Jonael dijo: «Contra el poder de los seres humanos, tales estratagemas podrán tener éxito; pero contra el poder de Dios ninguna sirve de nada. Frente al poder de Dios solo el amor puro y verdadero puede lograr algo; todo lo demás es paja ante la fuerza tempestuosa de un viento fuerte. Por eso no te preocupes, pues Dios está con nosotros. ¿Quién podría entonces estar contra nosotros?».
El hombre sanado dijo: «Sí, sí, tienes razón. Pero también con Adán estaba Dios, sin duda alguna, y aun así Satanás supo capturarlo mediante la más astuta de las tretas. Y después de una lucha de tres días, Miguel tuvo que dejarle a Satanás el cuerpo de Moisés. Ciertamente Dios es todopoderoso, de eso no hay duda; pero Satanás está lleno de la peor astucia, y con ella ya ha causado mucho daño al pueblo de Dios. Por eso, mientras un tigre viva, es necesario mantenerse constantemente alerta ante él. Solo cuando esté muerto se podrá respirar con plena libertad, sin precaución ni preocupación».
Jonael dijo: «También tú tienes razón a tu manera. Pero ahora debes tener en cuenta que en tiempos anteriores el Señor permitió que Satanás actuara de una u otra forma. Al espíritu creado primero se le debía conceder un largo periodo para poner a prueba su libertad, pues no solo era el primero, sino también el mayor de los espíritus creados.
Sin embargo, ese tiempo ha llegado a su fin, y al príncipe de la noche se le impondrán cadenas muy estrechas, dentro de las cuales ya no podrá moverse con la libertad que tenía hasta ahora.
Por eso, cuando el amor verdadero a Dios reina en nosotros, podemos caminar por la Tierra más libres de preocupaciones que antes, bajo el duro yugo de la ley.
Desde Adán hasta nosotros imperó la ley de la sabiduría, y para cumplir dentro de uno mismo semejante ley se requerían mucha sabiduría y la voluntad más firme e incondicional.
Pero Dios vio que los seres humanos ya no podían cumplir la ley de la sabiduría y vino Él mismo al mundo para darles una nueva ley del amor, que sí pueden cumplir con facilidad. En la ley de la sabiduría, Jehová solo hizo resplandecer Su luz entre los seres humanos. Esa luz no era Él mismo, sino que únicamente procedía de Él hacia ellos, así como los seres humanos también procedieron de Él, pero no por eso son Jehová mismo. En cambio, por medio del amor y dentro de él, Jehová mismo llega al ser humano, habita espiritualmente en él con toda la plenitud de la verdad y hace así que el ser humano creado sea completamente semejante a Él en todo. Entonces Satanás ya no puede atacar con su astucia al ser humano creado y armado de este modo, porque el Espíritu de Jehová dentro del ser humano descubre hasta la artimaña más oculta de Satanás y siempre posee poder más que suficiente para dispersar por completo su impotencia.
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El profeta Elías representó este estado actual de los seres humanos, en el que Jehová llega directamente a ellos en el amor, mediante el suave susurro que pasó frente a la gruta; pero Jehová no estaba en la gran tormenta ni en el fuego.
Por consiguiente, el suave susurro es el amor de los seres humanos hacia Dios y hacia sus hermanos, amor en el que Jehová mismo está presente, mientras que no está en la tormenta de la sabiduría ni en la espada ardiente de la ley».
Y como Jehová mismo está ahora con nosotros, junto a nosotros y entre nosotros, ya no tenemos que temer tanto las tretas de Satanás como, lamentablemente, ocurría en los tiempos primordiales. Por eso ya puedes mirar con más valentía y tranquilidad el rostro traicionero del sanguinario tigre de Roma. ¿No viste hace poco cómo toda la legión huyó ante los dos jóvenes de la manera más vergonzosa? Jóvenes como ellos nos acompañan en gran número; ¿deberíamos temerles a los romanos que vienen a nuestro encuentro con una bandera blanca? Te digo que ni siquiera en sueños, mucho menos en la realidad».
Al oír estas palabras, el hombre sanado abre mucho los ojos y, después de un breve momento, dice: «¿Qué estás diciendo? ¿Jehová estaría ahora entre nosotros? Yo creía que este hombre que me ayudó era solamente el Mesías esperado. ¿Cómo pueden ser para ti Jehová y el Mesías uno solo?
Puedo comprender muy bien que el poder de Jehová actúe en el Mesías con una plenitud mucho mayor que en todos los profetas juntos. Pero que el Mesías y Jehová fueran completamente uno es algo que ni siquiera me habría atrevido a pensar, mucho menos a expresar. También está escrito que uno no debe representarse a Jehová bajo ninguna imagen; ¿y ahora este hombre, que posee de manera sobresaliente todas las cualidades del Mesías, sería Jehová mismo? Sí, sí, estoy completamente de acuerdo, si a ti, como nuestro sumo sacerdote, no te causa ningún problema.
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Que el Mesías pudiera ser un Dios especial es algo que pensé inmediatamente después de mi sanación, pues según la Escritura todos somos dioses en mayor o menor medida, conforme al cumplimiento de la ley de Jehová. Pero ¿que Él fuera Jehová mismo? Pues bien, si es así, ahora hay que comportarse de una manera completamente diferente. Él mismo me sanó, y ahora debo expresarle una gratitud totalmente distinta».
Entonces quiere ir de inmediato hacia Mí, pero Jonael se lo impide y le indica que lo haga cuando estén en Sicar. El hombre sanado queda completamente conforme con ello.