Él está aquí, Él me acompaña,
y cuando llego
Él está allí y me espera.
Espera con alegría cada
momento compartido.
Está lleno de anhelo
por el amor duradero de Sus hijos.
El corazón de Dios late
con emocionada expectación de amor,
como el corazón de una madre
que espera a su hijo
que estuvo lejos.
Como el más amoroso de los padres,
abrazando a su hijo
que regresa de la guerra.
* * *