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La poderosa luz de Mi amor es como un viento tempestuoso

Fuente: Hans Dienstknecht

Título original: Mein mächtiges Liebelicht gleicht einem Sturmwind

Fecha original: 14 de julio de 2012

Traducción al español latinoamericano.

Revelación divina (en respuesta a una oración)

Quiero responder todavía a la oración de su hermano que habló antes. Amado hijo Mío, Me has dicho lo que llevas en el corazón. Y créeme que Yo siento lo mismo, pues al igual que tú veo la necesidad y la miseria de Mis hijos. Pero, además, veo las causas y los trasfondos y, ante todo, las grandes posibilidades que tienen Mis hijos e hijas que han despertado en Mí para ayudar a su prójimo, no solo materialmente, es decir, en lo exterior, sino principalmente en lo espiritual. Sin embargo, esto presupone una conciencia diferente de la que actualmente sigue existiendo en muchos lugares.

Por eso quiero decirte —a ti y a todos Mis hijos— lo que Yo llevo en el corazón.

Como Jesús de Nazaret hablé, en esencia, de que quería convertir a los Míos en pescadores de hombres. Ciertamente Me refería a Mis discípulos, discípulas y seguidores de aquel tiempo; pero esta misión continúa vigente hoy y seguirá así hasta que la última alma, el último de Mis hijos caídos, haya regresado a la casa del Padre.

Ser pescador de hombres significa mover a otras personas, mediante el propio ejemplo y la propia vida, a imitar ese ejemplo conforme a las posibilidades dadas a cada una. En lugar de «pescador de hombres» también podría emplearse la palabra «maestro». Ya les he dicho muchas veces que todos ustedes —sin excepción— se encuentran en la situación de ser al mismo tiempo alumnos y maestros. Cuanto más avancen en el desarrollo de sus almas, más se ampliará su conciencia y más posibilidades se abrirán para que sirvan como maestros a sus semejantes y, con ello, actúen para Mí. Un maestro que quiera enseñar desde el corazón —esta es la única forma de transmitir que llega a su prójimo y puede producir algo duradero—, y no desde aquello que solamente está en su cabeza, debe haber desarrollado dentro de sí lo que transmite. Observen a sus maestros en todos los ámbitos y sabrán lo que quiero decir.

Nadie puede dar lo que no tiene, pues esta es una ley inalterable: solo se puede dar aquello que se posee. No se aplica únicamente a las cosas materiales, algo fácil de comprender, sino en igual medida a los bienes espirituales, lo cual se olvida con demasiada frecuencia y facilidad. De ahí también las palabras tantas veces precipitadas y carentes de vida y los actos atentos únicamente a lo exterior, que no alcanzan el interior de su prójimo necesitado de ayuda. El «proselitismo» mal comprendido también forma parte de ello.

Cuanto más despierten en Mí Mis hijos y cuanto más maduren hacia el amor, mayor será el potencial de sus almas, más personas podré conducir hasta ellos, más personas repararán en ellos y se preguntarán si este camino no será también el correcto para sí mismas.

Esto es, pues, lo que deben llegar a ser: pescadores de hombres. Para ello fueron a este mundo. Ustedes mismos eligieron su tarea. Con ello prometieron algo, y Yo prometí algo. Entonces emprendimos juntos la tarea que ahora se encuentra ante ustedes.

Por eso no se detengan; recorran el día Conmigo. Vengan a Mí una y otra vez, y sentirán cómo Mi fuerza crece y actúa dentro de ustedes. Experimentarán los efectos cuando —sin dudar ni desistir— bendigan a otras personas, cuando esa bendición no sea pronunciada solamente con los labios, sino que fluya desde sus corazones y sus manos. Esta bendición es Mi fuerza para el bien de su prójimo, que puedo conducir por medio de ustedes cuando Me aman y se esfuerzan en consecuencia. Con ello se convierten en cocreadores y comienzan a abrir el potencial que existe dentro de ustedes desde la eternidad y solo espera ser despertado y desarrollado por ustedes. Son más grandes, fuertes y poderosos de lo que pueden imaginar. Es su herencia, que se encuentra dentro de ustedes, todavía oculta. Puede asumirse con amor y humildad.

Que no pierdan de vista esta meta y que comprendan así el verdadero modo de llevar Mi mensaje, es decir, caminar por el mundo como ejemplo: esto es lo que llevo en el corazón y lo que quería recordarles, sin querer interrumpir su cadena de oración. Amén.

Revelación divina

Para recordárselo una y otra vez, la voz de la eternidad los llama incesantemente; la voz tan familiar para lo más íntimo de sus almas como lo es para un recién nacido la amada voz de su madre terrenal.

Mi espíritu habita en lo profundo de sus almas; es el núcleo divino de su ser. ¿Cómo, entonces, podría no serles la voz de su Padre celestial lo más íntimamente conocido? Aunque para algunos oídos suene extraña porque la conciencia espiritual aún no se ha desplegado y Mi hijo cree estar separado y lejos de Mí, no obstante les digo, Mis amados: «Nada está más cerca de ustedes ni les es, por tanto, más familiar que el espíritu de su Creador y la voz de su Padre celestial, que es el fundamento primordial de su ser».

Llamo a cada uno por su nombre eterno: a ti, hijo Mío, que recorres tu sendero en los mundos del más allá, y también a ti, que dentro de un cuerpo terrenal aspiras a alcanzar una etapa superior de desarrollo espiritual.

Oh, vean: Mi espíritu es el amor más puro y perfecto, que anhela a todas sus criaturas. Es conciencia absoluta, es la energía de vibración más elevada, cuya omnipresencia llena de resplandor el infinito, infunde aliento a todo cuanto existe y lo impulsa a crecer. Es el motivo fundamental inherente a todo ser, que no conoce el estancamiento y lo impulsa sin cesar a desarrollarse hacia la luz. De él procede ese impulso constante al movimiento y a la maduración al que todo ser permanece sujeto hasta su unión final y consciente Conmigo, la Divinidad.

Todos los cambios, transformaciones y conmociones que experimentan en el presente y en el futuro tienen como única meta la purificación, la toma de conciencia y la elevación hacia niveles de vibración y de existencia superiores, más luminosos y sutiles. Pues Yo, la Divinidad, acerco todo a Mi corazón.

Reconozcan, pues, que este es el tiempo en el que todo cuanto vibra en niveles bajos y todo lo contrario a Mi voluntad son activados e impulsados por la irradiación cada vez más poderosa de la luz de Mi amor procedente del Sol primordial. Ni las galaxias ni uno solo de Mis hijos fuera de la creación espiritual pura están excluidos de ello.

Si sus científicos, a quienes llaman expertos, informaran públicamente acerca de aquello que se les ha permitido descubrir en los ámbitos microcósmico y macrocósmico y de la verdad que conocen, los Míos podrían alcanzar muchos conocimientos esclarecedores. Esto haría que se derrumbaran muchas de las estructuras científicas construidas durante largo tiempo como castillos de naipes y cuidadas y protegidas, mediante el uso de los medios más vergonzosos, como edificios de mentiras.

Y en verdad les digo: «¡Sucederá!».

Ya no podrán todos aquellos que se sienten comprometidos únicamente con su fama, su reconocimiento y su vanidad, y solamente con la codicia de poder, riqueza y privilegios, conducir a los Míos al error y a la esclavitud espiritual y material. En cambio, aumenta cada vez más el número de quienes —impulsados por su conciencia, que soy Yo en su interior— comparten con sus hermanos y hermanas el conocimiento y la verdad que se les han revelado mediante la asistencia divina y que están mucho más allá de aquello que un espíritu de la época desenfrenado sugiere al ejército de sus esclavos que deben opinar y creer, y les ordena saber y hacer. Mucho de lo que ocupa un lugar aparentemente indiscutible y firmemente establecido en todos sus campos del saber se sostiene sobre pies de barro y se revela como necedad, error y mentira; y nada impedirá que, iluminado por la luz de la verdad, se le arranque la máscara.

La poderosa luz de Mi amor es como el viento tempestuoso que levanta la suciedad y el polvo de los rincones más remotos y ocultos, para que salga a la luz todo cuanto se opone a Mi voluntad. Y es al mismo tiempo el fuego que separa y libera lo verdadero y bueno de todas las escorias superfluas que impiden el crecimiento.

Como saben, Mis amados, la transformación global, la inmensa conmoción que abarca toda la Tierra, no se limita al mundo exterior ni a sus manifestaciones, sino que también toca lo más íntimo de cada ser humano y de cada alma. La tormenta de fuego de Mi amor toca también, en las cámaras ocultas del yo inferior, aquello que desde hace mucho se creía olvidado. Son las cargas y sombras de sus almas, que se han extendido como un velo tejido con el hilo oscuro y áspero de la falta de amor sobre la conciencia radiante de su ser divino y que —influidas y fortalecidas por las fuerzas contrarias— impiden que Mi hijo despierte espiritualmente, se vuelva hacia Mí y emprenda, tomado de Mi mano, el camino de regreso al hogar. Sin embargo, este es Mi deseo y Mi voluntad.

Vean: irradiado por la fuerza transformadora de Mi amor, todo se pone en movimiento, debe mostrarse y aparecer para que pueda ser reconocido, disuelto y purificado y, con ayuda de este amor, superado y transformado.

Al ser humano no le ha sido dado comprender con qué precisión perfecta se realiza todo esto. Nada, ni lo más mínimo, sale al encuentro de Mi hijo sin guardar relación con él y sin tener mayor o menor importancia para su vida y su desarrollo espiritual. No existe nada que sea casual y, por tanto, injusto, ya se trate del tiempo de confusión y transformación mundial o de los desafíos y turbulencias que se manifiestan en la vida de cada persona.

Por muchos acontecimientos que traiga para los Míos el tiempo venidero, Mi bendición, Mi misericordia y Mi gracia se manifestarán de manera cada vez más evidente y poderosa a todos los que aprendan a comprender que todo cuanto sucede se funda en el sólido fundamento de Mis leyes universales del amor. De ello pueden ver que las leyes a las que está sujeto todo destino humano proceden de Mi sabiduría, Mi bondad y Mi justicia y, por eso, siempre contemplan para cada persona de buena voluntad la posibilidad de que, mediante su decisión a favor del amor, venza su yo inferior y madure hacia alturas luminosas.

Cada uno de ustedes, Mis amados, recorre su propio camino hacia la perfección, y ningún camino es igual a otro, pues cada persona necesita experiencias diferentes para alcanzarla. Pero la verdadera disolución y liberación, la verdadera superación y victoria solo corresponderán siempre a su esfuerzo por alcanzar el amor verdadero y desinteresado, sin importar en qué condición o situación se encuentren, ante qué tarea o desafío se vean colocados ni qué peligro o amenaza tengan delante. No existe artificio ni técnica, ni hermano ni hermana que pueda hacer esto en su lugar; ninguna pertenencia ni afiliación puede evitárselo. Solo el amor que sirve desinteresadamente posee el poder de superar, realizar y llevar todo a la perfección.

Por tanto, no son iguales sus caminos, sino la tarea que los une, la cual les fue dada a todos desde el principio y cuyo cumplimiento es lo único que les permite regresar al origen que Yo soy. En el reino de luz de la eternidad destinado para todos ustedes, desde donde resuena Mi voz, espero a cada uno. Cuándo los estrecharán Mis brazos paternales, Mis amados, es algo que Yo he puesto y seguiré poniendo en sus manos y, por tanto, en su libertad. Amén.