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Hora Sagrada en Zorneding

Fuente: Samuel Surazal

Título original: Feierstunde in Zorneding am 15. November

Fecha original: 15 de noviembre de 2025

Serie o colección: Horas Sagradas con Jesús

Traducción al español latinoamericano.

Jesús dice: «Hijos Míos, una vez más los he reunido a Mi alrededor para darles Mi palabra, el pan de la vida, que reparto en este círculo, así como también entonces, como Hijo de Dios, repartí el pan a todos los que tenían hambre y a quienes sacié con alimento espiritual, porque querían oír Mi palabra. Así, la maravillosa multiplicación del pan es el símbolo de la maravillosa multiplicación de la palabra, pues las palabras que Yo pronuncio aquí salen al mundo, de pocas palabras surge suficiente alimento para muchos que tienen hambre de verdad y de amor, que tienen hambre de comida y bebida del cielo, y Yo también las pongo en el corazón de Mis hijos aún lejanos —estas son las semillas de pan que Yo reparto a todos los que están extraviados y perdidos.

El pan que comen, hijos Míos, es también Mi carne y Mi sangre. Mi carne es el seguimiento, es el recibir y actuar según Mi palabra. Y la sangre es el sacrificio que ofrecen en este camino, que no es fácil en esta Tierra. Solo un pequeño rebaño Me sigue, pues la masa de la humanidad no quiere saber nada de Mí, se burla y desprecia a aquellos que dan testimonio de Mí, del Jesucristo resucitado, que hoy vive, habla y está presente. Y así son un pequeño rebaño y, sin embargo, son Mi rebaño.

El significado de este “Mi rebaño” es grande, pues a ustedes los he envuelto en el manto protector de Mi amor. A ustedes los guío, como en otro tiempo guié al pueblo de Israel fuera de la cautividad. Los guío a través del mar del mundo, que he dividido para ustedes, para que puedan atravesarlo sin daño, para cerrar de nuevo el mundo detrás de ustedes, de modo que aquellos que pertenecen al mundo, que aman al mundo, que Me desprecian a Mí y a ustedes, perezcan con el mundo y luego sean trasladados a otros lugares. También esos son lugares de Mi misericordia, y sin embargo son lugares de purificación.

Y ustedes, que tienen el privilegio de moverse en la tierra de Mi misericordia, son bendecidos y protegidos no solo por Mí, sino también por las huestes del cielo, que no han tomado un cuerpo como ustedes, que los acompañan, que rezan por ustedes, que les dan pensamientos de amor, que los asisten en toda aflicción. Son innumerables, no los ven, pero están ahí. Así caminamos juntos como una gran familia sobre esta Tierra, si se incluyen las huestes celestiales, los ángeles, un ejército divino, un pueblo divino, unidos en Mi amor.

Y así es ahora el tiempo en que Yo, como ya lo he dicho —y lo digo ahora—, llamaré a muchas personas para que dejen esta Tierra, y también llamaré a hijos de Dios, es decir, a hermanos de sus filas. Hijos Míos, la muerte no debe tener ya ningún terror para ustedes. Para ustedes, la retirada del cuerpo debería ser una liberación y no una angustia; es el regreso al hogar en el mundo espiritual, para lo cual están preparados.

Pero veo en ustedes los pensamientos: “Sí, no tenemos miedo a la muerte, pero el dolor de la separación de nuestros seres queridos, la pérdida de una persona amada, cuando un miembro querido de la familia es llamado fuera de este mundo, eso es lo que, querido Padre, nos preocupa y nos causa dolor del alma. Y por eso Te pedimos la conservación de la existencia terrenal de nuestros seres queridos…”

Sí, hijos Míos, eso lo veo y a ello digo: como Hijo del Hombre he experimentado el dolor humano del alma y así he obtenido comprensión para su sufrimiento y su aflicción. Como al mismo tiempo Hijo de Dios, he unido el sufrimiento humano y la compasión con la misericordia divina; así he construido un puente del corazón humano al corazón de Dios, entre la tristeza humana y el decreto divino y judicial. Sobre este puente, en esta unión, he concedido salud, he conservado vidas humanas y las he devuelto a todos aquellos que estaban dispuestos a creer en Mí como Hijo de Dios y a creerme capaz de ejercer este poder.

Así es también hoy. Por eso digo: oren unos por otros, oren por los enfermos y los moribundos, pero sobre todo por la salvación de sus almas. Y también pueden pedirme, cuando parece que uno de sus seres queridos debe dejar esta Tierra y el dolor les traería gran aflicción: “Querido Padre, concede salud, no me quites a esta persona.” Entonces Yo sopeso la disposición conforme a la ley frente a la compasión divina. Y entonces hago lo que es necesario. Siempre hay un pro y un contra en lo que permito y en lo que debe suceder y en lo que no dejo que suceda, y siempre Mi decisión es perfecta.

Por eso pueden estar siempre en la confianza de que conduzco todo hacia el bien, suceda lo que suceda y como suceda. Pero permanezcan en la actitud humilde de súplica: “Querido Padre, Te pido esto y aquello, pero hágase Tu voluntad”, entonces todo está bien. Y sepan, hijos Míos, muchas veces ya he cambiado Mi previsión divina, he preparado un nuevo camino a causa de la súplica de un hijo y he apartado enfermedad, aflicción y muerte de una persona, de una familia. Todo eso está en Mi poder. Pueden creerme capaz de todo eso, confiar en Mí y entregarme su vida.

Y sin embargo: estén siempre preparados para dejar esta Tierra. Y es muy importante que estén en paz con ustedes mismos y con el mundo. Pues lo impuro no puede entrar en Mi Reino. Todo debe estar purificado antes de llegar al cielo. Y si hay alguien en su vida que los molesta constantemente, que los ofende una y otra vez, que los hiere a ustedes o a sus seres queridos, entonces purifiquen esto cada día de nuevo, hablando Conmigo por la noche: “Padre mío, no logro estar en paz en esta situación. Me irrita tal o cual persona, no puedo perdonarle, por favor ayúdame.”

Si Me abres así tu corazón cada día, diré: “Porque te has confiado a Mí, tengo la posibilidad de asistirte en tu debilidad e imperfección, de consolarte y de escribir tu pecado en la arena. Mañana lo intentarás de nuevo, y cada día de nuevo, no dejar que surja más ese pensamiento de enojo, de falta de perdón, de venganza. Así avanzamos paso a paso, hijo mío. Eso Me basta. Ven ahora a Mi corazón. Todo está bien. Ven, sigamos adelante juntos.”

Sí, así hablo a Mis hijos. Y así se irán acercando cada vez más a Mí, al quedar expuestas la debilidad de su alma, sus errores e imperfecciones y, al mismo tiempo, Mi perdón y la revelación de Mi amor. Ese es el camino que deben recorrer junto Conmigo. Ya han recorrido un gran trecho del camino. Muchos de ustedes ya han pasado las mayores pruebas. Algunos de ustedes ya son capaces de perdonar también a los enemigos, de ponerlo todo en Mis manos, de decir: “Padre mío, siento Tu perdón en mi corazón. Este perdón puedo entregárselo a tal o cual persona que me hizo o me hace mal.”

Sí, hijos Míos, a quien una vez he llamado y a quien una vez he puesto Mi palabra en el corazón, como lo hago ahora mismo, no lo abandonaré nunca más. Y como ya dije: dejaré todos Mis cielos para buscar a cada uno que se haya extraviado en este mundo, y no desistiré hasta haberte encontrado de nuevo, hijo mío.

Así, que estas palabras sean para ustedes estímulo, consuelo y confianza. En este tiempo oscuro soy la luz en sus corazones, soy el amor que los sostiene. Así pueden manifestarme en su vida, y conforme a su fidelidad Me llevarán al mundo. Solo su presencia provocará en algunas personas un despertar, pues entonces Mi luz irradiará desde ustedes y tocará los corazones de las personas. Y cuando los corazones sean conmovidos, podrán anunciar Mi palabra, y entonces también sabrán a quién pueden hablarle con libertad, pues entonces tendrán la luz, y entonces también sabrán a quién pueden imponer las manos, pues entonces estarán integrados en Mi voluntad y habrá una claridad en su alma y una naturalidad en la que actuarán y vivirán. Ninguna duda podrá surgir ya en ustedes, ninguna inseguridad, sino que cada paso será un paso firme a Mi lado. Esa es una vida maravillosa que les prometo: poder vivir ya aquí en la Tierra en la irrealizable presencia de Dios.

Estas son Mis palabras por ahora, palabras de verdad, palabras que se realizarán, con la misma verdad y certeza con que se realiza todo lo que Yo pienso y hago, de este lado y más allá del tiempo y por toda la eternidad. Amén.»


Samuel: Esta semana he recibido una palabra del Padre, es un importante mensaje sobre el tiempo final:

«Mis hijos, surge en ustedes una y otra vez la pregunta acerca de Mi intervención, es decir, de Mi inminente retorno espiritual general y, por tanto, del juicio purificador para este mundo. Así pues, escuchen:

Esto ya ha comenzado y se manifiesta como luz esclarecedora de la verdad ya en algunos ámbitos del movimiento terrenal y contramovimiento. Pero la duración hasta la consumación es abierta y depende del comportamiento de los hombres de esta Tierra.

Así establezco un primer plazo y una medida de tres años, hasta que este tiempo se cumpla y Yo habite en el Reino de la Paz entre Mis hijos. Establezco un segundo plazo y una medida de cinco años para el fin de este último tiempo. Establezco otro plazo y una medida de siete años para la realización de Mi retorno. Y establezco un último plazo y una medida de diez años, para que entonces se cumpla la promesa para este mundo. Cada plazo tiene validez y se encuentra en la mira de la misericordia y la justicia. Cuándo y cómo se produzca el disparo final dependerá de cómo la humanidad siga conduciendo su vida.

Ahora piensan: “Pero Padre, Tú dijiste que sucedería pronto y ahora. Ahora dices que también puede tardar más.”

Entonces digo Yo: ya se lo he comunicado varias veces, que todo acontecer está sujeto a un “si” y un “pero” y que Mi paciencia puede extenderse. Esto también ocurre con ustedes, pues si Yo no tuviera paciencia con su frecuente tibieza y amor al mundo, no habrían sido redimidos paso a paso de las garras de este mundo y hace tiempo que se habrían perdido en la impetuosa corriente del tiempo. Consideren esto: ¿deben Mi paciencia y misericordia valer solo para ustedes y no también para los que ahora aún tropiezan y están cegados?

Sigue existiendo la posibilidad de conversión y salvación para muchas personas. Por eso no se adelanten a Mi misericordia y a Mi amor, sino alégrense por el tiempo que aún está a su disposición. Están envueltos en el manto protector de Mi amor, que los irá penetrando cada vez más conforme a su confianza, su entrega y su verdadera entrega del corazón a Mí.

Y, hijitos Míos, para ustedes Yo ya he venido, eso es lo que cuenta en primer lugar para ustedes. Su tarea es hacerme realidad en ustedes. Pero como aún están atrapados en muchos aspectos por el mundo y su preparación está lejos de estar concluida, el cierre del juicio llegaría de todos modos demasiado pronto para la mayoría de ustedes.

Así, permito que permanezcan en la incertidumbre respecto a lo último de los acontecimientos, para que no luchen y combatan por ello ni en función de un año determinado, sino que deben dedicarse únicamente al amor intemporal hacia Mí; solo el amor a su Padre celestial debe ser el fundamento de su avance entregado, de lo contrario no son dignos de Mí.

Por eso, examínense junto Conmigo a la luz de la verdad para ver cuál es su verdadera motivación para seguirme —y cambien su actitud interior si esta no es pura. Esto se los digo hoy con el mismo amor de siempre, pero en una expresión distinta del mismo. Amén.»

Explicación sobre los plazos: Queridos hermanos, en cuanto a los plazos establecidos por el Padre: desde ahora y hasta dentro de 10 años puede suceder cualquier día que se cumpla la promesa de Dios de Su retorno. Los plazos son puntos fijos dentro de este período, en los que el Padre hace, por así decirlo, un inventario, una evaluación total de este mundo, que conduce entonces a una decisión e inicia inmediatamente el acontecimiento final.


Jesús habla: «Mis hijos, ven que ya he preparado a algunos de ustedes para anunciar Mi palabra, y debe haber más: por un lado, para que Yo hable a través de ustedes; por otro, para que vivan el amor, el amor desinteresado, pues también eso es la proclamación viva de Mi palabra.

Para ser preparados para ello, hay un medio sencillo: quiten su yo de su vida, entonces Yo seré su vida. Esto solo es posible en el amor hacia Mí. Ámenme, entonces Yo estaré cada vez más en ustedes y ustedes cada vez menos en ustedes mismos. Entonces su poco y Mi mucho se convertirán en una unidad. Tu voluntad de servirme y Mi voluntad de acogerte como servidor de Mi amor se convertirán en una unidad. Entonces caminarás por esta Tierra en esa unidad Conmigo. Esa es la meta.

Para ello están estas palabras, estas palabras serias. Pues llevar esto a cabo y alcanzarlo no es en verdad un juego de niños. Es lo más alto que un ser humano puede alcanzar. Es un gran desafío para ti, hijo mío, que te retraigas tanto y Me dejes actuar una y otra vez en ti y a través de ti, para que pueda darse la unión de nuestros corazones. A veces tendrás que forzarte y luchar y esforzarte con todas tus fuerzas y con tu valor, para decir: “No, permanezco en el amor hacia estas personas. No, no doy ahora este paso hacia el mundo, donde estoy acostumbrado a hacer esto o aquello una y otra vez.”

Estos son los momentos decisivos en su vida, en los que se abren dos puertas. Una para el camino que siguen en el mundo, y otra para el camino que Yo les he preparado. Y sin embargo también digo: cuando hayan alcanzado un cierto nivel espiritual, en el que Yo pueda tocar sus corazones una y otra vez, en el que pueda intervenir una y otra vez en su vida y entonces vean la guía y Mi afecto hacia ustedes, entonces su posición se hará cada vez más firme y su sostén en Mí cada vez más fuerte. Entonces será más fácil con el tiempo estar en esta confianza en Mí, pues reciben de Mí la confirmación de que todo es así y de que no están imaginando su transformación hacia lo divino.

Y así es, por un lado, el autodominio, la superación de uno mismo con la fuerza de su voluntad, y por otro lado esta suavidad, esta ternura del amor. Armonizar ambas cosas, la dureza hacia ustedes mismos y la suavidad y también fragilidad del amor hacia Mí y hacia las personas, es un gran arte. Esto hay que aprenderlo, es un proceso.

Y sin embargo, la ternura de Mi amor irá penetrando con el tiempo y con su progreso la dureza y la fuerza de su voluntad, para que se convierta en una unidad, para que su voluntad ya no consista principalmente en que tengan que luchar, esforzarse, superarse y forzarse, sino en que todo lo obre el poder del amor en ustedes. Entonces estará consumado, cuando el amor divino gobierne su alma y su voluntad. Hacia allí los conduzco. Crean que sucede. Es necesario mantener abierta esta puerta de la fe: creer que son dignos de ello.

¿Saben cuántas vidas anteriores tienen ya detrás? ¿Qué preparación ha experimentado cada una y cada uno de ustedes desde eones? Un día se les revelará y entonces sabrán por qué el círculo de la vida debe cerrarse ahora para ustedes y pueden y podrán entrar en Mi Reino. Esta fe en que así es, es un aspecto importante de su motivación. Deben desterrar de ustedes la duda sobre ustedes mismos y el sentimiento de indignidad. Sí, la humildad ante Mí y la reverencia ante el Dios todopoderoso es buena. Pero sientan también en ustedes el valor de ser hijos del Dios todopoderoso —créanlo firmemente. Solo entonces podrá suceder.

Para ello es necesario que destierren de ustedes todos los pensamientos mundanos, pues el mundo no cree en la posibilidad de una divinización del alma y no cree en la presencia del Jesucristo resucitado. El mundo no lo cree, por eso destierren el mundo de ustedes, para que Yo resucite en ustedes con Mi Espíritu y los llene con la conciencia de ser un verdadero hijo de Dios. Amén.»


«Mis hijos, tal como están sentados aquí en su forma visible, son humanos. Y entonces dicen que tienen un alma. Pero lo saben, en realidad son un alma. En verdad son seres-alma que han formado materia corporal a su alrededor para poder existir en esta Tierra. En esta alma se encuentra un ser humano, un hombre-Dios, eso son ustedes en su forma consumada. La consumación en la que entrarán está, por tanto, ya contenida en ustedes como identidad personal.

En este ser humano, que son en el sentido propio, Yo soy el principio vivificante como Jesucristo. Soy el corazón de su consumación. En Mí también late naturalmente un corazón, este es el Padre en Mí, Mi amor. Si ahora, como ser humano exterior, entran en el amor hacia Mí, en Mi corazón, atraviesan los distintos aspectos del alma y de la propia identidad espiritual y se unen directamente con Mi corazón, es decir, con Mi amor, que Yo soy como Padre. Allí y desde allí tiene lugar la consumación.

La consumación no sucede, por tanto, de fuera hacia dentro, sino en el amor hacia Mí en ustedes. Al hacerse uno con Mi corazón, la consumación acontece desde dentro hacia fuera: Yo penetro el ser humano consumado que hay en ustedes, lo llevo Conmigo hacia fuera, hacia su alma, y así la uno con su divinidad; finalmente, también el cuerpo queda incluido, de modo que surge una unidad de cuerpo, alma y espíritu.

Este es el acto de la consumación que todo ser humano está llamado a alcanzar y debe alcanzar algún día. Ya han entrado en este proceso, pues están en el amor debido hacia Mí y hacia el prójimo —más o menos, cada uno según su propio desarrollo y entrega. No es, por tanto, algo que aún esté lejos de ustedes. Por el hecho de que se han unido a Mi corazón y en parte se han unificado con él, y recorren verdadera y seriamente el camino del seguimiento, ya se encuentran en el proceso de espiritualización.

Entiendan ahora que el renacimiento espiritual no ocurre en primer lugar porque hagan buenas obras y que, por tanto, la redención tenga lugar de fuera hacia dentro, sino que esta se produce únicamente por la unión de amor hacia, con y en Mí. Las obras que hacen, en realidad las hago Yo, pues solo Yo soy bueno y veraz y soy la única vitalidad que puede obrar buenas obras. Pero los incluyo en ello, de modo que parece que son ustedes quienes las hacen. Así deberían considerar su obrar, en el sentido de que digan: “Padre mío, Tú eres todo lo bueno en mí, pero me lo concedes como si yo lo hiciera”

Sí, así lo hago con Mis hijos, les confío Mis buenas obras, para que estas los sigan y puedan entonces vivir en ellas. Y cuando una vez dije: “Confiesen, después de todo el bien que han hecho, que han sido siervos inútiles”, entiendan esta frase bajo esta luz: su humildad consiste en confesar su inutilidad, en que Yo hago todo lo bueno y que ustedes, sin Mí, no son capaces de nada bueno. Solo la humildad puede comprender esto correctamente y alegrarse de esta realidad. En esta conciencia humilde ya no eres un siervo, sino Mi amado hijo.

Así les he dado de nuevo una pequeña luz en este mundo oscuro, palabras que pueden releer, lo cual es importante para comprender los procesos en esta Tierra, tanto en el plano material como en el espiritual. Pues deben recorrer su camino en la luz, en Mi luz y en Mi amor.»


Jesús habla: «Si ahora en el encuentro confiesan lo que en su camino los carga o especialmente los alegra, si dan testimonio de Mi amor o también exponen una duda, entonces es bueno. Toda revelación de tu alma va directamente a Mi corazón, purifica tu aflicción o aumenta tu alegría. Pues Mi corazón es un espejo purificador que te devuelve en la luz todo aquello que Me entregas en tu oscuridad, o un espejo que amplifica lo que Me entregas de alegría, confianza y entrega. Por eso es tan importante que hablen diariamente Conmigo, ya sea en un pequeño círculo, en uno grande o también “solo” nosotros dos, tú y Yo, Mi hijo, Mi hija…

… que nos encontremos en el silencio de tu corazón, en esa paz que el mundo no conoce, donde dialogamos, donde nadie nos escucha —solo tú y Yo. Allí Me llevas tu aflicción y Yo te tomo en Mis brazos, hijo Mío, seco tus lágrimas y te acaricio suavemente la cabeza, para que Me reconozcas aún más profundamente en la autenticidad de Mi corazón, allí donde ningún pensamiento del mundo puede penetrar, donde ninguna oscuridad puede alcanzar, donde todo es bueno.

Y cada instante del encuentro Conmigo te parecerá después como una eternidad que luego llevas contigo a tu tiempo. Sí, la alegría ante cada encuentro te conducirá cada vez más a Mi corazón, de modo que digas: “Me alegro de volver a encontrarme hoy con mi Jesús en el espacio de Su corazón y poder decirle todo lo que me preocupa; Él está ahí y me espera.”

Sí, hijo Mío, toda aflicción, toda preocupación, toda alegría, dime todo lo que te ocupa y te agobia. Estoy dispuesto. Amén.»

Encuentro de conversación

Después habla Jesús: «Mis hijos, confesarse y abrirse en Mi presencia tiene un gran efecto sobre su conciencia, sobre su entendimiento y sobre su corazón. Todo lo que han dicho lo tomo en el espacio de Mi misericordia y también en el espacio de Mi poder y de Mi fuerza divina. Así, sus palabras en esta unión con Mi amor tienen precisamente el poder que Yo tengo —esto es para ustedes el poder de la oración, como ya he subrayado muchas veces.

Y así pueden confiar en que todo lo que Me han presentado experimentará una transformación si es una aflicción, y una profundización si es una alegría o un deseo y un anhelo. En todo ello pongo Mi Espíritu, para que sigan avanzando, valientes y firmes a través de este valle de la muerte, que también es el valle de la vida. Pues solo aquí se engendran los hijos de Dios y solo en este planeta se encuentra el camino directo a Mi corazón. En su breve tiempo en esta Tierra, en este soplo de eternidad en el que los he colocado, pueden crecer hacia la semejanza con Dios y hacia la igualdad con Dios.

Y vean cuántos se van de esta Tierra sin haber avivado ni una sola chispa de Mi amor y de Mi Espíritu. Aún tienen largos caminos por recorrer, a través de muchos valles llenos de fatiga y de sufrimiento, durante millones de años. Pero ustedes pueden llegar en pocos años a la perfección y al logro de esta meta suprema.

Por eso hagan todo lo posible por aprovechar estos años. Este don divino que he concedido en este tiempo, úsenlo bien; entonces sucederá aquello que tanto anhelan: ser llenados de Mi Espíritu de amor, entrar en Mi corazón, del cual un día los tomé, y ahora se cierra el ciclo de su camino a través de los tiempos y de las eternidades. Amén.»