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Entren en su templo interior

Fuente: Hans Dienstknecht

Título original: Betretet euren inneren Tempel

Fecha original: 12 de julio de 2008

Traducción al español latinoamericano.

Encuentro del 12 de julio de 2008 en Würzburg

Revelación divina

Lleno de alegría, Mis amados hermanos y hermanas, he entrado en medio de ustedes y los contemplo con una mirada llena de amor y ternura; porque son Mis hermanos y hermanas procedentes de la Luz, hijos del Padre a quienes Yo amo.

Han abierto ampliamente sus corazones mediante sus cantos y su oración; así miro directamente dentro de ustedes y veo tanto amor, buena voluntad y disposición, y también tanto valor para renovar el sí que ya Me han dado tantas veces.

Al comenzar su tarde quiero conducirlos en una pequeña meditación. Si Me siguen —si no solo escuchan Mis palabras, sino que las transforman en sentimientos de tal manera que puedan fluir por todo su ser—, entonces puedo estar infinitamente cerca de ustedes y recordarán esta cercanía, este amor y esta intimidad cada vez que sea necesario.

¿Existe algo más hermoso que beber de la Fuente de la Vida, que permitir que el Agua de la Vida fluya a través de ustedes? Yo Soy su Vida y, si así lo desean, los penetro con Mi fuerza hasta donde puedan soportarla.

Dejen que su respiración se vuelva completamente tranquila, despréndanse de todo y acérquense con sus sentimientos a su corazón. Allí irradio dentro de ustedes. Mi fuerza de Cristo, amor supremo y luz resplandeciente, llena en ese lugar su cuerpo espiritual. Este punto se ensancha, se hace cada vez más grande y finalmente su luz fluye también por toda la región de su pecho. Se agregan rayos de muchos colores. Es un mar de luz incomparable que únicamente pueden sentir; faltan el lenguaje y las palabras para expresarlo. Es Mi vida santa que arde dentro de cada uno de ustedes, que los inunda y espera poder penetrarlos por completo y para siempre.

Yo Soy la Vida palpitante dentro de ustedes, cuyo resplandor se extiende cada vez más en su interior, toca cada partícula de su alma y cada célula de su cuerpo. Todo dentro de ustedes se vuelve luminoso y ligero, y aquello que Me entregan Yo lo transformo en esta luz. Están penetrados por Mí, Mis amados, porque Me han permitido la entrada, porque Me han escogido como su Guía y Redentor, porque Me han llevado a Mí, el Piloto, a bordo del barco de su vida.

En sus sentimientos se disuelven los contornos de su cuerpo; están dentro de Mi luz, que resplandece en ustedes con intensidad cada vez mayor, y ahora están penetrados completamente por Mí, Jesucristo.

Esto, amigos Míos, es la Vida; esta es la verdadera Vida que les pertenece y hacia la cual quiero y voy a conducirlos como seres humanos si Me dan, o renuevan, su sí incondicional. En esta Vida que Yo Soy no hay lugar para ninguna sombra, ni para preocupaciones, necesidades, miedos, agitación, desorden, dudas o desaliento. Nada de esto existe en la Luz de Mi amor que los penetra.

Si su meta es experimentar esta conciencia una y otra vez y crecer dentro de esta estrecha unión, cumpliré este deseo. Acérquense a su corazón tan a menudo como puedan y como quieran; y un pensamiento: «Estoy penetrado por Jesucristo», basta para iluminar su alma y su cuerpo. De esta manera aprenden a mirar detrás de las cosas, su conciencia comienza a agudizarse y el amor y la sabiduría crecen en ustedes, de modo que encuentran cada vez más el camino hacia Mi voluntad y finalmente la cumplen cada vez más.

En el tiempo venidero se requerirá su claridad, cobijada dentro de su amor. Cuando estén tan cerca de Mí como en estos momentos, Yo, como Piloto, conduciré su barco con absoluta seguridad a través de todas las zonas de peligro.

Respírenme, Mis amados, siéntanme, entren por completo en esta luz y sean uno Conmigo. Amén.

Revelación divina

Perciban el sonido de las campanas [poco antes de la revelación comenzaron a sonar las campanas, que se escuchaban sobre la ciudad]; escuchen hacia afuera y oigan que Mi amor, que todo lo abarca, está en todas partes, que nada puede existir sin él y que no hay ningún lugar donde no se encuentre; que no existe nada que lleve vida sin que Mi luz, Mi amor y Mi vida constituyan su núcleo y su germen.

Dije «escuchen», porque aquello que oyen es la vida. Cada sonido que llega a sus oídos está sostenido por la fuerza y la vida procedentes de Mí, ya sean sus vehículos, los sonidos de la naturaleza o también el tañido de las campanas [todo esto podía escucharse en ese momento]. Sepan que también dentro de ustedes resuena el sonido de las campanas, tal como lo perciben exteriormente. ¿Qué quiere decirles? Dentro de ustedes dice: «Vengan, hijos Míos. Recuerden que Yo estoy vivo en su templo interior; recuerden que este templo está DENTRO de ustedes y que están llamados a entrar una y otra vez en este recinto interior y santo para ser completamente uno Conmigo, el Espíritu que ha establecido allí Su morada».

Allí, Mis amados, se encuentra el lugar; allí está el silencio que los envuelve por completo, los cobija dentro de Mi amor indescriptible y les permite sentir que ninguna otra cosa en este mundo y en su vida es importante. Quien procura una y otra vez la unión Conmigo en ese lugar sabe que Yo estoy vivo en él, que por medio de él realizo todas las cosas, que lo guío por todos los caminos, que hablo por medio de todas sus palabras y que dentro de él Soy el pensamiento y el sentimiento.

Si hacen esto, alcanzarán también la confianza necesaria para recorrer su camino con ánimo y alegría, a pesar de todas las adversidades que se manifiestan cada vez más a su alrededor, con la certeza de que nada ni nadie puede hacerlos tambalear o vacilar, porque todo ello carece de poder en Mi presencia.

Donde Yo, el Amor, estoy, allí hay confianza, fe perfecta y certeza; allí está la Vida que les regala todo, en todo momento y lugar.

Permanezcan Conmigo; y si creen que surge una distancia entre nosotros, déjenla desaparecer nuevamente dirigiéndose conscientemente hacia Mí en el templo de su interior. Esto, Mis amados, puede suceder en cualquier momento. Háganlo por la mañana; háganlo siempre que, a lo largo del día, los impulsos interiores los muevan a ello; y háganlo también por la noche, cuando dejen atrás el día y sus obras para entregarse a Mis brazos.

Los amo porque son la Vida que procede de Mí. Nunca jamás puede haber separación entre Mí, la Fuente, y el agua que fluye de ella, que son ustedes. Amén.

Revelación divina

Mis amados hijos, Mis hijos e hijas, se han apagado sus cantos de alabanza con los que alegraron Mi corazón, el corazón de su Padre celestial. Oh, si pudieran presentir cuán grande es el júbilo en el Cielo cuando los hijos humanos se reúnen para alabarme y glorificarme a Mí, su Dios y Padre.

El Cielo resuena y las multitudes de seres espirituales luminosos, que son sus hermanos y hermanas, se unen al canto, porque viven y permanecen en la alabanza constante de la Divinidad, su Padre y el Padre de ustedes en el Cielo.

Cuando ahora se separen, sepan: Yo Soy quien está a su lado. Recuerden los días de su infancia. Sientan dentro de ustedes cómo era cuando aún eran niños y caminaban al lado de su padre y de su madre. Habían colocado su pequeña mano en la mano de su padre o de su madre. Vuelvan a sentir la confianza, la confianza inquebrantable e inconmovible que habitaba entonces en su corazón al lado, bajo el cuidado y dentro de la seguridad de sus padres.

Imaginen ahora que, como niños, caminan de Mi mano. Coloquen por la mañana su mano en la Mía, confíense a Mí y alcen la mirada hacia Mí, que siempre estoy presente. Recorran su día con todo lo que traiga y realicen las obras que saben que Me alegran y Me agradan. Y por la noche, cuando recuesten la cabeza para descansar, sujeten una vez más con firmeza Mi mano, y Yo los conduciré a través de las horas nocturnas con la misma seguridad, protegidos y resguardados.

Así, Mis amados, están siempre en Mi presencia si así lo desean, si la recuerdan una y otra vez y si cada día se esfuerzan más por hacer de la Ley del amor su propia vida.

Vayan; la bendición, el amor, la paz y la fuerza de su Padre los acompañan. Amén.

Oración final

Amado Señor Jesucristo, Te agradecemos de todo corazón por nuestro círculo y porque siempre estás con nosotros y nos has conducido hasta aquí. Te agradecemos porque sigues los pasos de cada uno y llamas incesantemente a las puertas de todos los corazones pidiendo que Te permitan entrar. Nos alegramos y Te damos gracias porque tenemos un Padre tan maravilloso, un Dios y Señor tan amoroso y misericordioso.

Así pues, Señor, cuando las personas hablen de un Dios al que hay que temer y del que se debe tener miedo, queremos esclarecerlas y nunca dejar de proclamar una y otra vez Tu amor, Tu misericordia y la gloria de Tu Espíritu.

Señor, Tú quieres llevar de regreso al Hogar a todos Tus hijos, y nosotros estamos en medio de Tu obra de retorno al Hogar. Permite que la llama gloriosa de Tu corazón penetre en todos; y permite, Señor, que oremos una y otra vez para que Tus hijos acepten la llama de Tu corazón, despierten a la fe en Ti y caminen Contigo, tal como nosotros tenemos la dicha de caminar alegremente Contigo. Porque también nosotros comenzamos en algún lugar y de alguna manera, y para cada persona existe un comienzo Contigo.

Llénanos de Tu fuerza para que trabajemos incesantemente para Ti en el Espíritu y también exteriormente, y para que llevemos Tu obra en el Espíritu, Tu amor y Tu misericordia a todos los seres humanos y a todas las almas, sin importar dónde se encuentren ni en qué oscuridad o profundidad estén. Todos son nuestros hermanos y hermanas, Señor, y Tu corazón reclama y anhela incesante e inconmensurablemente a cada uno de Tus hijos.

Gracias, amadísimo Jesús, gracias. Nos inclinamos ante Ti en este día. Amén.