidente, al final sigue siendo una lucha desigual porque solo el amor puede obtener la victoria; pues no existe poder mayor ni fuerza más intensa. Aunque hasta entonces todavía transcurran eones.
¿Qué sucederá con los vencidos que finalmente comprendan que actuaron equivocadamente? Serán reconstruidos mediante Mi amor y el amor de sus hermanos y hermanas, se sanarán las heridas de sus almas y después ellos también volverán al seno de la gran familia de Dios.
Mis amados hijos e hijas, a más de uno le resultará difícil esta revelación; y esto no en último término porque tendría que revisar las opiniones y creencias mencionadas al principio si quisiera reconocer la verdad de Mis palabras. Cada uno es libre de preferir seguir sus propias ideas. Pero solo pueden conservar sus opiniones si excluyen de sus reflexiones la caída y sus consecuencias tal como se las he descrito.
Pero si reconocen la verdad de lo dicho, se les revelan relaciones que hasta ahora permanecían ocultas. Entonces muchas cosas se explican y en el futuro contemplarán más de una con otros ojos. Pero, sobre todo, se agudizará su vigilancia porque aprenderán a mirar detrás de las máscaras. Sin embargo, aquello que reconozcan no debe producirles preocupación ni inquietud, sino hacer surgir en ustedes una sensación de seguridad, porque ahora saben cómo pueden defenderse de ser utilizados como «juguetes» ignorantes y temerosos.
Cada uno lleva Mi fuerza en sí. Por eso no se queden mirando indefensos como «el conejo a la serpiente». Son hijos poderosos y llenos de fuerza de Mi amor que —aunque quizá todavía no sean conscientes de ello— llevan en sí el deseo de expresar con mayor intensidad el bien en el tiempo venidero y ser así para muchos una luz de consuelo.
Amén
(1) La revelación «La armonía es el fundamento de toda vida», del 22 de agosto de 2020, trata esto detalladamente.
(2) Véase también la revelación del 13 de julio de 2020, «Cómo encontrar protección y seguridad».
(3) Mateo 5,37
(4) Mateo 5,1-12