El aura de la Tierra
se ha oscurecido.
Cada pensamiento egoísta y destructivo
contribuye
a oscurecer aún más
la conciencia colectiva de la humanidad.
Hoy el alma queda atrapada muy pronto
en la oscura corriente de las masas sin Dios
y es arrastrada,
hacia el abismo de la muerte espiritual.
Satanás ha tendido su sutil red
por todas partes y se ha encargado
de que la locura se vuelva normalidad.
Y con ello, invisible.
* * *