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Yo llamo por medio de ustedes

Fuente: Hans Dienstknecht

Título original: Ich rufe durch euch

Fecha original: 8 de noviembre de 2008

Traducción al español latinoamericano.

Encuentro del 8 de noviembre de 2008 en Würzburg

Revelación divina

Cuando un hijo Me pide que le muestre su misión, conmueve Mi amoroso corazón de Padre [el Señor pronunció estas palabras como respuesta a una oración, pero eran y siguen siendo válidas para todos]. Porque Mi deseo es que Mis hijos —todos Mis hijos— despierten conscientemente en el Espíritu después de haber reconocido quiénes son en realidad; que se pongan en camino de regreso a Mi corazón y que, durante este trayecto, surja dentro de ellos la pregunta: «Padre, ¿cuál es mi misión en esta Tierra? ¿Dónde puedo estar al servicio de Ti y de mi prójimo?».

Este es el momento, Mis amados, en que tomo tiernamente a Mi hijo entre Mis brazos y le digo: «Has encontrado el camino hacia Mí. Confía ahora en que te mostraré la misión que te propusiste cumplir. Confía en que prepararé tus caminos y ten la seguridad de que te llamaré, de que llamaré con tanta fuerza que será imposible que tu corazón deje de escuchar Mi llamada».

Algún día cada hijo llegará a este punto; y todos los que están aquí en este círculo, además de una cantidad infinita de Mis hijos en todo el mundo, se propusieron entrar en la materia para ayudar a sus hermanos y hermanas, servirles de ejemplo y cumplir una misión hecha a su medida, correspondiente a sus capacidades y posibilidades.

¿Qué podría ser más hermoso para el corazón de un padre que la llegada de un hijo que dice: «Padre, Te he reconocido. Mi anhelo crece. ¿Qué puedo hacer?»? Yo les digo: «Bendición tras bendición fluye hacia Mi hijo». Y se incorpora al grupo de aquellas ovejas Mías que ya han recorrido Conmigo una parte del camino.

Yo Soy el Buen Pastor; conduciré a todas Mis ovejas de regreso al Hogar. Y aquellas que proceden de Mí serán las primeras en escuchar Mi voz. Pero también voy detrás de las demás. No pueden ni podrán permanecer sordas para siempre. También a ellas se dirige Mi amor y también a ellas las llamo.

Ustedes salieron para ayudarme en esta misión. El sí que dieron en los Cielos y que muchos de ustedes ya han renovado en repetidas ocasiones con plena entrega los convierte en compañeros de lucha. Pero este sí les impone también la responsabilidad de recorrer el camino que eligieron y convertirse así en ejemplos.

Si quieren ayudar a guiar a Mis ovejas que todavía se encuentran en la oscuridad, tienen que conocer el camino que las conduce hacia los prados verdes y luminosos. Deben estar dispuestos a descender a los barrancos, recorrer también caminos peligrosos y soportar hostilidad, pero sostenidos por el amor en su corazón y por el deseo de estar al servicio de su prójimo.

¿Están dispuestos a entrar en la maleza más densa? ¿A sufrir quizá algunos rasguños? ¿Es ya tan grande su amor que puedo enviarlos al mundo como ayudantes? Yo sé que llevan este amor en el corazón. Sin embargo, la naturaleza humana es a veces un poco perezosa. Pero, Mis amados, puede ser superada con Mi fuerza.

Entonces salen, llaman y encuentran. Yo llamo por medio de ustedes. Llamo a Mis hijos, en cuyos corazones todavía veo arder su amor, pero que han permitido que los aten; que tenían y todavía tienen buena voluntad; que han sido adormecidos y muchos de los cuales no solo se sienten privados de libertad, sino que también permitieron que otros les quitaran la libertad.

«¿Me escuchas, hijo Mío? ¿Todavía logro llegar hasta ti?». Llamo dentro de ti; y aunque hable en singular, Me refiero a todas Mis ovejas que quiero conducir de regreso a Mis prados:

«¡Recuerda quién eres! ¡Abre tus ojos interiores y mira la ayuda que quiere concedérsete! ¡Libérate de aquello que permitiste que te impusieran! ¡Despréndete de tus miedos! ¡Yo no Soy un Dios que atemoriza! ¡Soy un Dios del amor y de la libertad!».

Te llamo a ti, y a ti, y a ti: «Date la vuelta, mira hacia la Luz y ven a la libertad. Olvida todo lo que durante los últimos años hayas escuchado en forma de interpretaciones y explicaciones acerca de Mí, que Soy el Amor incondicional, y que dibuje una imagen de Mí que no corresponda a la realidad. Porque Soy más amoroso, comprensivo y dispuesto a perdonar, pero también Soy eternamente inmutable, más poderoso y más justo de lo que boca humana alguna podrá jamás describirme».

Así llamo también por medio de ustedes hacia la oscuridad, los barrancos y la maleza. Y allí estoy, extiendo Mis brazos y espero a Mis hijos que despiertan espiritualmente del sueño en el que cayeron temporalmente, para estrecharlos contra Mi corazón; y ustedes Me ayudan en ello.

Entonces termina el tiempo del lamento y el miedo, de la aflicción y la falta de libertad. Porque cuando vuelvas a descansar sobre Mi corazón, reconocerás lo que significa tener un Padre amoroso que jamás te abandonó; que, como Buen Pastor, nunca dejará de llamarte y que, en ustedes, Mis amados, tiene a Su lado muchos ayudantes.

Así, ustedes que escuchan y leen Mi palabra, cuando han dado algunos pasos en el camino hacia Mí, van dejando poco a poco el papel del alumno y comienzan a seguir las huellas del Maestro. Al mismo tiempo siguen siendo también alumnos, porque su conciencia continuará abriéndose cada vez más; pero ya pueden ser maestros para quienes los esperan en aquellos aspectos que han superado y desarrollado dentro de ustedes.

Entonces no habrá duda de que ustedes, que Me aman, descenderán Conmigo a las profundidades para que Yo y ustedes llevemos hacia la Luz a Mis hermanos y hermanas y a los suyos, a aquellos que desean ser rescatados. Pero también los demás despertarán. Sin embargo, como también poseen libre albedrío, únicamente los llamaré y les enviaré incesantemente la energía de Mi amor. Ellos mismos determinan el momento de su retorno.

Todos ustedes que Me han dado su sí y que Me lo darán descansan sobre Mi corazón. Hago fluir hacia ustedes corrientes de bendición tras corrientes de bendición para nuestra misión común de conducir todas las ovejas hacia el único Pastor. Amén.

Revelación divina

En verdad, grande es la aflicción entre los Míos y grande es su necesidad. No solo en su interior, sino también en su vida exterior, una cantidad infinita de Mis criaturas —entre las cuales incluyo también el mundo de los animales, de las plantas y de los minerales— experimenta el peso de este tiempo.

¿Quiénes, Mis amados, son los causantes? Son aquellos hijos Míos que Me han perdido de vista y desterrado de sus corazones y que llevan una vida contraria a Mi Ley eterna, que todo lo abarca y cuyo reconocimiento y cumplimiento constituyen el sentido y la meta de la vida de todas las almas y todos los seres humanos. La esencia fundamental de Mi Ley es el amor puro.

Sin embargo, tengan confianza: todo está protegido en Mí. Todo lo que sucede —por muy negativo y contrario que sea— solo puede tener siempre una meta: despertar a Mis hijos y permitirles experimentar que de lo único que se trata es de regresar, renunciar cada vez más a todo lo exterior y reconocerme a Mí como el único Camino que conduce fuera de toda necesidad y tribulación.

Vean: todos saben que aquello que contemplan sus ojos, lo que perciben a su alrededor y lo que sucede en su mundo y en su tiempo solo puede ocurrir porque el ser humano no Me ha escogido a Mí como centro de su vida, sino que otras cosas son más importantes para él. Y, sin embargo, Mis amados, piensen en sus propios caminos y miren hacia atrás: ¿No fue precisamente este camino el que condujo también a cada uno de ustedes, durante largos períodos de su vida, a través de la aflicción y la fatiga, pero que finalmente, a pesar de ello o precisamente por ello, les permitió encontrar el camino hasta aquí? En esto pueden reconocer que, sin importar qué mal suceda exteriormente, el sentido profundo es siempre uno solo: despertar a Mi hijo y conducirlo, mediante el reconocimiento, por el camino de regreso a Mi corazón.

Reconozcan también en el camino más doloroso de la vida Mi misericordia, Mi gracia y Mi amor, que jamás dejan solo a ninguno de Sus hijos.

Vean: lo más profundo de su ser es únicamente amor, porque Yo, su Padre, que Soy el Amor, los he dotado de Mi amor para que lo reconozcan en su vida, para que vuelvan a convertirse conscientemente en este amor y aprendan a extraer de este tesoro de su ser más íntimo en toda situación y ante cada persona con la que se encuentren.

Así pues, cultiven el amor, hijos e hijas Míos; cultiven el amor por Mí, pero también el amor por ustedes mismos y por su prójimo. Reconozcan el camino que queda detrás de ustedes y también el que todavía tienen que recorrer, el cual los conducirá hacia Mí con mayor rapidez si están dispuestos y toman Mi mano. Porque si no reconocen el amor y la bendición dentro de ustedes, a su alrededor y en el camino de su propia vida, ¿cómo pueden amarme a Mí? ¿Cómo pueden amar a su prójimo, a quien le sucede lo mismo que a ustedes? ¿Cómo pueden ayudarlo si no se convierten en expresión de Mi amor?

Lo repito: este es el sentido de su camino y este es el propósito con el que vinieron aquí, a este planeta. Y este es también el Plan, Mis amados, que nosotros «forjamos» juntos, como ustedes lo expresan.

Por eso no teman, pues estoy con ustedes cada día, cada hora y cada instante de su vida; por consiguiente, tal como fue en el pasado y es en el presente, así será también en el futuro. Sean conscientes de ello, Mis amados hijos. Y quien todavía no lleve dentro de sí la conciencia de que Yo Soy su Compañero, que se esfuerce cada día por alcanzarla. Porque Yo Soy quien conoce sus necesidades y sabe también qué consuelo, asistencia y ayuda necesitan para acercarse constantemente a la meta.

Quiero ser el centro consciente de su vida; porque, en verdad les digo: ¡No existe ningún otro centro junto a Mí!

Mi amor está con ustedes y permanece también entre ustedes. Amén.